Juana de mi niñez,Juana de mi madurez
Juana a través de mi tiempo.
Tantas veces me mandaste tu mariposa
pequeña y amarilla a revolotear en mi luz.
No era mía,tu la enviabas.
Cada grillo que oía,cantaba para ti.
En mis paseos al campo,los trigales eran tuyos,
tu voz me los había pintado antes de conocerlos.
Cada parral había sido plantado
para comprobar que su sombra era bonita.
Aprendí a amar los huertos a través de ti,
El huerto de mis abuelos tenía alma como el tuyo,
los aromas de él están aún conmigo,me persiguen,
me buscan,como en tu niñez lo hacían contigo.
Todas las higueras me conmovían,el mejor regalo
de cumpleaños fue una de ellas y le repetía una y mil
veces que su fruto-flor era el más delicioso de todos.
Tus poemas me enseñaron a descubrir colores,aromas y texturas
y a disfrutar de la grandeza de la sencillez de la bella Naturaleza.
Yo quería ver la luna en los charcos, en el pozo y también quería
que se rompiera tirando piedritas ... para romperla tan solo
un poquito,para no perder del todo aquella mágica luna.
Frente a un naranjo fructificado o ante el cajón de naranjas del puesto
aspiraba y aún hoy aspiro siempre pensando en ti.
Ella, él, yo, nosotros, pensamos en ti,dentro y fuera de nuestro país,
de tu país, cada vez que vemos una de esas cosas a las que les cantaste.
Una mancha y todas las manchas me muestran formas,igual que a ti,
todos los perros tienen algo del glotón de Tilo,
pero... las campanas azules serán eternamente tuyas,
“ahí están las campanas de Juana” hemos dicho a dúo, a trío, a coro
al verlas trepar alambrados y muros para competir con el cielo.
Beatriz Devitta
Marzo-abril 2024