Por: Anaí Calle y Romina Coronado
El sombrero de paja, tejido con maestría y paciencia por los artesanos de Piura, es más que un objeto práctico; representa al hombre trabajador que enfrenta su jornada bajo el sol abrasador del norte con fuerza y dignidad. Este sombrero, ligero pero resistente, ha acompañado a generaciones de piuranos mientras siembran, construyen y recorren su tierra, protegiéndose del sol implacable. Cada hebra de paja toquilla está entrelazada no sólo con paciencia, sino con las historias de quienes lo portan. Un hilo que conecta generaciones y refleja el espíritu piurano: firme y profundamente enraizado en su tierra.
Este homenaje va más allá de un simple retrato: es una ventana al esfuerzo constante de hombres y mujeres que, día a día, moldean el presente y el porvenir de Piura. Cada imagen captura no solo una escena, sino el alma de quienes, con su labor, forjan su destino, reflejando el espíritu tenaz y la profunda identidad de aquellos que llevan a Piura en el corazón.
En nuestro proyecto, el verdadero emblema de esta región es el esfuerzo de cada trabajador. Más allá de la utilidad del sombrero, su presencia testimonia el sacrificio y la dedicación de quienes sostienen a Piura. Las tareas bajo el sol se convierten en actos de voluntad que fortalecen a la comunidad, no solo como respuesta a una necesidad, sino como un compromiso de identidad y cultura compartida. Este esfuerzo colectivo, aunque silencioso y a menudo invisible, construye una identidad común que encarna la constancia y el ímpetu de los piuranos en su búsqueda de un futuro mejor.