Por: Sebastián Arrieta y Kathia Parihuamán
Hola, soy Rabanito, el pequeño títere que acompaña a don César en sus aventuras artísticas por las calles de Piura. A pesar de ser solo un títere, soy una parte fundamental de su vida y juntos, inspirados en este arte de la marioneta, sobrevivimos divirtiéndonos y alegrando a la gente en las esquinas.
Don César, un amable señor de tercera edad, lleva consigo una profunda pasión por el mundo de los títeres desde su juventud. Él me creó con sus propias manos y mi vestimenta la hizo de forma muy colorida a partir de objetos reciclados.
Salimos cada día a las bulliciosas calles de Piura para ofrecer nuestro pequeño espectáculo al ritmo de una vieja radio. Nos ponemos a bailar frente a los semáforos y vehículos, ya que nos gusta entretener a las personas. Sin embargo, el sol abrazador de Piura nos agota, y apenas conseguimos unos momentos de descanso. Aun así, no podemos resistir la tentación de disfrutar de una rica chicha piurana en el mercado Modelo de Piura, a donde acudimos habitualmente. Es un pequeño lujo que nos damos para recargar energías y seguir alegrando a la gente.
Nuestra vida no es sencilla, vivimos de las monedas que la gente generosamente nos entrega, lo que significa mucho para nosotros, especialmente para don César, que, debido a su avanzada edad, debe mantenerse bien físicamente. Él derrocha mucha energía en cada presentación y pareciera nunca acabar con esa sonrisa eterna en el rostro.
Don César y yo somos inseparables; ocurre algo extraño, él me da vida, y yo siento que le proporciono a él unos momentos de alegría y vitalidad. Juntos enfrentamos los días, las noches y también los viajes, ya que soñamos con partir a Ecuador.