Por: Adriana Araujo Sosa y Alexandra Urbina Maldonado
Decidió astutamente cruzar la calle sin mirar el semáforo ni a ambos lados, desesperado por llegar a tiempo a su trabajo. Al saltar la valla, no cayó como de costumbre; inesperadamente, un auto negro y lujoso, que avanzaba a gran velocidad, lo arrolló. Fue lanzado hacia un costado y, por suerte, no circulaba ningún otro vehículo en ese momento. De repente, perdió la noción del tiempo, y al despertar se dio cuenta de que había perdido una parte de sí mismo.
Esta es una de las tantas historias que protagonizan diariamente muchos peatones al no respetar las reglas de tránsito e intentar ahorrar un minuto de su tiempo arriesgando sus vidas.
Como peruanos, ¿conocemos realmente las normas para transitar por las vías peatonales?, ¿somos conscientes de los accidentes que provocamos por nuestra irresponsabilidad? Con regularidad se observan imprudencias por parte de los peatones en zonas como la Av. Sánchez Cerro, el cruce entre la Prolongación Sánchez Cerro con la Av. Marcavelica y la Av. Bolognesi de Catacaos. En estos lugares, los peatones desembarcan y, debido a la falta de vías accesibles para cruzar la pista, arriesgan sus vidas saltando sobre mallas y muros, evadiendo los puentes peatonales para reducir el tiempo que les tomará llegar a su lugar de destino.
Este comportamiento ha posicionado el atropello de peatones como la principal causa de siniestros, sumando ya 139 incidentes en lo que va del 2024. Con frecuencia escuchamos en las noticias que los conductores son los únicos responsables de los accidentes, sin reflexionar sobre nuestras propias acciones. No respetar las normas puede llevarnos a sufrir desgracias que no reducirán un minuto de nuestro tiempo, sino que pueden detener nuestras vidas para siempre.