Por: Valeria Zapata y Jhanpierre García.
Considerada la primera ciudad fundada por los españoles en el siglo XVI, San Miguel de Tangarará es símbolo de historia y de significado cultural de la región y del país. Ubicada en el distrito de Marcavelica perteneciente a la provincia de Sullana, Tangarará fue fundada en 1532 por Francisco Pizarro, y aunque su acta de fundación sigue generando debates, su conmemoración se realiza cada 15 de julio.
Sin embargo, estando en camino de cumplir 500 años de fundación, Tangarará vive en el olvido y desinterés por parte del gobierno, en la ausencia de promoción turística y en el deterioro de su patrimonio histórico. Actualmente es un pueblo llano donde sus habitantes viven relegados del mundo, adaptándose y efectuando sus actividades cada día en soledad.
Cada familia mueve su económica principal que es la agricultura (cultivación de arroz, plátano, maíz, etc) y unos pocos practican ganadería. La agricultura no solo es una fuente de sustento, sino también una tradición que ha pasado de generación en generación enfrentado los agricultores a las severidades del clima (como la sequías o lluvias torrenciales) y limitaciones tecnológicas.
Son embargo, su resiliencia, su hospitalidad y su profundo sentido de comunidad los hace comprometerse en el desarrollo de su pueblo, ejerciendo activamente en proyectos colectivos para mejorar su calidad de vida. Auque solitarios, poseen una actitud positiva y esperanzadora, las familias toman como prioridad la educación para ir en búsqueda de un futuro mejor, aún cuando en la comunidad hay un solo colegio.
Los habitantes de San Miguel de Tangarará son un ejemplo de perseverancia y dedicación, con un sincero amor por su tierra. Creen en la prosperidad tanto como en el peso de su pasado. Ahí, la historia se vive todos los días de manera ineludible. La memoria y el corazón son el alma de esta histórica ciudad.