Noemí Eiró Díaz (París, Francia, 1984) es una bioquímica e investigadora especializada en genómica. Realizó un Máster de Investigación en Medicina en la Universidad de Oviedo, y obtuvo su doctorado en esa misma universidad en 2013. Un año más tarde dio una charla TED sobre los componentes celulares y moleculares en un microambiente inflamatorio y su implicación en el desarrollo de metástasis en el cáncer de mama. Actualmente se dedica a investigar sobre células madre en el FICEMU (Fundación para la Investigación de Células Madre Uterinas), que se encuentra en Gijón. Desde allí recuerda su progresión como investigadora: “Siguiendo un camino,vas yendo de un grupo de investigación a otro en tus diferentes etapas, y te lleva a moverte en diferentes grupos”.
—¿Por qué decidió dedicarse a la investigación con células madre y cómo recuerda sus inicios con esta investigación?
—Yo he decidido ser investigadora más o menos entre los siete y los once años. Tuve esa suerte que algo hizo un “clic” y quise ser investigadora muy pronto. Siguiendo un camino vas yendo de un grupo de investigación a otro en tus diferentes etapas, tu diferente formación, tu carrera, tu doctorado, tu postdoctorado… Y te lleva a moverte en diferentes grupos. Cuando he llegado al último en el que estoy, que es la investigación de la fundación Hospital de Jove en Gijón a Asturias, la principal investigación que hacíamos y que hacemos todavía es sobre el cáncer de mama. En las mayores investigaciones que hacemos es un intento de pronosticar el desarrollo de metástasis a distancia; es decir, por qué una paciente desarrolla una metástasis y no otra. Así, inicialmente, al ver los datos de metástasis, quisimos iniciar un proyecto sobre una posible terapia nueva en el cáncer, ya que en esa época (2008-2009) fue el boom de la moda de las células madre. Así fue como veíamos el problema de desarrollo de metástasis en el cáncer de mama y queríamos intentar buscar una nueva solución; no solo el pronóstico, sino buscar un nuevo tratamiento. Así hemos empezado y estos han sido los primeros datos que hemos publicado; primero, en un congreso, en mayo de 2014; luego, publicamos, en noviembre del 2014, en una revista científica donde demostrábamos que estas células tenían un efecto antitumoral, en un modelo ratón sobre células de cáncer de mama. Así se inició todo.
—¿Cúal es la situación de la investigación actualmente en España?
—La situación global de la investigación en España es buena, siempre que no se considere la falta de recursos, que es uno de los mayores frenos que hay en nuestros avances científicos. Es cierto que ahora, en la investigación en general, estamos hablando de muchos cambios, pero, de forma global, la investigación en España avanza bien, a pesar del freno de los fondos y de la situación pandémica que ha frenado de forma importante todos los sectores, incluso la investigación.
—¿Qué diferencias hay entre una célula madre embrionaria y una adulta?
—La primera diferencia es el tejido del cual se obtiene, la embrionaria se obtiene de una célula que es un embrión en sus primeras fases de mórula, y la otra se obtiene de tejido adulto, considerando el tejido adulto en el momento que ya ha nacido el individuo. La principal diferencia de estos tipos de células es la potencialidad que tienen. Por una parte, se debe considerar que una célula embrionaria es totipotente, es decir, que es capaz de dar lugar a todas y cada una de las células del organismo. Por otra parte, la célula madre adulta, dependiendo de qué tejido se aísle y en qué fase de maduración esté, da lugar a un linaje concreto de tejido.
—¿Cómo se producen las células madre adultas?
—No se producen, se aíslan de un tejido. Por ejemplo, se pueden aislar desde la sangre porque obtendrás células que están circulantes, por ejemplo, provenientes de la médula ósea, por una función ósea de la cresta ilíaca, donde está la cadera. O desde el tejido adiposo, cogiendo un trocito de grasa, se procesa de forma mecánica, es decir, cortándolo con bisturís y de una forma enzimática, usando una enzima que va a ayudar a disgregar el tejido, y con un medio de cultivo que tiene ciertas sustancias que ayudan a que las células salgan de ahí y crezcan. Por tanto, no se producen, sino que se aíslan, se obtienen de ese tejido, y luego se expanden y se hacen crecer y crecer. Proliferan y proliferan para que tengas mas cantidades.
—¿Qué otras opciones existen para los embriones no utilizados procedentes de tratamientos de fertilidad?
—Los embriones sobrantes, a petición y bajo autorización de los padres, pueden ser o destruidos o usados para diferentes investigaciones, incluso, el análisis genético y estudiar más profundamente, en esas primeras fases de desarrollo embrionario, cuáles son los genes y los factores que están implicados en el desarrollo embrionario, si bien la investigación a nivel de embriones se desarrolla muchísimo más a base del huevo de la gallina.
—El comité científico de FICEMU está compuesto por expertos de diversas especialidades, pero, ¿en qué consiste el trabajo diario de una investigadora en esta fundación?
—El trabajo de una investigadora de esta fundación es justamente el aislar las células y hacerlas crecer. Nosotros no trabajamos directamente con las células madre, sino que hemos desarrollado una tecnología por la que trabajamos con sus secretomas. Se trata del conjunto de moléculas que ellas vierten mientras están creciendo. Por lo tanto, el papel principal de un investigador en esta fundación es investigar el efecto terapéutico que puede tener este producto en diferentes ámbitos, principalmente el cáncer y la inflamación.
—Hace años que se habla mucho de células madre en los medios de comunicación a nivel mundial, pero la investigación con células madre uterinas es algo relativamente reciente. ¿Cómo fueron los inicios de esta nueva vía de investigación?
—Esta vía empezó en 2011, hace ya 11 años, pero la mayor oficialidad llegó en 2011. Ha empezado por una necesidad de ver que las células madre que se estaban usando quizás no eran las idóneas y sí podía haber otras que nos aportasen más datos y, sobre todo, una potencialidad mayor. Se ha considerado que justamente el útero es un ambiente muy especial porque vamos a entrar donde se sacan esas células madre uterinas, específicamente en el cuello del útero, que es justo antes del útero en sí, donde se fabricaría un bebé. Este ambiente tiene que ser completamente estéril, y muy controlado. Por tanto, quizás en el inicio de esa entrada tenía que haber unos guardianes especiales que controlasen diferentes procesos biológicos, y ahí las fuimos a buscar. Como dice mi jefe, el Doctor Francisco Vizoso, “no sabemos si las hemos encontrado nosotros a ellas o ellas a nosotros”. Pero ha sido una suerte que nos ha permitido abrir campos de investigación.
—¿Cuáles son las principales aplicaciones de las células madre uterinas?
—Están todas en investigación y, de momento, ninguna ha llegado al humano. Tenemos ahora diseñado todo lo necesario para realizar un ensayo clínico con el secretoma de estas células en pacientes con ojo seco; por tanto, en patología del ojo. Eso será en los próximos dos años, que esperamos poder iniciarlo; y sería la primera aplicación en humanos. Pero, de momento, todo se centra en investigaciones in vitro, en un laboratorio; o in vivo, en animales.
—¿De qué manera están relacionadas las células madre uterinas con el embarazo?
—No lo sabemos. El embarazo es un proceso muy complejo , pero consideramos, por el lugar donde está y los datos que tenemos, que participan en que el ambiente que hay en el útero esté protegido de agentes externos como pueden ser las bacterias o las levaduras; algo que también, ocurre en la vagina para que no lleguen a traspasar esa fase al útero, pero incluso en ciertos procesos biológicos que se realizan al nivel del cuello del útero, como es la metaplasia. Se trata de un proceso de diferenciación y desdiferenciación de las células que supone un alto riesgo y que, si descarrila, puede dar lugar a un cáncer.
—¿Hay algún tejido que no sea posible restaurar con células madre y por qué ocurre esto?
—Reparar tejidos es una necesidad que existe, pero no se sabe todos los que son o no posibles de reparar. Sin embargo, hay uno que resulta bastante complejo y que es el tejido nervioso. Si bien se logran diferenciar células madre en el tejido nervioso, parece que lo más complejo va a ser que ese tejido sea funcional por las interacciones tan complejas que tiene.
—Usted ha trabajado en la lucha contra el virus del VIH, una enfermedad que mata a cientos de miles de personas cada año. ¿De qué modo se podrían (o no) usar células madre para la curación de esta epidemia?
—Son procesos muy diferentes. Yo ya no trabajo en VIH, pero no creo que sean investigaciones que puedan unirse, porque el papel principal que tendría una célula madre en el caso de la inflamación es precisamente disminuirla, pero lo que ya hace el propio VIH es destruir las células inflamatorias. La única forma de limitar la actuación de esta epidemia sería reducir su replicación, que de momento va fuera del ámbito de las células madre.
—Muchas de las investigaciones sobre la longevidad están financiadas por grandes fortunas y capital privado, como la del multimillonario Jeff Bezos. ¿De qué manera no se está corriendo el riesgo de que los futuros tratamientos para la mejora de la calidad de vida estén al alcance de tan solo unos pocos?
—La financiación es una cosa, el desarrollo es otra, y la puesta en el mercado es una tercera más compleja todavía. La financiación es requerida por diferentes grupos de investigación e instituciones públicas y privadas. El desarrollo es importante y necesita esa financiación. La puesta en el mercado es lo que va a determinar si va a estar al alcance de todo el mundo, o de sólo unos privilegiados. También depende de la ética de quien lo desarrolla y las condiciones puestas por quien lo financia.
—¿De qué manera puede llevar la investigación de células madre a que en un futuro se puedan curar todas las enfermedades?
—Con mucha investigación. Cierto es que, si volvemos a la idea de las células madre y la intención que se tenía cuándo se empezó a investigar, se pensaba que las células madre iban a ser la panacea. Realmente cuando se descubrieron se consideraron que eran células que iban a solucionar todo, porque iban a ser capaces de regenerar todo y de diferenciarse, pero lo que fuimos viendo con el paso de los años y de la investigación es que una célula madre no solo se diferencia y regenera el tejido, sino que lo que procura es establecer una homeostasis, es decir que el tejido vuelva a un estado normal, correcto, equilibrado. Entonces, no es que sirvan para todo, pero lo más importante es que no todas las células madre son iguales. Existen diferentes tipos de células madre, dependiendo de la fuente del tipo que son; por ejemplo, hablabais antes de las células madre embrionarias, que son las de tejido embrionario, pero también están las células madre del adulto en el momento en el que ya ha nacido el individuo que pueden ser, por ejemplo, de origen hematopoyético. Esas células van a dar lugar a todo el linaje sanguíneo, a todas las células que tenemos en la sangre y, por lo tanto, esas células madre son quizás las que tienen mayor esperanza para enfermedades relacionadas con la sangre, todos los temas de linfoide, leucemias, y muchos otros relacionados con eso. Y luego están las células madre mesenquimales, que son las que más interés están teniendo ahora. De hecho, nuestras células madre uterinas son células madre mesenquimales, que vienen de un linaje, de un tejido, que es el mesodermo. Estas son las que ahora tienen más estudios tanto in vitro como in vivo como en humanos realizados hasta la fecha, y son las que más esperanzas tienen ahora. De hecho, en el año 2018 la EMA, la Agencia Europea del Medicamento, ha autorizado la primera terapia, que también se realiza en España, a nivel Europeo de aplicación de células madre mesenquimales en una patología que son las fístulas de la enfermedad de Crohn. Entonces, se va abriendo el camino al humano poco a poco y, esperemos, que los años de investigación y que vosotros, que sois la generación que viene detrás, aportéis nuevas ideas y nuevos conocimientos para seguir avanzando.
—¿De qué modo considera que, en el futuro, se podrán curar la mayor parte de enfermedades, ya sea gracias a las células madre o con otros tratamientos?
—La medicina tiende hacia un camino personalizado. Por lo tanto, lo que se intenta romper ahora es la imagen de, primero, “un medicamento, una diana terapéutica y un medicamento”, puesto que las enfermedades suelen tener diferentes factores, por lo que una sola cosa no servirá para todo. Y, sobre todo, dos pacientes que tengan lo que nosotros llamamos la misma enfermedad, tienen procesos que son algo distintos, por lo que, al final, la medicina acabará siendo un proceso mucho más personalizado con los años, y considero que las células madre, o sus derivados (como lo que trabajamos nosotros, el secretoma), será parte de la solución en varias de ellas.