La formación impartida por la Dra. Judit Martínez Martín, arquitecta, doctora en Educación y profesora universitaria del área de Artes, se centró en la importancia de la innovación y la investigación educativa como motores de cambio dentro de los centros escolares. Bajo el título “Proyectos de transformación, innovación e investigación en centros no universitarios”, la actividad tuvo lugar los días 4 y 6 de noviembre de 2024 en las aulas de Dibujo del Bachillerato de Artes, dentro del marco del proyecto TECMAA, que promueve la experimentación, la creatividad y la transformación de los espacios educativos desde la mirada del arte y el diseño.
Esta formación se enmarca en la convocatoria EduCaixa, cuyo objetivo es fomentar proyectos que apliquen la educación basada en evidencias, una metodología que busca fundamentar las prácticas docentes en datos y resultados contrastados. A través de este enfoque, se pretende que los centros educativos diseñen, implementen y evalúen sus propuestas innovadoras con un rigor científico, conectando la creatividad y la acción pedagógica con la observación, el análisis y la mejora continua. El proyecto TECMAA adopta esta perspectiva al estudiar cómo los espacios, la percepción y la experiencia sensorial influyen en el aprendizaje, combinando la práctica artística con la investigación educativa aplicada.
En la primera sesión, Judit Martínez introdujo al alumnado en los principios de la innovación educativa, explicando cómo los espacios, las metodologías y la cultura escolar se interrelacionan para generar entornos más creativos y participativos. Se abordaron ejemplos de transformaciones reales en centros educativos, donde la mejora del entorno físico —aulas más flexibles, patios inclusivos, zonas colaborativas o espacios sensoriales— había supuesto también una transformación pedagógica y emocional.
La ponente destacó que el diseño educativo no se limita a lo estético, sino que influye directamente en la manera en que las personas aprenden, se comunican y se sienten dentro del centro. A través de imágenes, planos y experiencias de distintos proyectos, los alumnos pudieron reflexionar sobre el impacto que los entornos de aprendizaje tienen en su bienestar, su concentración y su motivación.
Durante la segunda parte de la formación, se exploró la relación entre la práctica artística y la investigación educativa, mostrando cómo los procesos creativos pueden convertirse en herramientas de estudio y transformación. Judit presentó metodologías activas como el Design Thinking, el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y la Investigación-Acción, explicando cómo estas estrategias permiten al alumnado identificar necesidades reales, generar ideas, desarrollar prototipos y evaluar el impacto de sus propuestas.
Los estudiantes conocieron experiencias de centros que integran el arte y el diseño como ejes de innovación, tanto en el ámbito espacial como en el metodológico, y analizaron cómo los proyectos artísticos pueden convertirse en verdaderos procesos de investigación aplicada, con impacto tangible en la comunidad educativa.
En la parte final de la formación, el grupo participó en un taller práctico de co-creación guiado por la ponente, en el que se animó a los alumnos a observar su propio entorno escolar desde una mirada crítica y propositiva. Divididos en equipos, los estudiantes identificaron ámbitos de mejora en los espacios del Bachillerato de Artes y propusieron ideas de transformación centradas en la funcionalidad, la estética, la sostenibilidad y la inclusión.
Cada propuesta fue acompañada de una breve reflexión sobre su viabilidad y su potencial pedagógico, integrando la creatividad con el pensamiento analítico. La dinámica permitió que los alumnos asumieran un rol activo, entendiendo que el diseño de los espacios educativos también puede ser un acto de investigación, participación y compromiso social.
Esta formación contribuyó directamente a los objetivos del proyecto TECMAA, al conectar la teoría sobre innovación e investigación educativa con la práctica artística y el diseño aplicado al entorno escolar. Los estudiantes comprendieron que la transformación de un centro no depende solo de los recursos materiales, sino de la capacidad de las personas que lo habitan para imaginar, cuestionar y proponer mejoras sostenibles y creativas.
La experiencia ofreció una valiosa oportunidad para vincular el arte con la investigación educativa, fomentando en el alumnado una mirada reflexiva y crítica sobre el papel del diseño y la educación en la sociedad contemporánea.