Por: Gilmer Martínez Cielo y Sebastián Barriente Castro
Cuando fotografiamos estos detalles del cuerpo de Cristo en la cruz, las heridas marcadas en su cuerpo y la expresión en su rostro, sentimos algo parecido a una oleada de intimidación, a la magnitud del sacrificio que hizo por la humanidad en esas circunstancias. Ver tan de cerca estas esculturas ha sido como ver directamente la crudeza de su sufrimiento y su dolor, fue un proceso que por momentos nos dejaba sin palabras, que nos hacía temblar ante la brutalidad del acto redentor representado en estas figuras.
Hemos procurado que cada imagen fuera meticulosamente compuesta respetando la dignidad propia de la representación. Si son dichosos aquellos que creen en Jesús sin haberle visto, nosotros podemos decir que esta experiencia de ver estas esculturas en un grado de proximidad de detalle, nos ha hecho repensar más profundamente en el sentido del dolor y sufrimiento humano.