En este proyecto, los alumnos de 1º de Bachillerato de Artes se convirtieron en diseñadores del aula ideal: un espacio utópico para aprender, crear y convivir. A partir del análisis de las aulas reales del centro, reflexionaron sobre cómo el entorno físico influye en la creatividad, la concentración, el bienestar y la colaboración.
Siguiendo la metodología Design Thinking, los estudiantes observaron, idearon y prototiparon soluciones para mejorar la distribución espacial y el mobiliario del aula. Cada propuesta debía responder a necesidades reales detectadas por el grupo: zonas de trabajo colaborativo, rincones de reflexión individual, áreas de exposición o descanso activo.
El resultado fue una colección de diseños innovadores de mobiliario escolar —mesas modulares, paneles móviles, sillas ergonómicas, pufs, y elementos multifuncionales— acompañados de planos, maquetas, renders y bocetos artísticos que mostraban su visión de una escuela del futuro más humana, flexible y estimulante.
Este proyecto permitió integrar arte, diseño y pensamiento crítico, promoviendo la conciencia espacial, la empatía y la creatividad aplicada al entorno educativo. Además, sirvió como base para el trabajo posterior de rediseño de espacios dentro del programa TECMAA y la transformación real del centro escolar.