Había una llave y de pronto no hay llave.
¿Cómo entraremos en casa?
Quizás alguien la encuentre perdida,
la mire. —¿para qué va a quererla?
Camine haciéndola saltar en la mano
como un trozo de chatarra.
Si con el amor que te tengo
ocurriera lo mismo,
no sólo para nosotros sino
para el mundo entero
se perdería este amor.
Llevada en una mano ajena
no abriría ninguna casa
y sería nada más que una forma,
que la herrumbre con ella se ensañe.
Ni de las cartas, ni de los astros, ni grito de pavo
este horóscopo nace.