El 18 de abril de 2021 ha dejado de existir el hombre de teatro duraznense Mtro. Uruguay Marrero. Hace unos años se desempeñó como animador de nuestra UNI 3.
El Taller de Escritura hace llegar a sus familiares y amigos más cercanos nuestras condolencias.
La cultura en general pierde con él uno de sus baluartes locales y la sociedad toda pierde a una excelente persona, dejamos un pequeño tributo en letras con el mayor respeto.
Lloran las Tablas de Durazno,
empobrecidas y solas.
“Maldito virus” repite
una boca y otra boca.
Maldito virus, maldito.
Ya nunca volverá el Actor.
Su potente voz es solo recuerdo,
su prestancia, imagen vívida.
Hay calidad humana que perdura
pero, ya no haremos proyectos,
no se encenderán para él las candilejas.
Ha muerto Uruguay Marrero.
Padre, Esposo, Amigo, Maestro,
HOMBRE con todas las letras,
que la luz celestial te envuelva
Durazno, te guarda Reverencia.
BLANCA ESTELA CASTRO
El último dramaturgo duraznense se ha marchado. Sí, dramaturgo, porque él escribió obras, adaptó otras y puso en escena muchas. Se ha marchado de apuro. Estoy segura que ese viaje no lo había pensado. Ni él, ni nosotros. Siempre tenía planes, siempre entretejía ideas y tenía la necesidad de concretarlas. Ese hombre alto, con esa voz marcada que salía de una boca que hacía una mueca especial, que veo pero no sé pintarla con palabras, era fácil de reconocer. Además llevaba un nombre con peso y un apellido que debíamos pronunciar marcando erres. Realmente un actor de nombre
sonoro.
Nos hizo peregrinar detrás de su arte, creo que perdí la cuenta de los lugares a donde fui a verlo...Pequeño Teatro, holl del museo Casa de Rivera, local de Artigas casi Zorrilla,
Cine Ateneo, Casa Penza, Centro cultural Teatro Español...
No olvido su imagen personalizando a Fructuoso Rivera en “Un andar por el ayer duraznense” en el estadio cerrado “Ernesto de León” aún sin terminar e iluminado por una luna llena única. Cuando hizo “Santito mío” sorprendía verlo tan quieto. Estuvo ahí, en su silla de santo desde que empezó a entrar público a la sala. Era una verdadera estatua.
Recuerdo a María Otilia Candiota preguntando si era un santo de verdad. En la misma sala del museo, hizo un Zoilo atrapante. Esto es un brevísimo pasaje de su vida teatral pero tengo mis buenos recuerdos de mi práctica magisterial. Celoso de su clase... me permitió trabajar en historia y ciencias, me hacía ver las cosas que podían ocurrir en el hogar de un niño que cambiaba la forma de su letra y su comportamiento. Con el tiempo pensé cuanta razón tenía. Era enemigo de salir a la calle con los niños simplemente por salir, por cambiar de ambiente. Para que las salidas de la escuela fueran provechosas debían estar pensadas, planificadas y en pequeñas dosis. Sus alumnos se encargaban de contar a todas las visitas que llegaran al salón que su maestro había nacido cerquita del
cerro Miriñaque. Cuando Uruguay oía esto decía:
-Para que les habré contado.
El actor, quien posiblemente haya tenido su primer escenario entre cerros riverenses, tuvo su escenario real, acá en Durazno y ahora que salió de gira, hay duraznenses que seguirán en el arte teatral y lo recordarán, mientras él, de pronto, se encuentre con don Orlando y Rosina y discutan y se enojen y se separen y se amiguen de nuevo y empiecen a ensayar en otra dimensión con candilejas potentes pero diferentes.
BEATRIZ DEVITTA
Foto tomada de diario El Acontecer 27/08/2019