El invierno comenzaba; a las horas que salían, Madrid estaba completamente a oscuras. El trapero tenía sus itinerarios fijos y sus puntos de parada determinados. Cuando iba por las rondas subía por la calle de Toledo, que era lo más frecuente, se detenía en la plaza de la Cebada y en Puerta de Moros, llenaba los serones de verdura y seguía hacia el centro.
Otros días se encaminaba por el paseo de los Melancólicos a la Virgen del Puerto.
En el camino, el señor Custodio no veía nada sin examinar al pasar lo que fuera, y recogerlo si valía la pena; las hojas de verdura iban a los serones; el trapo, el papel y los huesos,a los sacos...
Regresaban Manuel y el trapero por la mañana temprano; descargaban en el raso que había delante de la puerta, y marido y mujer y el chico hacían las separaciones y clasificaciones.
Los días de lluvia hacían la selección dentro del cobertizo. En estos días la hondonada era un pantano negro, repugnante, y para cruzarlo había que meterse en el lodo, en algunos sitios hasta media pierna. Todo en estos días chorreaba agua; en el corral, el cerdo se revolcaba en el cieno; las gallinas aparecían con las plumas negras, y los perros andaban llenos de barro hasta las orejas.
Después de la clasificación de todo lo recogido, el señor Custodio y Manuel, con una espuerta cada uno, esperaban a que vinieran los carros de escombros, y cuando descargaban los carreros, iban apartando en el mismo vertedero: los cartones, los pedazos de trapo, de cristal y de hueso.
Aquella vida tosca y humilde, sustentada con los detritus del vivir refinado y vicioso; aquella existencia casi salvaje en el suburbio de una capital, entusiasmaba a Manuel. Le parecía que todo lo arrojado allí de la urbe, con desprecio, escombros y barreños rotos, tiestos viejos y peines sin púas, botones y latas de sardinas, todo lo desechado y menospreciado por la ciudad, se dignificaba y se purificaba al contacto de la tierra.
El señor Custodio era hombre inteligente, de luces naturales, muy observador y aprovechado.
Por razón de su oficio, el trapero tenía una preocupación por el abono que se desperdiciaba en Madrid.
Solía decir a Manuel:
-¿Tú te figuras el dinero que vale toda la basura que sale de Madrid?
-Yo, no.
-Pues haz la cuenta. A sesenta céntimos la arroba, los millones de arrobas que saldrán al año... Extiende eso por los alrededores y haz que el agua del Manzanares y la del Lozoya rieguen esos terrenos, y verías tú huertas y más huertas.
Otra de las ideas fijas del trapero era la de regenerar los materiales usados. Creía que se debía de poder sacar la cal y la arena de los cascotes de mortero, el yeso vivo del ya viejo y apagado, y suponía que esta regeneración daría una gran cantidad de dinero.
Pío Baroja, La Busca (adaptado)
Localización
El texto que has leído pertenece a La busca, novela escrita por Pío Baroja, autor representativo del Grupo del 98.
Este fragmento se sitúa en la parte final de la novela, momento en el que Manuel, el protagonista, ayuda a un trapero llamado Custodio en las tareas de recogida y reciclaje de desechos urbanos.
La vinculación de este texto con la época y mentalidad de los noventayochistas se manifiesta fundamentalmente en el tema de la regeneración que tanto preocupó a estos escritores. El afán por mejorar la política y la sociedad de su tiempo se lleva a cabo en el texto, simbólica y sorprendentemente, por personas como Custodio, que viven al margen del sistema y propugnan el aprovechamiento de los residuos y abonos para optimizar la agricultura en los extrarradios de Madrid.
Contenido y estructura interna
a)Resume el contenido del texto.
b)Escribe su tema.
c)Divide el texto en tres partes:
1 El trabajo de búsqueda y reciclaje de don Custodio.
2 La impresión que Manuel extrae de esa actividad.
3 Las ideas de don Custodio sobre la importancia de aprovechar los desechos urbanos.
El narrador
d)¿Hay expresiones que se pueden considerar propias de un narrador omnisciente y subjetivo? Señálalas.
e)Señala el párrafo en el que el narrador elabora una caracterización indirecta de Manuel.
Descripción del espacio:
Baroja acostumbra a elaborar descripciones dinámicas del espacio, nunca estáticas. El espacio es habitualmente el resultado del recorrido o viaje de los personajes.
f)Identifica los verbos de movimiento que contribuyen al dinamismo del texto. ¿Qué tiempo verbal predomina?
g) Haz una relación de los lugares exteriores e interiores. Identifica los topónimos.
h) Localiza un párrafo descriptivo en el que predominen las enumeraciones de sustantivos. ¿Qué conclusión extraes del hecho de que en el texto apenas haya adjetivación?
i) Los desechos y residuos que se mencionan en el texto, ¿tienen connotaciones positivas o negativas? Razona la respuesta.
Tiempo
j) Señala los elementos lingüísticos que expresan tiempo. ¿En qué parte del texto no se hacen referencias tempo reales?
Personajes
k) Identifica la descripción psíquica o etopeya del señor Custodio.
l) Localiza el diálogo en estilo directo.
m) ¿Te parece Manuel un personaje plano? Razona tu respuesta.
Técnica impresionista
n) Identifica las enumeraciones de objetos que producen un efecto ambiental de acumulación.
ñ) Busca los indefinidos que producen la sensación de tiempo impreciso.
o) Señala los adjetivos impresionistas del párrafo quinto.