En 1971, un grupo de educadores universitarios estadounidenses llevó a cabo la elaboración de materiales didácticos para su uso en colegios durante dos años. El tema elegido era la problemática ambiental contemporánea. Como parte del trabajo, los miembros del grupo crearon una organización formal que buscaba ampliar la participación invitando a otros educadores universitarios a colaborar. Desde el comienzo su atención se centró en la educación sobre el medio ambiente y, siendo el alcance geográfico previsto los EE.UU., por lo que eligieron el nombre de Asociación Nacional de Educación Ambiental (NAEE). Al poco cambió su nombre por el de Asociación Norteamericana de Educación Ambiental (NAAEE). Sus miembros son del sector del profesorado y formadores de docentes, conservacionistas y educadores en conservación, naturalistas y educadores de la naturaleza, científicos y ciencia educacional, recreacionistas y educadores al aire libre, educadores de la gestión de recursos y administradores del medio ambiente, ecologistas e industriales y especialistas en información pública. El énfasis activista de NAAEE es evidente por su declaración:
La educación debe ir más allá de la sensibilización sobre estos temas. Debe preparar a la gente a pensar juntos acerca de las difíciles decisiones que tienen que tomar con respecto a la administración ambiental, y trabajar para juntos para mejorar y tratar de resolver los problemas ambientales. Desde 1971, la Asociación Norteamericana de Educación Ambiental (NAAEE) ha servido como asociación profesional líder en la promoción de la educación ambiental y la disponibilidad para el desarrollo profesional, recursos, programas y redes de sus miembros.
Pasados los años y las décadas, para Matthew Brown (1999), la educación ambiental en EE.UU. es desarrollada hoy día por una sopa de letras de organizaciones y agencias requeridas para tener una aureola de “burocracia burocrática”, para tener programas altisonantes, institutos y sociedades que caracterizan los grupos fieles a la educación ambiental. La mayor parte de las organizaciones reciben sustanciosas financiaciones del gobierno y subvenciones de fuentes que incluyen Pew Charitable Trusts, Geraldine R. Dodge Foundation, Sage Foundation, Rockefeller Brothers Fund, Chevron, Clorox Corporation y Phillips Petroleum. Por ejemplo, en 1997 NAAEE ingresó 2,45 millones de dólares, de los cuales 1,9 millones correspondieron al gobierno y el resto a cuotas.
En 1995 la NAAEE elevó su perfil. Ahora puede supervisar el proceso de escribir normas de educación ambiental e iniciar programas internacionales para ampliar la educación ambiental a escala mundial. El NAAEE Policy Institute supervisa el Proyecto Nacional para la Excelencia en Educación Ambiental, que desarrolla directrices para los programas de la escuela. Su publicación de 1996 Materiales de Educación Ambientales: Las directrices para la Excelencia asume la idea de las Naciones Unidas de crear “un nuevo modelo de comportamiento de individuos, grupos y sociedad hacia el medio ambiente como un todo” (Brown, 1999).
Según Hammerman (1979), antes del final de los 70 hubo personas coordinadoras de educación ambiental en los sistemas escolares de los 50 estados. Paralelamente, en todo el país las editoriales se empeñaron rápidamente en la producción de materiales de educación ambiental (Minton, 1980).
Greenpeace es una ONG ambiental cuyo objetivo es garantizar la capacidad del planeta Tierra para nutrir la vida en todos los seres vivos atendiendo a su diversidad y centra sus campañas en todo el mundo en cuestiones tales como el calentamiento global, la deforestación, la sobrepesca, la caza comercial, la ingeniería genética y los movimientos anti-nucleares.
Greenpeace cuenta con oficinas en más de cuarenta países y con un organismo internacional de coordinación en Ámsterdam (Holanda). La organización utiliza la acción directa, la negociación y la investigación para lograr sus objetivos. No acepta fondos de gobiernos, empresas o partidos políticos, confiando en 2,9 millones partidarios individuales y subvenciones de fundaciones. Greenpeace tiene un estatus consultivo general en la Económica de las Naciones Unidas y el Consejo Social y es miembro fundador de la International Non-Governmental Organisations Accountability Charter-INGO (Carta de Responsabilidades de la ONGI- organización internacional no gubernamental) para fomentar la rendición de cuentas y la transparencia de las organizaciones no gubernamentales.
De su web (greenpeace.org) tomamos que:
Greenpeace nació en 1971, de una forma muy espontánea. Un grupo de activistas antinucleares canadienses, algunos cuáqueros y objetores de conciencia estadounidenses que se habían refugiado en Canadá para no participar en la guerra de Vietnam, formaron una pequeña organización llamada “Don't make a wave Committee” (Comité “No provoquéis un maremoto”).
Este grupo protestaba contra las pruebas nucleares que los EEUU llevaban a cabo en el archipiélago de Amchitka (Alaska), al norte de Canadá. El nombre del grupo hacía referencia la posibilidad de que, al ser una zona sísmicamente inestable, las pruebas atómicas que allí se realizaban pudiesen provocar un maremoto. Después de llevar a cabo otro tipo de iniciativas, decidieron por fin fletar un viejo pesquero, el Phillys Cormack, y viajar con él a la zona donde debía tener lugar la prueba nuclear, para impedir con su presencia física que la bomba fuese explosionada. Para este viaje, rebautizaron al barco con un nuevo nombre, que resumía la filosofía del grupo: Greenpeace. “Queremos paz, y queremos que sea verde” manifestaba uno de los tripulantes a la prensa antes de zarpar de Vancouver (Canadá) para dirigirse a Amchitka, un lugar de gran valor ecológico por las importantes colonias de aves marinas que alberga.
El viaje fue un desastre. Los improvisados marineros pasaron la mayor parte del tiempo mareados, las disputas internas por asuntos domésticos fueron frecuentes, y finalmente el error de no prestar suficiente atención a los trámites burocráticos legales dio la oportunidad a los guardacostas estadounidenses de detener al barco cuando estaba a punto de alcanzar su destino, basándose en el incumplimiento de algunas formalidades menores que la tripulación había pasado por alto. La prueba nuclear no se pudo impedir, pero, afortunadamente, no se produjo ningún maremoto.
Como acción directa, la expedición a Amchitka fue un fracaso. Sin embargo, como estrategia de campaña, resultó un éxito extraordinario. Dos periodistas que viajaban a bordo del Phillys Cormack transmitían por radio a sus redacciones todos los pormenores del viaje, y el público canadiense, ya de por sí motivado en contra de los ensayos nucleares americanos realizados junto a su país, encontró en el viaje de Greenpeace un catalizador para su protesta. Alguien estaba haciendo algo activo para parar las pruebas atómicas. Decenas de miles de manifestantes bloquearon durante días las fronteras entre Canadá y los Estados Unidos, y este último país se vio forzado a anunciar que ésta era la última explosión nuclear que se llevaría a cabo en la zona. Amchitka es desde entonces una reserva ornitológica. Con este viaje Greenpeace aprendió muchas lecciones que ha venido aplicando y desarrollando desde entonces.
Por su parte, Greenpeace España fue fundada en 1984 con una oficina central en Madrid. La componen cerca de 100.000 socios y socias en España. Su financiación está determinada por los estatutos de la Organización y el 95% lo aportan los asociados. También recibe ingresos con la venta de artículos de producción alternativa y donativos de personas simpatizantes. Realizan numerosas campañas de sensibilización y concienciación, algunas unidas al ámbito escolar.
El estadounidense Barry Commoner (1917-2012), biólogo, ecosocialista y comprometido activista político, fue uno de los generadores del movimiento ambientalista. En su libro de 1971, The Closing Circle (“El círculo que se cierra”), Commoner sugirió que la economía norteamericana debería ser reestructurada para cumplir con las leyes inflexibles de la ecología. Por ejemplo, argumentó que los productos contaminantes (como los detergentes o productos textiles sintéticos) debían ser reemplazados por productos naturales (como el jabón o el algodón y la lana). Este libro fue uno de los primeros en llevar la idea de sostenibilidad a una audiencia masiva. Commoner propuso una izquierda ecosocialista como respuesta a la tesis de los límites al crecimiento, que postula que las tecnologías capitalistas eran los principales responsables de la degradación ambiental, y no tanto las presiones demográficas.
Commoner tuvo un largo debate con Paul R. Ehrlich, autor de The Population Bomb y sus seguidores, con el argumento de que estaban demasiado centrados en la sobrepoblación como fuente de los problemas ambientales, y que las soluciones propuestas eran políticamente inaceptables debido a la coerción implícita y, sobre todo, debido a que el costo recaería desproporcionadamente sobre los sectores más desfavorecidos. Él creía que el desarrollo tecnológico y, principalmente, el desarrollo social llevarían a una disminución natural del crecimiento demográfico y el daño ambiental.
Uno de los legados perdurables de Commoner son sus cuatro leyes de la ecología:
· Todo está conectado con todo. Hay una ecosfera de todos los organismos vivos, y lo que afecta a uno afecta a todos.
· Todo debe ir a algún sitio. No hay ninguna “basura” en la naturaleza y no hay un “lejos” al cual las cosas pueden ser lanzadas.
· La naturaleza es sabia. La humanidad tiene la tecnología de moda para mejorar a la naturaleza, pero ese cambio provocado en el sistema natural, según Commoner, lo “probable es que sea perjudicial para ese sistema”.
· No hay nada como una comida gratis. La explotación de naturaleza inevitablemente implicará la conversión de recursos de útil a formas inútiles.
Ivan Illich (1926-2002) fue un filósofo austriaco, sacerdote católico y crítico social que, en 1971, publicó La sociedad desescolarizada, un discurso crítico sobre la educación que se practica en las economías modernas. En su argumentación abundan detalles sobre los programas educativos y sus preocupaciones, da ejemplos de lo que considera la naturaleza ineficaz de la educación institucionalizada, a la vez que postula la educación auto-guiada, apoyada por relaciones sociales intencionales.
Ya en la introducción a este trabajo, Illich afirma:
La educación universal por medio de la escolarización no es factible. Ni sería más factible si se intentara mediante instituciones alternativas construidas según el estilo de las escuelas actuales. Ni por unas nuevas actitudes de los maestros hacia sus alumnos, ni por la proliferación de nuevas herramientas y métodos físicos o mentales (en el aula o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las vidas completas de sus alumnos, dará por resultado la educación universal. La búsqueda actual de nuevos embudos educacionales debe revertirse hacia la búsqueda de su antípoda institucional: tramas educacionales que aumenten la oportunidad para que cada cual transforme cada momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir, de interesarse. Confiamos en estar aportando conceptos necesarios para aquellos que realizan tales investigaciones a grandes rasgos sobre la educación --y asimismo para aquellos que buscan alternativas para otras industrias de servicio establecidas. (Illich, 1985).
La última frase deja claro lo que sugiere el título: que la institucionalización de la educación tiende a la institucionalización de la sociedad y que las ideas para la desinstitucionalización de la educación pueden ser un punto de partida para una sociedad desinstitucionalizada.
El libro es más que una crítica a la escolarización universal, ya que contiene sugerencias para una reinvención del aprendizaje en toda la sociedad y en toda la vida. Visto desde el siglo XXI es de destacar su llamada, en 1971, al uso de tecnología avanzada para generar “redes de aprendizaje”.
En 1971, una comisión de expertos reunidos en Founex, Suiza, redactó el documento que sirvió de base para los debates previos que se realizaron en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano de 1972, a realizarse en Estocolmo. El Informe Founex es, fundamentalmente, una reflexión teórica acerca de la problemática ambiental y su relación con el desarrollo. Parte de la preocupación sobre la situación del medio ambiente, cuando todas las políticas, esfuerzos y energías de las últimas dos décadas se están volcando en el objetivo del desarrollo. Consta de cinco capítulos en los que aborda sistemáticamente las problemáticas medioambientales, y en el último hace 25 recomendaciones respecto a ocho ámbitos de actuación.
Reconoce que en muchos países las altas tasas de crecimiento han sido acompañadas de aumento del desempleo, disparidades en las rentas entre los grupos y entre las regiones, y del deterioro de condiciones sociales y culturales. Y aboga por ampliar el concepto de desarrollo, hasta ahora unido fundamentalmente a los aspectos económicos y de crecimiento, e integrar en él aspectos sociales, culturales y medioambientales. Afirma que en los países desarrollados el progreso industrial es el causante de los problemas medioambientales (en muchos casos con peligro para la salud y el bienestar humanos) y que, en cambio, la pobreza es la causa de dichos problemas en los países en vías de desarrollo.
El Informe Founex es el primer documento oficial de carácter mundial que afirma que “es necesario considerar la introducción de la creciente preocupación medioambiental en los currículos educativos” (Recomendación nº 15).
Desarrollo y Medio Ambiente. El Informe de Founex.
Founex, Suiza. 4-12 de junio de 1971 (fragmentos)
Perspectiva Global
CAPITULO PRIMERO
En conjunto Perspectiva
La preocupación actual por el Medio Ambiente Humano, ha surgido en un momento en que las energías y los esfuerzos de los países en desarrollo están cada vez más dedicados a la meta del desarrollo. De hecho, la urgencia imperiosa del objetivo de desarrollo ha sido ampliamente reconocido en las últimas dos décadas por la comunidad internacional y más recientemente ha sido refrendado en las propuestas formuladas por las Naciones Unidas para el Segundo Decenio del Desarrollo. En gran medida, la preocupación actual por el medio ambiente ha surgido de los problemas experimentados por los países industrialmente avanzados. Estos problemas son en sí mismos, en gran parte, el resultado de un alto nivel de desarrollo económico. La creación de grandes capacidades productivas en la industria y la agricultura, el crecimiento de un complejo sistema de transporte y comunicación, la evolución de grandes aglomeraciones urbanas, todos han ido acompañados de un modo u otro por el daño e perturbaciones en el entorno humano. Tales perturbaciones, efectivamente, han alcanzado grandes proporciones, tales que en muchas comunidades ya constituyen serios riesgos para la salud humana y el bienestar. En algunos aspectos, de hecho, los peligros se extienden más allá de las fronteras nacionales y amenazar al mundo en su conjunto. Los países en desarrollo, por supuesto, no son despreocupados en estos problemas. Tienen un evidente y vital interés en ellos en la medida de su impacto sobre el medio ambiente mundial y sobre sus relaciones económicas con los países desarrollados. Tienen también un interés en ellos en la medida en que son problemas que tienden a acompañar el proceso de desarrollo y que, de hecho, ya han comenzado a surgir con intensidad creciente en sus propias sociedades. Los países en vías de desarrollo desearían evitar claramente, y en la medida de lo posible, los errores y las distorsiones que caracterizan los patrones de desarrollo de los países industrializados sociedades.(…)
Capítulo Tres: Algunas consideraciones para la formulación de una política medioambiental.
(…) También sería útil compilar toda la legislación vigente en materia de control ambiental, incluyendo los reglamentos relativos a la zonificación urbana, la ubicación de industrias, protección de los recursos naturales, y así sucesivamente. Esta acumulación de información y conocimiento debe permitir a los países en desarrollo obtener una perspectiva más clara de sus problemas ambientales y de la acción correctiva que puede requerir en diferentes etapas de desarrollo. Dado que la participación pública en cualquiera de esas actividades es vital, deben hacerse esfuerzos para construir la preocupación ambiental en los programas de educación, y que la difundan al público en general a través de los medios de información de masas. Nos gustaría subrayar una vez más la necesidad de una buena dosis de cuidadosa investigación y estudio en este campo, y la importancia de evitar las pautas y acciones precipitadas.
Capítulo Cuatro: Implicaciones para los Recursos y las Relaciones Internacionales.
(…) la preocupación ambiental también puede ser utilizada para ofrecer un mayor apoyo a los proyectos y programas en los sectores sociales. Tradicionalmente, las agencias que dan ayudas han tendido a fruncir el ceño a este tipo de proyectos y programas por lo que supone para su tasa de retorno, al menos en el corto plazo. Sin embargo, ahora, la inversión en recursos humanos es la captura de la imaginación de los donantes. Los programas de educación, nutrición, salud pública, agua potable y otros servicios sociales están empezando a considerarse favorablemente. Aquí hay otra oportunidad que se puede aprovechar.
Capítulo final: Estrategia de desarrollo.
Punto 15. Debería considerarse la construcción de la creciente preocupación ambiental en los programas de educación.
La UICN Educ, sección educativa de la UICN, estuvo muy involucrada en la primera Conferencia Mundial de la Juventud sobre el Medio Ambiente en 1971 (Ontario, Canadá) que precedió a la Conferencia de Estocolmo. Otro acontecimiento importante de este año fue la Primera Conferencia Europea sobre la Conservación y Educación Ambiental (Rueschlikon, cerca de Zúrich, Suiza) a la que asistieron 109 representantes de 21 países de Europa y 9 organizaciones internacionales y 13 observadores de países de fuera de Europa. En los años sesenta y principios de los setenta UICN Educ fue apoyada por subvenciones de la WWF.
Además, se llevó a cabo la primera reunión del Consejo Internacional de Coordinación del Programa Hombre y la Biosfera (MaB), en París, con la participación de 30 países y numerosas organizaciones internacionales, además de la UICN, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) (López, M., 2008).
La Organización de Estados Americanos (OEA), fundada el 30 de abril de 1948, cuyos miembros son los 35 estados independientes del continente americano y con sede en Washington (EE.UU.), es una institución que tiene como meta lograr un orden de paz y de justicia, fomentar la solidaridad, robustecer la colaboración y defender la soberanía, la integridad territorial y la independencia.
Esta organización convoca en Venezuela, en 1971, la reunión sobre Educación Ambiental y el Medio Ambiente en las Américas. En ella, se define la educación ambiental como un proceso de reconocimiento de valores y esclarecimiento de conceptos que permiten el desarrollo de las habilidades y actitudes necesarias para extender u apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y el ambiente biofísico que lo circunda. Como conclusión, propicia la enseñanza de juicios de valor que capacita para razonar claramente sobre problemas complejos del medio que son tanto políticos, económicos y filosóficos, así como técnicos (Ferreira, 2004).
Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994) fue un matemático, economista y educador estadounidense de origen rumano, padre de la teoría de la bio-economía, que presenta una forma revolucionaria de ver la economía y el desarrollo. Partiendo de la economía liberal clásica, Georgescu-Roegen señala la contradicción del segundo principio de la termodinámica y la ley de la entropía, es decir, la degradación inevitable de los recursos naturales utilizados por los seres humanos como resultado de su uso y del crecimiento material ilimitado. Georgescu-Roegen proclama que el verdadero propósito de la actividad económica debe ser “la alegría de vivir”.
El concepto de entropía es de especial relevancia a la hora de analizar el impacto de las actividades humanas, el derrumbe de algunas civilizaciones o el desarrollo de otras, ya que, además de su influencia en los sistemas ecológicos, la entropía también afecta a la economía: “Esta Ley, al presentar la pérdida de energía utilizable como algo inherente a todos los procesos del mundo físico, recae sobre el fundamento mismo de la escasez objetiva con que está llamada a toparse la ciencia económica” (Naredo y Valero, 1989). Esta relación teórica es relativamente reciente y se inicia con Georgescu-Roegen y su publicación La Ley de la Entropía y el Proceso Económico, de 1971.
La idea de entropía implica admitir que la energía y la materia tienen una existencia limitada. La aparición de la vida en la Tierra, y su caracterización intrínseca de intentar mantenerse en el tiempo, creó necesidades de materia y energía aumentando la entropía natural del sistema Tierra. La posterior llegada del ser humano alteró progresivamente los procesos naturales de la biosfera, acrecentando la propia entropía del sistema. A lo largo de la historia de la humanidad, las consecuencias de este aumento las han sufrido muchas sociedades que en su evolución han superado los niveles de entropía admisibles para su futuro y se han colapsado. Georgescu-Roegen se mostró a favor del decrecimiento económico con objeto de tener en cuenta la ley física de la entropía.
Naredo y Valero (1989) afirman que:
Esta Ley recoge el gran conflicto fáustico al que se enfrenta la gestión económica en la sociedad industrial: a mayor irreversibilidad generada por los crecientes y desenfrenados procesos “productivos” realizados por el hombre, mayor será la temperatura ambiental, la contaminación térmica, y mayor la creación de desorden, es decir, mayor la dilución de materiales en la Tierra, el Agua, y el Aire.
Nicholas Georgescu-Roegen muestra que, por un lado, los graves problemas ambientales que afectan al planeta están estrechamente relacionados con la sociedad de la información, la sociedad científica, tecnológica y humana, pero al mismo tiempo afirma que sólo la existencia de un progreso generalizado de la especie humana no puede resolver automáticamente los problemas ambientales que crearon las personas y el desarrollo acelerado de la humanidad desde la revolución industrial. El factor decisivo para resolver los problemas es la voluntad de la sociedad humana en su conjunto.
Las primeras instalaciones que se pueden considerar de educación ambiental en el Estado surgen a principios de los años setenta. Concretamente, según Benayas et al. (2003), se citan como primeros referentes la inauguración, en 1971, de la Escuela de la Naturaleza de “Can Lleonart” en el Parque Natural del Montseny (Barcelona) o el inicio de las actividades educativas en la granja-escuela de la “Huerta La Limpia” en Guadalajara ocho años más tarde.
Can Lleonart es un equipamiento pedagógico, creado en 1971 (el primero en todo el estado español), propiedad de la Diputación de Barcelona. Está ubicado en el valle de Santa Fe, en el corazón del Parc Natural del Montseny, a 1.100 m de altitud y rodeado de magníficos hayedos. La tarea principal de la Escuela de Naturaleza es dar soporte pedagógico a los grupos escolares que se desplazan al Montseny y, en particular, al valle de Santa Fe. Martí Boada fue uno de sus primeros responsables pedagógicos.
Por su parte, en la web (http://www.huertalalimpia.com/) de Huerta la Limpia podemos leer que se fundó la Granja Escuela en el año 1979, siendo pionera y modelo en nuestro país de proyectos similares. La experiencia acumulada durante todos estos años ha enriquecido los recursos, programas educativos y métodos de trabajo. Es una experiencia educativa en la que se pretende que los niños y niñas de nuestras ciudades puedan tener una serie de vivencias que les permitan conocer el medio rural y natural en todas sus vertientes y que, a la vez, sea un lugar de encuentro y comunicación entre compañeros y profesores, todo ello bajo el convencimiento de que los protagonistas del proceso educativo son las propias criaturas.
En el primer inventario de estos equipamientos se detectó la existencia de 30 instalaciones de educación ambiental, incrementado a 172 cuatro años más tarde. En el año 1994 el número de equipamientos censados se había triplicado hasta alcanzar la cantidad de 530. En la base de datos sobre recursos para la educación ambiental editada también por el Centro Nacional de Educación Ambiental CENEAM (1997) se recoge información de 593 instalaciones de educación ambiental, de características muy diversas.