⚡
> Casa Lockridge. Después de la pelea con Adrien. ⠀⠀⠀⠀
No se suponía que Miles estuviese en las caballerizas pasada la medianoche.
El fuego de la antorcha apenas iluminaba el lugar, pero era obvio que Adrien no se encontraba ahí, así que decidió volver a su habitación, resignado.
Fue el sonido de unos pasos acercándose lo que lo llevó a subir hacia el desván casi de un salto. Se tumbó sobre los tablones, conteniendo la respiración mientras su corazón golpeaba con fuerza contra sus costillas.
Se maldijo a sí mismo, pues si alguien descubría que había merodeado fuera de su habitación, el castigo que recibiría de su padre sería severo.
Las voces de los sirvientes llegaron primero como murmullos, después como risas y al final, como susurros entrecortados. Él apenas podía distinguir sus movimientos bajo la luz temblorosa, la mezcla de miedo y curiosidad manteniéndolo rígido sobre la madera.
Escuchó cómo la ropa cedía por la fuerza, el olor del deseo llegando a sus fosas nasales, algo profundo y primitivo comenzando a reaccionar en él.
Estaba presenciando algo que no debía, cada sonido amplificándose, la oscuridad rozando y erizando su piel, haciéndolo temblar.
Lockridge no pudo reaccionar cuando una mano le cubrió la boca y otra sus ojos, con firmeza.
El nombre del caballero murió en su garganta, la proximidad del alfa haciéndolo sentir un calor insoportable que lo recorrió por completo y despertó su instinto omega al instante.
Adrien tenía presionado ligeramente su cuerpo contra el suyo, lo suficiente para que sintiera su fuerza y su control sin siquiera moverse.
Los sonidos que llegaban hasta él eran demasiado obscenos, estimulando su imaginación, alentada también por la respiración cálida y profunda de Renaudd cerca de su oído.
Tragó saliva con dificultad; el miedo, la curiosidad y algo prohibido que no podía ignorar lo llevaron a ahogar un gemido contra la palma de Adrien, especialmente al sentirlo duro contra su trasero.
Y aunque su mente le gritaba que se apartara, se mantuvo completamente inmóvil, cada reacción de su propio cuerpo recordándole que estaba demasiado vivo, demasiado consciente y demasiado atrapado entre lo inapropiado y lo irresistible.
Sintió que su propio ser lo traicionaba cuando su entrepierna comenzó a doler y sus caderas encontraron un vaivén que, aunque discreto, buscaba más contacto y fricción contra aquel que quería protegerlo.
Supo que todo había terminado cuando solo quedó el sonido de su propia respiración entrecortada y los latidos de su corazón.
Adrien se mantuvo en su lugar hasta que los sirvientes desaparecieron. Solo entonces lo liberó suavemente de su presión.
—Miles… —lo escuchó susurrar, con un hilo de voz que mezclaba preocupación y una vulnerabilidad impropia en él—. Lo siento… no quería…
Sin embargo, el omega no podía soportar más la cercanía ni la mirada penetrante que le dirigía. Su propio rostro ardía por la vergüenza, y su instinto lo impulsó a apartarse de inmediato.
Se incorporó con un movimiento rápido y torpe, y dio un paso hacia la escalera, negando con la cabeza, incapaz de hablar.
Sabía que no había sido su intención, pero una línea se había cruzado y era imposible volver.
El Renaudd intentó acercarse nuevamente, pero Miles salió corriendo, bajando las escaleras casi a ciegas, dejando tras de sí la tensión del momento.
Si bien cada paso lo alejaba, su cuerpo seguía atrapado en la cercanía del alfa y la presión de aquel contacto que lo había encendido y paralizado a la vez.
Cuando llegó a su habitación, cerró la puerta de golpe, apoyándose contra la madera, respirando con dificultad y cubriéndose el rostro con las manos, incapaz de enfrentar la intensidad de lo que acababa de sentir.
Sus labios hormigueaban, ahí donde lo habían tocado, y su mente repetía cada roce, cada suspiro y cada calor que todavía le recorría el cuerpo.
⠀⠀
⠀
⠀⠀⠀⠀
❛
⠀⠀
Narrativa ; 602 palabras
#Chamomile #EVG_FEEL48
200 semillas 🫘