Hay silencio en ese cruce de calles,
ya no se ven manos pequeñas soltarse
de unas más grandes que las sostenían
hasta el zaguán y después despedían
a quienes volverían más tarde por ellas,
ya no entran ni salen adultos.
El vecindario extraña el bullicio habitual
de década tras década.
Los pequeños vecinos que entraban a curiosear,
y se familiarizaban con el arte
hasta tener edad para poder instalarse a crear, hoy
perdieron un aula,un zaguán cerrado los detiene.
Si te paras en la reja ves el patio solitario.
Los ventanales están cerrados.
Cuando llegue el invierno la estufa no quemará leña ni largará humo.
Ningún cartel te invitará a entrar...
La casona está huérfana,la luz se apagó.
Al pasar ya no ves los escalones
ni los azulejos con friso de la entrada.
Si miras desde el frente ves la oscuridad.
Le pido a los héroes que dan nombre a las calles
que la sostienen que se abracen
para que todo retroceda y den luz,potente,
muy potente,a esa esquina despojada...oscurecida.
Beatriz Devitta
15 de abril de 2024