Objetivo:
Evaluar el desarrollo, la calidad y el impacto de los proyectos realizados por el alumnado, así como la satisfacción y percepción de estudiantes y profesores sobre el aprendizaje alcanzado.
Indicadores:
Calidad y originalidad de los proyectos desarrollados.
Aplicación de conocimientos y estrategias aprendidas.
Esfuerzo, compromiso y mejora a lo largo del proceso.
Satisfacción del alumnado y valoración docente sobre el trabajo final.
Instrumentos de recogida de información:
Observación directa de los proyectos en ejecución y terminados.
Registro de actitudes y participación del alumnado durante la elaboración de los proyectos.
Notas de valoración docente sobre esfuerzo, mejora y aplicación de aprendizajes.
Retroalimentación del alumnado sobre su experiencia y satisfacción.
Metodología de análisis:
Análisis cualitativo: categorización de observaciones, notas docentes y comentarios del alumnado.
Triangulación de datos entre observación, feedback de alumnos y valoración docente para asegurar consistencia y validez de resultados.
Resultados de la observación: Los resultados fueron muy positivos. Se valoró la originalidad, esfuerzo y mejora progresiva del alumnado, así como la aplicación de lo aprendido. Alumnos y profesores expresaron alta satisfacción, destacando opiniones valiosas sobre la experiencia, la calidad de los proyectos y la integración de conocimientos en el trabajo práctico.
A lo largo del proyecto TECMAA, se han desarrollado numerosas actividades y proyectos que han implicado al alumnado en procesos creativos, técnicos y reflexivos. Desde la Cyber Navidad hasta “Espacios que Inspiran”, “Luz, materia y percepción” o “DescansArte”, todas las propuestas han integrado arte, diseño, sostenibilidad, accesibilidad y metacognición como ejes de aprendizaje. El alumnado ha trabajado con metodologías activas — Aprendizaje Basado en Investigación, Design Thinking, Aprendizaje Basado en Proyectos — que les han permitido aprender desde la experiencia, la observación y la acción. En conjunto, los proyectos han convertido el espacio escolar en un laboratorio de innovación donde se entrelazan la creatividad, la técnica y la reflexión personal.
El proceso de observación ha constituido una herramienta fundamental dentro de la metodología de investigación-acción aplicada en el proyecto TECMAA, permitiendo recoger información cualitativa sobre el desarrollo real de las actividades, el comportamiento del alumnado, la eficacia de las metodologías implementadas y la transformación de los espacios educativos. Esta observación sistemática se ha realizado de manera continua durante todo el curso, tanto por el profesorado responsable como por observadores externos en momentos clave, registrando evidencias a través de diarios de aula, fotografías, rúbricas de seguimiento, entrevistas, cuestionarios de satisfacción y autoevaluaciones del alumnado.
A lo largo del proceso, la observación se ha estructurado en tres fases principales: inicio, desarrollo y evaluación.
En la fase inicial, las observaciones se centraron en identificar el punto de partida del alumnado en términos de autonomía, organización y actitud ante el aprendizaje. Se detectaron algunas dificultades comunes —como la falta de experiencia en el trabajo por proyectos, la escasa autogestión del tiempo o la dependencia de la guía docente—, que sirvieron como base para ajustar la temporalización y diseñar estrategias de acompañamiento más personalizadas.
Durante la fase de desarrollo, el foco se desplazó hacia la interacción entre el alumnado, el entorno y los procesos creativos. Se analizaron aspectos como la capacidad de colaboración, la toma de decisiones en grupo, la aplicación de los conocimientos técnicos, el uso del espacio como recurso didáctico y la evolución de las competencias metacognitivas. En este punto, las observaciones evidenciaron una mejora progresiva en la implicación del alumnado, un aumento en la autonomía y una comprensión más consciente del propio proceso de aprendizaje. También se registraron momentos significativos de reflexión colectiva, especialmente en proyectos como Espacios que inspiran o DescansArte, donde los estudiantes verbalizaron cómo el entorno físico influye en su bienestar y creatividad.
La fase final del proceso observacional se centró en la evaluación de resultados y satisfacción. A través de la triangulación de datos —observaciones directas, cuestionarios de percepción y productos finales—, se constató una notable evolución en la calidad de los proyectos entregados, la integración interdisciplinar de los contenidos y la consolidación de hábitos de trabajo autónomo. El alumnado expresó un alto grado de satisfacción, destacando que la experiencia les permitió “aprender haciendo”, reflexionar sobre sus propios procesos y comprender el valor del arte y el diseño como herramientas de transformación social y educativa.
Por su parte, la autoevaluación docente subraya la efectividad del modelo metodológico implementado, señalando como logros la mejora en la gestión del aula, el refuerzo del pensamiento crítico y la creación de una comunidad de aprendizaje más participativa. Asimismo, las observaciones recogidas durante las actividades revelan el impacto positivo de la metacognición en la autorregulación del aprendizaje y la conciencia del espacio como agente pedagógico.
En conjunto, el proceso de observación ha permitido no solo valorar el cumplimiento de los objetivos del proyecto, sino también generar conocimiento aplicable sobre cómo la transformación de los espacios, la integración del arte y la práctica reflexiva inciden en la motivación, el rendimiento y el desarrollo personal del alumnado. TECMAA se consolida, así como una experiencia educativa basada en la evidencia, donde observar se convierte también en una forma de aprender, mejorar y transformar.