SI HUBIERAIS INTERPRETADO MI SUEÑO OS HABRÍA EXPULSADO DEL ASHRAM

Sucedió que un Maestro Zen se despertó una mañana y le dijo a su discípulo, "Esta noche he tenido un sueño. ¿Podrías por favor interpretármelo?" El discípulo le dijo, "Espera, te traeré un poco de agua fresca para que te laves la cara". Se fue a buscar un poco de agua y volvió. El Maestro se limpió el rostro. Por entonces otro discípulo pasaba por allí y el Maestro le llamó y le dijo, "Escucha, esta noche he tenido un sueño. ¿Podrías por favor interpretármelo?" El discípulo le miró y viendo que el Maestro se acababa de limpiar el rostro le dijo, "Espera, es mejor que te traiga una taza de té". Le trajo una taza de té. El Maestro sorbió el té, se rió y bendijo a los dos discípulos. Les dijo "Lo hicisteis muy bien. si hubierais interpretado mi sueño os habría expulsado del ashram porque cuando uno ha soñado y se da cuenta de que era un sueño, ¿para qué interpretarlo?"

Al interpretarlo demuestras que todavía estás en él; crees que existe. Por esto, en Oriente nunca nos hemos preocupado por interpretar los sueños. Y no es que no conozcamos su realidad. Cuatro o cinco mil años antes de Freud, Oriente descubrió el fenómeno, la realidad, de los sueños. Fuimos los primeros en dividir la consciencia en tres niveles: la vigilia, el soñar, y el dormir profundamente sin soñar. Pero nunca nos preocupamos por interpretarlos, porque un sueño es un sueño; carece de sustancia. Simplemente uno ha de despertar y salir de él; eso es todo. Y si ya estás despierto, es mejor que te refresques la cara. El agua fría te ayudará más que todo el psicoanálisis de Sigmund Freud. Si estás despierto, entonces una taza de té es mejor que todos los Jungs juntos. Olvídalo.

En primer lugar, el sueño es algo falso; y luego empiezas a interpretar ese sueño. Al interpretarlo, va asumiendo para ti una nueva realidad; recupera su consistencia. Y no sólo ocurre así con los sueños; ocurre lo mismo con toda tu vida. Toda tu vida es como un sueño; no necesita interpretaciones. Saberlo es suficiente. Es un sueño; has de salir de él.

Y, ¿cómo despiertas de un sueño por la mañana? ¿Lo has observado alguna vez? Si lo has observado sabrás cómo escapar del ego. ¿Cómo te despiertas de un sueño por la mañana, o cómo dejas de estar dormido? ¿Cómo lo haces? Un segundo antes estabas profundamente dormido y entonces, de repente, escuchas los gorjeos de los pájaros, al lechero llamando a la puerta, a la criada que ha entrado y ha empezado a limpiar la habitación; los ruidos de la mañana. ¿Qué ocurre? Te estás volviendo más consciente.