Al Cielo
En el Ejercicio
de Tu Voluntad
Giro en Tus actos, para formar Tu vida completa en mí
Al Cielo
En el Ejercicio
de Tu Voluntad
Giro en Tus actos, para formar Tu vida completa en mí
"Debe aparecer
como otro Cristo"
Libro de Cielo Vol. 29-42 (2)
Fiat Voluntas Tua, sicut in Caelo et in terra
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 4-73 (11-13) Julio 16, 1901"Para entrar en el Cielo, el alma debe estar toda transformada en Jesús"
(11) ...“Dulce Bien mío, déjame ir junto contigo al Cielo, y si no quieres para siempre, al menos por un poco, ¡ah, te lo pido, conténtame!” Y Él me ha dicho:
(12) “¿No sabes tú que para entrar en esa bienaventurada morada el alma debe estar toda transformada en Mí, de manera que debe aparecer como otro Cristo?
De otra manera, ¿qué papel harías en medio de los demás bienaventurados? Tú misma tendrías vergüenza de estar junto con ellos”.
(13) Y yo: “Es verdad que soy muy desemejante de Ti, pero si quieres puedes volverme tal”. Entonces para contentarme me encerró toda en Él, de modo que no me veía más a mí misma, sino a Jesucristo, y en este modo nos elevamos hacia el Cielo…”
Fiat Divina Voluntad
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
1023 Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, porque lo ven "tal cual es" (1 Jn 3, 2), cara a cara (cf. 1 Co 13, 12; Ap 22, 4):
«Definimos con la autoridad apostólica: que, según la disposición general de Dios, las almas de todos los santos [...] y de todos los demás fieles muertos después de recibir el Bautismo de Cristo en los que no había nada que purificar cuando murieron [...]; o en caso de que tuvieran o tengan algo que purificar, una vez que estén purificadas después de la muerte [...] aun antes de la reasunción de sus cuerpos y del juicio final, después de la Ascensión al cielo del Salvador, Jesucristo Nuestro Señor, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el Reino de los cielos y paraíso celestial con Cristo, admitidos en la compañía de los ángeles. Y después de la muerte y pasión de nuestro Señor Jesucristo vieron y ven la divina esencia con una visión intuitiva y cara a cara, sin mediación de ninguna criatura» (Benedicto XII: Const. Benedictus Deus: DS 1000; cf. LG 49).