Cuando la noche avanza ( Un cuento de esperanza)
Era una noche estrellada y clara, la luna iluminaba el campo.
Cecilia estaba sola, pero no tenía miedo. Ella se había criado en aquellas soledades.
Había decidido estas vacaciones. Pero no era lo mismo que antes. Tenía un celular y una radio portátil.
Esas pequeñas cosas la mantenían conectada con el mundo exterior.
Mientras estaba sentada en el patio de su casa observaba la lejanía y pensaba en su familia. La que había formado y cuidado con esmero. Siempre pensó que era fundamental tener familia.
Pero ahora se sentía sola y enferma y nadie iba a dejar su vida para cuidarla. No pretendía tampoco eso, pero la vejez es dolorosa y triste. Ahora nadie la precisaba, ya no era necesaria y eso la hacía sentirse peor. Había sido siempre una sobreviviente y ahora a veces quería morir.
De pronto oyó en medio de la noche alguien que maullaba tristemente. Se puso a buscar de dónde provenía el maullido. Que ella supiera no había gatos en la casa. Escondido detrás de una mata de achiras en el jardín, encontró un gatito chiquito, anaranjado y se enterneció. Él la precisaba y se dispuso a cuidarlo.
Eso la hizo recapacitar, desapareció de pronto su tristeza y pensó en esta vida siempre habrá alguien que me quiera y necesite.
MARÍA AZZIZ MANSUR
CARTA
Querido hijo:
Me gustaría dejarte esta carta antes de despedirme de ti definitivamente. Quisiera decirte que nunca olvides que te he querido por encima de todas las cosas. Que elegí que fueras mi hijo, como tú elegiste que yo fuera tu madre.
Esta elección nos cambió la vida a ambos. Dejaste de ser quién eras y yo también comencé a ser otra persona.
Nuestras vidas cambiaron para siempre. No olvides que no fue fácil, pero hoy miro hacia atrás y ha sido muy satisfactorio.
Me tomabas la mano con fuerza cuando yo iba a llevarte al orfanato nuevamente, después de visitar nuestra casa y entendí tu mensaje. Me decías que no te abandonara. Demasiados abandonos habías ya sufrido.
Allí fue cuando decidí, que no importaba lo que pasara, pero que no serías otra vez abandonado.
Nunca me arrepentí de mi decisión. No olvides que de por vida tendrás una familia. Nunca más estarás solo en esta tierra
Aunque yo no viva más, ellos te han integrado y te querrán mucho más de lo que crees.
Cualquier problema que tengas podrás recurrir a nuestra familia y ellos te ayudarán.
No te pongas triste por mi partida, recuerda que siempre te estaré mirando y protegiendo.
No te olvides, nunca te olvidaré, estás para siempre hijo en mi corazón.
Con inmenso cariño
Mamá
MARÍA AZZIZ MANSUR
Trabajos presentados a los concursos de editorial Versos Compartidos 2026, seleccionados para integrar antología