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Coscojares y enebrales

Hábitat 5210. Matorrales arborescentes de Juniperus spp.
Subtipos:
               32.131 – Matorrales arborescentes de Juniperus oxycedrus
               32.132 - Matorrales arborescentes de Juniperus phoenicea
               32.136 - Matorrales arborescentes de Juniperus thurifera
Los coscojares y enebrales, se incluyen en el Hábitat 5210. Matorrales arborescentes de Juniperus spp. Está constituido por matorrales esclerófilos, mediterráneos y sub –mediterráneos, organizados alrededor de Juniperus sp. arborescentes. La directiva de hábitats incluye en este hábitat los coscojares acompañados de enebros del sureste de Madrid. Se extiende por los pisos Mesomediterráneo Superior (coscojares y enebrales) y Supramediterráneo Inferior (solo enebrales), entre altitudes de 550 y 1.620 m., y sobre dominios fisiográficos de piedemontes, páramos, alcarrias, lomas y campiñas en calizas, margas, yesos y también sobre depósitos silíceos ácidos, marcando cada una de estas litologías diferencias a veces sutiles, cuando la capa húmica está muy desarrollada, y otras muy marcadas, cuando el suelo está degradado, haciéndose patente las dificultades que cada sustrato impone a la vida vegetal, con las adaptaciones y especies particulares que cada medio implica. Los enebrales se desarrollan bajo clima mediterráneo en sustratos poco favorables (rocosos, lapiaces, arenas, etc.) o bajo climas de cierto carácter continental, al instalarse en zonas llanas rodeadas de elevaciones que determinan áreas de frecuente inversión térmica.



Enebral de Juniperus oxycedrus. Esta especie es muy abundante en los coscojares de los municipios de Perales y Morata de Tajuña.
Hubo de ser muy frecuente antaño, hasta desaparecer de los matorrales a causa de su incapacidad de rebrotar de cepa.

Comenzaremos con los coscojares: Matorrales esclerófilos ricos en nanofanerófitos y microfanerófitos (maquias), dominados por coscojas (Quercus coccifera), a los que suelen acompañar diversos arbustos más o menos esclerófilos (Juniperus oxycedrus subsp. oxycedrus, Olea europaea, Rhamnus lycioides subsp. lycioides, etc.), algunas lianas (Lonicera implexa, Rubia peregrina ) y el pino carrasco (Pinus halepensis), que suele formar un estrato superior (arbóreo) abierto, aunque la influencia humana en muchas ocasiones ha favorecido al pino frente a los demás elementos de la asociación.

La asociacion vegetal que constituye el hábitat en Madrid es Rhamno lycioidis-Quercetum cocciferae Br.-Bl. & O. Bolòs 1954 y se extiende por el piso mesomediterráneo con ombroclima semiárido o seco, sobre sustratos ricos en bases, pero también en ácidos. Normalmente se considera que el coscojar aparece tras la degradación del encinar u orlando los encinares, personalmente opino que los coscojares son la climax en una parte importante del territorio de nuestro herbario, junto con algún rodal de pino carrasco.

Las coscoja normalmente no pasa de ser un arbusto achaparrado, que toma una forma redondeada cuando está aislada, pero que forma con frecuencia masas de individuos muy compactas e impenetrables, en cuyo interior se encuentran las ramas enmarañadas (de ahí que también se le llama maraña) y exteriormente está cubierto de denso follaje siempreverde, excelente refugio para multitud de animales, además de un no despreciable aporte de alimento. A pesar del típico porte arbustivo, no faltan coscojas que son verdaderos arbolillos.

Espinar del Cerro de Santa Ana, Rivas. Aunque sucede raras veces, el espino negro puede llegar a ser dominante en un "coscojar".

Acompañando a la coscoja, no pueden faltar el espino negro (Rhamnus lycioides), ni el omnipresente esparto (Stipa tenacissima). También podemos encontrar en el coscojar alguna encina y/o pino carrasco (que si no estuvo, no ha tenido problemas para naturalizarse),  algunas especies trepadoras como Rubia peregrina, esparraguera (Asparagus acutifolius), o la madreselva Lonicera implexa. Otros acompañantes del coscojar son la aulaga (Genista scorpius), el gamón (Asphodelus ramosus), diversos Heliathemum, Como H. cinereum, Teucrium pseudochamaepytis. Bajo la sombra de las coscojas, se protegen algunas matillas o hierbas que expuestas directamente al sol no suelen prosperar. Características de estos microhábitats son Teucrium chamaedrys y Teucrium botrys.

Coscojares basófilos (de calizas, margas y yesos) en umbrías

Indicadores de coscojares sobre sustratos rocosos calizos y exposiciones umbrías son las cornicabras (Pistacia terebinthus), jazminorros (Jasminum fruticans), aladiernos (Rhamnus alaternus) y espantalobos (Colutea hispanica), que pueden aparecer también en solanas, pero indican matorrales más evolucionados, algo mucho más frecuente en exposiciones umbrosas, dado que tienen mucho menores pérdidas por evapotranspiración. En umbrías sobre yesos masivos, margas calizo-yesíferas y excepcionalmente dolomías en contacto con yesos (Piul de Rivas) el coscojar se engalana con la mata de extraordinarias flores blancas Iberis saxatilis. El Tulipán silvestre (Tulipa australis) y Fritillaria lusitanica son otros acompañantes presentes en estos rincones peculiares.

Coscojar sobre yesos, en las inmediaciones del Butarrón. Abajo a la derecha, jazmín. Encima un rodal de cornicabra

Coscojares basófilos y termófilos en solanas

En cambio si los acompañantes son esparto (suelos margosos), Ephedra nebrodensis o muy especialmente Ephedra fragilis, lo que nos indica su presencia es termicidad, calor, y heladas escasas , siendo frecuentes en las solanas y partes altas de las laderas. En suelos calizos, la romerina (Cistus clusii) y la estepa blanca (Cistus albidus) y en calizos y ocasionalmente en los yesíferos, los romeros (Rosmarinus officinalis) indican similares condiciones, apareciendo puntualmente otras especies relícticas en el interior continental, propias del sureste y levante peninsular como el marrubio rojo (Ballota hirsuta), en las solanas de Perales de Tajuña. 

Coscojar con Ephedra fragilis. Se aprecia una buena mancha de romeral en el claro del coscojar en la parte central de la foto.
Ambas especies señalan la termicidad del enclave


Coscojar en mezcla con el esparto, que es la mezcla más frecuente con otras asociaciones,
siendo en estos casos el porte de la coscoja más achaparrado y la formación más abierta que en otros tipos


Coscojares acidófilos

Si aparecen arbustos como la olivilla (Phillirea angustifolia), torvisco (Daphne gnidum), jaguarzo morisco (Cistus salviifolius) y en una localización puntual, más fresca, jara pringosa (Cistus ladanifer) y la estepa (Cistus laurifolius) nuestro coscojar en acidófilo y nos señala antiguos depósitos cascajosos y arenosos, cuarcíticos, de origen aluvial, dejados ahí por los ríos en las cimas de las colinas antes de que el modelado fluvial encajase los ríos dentro de los actuales valles fluviales. La romerina antes citada también crece sin problema alguno en estos suelos ácidos. Entre las pequeñas matas, Iberis ciliata es una bonita crucífera acidófila y entre las hierbas geófitas tenemos el gamón (Asphodelus aestivus), que sustituye a Asphodelus ramosus en estos entornos y el narciso Narcissus pallidurus ssp triandrus

Coscojar muy abierto con Cistus salvifolius y encinas. Cerro Butarrón, San Martín de la Vega.

Coscojares acidófilos y termófilos

Cuando veamos especies del género Halimium, como el Jaguarzo blanco (Halimium atripicifolum), o la jarilla viscosa (Halimium umbellatum), estaremos sobre suelos ácidos, pero con la particularidad de estar en los puntos más térmicos y exposiciones soleadas, de heladas muy débiles de la zona. Solo aparecen en el entorno de Arganda, donde encontraremos algunos rodales de alcornoque (Quercus suber), que pudieran señalar antiguos dominios de este árbol, resto de bosques mixtos de encina, alcornoque y quejigo.

Coscojar con encinas, espino negro, Cistus albidus y otros muchas especies en la Marañosa, Getafe.
Se recupera de un incendio que aniquiló el pinar de repoblación. Los incendios favorecen a la coscoja frente a la encina y otras especies.

Buenos coscojares los tenemos en los cerros de Aranjuez, En San Martín de la Vega en el entorno del Frenillo y los Cerros de Gózquez y en los Cerros de Vilches en Arganda hacia Campo Real, Chichón, etc.



Coscojar con Juniperus phoenicea, Juniperus Oxycedrus, Juniperus thurifera: 

Sería muy exagerado hablar de coscojares con sabina mora (Juniperus phoenicea), máxime cuando apenas unos pies aparecen dispersos por el sureste de Madrid. Sin embargo, no pecamos de imaginativos si decimos que esos pies evidencian una presencia pretérita mucho más abundante de dicha especie en el territorio, presencia disminuida hasta casi la extinción por la tala de este y otros enebros, sabinas y pinos por su madera, para leñas o para cultivar, y por una presión antrópica excesiva, hasta llevarlas al borde de la extinción. En Cuenca, en hábitats similares abunda mucho más, y en un futuro, la ausencia de presión humana (al menos la relacionada con la recogida de leñas, ganadería y agricultura) va a favorecer su expansión en la región, al ser una especie cuyas arcéstidas, ingeridas por los mirlos, zorzales y otras aves de tamaño medio, facilitan su expansión hasta lugares muy alejados de la planta progenitora. No existe, sin embargo un tipo de coscojar definido por la sabina mora, con un cortejo florístico diferenciado o especial. Sólo cabe decir que esta especie indica algo de termicidad, siendo más termófila, y xerófila (resistente a la sequía) que el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) y bastante más que la sabina albar (Juniperus thurifera) especie microterma, adaptada a las parameras más continentales, donde ni la encina soporta la intensidad de las heladas. Señalar que la sabina mora es capaz de soportar climas tan cálidos y con tan pocas precipitaciones como el del Cabo de Gata, donde la hemos visto y apenas llueven 200 litros al año por metro cuadrado. Decir que la comunidad de Madrid (suponemos) está repoblando, en torno a los escasos pies localizados, fundamentalmente en el municipio de Valdelaguna, con sabina mora, hecho que hay que resaltar y destacar. En cualquier caso la presencia de esta especie en una zona la hace merecedora de protección, y cabe alear que estaríamos ante el hábitat 32.132  de la directiva de hábitats (matorrales arborescentes de Juniperus phoenicea).

Los coscojares con enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) si son más abundantes, sin llegar a ser la norma. Aparecen fundamentalmente en los roquedos del borde de erosión de las calizas pontienses del valle del tajuña, y en especial en Perales y Morata de Tajuña. Son especialmente importantes dentro del matorral de la finca "El bosque", orientada al norte, en las cuestas al sur del rio Tajuña, en Morata de Tajuña, entre el alto y la cañada que la bordea. Luego pies escasos también se ven en Arganda y en San Martín de la Vega, en este último municipio, en un único barranco entre el Butarrón y el Pingarrón. Dispersos, Tajuña arriba, también se ven estos enebros. Su presencia permite alegar que estamos ante el hábitat 32.132 - Matorrales arborescentes de Juniperus phoenicea

Si aparece Sabina albar, el hábitat designado es 32.136 - Matorrales arborescentes de Juniperus thurifera. Es exagerado hablar de tales cuando apenas conocemos unos poquitos ejemplares. Uno de ellos es la sabina de el Piul, un ejemplar solitario. Otro aparece en el espartal de valdemoro. Como en Valdelaguna, en Rivas se ha empleado la sabina albar con profusión por la CAM para repoblar el alto de el campillo y las cuestas de el Piul. Enhorabuena por el trabajo.

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