Por: Valeria Soffia Gimena Montenegro Guerrero e Ingrid Luciana Cornejo López
Una realidad de Piura, a menudo pasada por alto de manera irónica, es el cableado del servicio eléctrico, que se ha convertido en un problema social y ambiental para nuestra comunidad, forzando su normalización y convivencia en un proceso de adaptación a largo plazo.
Tengamos en cuenta que, normalmente, las líneas son elementos comunes en el arte, formando obras hermosas y agradables visualmente. Sin embargo, en Piura, las líneas que se observan en el cielo de la ciudad están formadas por todos estos cables, que, en lugar de generar una sensación agradable, causan rechazo en quienes los miran con atención.
Nos dimos cuenta de las distintas condiciones en las que se encuentran estos cables, ya que reflejan el nivel de cuidado que tienen ciertas zonas con respecto al orden público. Como muestra, se pueden mencionar el centro de Piura, la calle John F. Kennedy, la calle Manuel Seoane, J. Arteaga, entre otras. Durante el recorrido, encontramos desde cables rotos, tirados o colgando desde las alturas, hasta cables enredados tanto en los árboles como entre ellos mismos.
A partir de los testimonios de vecinos de esas zonas, llegamos a la conclusión de que toda esta situación de cables en mal estado nace por la falta de responsabilidad de las empresas encargadas de su mantenimiento. Estas empresas, al cortar los cables, los dejan sin cuidado en el mismo lugar. Debido a esto, algunas personas buscan formas de evitar accidentes, acomodándolos o simplemente aprendiendo a evitarlos, mientras que otras aprovechan la situación para robar el cobre del interior del cableado suelto y venderlo de manera informal.