¿Eran 33? No lo sé, tal vez… nadie lo supo realmente.
Ese número simbólico, de acuerdo al canon de la época, nominó ese aguerrido grupo de americanos del sur, que agazapado en la
penumbra cruzó el río, el río que nos da nombre.
Ansiaban libertad para los hombres y mujeres que vivían en esta rica tierra, que hoy es nuestra.
Ese momento de recogimiento, de silencio por precaución, pero con ardiente amor por la patria, fue plasmado casi tres décadas después del acontecimiento, por Josefa Palacios.
Josefa, que bien podría llamarse la pintora de la Patria, veintitrés años antes que el Gran Blanes inmortalizó sobre la tela el Gran momento.
Ella no adquirió fama por ese óleo, por ese óleo que nos muestra un grupo de hombres sin mucha definición, donde solo reconocemos a Juan Antonio y la bandera tricolor con sentida leyenda.
Nos muestra una imagen con naturalidad, porque no expone a nuestros gauchos en armada escenografía y mostrándose en poses.
Un marco de río y monte, donde solo se ve luz en la arena que pisan los combativos, define el lugar.
Simbólica base iluminada, guiará a los patriotas en el avance por los campos y arroyos de la Patria.
Josefa; no te llamamos la pintora de la Patria pero tu pincel rescató prematuramente el gran Desembarco.
BEATRIZ DEVITTA Abril de 2025