Con el día de Santa María de los Ángeles, la Porciúncula, la pequeña parcela, lugar que tanto amó Francisco, cuna de su vocación y comienzo del camino de la hermana Clara, damos inicio a su novena.
Con Clara queremos seguir aprendiendo a mirar diariamente, atentamente, la vida que nos habita y la vida que nos rodea. Queremos ser y estar en una apertura constante y consciente a la Presencia que todo lo contiene y sostiene.
Ella nos enseñe a agradecer cada instante de nuestras vidas, a amar con la mirada todos los rostros, toda la realidad, lo profundo y lo simple de cada dia