“La noche, en los caminos
apresura los pasos.”
Yo apresuro los míos.
Ansío llegar pronto a casa.
Se oye ruido de motor.
Me paralizo, el miedo me paraliza.
No respiro, me sorprenden los dormilones,
En silencio los maldigo.
Cruzo la vía a los tropezones,
trato de ignorar la isla de eucaliptos
que a veces cobija caminantes.
Temprano no los vi.
Veo una luz en la altura.
Es la del almacén.
El ruido a motor venía de allí.
Se van los parroquianos.
Llego a mi guarida, la luz del
frente que dejé prendida me recibe.
Cuando abro la portera una lechuza
me avisa que está de vecina.
Mientras giro la llave por dentro
exhalo un largo suspiro.
BEATRIZ DEVITTA
Nota: El poema surge de una propuesta realizada en el Taller, la autora lo envía sin nombre, a efectos de la publicación nos permitimos tomar el comienzo del primer verso a modo de título.