Tipopatología de la vida filosófica
Los tipos que vamos a ver no son más que modelos extremos, pocas veces se da un tipo puro, lo habitual es una mezcla de varios en distinta proporción. Además estos, si bien son los más importantes, no son todos; a lo largo del curso, si tenemos ocasión, podremos ver otros ejemplares de esta fauna filosófica.
El Nuboso o Dios lo quiere
Filósofo de grandes vuelos. Toda su construcción está en los aires. Sin duda, su sistema puede tener gran belleza y explicarlo todo desde sus principios etéreos. De hecho este tipo de filosofía pocas veces mira al suelo, y si lo hace no es más que para ver carroña. Las filosofías en las nubes pueden tener variaciones, pero todas tienen en común el remitirse a un más allá que es explicación del más acá.
En gran parte, en nuestra historia, han sido filosofías cristianas, pero no nos equivoquemos, también pertenecen a este tipo muchos filósofos paganos, neopaganos y hasta ateos. Lo que le distingue de otros tipos es su forma de explicar la realidad de forma global a partir de unos principios místicos que escapan a la observación y a la crítica racional. A veces la diferencia entre Dios lo quiere o Cumplir la ley de Dios, y Respetar a Gaia o Seguir las leyes del planeta, es mínima, al final de lo que se trata es de dejarnos con un gran sentimiento de culpa
Babosón y la filosofía de es lo que hay.
En principio es lo contrario del nuboso. No solamente tiene los pies en el suelo, sino que todo él se ha convertido en un gran pie.
Está tan contento de su sensatez que no tiene necesidad de levantar la cabeza, ¿para qué?, lo que existe está aquí abajo y él lo sabe. Es lo que hay, dice continuamente, y en especial cuando algo no le agrada o le parece una injusticia. Es una musiquilla, una nana que le calma y le relaja. Frente a la filosofía de la resignación religiosa de Dios lo quiere, el es lo que hay aparece como la nueva resignación laica, pero su mecanismo de acción es el mismo o incluso peor, porque renuncia a un hipotético sueño de justicia futura, desactiva todo intento de cambiar lo que parece malo y deja una gran tranquilidad de espíritu.
Un buen ejemplo de la dialéctica Nuboso-Babosón lo podemos ver con el positivismo, filosofía del siglo XIX que de una u otra forma se prolonga durante el siglo XX y llega hasta hoy. El positivismo afirma la realidad de lo positivo, lo hechos, lo dado; anuncia así el final de los periodos teológico y metafísico y celebra la consagración de la ciencia. Una vez dicho esto, en vez de sacar las consecuencias que de ello derivan (la muerte de Dios), instaura una nueva religión con un Gran Ser, la Humanidad, y unos nuevos sacerdotes, los científicos. Vamos, que el individuo que con la filosofía de Nuboso perdía su autodeterminación y su sentido en nombre del más allá, ahora, con Babosón, lo perderá en nombre de la ciencia: en vez de abstenerse de comer cerdo porque lo ordena la ley de Moisés, lo hará porque los médicos consideran que el colesterol es malo. En vez de sacrificarse y entregar su vida por Dios, lo hará por la Humanidad: el caso es morir por algo y que decidan por ti: es lo que hay.
El Ovejo Vicente
¿Dónde va Vicente? Donde va la gente.
La moda es la regla del Ovejo. Su trayectoria pasa por grandes bandazos de pensamiento: donde dije digo, digo Diego. Ovejo es un tipo muy compatible con cualquiera de los dos tipos anteriores, en especial con Babosón, porque aunque tiene las patas en el suelo y la cabeza en alto que le permitiría elevar su pensamiento, él vive pendiente de las hierbas y apenas levanta la cabeza. Ovejo es tranquilo y manso. Se alimenta de rastrojos y sobras
Es muy pacífico, se deja poner un cencerro para estar siempre controlado y confía en el mismo pastor que guía sus pasos, que le cuida y que algún día le llevará al matadero; mientras tanto la felicidad es amontonarse con el rebaño y seguir comiendo.
Perrote o el guardian.
Presente en todas las épocas de la historia, y por lo tanto en esta también, tiene siempre una cosa en común: es la voz de su amo. Obedece y es sumiso con el pastor y a cambio de un buen puesto en la vida pública está dispuesto a controlar celosamente a los Ovejos, Su misión es que ellos pazcan tranquilos para ponerse bien gorditos, pero que no se extralimiten en nada.
Dice que los guarda del lobo, pero en realidad intenta por todos medios que no se conviertan en rebecos, que no levanten la cabeza ni vayan por donde quieran. La filosofía de Perrote es una escolástica aburrida y repetitiva de las consignas de los poderosos del momento, que son los que pagan. Hay muchos ejemplos de lo que hacen los Perrotes con los Rebecos: Anito, Licon y Meleto convencen a la Asamblea de Ovejos atenienses para que condenen a muerte a Sócrates que se está volviendo un Rebeco. La Inquisición termina tostando al Rebeco Bruno. En el siglo XX los Gulag, las cárceles y los campos de exterminio solventan las desviaciones en la ortodoxia. En el S XXI lo políticamente correcto viene a sustituir a lo pecaminoso y ya no hace falta quemar a nadie, se le aniquila formalmente de la vida intelectual y queda siendo un cero a la izquierda. El nuevo reto de Perrote es cómo controlar el pensamiento en Internet. Sus intentos ya van por buen camino y lo logrará: aunque para pensar por sí mismo Perrote es un inútil, en su tarea de obedecer al amo y controlar Ovejos es un genio
El Rebeco o el pensamiento montaraz
El diccionario general de la lengua asturiana define Rebeco en una primera acepción como rupicapra rupicapra, entre gamuza y ciervo. En una segunda acepción da los siguientes sentidos: Persona montuna [Pb]. Persona arisca [Ay]. Individuo rebelde, terco [Cd], insurrecto [Lln]. Sujeto descarriado.
Aunque físicamente se parece a Ovejo son muy diferentes. Rebeco tiene los pies bien en la tierra, pero la cabeza le sirve para buscar hierba y para mirar arriba, a lo alto de las peñas.
Rebeco, como ovejo, tiene un rebaño, pero gusta también de ir el sólo.
No se ha dejado domesticar y desconfía, sabe que cualquier amable ancianito puede esconder un cazador. Es independiente, los Ovejos inducidos por los Perrotes le llaman insurrecto y descarriado porque no renuncia a las alturas y a veces tiene visiones sublimes; aunque suele ser un tanto asistemático e imprevisible. Rebecos importantes en la historia del pensamiento han sido Diógenes. Bakunin y Nietzsche.
Filosofeo, la filosofía crítica.
Filosofeo tiene un gran pie y una buena cabeza. El pie, en el suelo; la cabeza, en lo alto. Vive en la realidad, sus sentidos le permiten ver lo que pasa, pero no se queda en eso, lo procesa, lo piensa y lo valora. Pensar es un peligro, las conclusiones pueden no ser lo que la gente y Vicente quieren, y además pueden llevar a tener que cambiar algo. ¿Y si lo que hay no es lo que parece? ¿Y si se puede cambiar? Sin embargo en la historia ha habido muchos Filosofeos, porque la filosofía como actividad crítica que hemos considerado como verdadera filosofía es la que hacen los Filosofeos.
Aviso sobre este tema:
Aunque los nombres y la imágenes son absolutamente fantásticas, los tipos descritos se han dado a lo largo de la historia de la filosofía. Dos deudas tiene este tema. Del P. Basili es la idea de que hay que tener los pies en el suelo, pero la cabeza en alto. De Javier Suárez es el término: ovejos. En él suena de una manera única.