En el hombre asciende muy activamente, drásticamente. Por eso la han denominado «serpiente que sube». Muy drásticamente, repentinamente, con una sacudida, la serpiente se despliega. Y se siente en muchos puntos. Esos puntos se llaman chakras. Donde hay resistencia, la serpiente se abre camino a la fuerza. Igual que el pene entra en la vagina, de la misma manera es similar el pasaje para el hombre. Cuando la energía asciende es como si el pene se estuviera moviendo dentro.
Y la serpiente es un símbolo fálico. En realidad, para no usar el lenguaje directo, para no llamarlo pene, lo han llamado serpiente. Debes haber oído la historia del Paraíso Terrenal, donde la serpiente persuadió a Eva para que comiera el fruto del árbol de la ciencia. Ahora los estudiosos están trabajando y dicen que esta serpiente es también un símbolo fálico. De modo que, en realidad, no es una cuestión de comer el fruto del conocimiento; es una cuestión de sexualidad.
El mismo símbolo ha sido usado de manera similar en India: la serpiente sube como un pene entra en erección, en sacudidas, y yendo hacia dentro.
Esto no es lo que sentirá una mujer. La sensación será la opuesta. Al igual que una mujer siente cuando el pene ha entrado en la vagina —la sensación de disolverse, la acogida, la vagina cediendo, vibrando muy, muy delicadamente, en un estado receptivo, amoroso, acogedor—, el fenómeno será el mismo dentro. Cuando la energía ascienda, será un ascenso receptivo, pasivo, como si se estuviera abriendo un pasaje: no una serpiente subiendo, sino una puerta abriéndose, y un pasaje abriéndose, y algo cediendo. Será pasivo y negativo. Con los hombres, algo está entrando; con las mujeres, algo está abriéndose, no entrando.
Pero nadie se ha ocupado de ello nunca antes, porque nadie ha tenido en cuenta a la mujer. Pero para el futuro, pienso que ahora es indispensable: el cuerpo femenino no debería ser desatendido. Son necesarios mucha investigación y mucho trabajo, pero es muy difícil trabajar debido a tantas tonterías puritanas, moralistas