En el marco del proyecto TECMAA (Transformación de Espacios para fomentar la Creatividad, la Metacognición y el Aprendizaje Autorregulado), los alumnos del Bachillerato de Artes del IES Príncipe Felipe han participado en un programa de 12 sesiones dedicado a la metacognición y el aprendizaje autorregulado, entendidos como la capacidad de comprender, planificar y mejorar la propia forma de aprender.
Este itinerario, trabajado durante las tutorías de grupo, combina los principios de la neuroeducación, la creatividad y el autoconocimiento, ayudando al alumnado a reflexionar sobre su proceso de aprendizaje, reconocer sus fortalezas y debilidades, y diseñar estrategias para aprender de forma más eficaz y consciente.
Introducción al concepto de metacognición. Los alumnos reflexionan sobre qué significa “aprender bien” y qué estrategias usan de manera habitual. A través de dinámicas participativas, comienzan a identificar sus estilos de aprendizaje y a valorar la importancia de la autorreflexión.
Se explora cómo funciona el cerebro al aprender: conexiones neuronales, plasticidad, emociones y atención. Se analizan los factores que influyen en la eficacia del aprendizaje (sueño, alimentación, movimiento, emociones positivas) y se relacionan con la práctica artística y creativa.
A través de ejercicios de observación y mindfulness visual, los alumnos experimentan cómo la atención puede entrenarse. Se trabajan estrategias para reducir distracciones, mejorar la concentración y aprovechar el entorno (luz, color, sonido) para favorecer el enfoque mental y creativo.
Se analiza el papel de las emociones en el aprendizaje y cómo influyen en la memoria, la curiosidad y la perseverancia. Se identifican las fuentes de motivación intrínseca y extrínseca y se diseñan pequeñas metas personales vinculadas a los intereses artísticos de cada estudiante.
Se trabaja la planificación de tareas, la gestión del tiempo y la distribución del esfuerzo. Los alumnos diseñan su propio “mapa de estudio” y reflexionan sobre cómo el entorno (orden, color, temperatura, mobiliario) puede potenciar o limitar su rendimiento y bienestar.
A partir de textos, imágenes u obras de arte, los alumnos practican estrategias de comprensión lectora y visual. Se introducen técnicas de pensamiento visual, mapas conceptuales y esquemas que favorecen la asimilación de información compleja. Se ponen en práctica trucos de lectura rápida.
Se experimentan distintas técnicas de memorización (asociaciones, repeticiones espaciadas, visualización) y se analiza el papel del olvido como parte natural del aprendizaje. Los alumnos diseñan sus propias estrategias mnemotécnicas aplicadas a contenidos artísticos.
Se fomenta la capacidad de analizar, comparar y cuestionar ideas. A través de ejemplos del ámbito artístico, los estudiantes aprenden a justificar sus decisiones y a valorar el proceso creativo como un espacio de pensamiento, reflexión y autoconfianza.
Se conecta la creatividad con la autorregulación: cómo planificar, revisar y evaluar proyectos artísticos sin depender exclusivamente de la inspiración. Se presentan estrategias para superar bloqueos creativos y mantener la constancia en procesos largos.
Se reflexiona sobre la importancia de compartir ideas, pedir ayuda y aprender en grupo. Se practican dinámicas de cooperación y feedback constructivo, entendiendo que la comunicación también forma parte de la autorregulación y la mejora del aprendizaje.
Los alumnos revisan sus progresos a través de una rúbrica personal: qué han aprendido, qué estrategias les funcionan mejor y qué hábitos necesitan mejorar. Se fomenta la autoevaluación no como juicio, sino como herramienta de crecimiento personal.
Cierre del proceso. Cada alumno elabora un diario metacognitivo o plan de aprendizaje personal, integrando todo lo aprendido: sus hábitos, estrategias, entornos de estudio y objetivos futuros. Esta sesión busca consolidar la autonomía y la responsabilidad sobre el propio aprendizaje.
El contexto del Bachillerato de Artes ofrece un marco idóneo para trabajar la metacognición desde la experiencia estética y creativa. A lo largo del proceso, los alumnos han entendido que crear también es aprender, y que detrás de cada obra hay un conjunto de decisiones, pensamientos, emociones y estrategias que pueden observarse y mejorarse.
El arte se convierte así en una herramienta de reflexión y de conocimiento personal: pensar con las manos, sentir con la mirada y aprender desde la emoción.
Los contenidos, guías y dinámicas de las 12 sesiones están disponibles en la web del proyecto Neurometaprendizaje, que recoge recursos para trabajar la metacognición en el aula desde la neuroeducación y la creatividad:
Esta experiencia se enmarca dentro del enfoque global de TECMAA, que impulsa una transformación educativa basada en la creatividad, la neuroeducación y la metacognición.
Del mismo modo que se experimenta con la luz, el color o la forma para rediseñar los espacios de aprendizaje, este programa invita a los alumnos a reconfigurar su propio espacio mental, descubriendo que aprender no depende solo de los contenidos, sino de cómo piensan, sienten y se organizan para aprender mejor.
De esta forma, TECMAA no solo transforma las aulas, sino también las mentes que las habitan.