Poseer la Vida Divina
Poseer la Vida Divina
Vol. 27-2 Septiembre 28, 1929
⚜️"A quien posee mi Divina Voluntad todo le puedo dar, y todo puede darme"
"la armonía, el intercambio de los dones, el orden, regresan entre Creador y criatura, como fue establecido por Dios en la Creación"
Primer beso, desahogo entre Madre e Hijo.
Cómo todas las cosas creadas contienen cada una su desahogo.
Quien vive en el Fiat es continua creación.
Contento divino
(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación y Redención, y mi pequeña inteligencia se ha detenido cuando mi agraciado niñito, en el acto de salir del seno materno se abalanzó a los brazos de la Mamá Celestial, y sintiendo la necesidad de hacer su primer desahogo de amor, estrechó con sus pequeños brazos el cuello de su Mamá y la besó. También la Divina Reina sintió la necesidad de hacer su primer desahogo de amor hacia el infante divino, y le correspondió el beso materno con tal afecto, de sentir que se le salía el corazón del pecho; eran los primeros desahogos que hacían Madre e Hijo. Y yo pensaba entre mí: *“¿Quién sabe cuántos bienes encerraban en este desahogo?”* Y mi dulce Jesús haciéndose ver como pequeño niño en acto de besar a su Mamá, me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo sentí la necesidad de hacer este desahogo con mi Mamá, porque todo lo que ha sido hecho por nuestro Ser Supremo no ha sido otra cosa que un desahogo de amor, y Yo concentraba en la Virgen Reina todo nuestro desahogo de amor que tuvimos en la Creación, porque estando en Ella mi Divina Voluntad, era capaz de poder recibir con mi beso este nuestro desahogo tan grande, y de podérmelo corresponder, porque sólo quien vive de mi Voluntad Divina concentra en sí el acto continuado de toda la Creación, y la actitud de volver a verterla en Dios. A quien posee mi Divina Voluntad todo le puedo dar, y todo puede darme, mucho más que la Creación, habiéndola sacado en un desahogo de amor para darla a la criatura, dura y durará siempre, y quien está en mi Divina Voluntad está como en nuestra casa, recibiendo la continuidad de este nuestro desahogo con el acto de toda la Creación, porque con conservarla como la hicimos, es como si estuviéramos en acto de crearla y de decir a la criatura: Este nuestro desahogo de haber creado tantas cosas te dice: ‘Te amé, te amo y te amaré siempre’. Y el alma que se hace dominar por nuestro Querer Divino, no pudiendo contener este nuestro desahogo de amor tan grande, sobre las alas de Él desahoga también ella y nos dice y repite nuestro estribillo: ‘En tu Querer te amé, te amo y te amaré siempre, siempre’. En efecto, ¿no son todas las cosas creadas desahogos de amor que nuestro Fiat, como primer actor hacía a la criatura? Desahogo de amor es el cielo azul, y con estar siempre extendido, adornado de estrellas, sin jamás decolorarse ni cambiarse, hace brotar nuestro desahogo continuo hacia la criatura. Desahogo de amor es el sol, y desahoga nuestro amor continuo con llenar de luz toda la tierra, y todos los efectos que produce, que son innumerables, son continuos y repetidos desahogos que hace a la criatura. Desahogo de nuestro amor es el mar, y conforme murmura repite sus olas altísimas, ahora plácidas, ahora tempestuosas, y conforme produce los tantos peces, éstos no son otra cosa que continuos desahogos de nuestro amor. Desahogo del amor nuestro es la tierra, y conforme se abre para producir flores, plantas, árboles y frutos, así nuestro amor emprende nuevamente su desahogo ardiente. En suma, no hay cosa creada por Nosotros donde no esté el desahogo continuo de nuestro amor. ¿Pero quién está al día de tantos nuestros desahogos? ¿Quién siente investirse por nuestra Fuerza creadora, y toca con la mano nuestras llamas inextinguibles, hasta sentir la necesidad de corresponder con sus desahogos amorosos a su Creador? Quien vive en nuestro Fiat Divino. Para ella es continua creación, siente la Potencia de nuestra Fuerza creadora, que obrando en ella le hace tocar con la mano que su Creador está en acto de crear continuamente por amor suyo, haciéndole sentir sus desahogos jamás interrumpidos para recibir su correspondencia. Pero quién puede decirte nuestro contento cuando vemos que la criatura, poseyendo nuestro Fiat Divino recibe y reconoce estos nuestros desahogos, y ella no pudiendo contener el gran exceso de amor de nuestros desahogos divinos, en nuestro mismo desahogo de amor forma su desahogo hacia su Creador. Entonces nos sentimos como correspondidos por todo lo que hicimos en la Creación; oímos que nos dice en su delirio de amor: ‘Majestad adorable, si estuviera en mi poder quisiera también yo crearte un cielo, un sol, un mar, y todo lo que Tú creaste, para decirte que te amo con tu mismo amor y con tus mismas obras, porque el amor que no obra no se puede llamar amor, pero como tu Querer Divino me hizo don de todo lo que creaste, yo te lo doy nuevamente para decirte que te amo, te amo’. Entonces la armonía, el intercambio de los dones, el orden, regresan entre Creador y criatura, como fue establecido por Dios en la Creación. Ahora tú debes saber que el hombre con hacer su voluntad perdió el orden, la armonía, y perdió los derechos del don de la Creación, porque sólo en quien reina mi Divina Voluntad, siendo Ella la creadora de toda la Creación, donde Ella reina, siendo cosa suya, hace don con derecho a la criatura, pero donde no reina se puede llamar una intrusa en sus obras, y por eso no puede hacerla de dueña, ni dar a Dios lo que no es suyo, ni puede sentir todos nuestros desahogos de amor que existen en la Creación, porque no tiene nuestra Divina Voluntad en su posesión que le diga nuestra historia de amor; sin nuestro Querer Divino el hombre es el verdadero ignorante de su Creador, y como el pequeño discípulo sin el maestro. ¡Oh, cómo es doloroso ver al hombre sin nuestro Fiat! Mucho más que nuestra Creación es nuestra portavoz, es la portadora de nuestros besos amorosos, de nuestros abrazos afectuosos. ¡Oh! cómo sentía todo esto mi Humanidad estando sobre la tierra, conforme salía al exterior, el sol me daba el beso que mi misma Voluntad había depositado en su luz para darlo a las criaturas; el viento me daba las caricias, los abrazos que contenía en depósito de mi misma Divina Voluntad; toda la Creación está preñada de carismas divinos para darlos a las criaturas, y mi Humanidad todo recibía, correspondiéndolos para dar desahogo a tantos besos reprimidos, abrazos rechazados y amor no reconocido por tantos siglos, porque no reinando mi Querer Divino, el hombre era incapaz de recibir lo que de bien había puesto mi misma Voluntad en toda la Creación, y mi Humanidad poseyendo mi misma Voluntad Divina, daba el primer desahogo y recibía y daba la correspondencia a todo lo que mi misma Voluntad Divina había puesto en toda la Creación; por eso, en cuanto Yo salía todas las cosas creadas hacían fiesta, y en competencia me daban lo que poseían. Así que sé atenta, y lo que más te importe sea vivir en mi Divina Voluntad si quieres sentir a lo vivo lo que tu Jesús te dice de mi Fiat Supremo”.