EL "HOMO SAPIENS SAPIENS":
EL SER HUMANO DE CROMAGNON
En su evolución, el ser humano llegó a fabricar todo un utillaje muy especializado que mejoraría y facilitaría la consecución de los alimentos: arpones, lanzas con púas, redes para pescar, arcos, flechas, catapultas, trampas...
Se puede pensar en una primitiva pero ya organización de la tribu que economiza los esfuerzos: podían acorralar a varios animales para empujarlos hacia un precipicio y despeñarlos. Su dieta se amplió asombrosamente: avellanas, cerezas, bayas salvajes, cebollas, ajos y setas, mariscos, caracoles, gorgojos: todo se comía.
Durante este periodo, la cultura fue notablemente superior a la del precedente. No solo eran mejores los implementos y herramientas, sino que hubo mayor variedad. No estaban hechos simplemente de trozos de piedras y alguna ocasional vara de hueso; se usaban en abundancia otros materiales, particularmente marfil y asta de ciervo. Entre las herramientas más complicadas estaban la aguja de hueso, el anzuelo, el arpón, el lanza dardos y, al final, el arco y la flecha. En esta etapa el hombre usaba ropa, lo que esta indicado por el hecho de que hacia botones y ganchos de hueso y cuerno e invento la aguja. No sabía tejer, pero los cueros de animales cosidos fueron un buen sustituto.
Es seguro que cocinaba, pues se han descubierto enormes fogones, evidentemente usados para asar carne. Próximo a uno de ellos, en Solutré, al sur de Francia, se encontró una masa de huesos calcinados que se calcula pertenecían a 100.000 animales grandes. Aunque el ser humano de Cro-Magnon no construyo casas, excepto unas pocas chozas simples en regiones donde no abundaban los albergues naturales, su vida no fue completamente nómada. Los rastros encontrados en las cuevas que fueron sus hogares naturales indican que las debe haber usado, temporalmente al menos, por varios años seguidos.
Herramientas de los cromañones
Puntas de flecha y de lanza
Los primeros trazos del arte pictórico de la humanidad fueron realizados con materiales que se obtenían de sus guisos (grasas animales, sangre, albúmina de los huevos), fabricaban pigmentos con los que desarrollaron un arte en las cuevas y los abrigos rocosos en los que se representaron ellos y los animales que cazaban, pinturas que se han conservado durante decenas de miles de años y que son muy valiosas para la interpretación de la vida de nuestros antepasados primitivos.
Representación de la pintura de un caballo en la cueva de Lascaux, S. de Francia. Un bisonte de Altamira
Arpones de Altamira con incisiones decorativas
Pero la abundancia de provisiones que habían disfrutado los primeros grupos de la era de piedra (Paleolítico); grupos que consistían en familias formadas por unas seis parejas con sus hijos; comenzaron a agotarse cuando se produjo una explosión demográfica en el seno del grupo. Para mantener este cada vez más gran grupo se tenían que batir grandes territorios con el fin de obtener lo estrictamente necesario. Se imponía un cambio sustancial en sus hábitos de vida necesarios para sobrevivir.
Pintura en un abrigo rocoso del Barranc de la Gassulla en Castelló.
Mapa de distribución de los principales yacimientos del paleolítico en Occidente.
Magnífico documental sobre el homo sapiens sapiens y la aparición del arte parietal: Altamira
400 siglos de arte rupestre