A lo largo de estas semanas os hemos ido hablando de los múltiples beneficios que nos brinda el uso de la atención plena en nuestro día a día. Os hemos ido presentado estrategias muy útiles y efectivas que nos facilita la atención plena para superar situaciones complicadas.
Hoy nos vamos a centrar más en las emociones. Os damos varias claves para gestionar las emociones desde atención plena.
Haz una pausa.
Cuando una emoción intensa e incómoda aparece, párate y lleva tu atención hacia ello.
Respira.
Lleva tu respiración a esa parte de tu cuerpo en la que se produce la tensión, con el fin de generar un espacio alrededor para que se manifieste en lugar de bloquearla.
Nombra esa emoción.
Toma conciencia de la emoción que se está produciendo y ponle un nombre.
Acéptala.
Aceptar no significa resignarse sino reconocer la realidad, asumirla tal cual es. La resignación, en cambio, es una forma pasiva de enfrentar la realidad. Debemos asumir la ausencia de resistencia y aceptar lo que la vida nos ofrece.
Sé amable contigo mismo.
Acógete como acogerías a tu mejor amigo al experimentar esta emoción difícil.
Déjala ir.
El siguiente paso es dejar ir la emoción, eso es parte de ti pero tú no eres eso, es sólo una emoción con sus sensaciones físicas. No lo alimentes con tus pensamientos y despídete de ella. Déjala ir para que pueda llegar la calma.
Actuar o no actuar.
Una vez te has despedido de la emoción, es el momento de actuar. Si la situación requiere una acción por tu parte, este es el momento de tomar la decisión pertinente y dar la respuesta adecuada, no desde la emoción que ya habrá perdido fuerza al ser reconocida, sino desde la conciencia. La mayoría de las veces esa emoción difícil está ahí para que pongas conciencia en ti y no es necesario que hagas nada más.
Agradece.
Esa emoción por muy difícil que sea está ahí al servicio de tu vida, de tu evolución. Agradece el proceso, el aprendizaje y el haber sido capaz de vivirla con presencia.
Cuando estamos presentes en la emoción, podemos actuar desde la conciencia, desactivando la respuesta automática. Desde ahí se abre un mundo de posibilidades de crecimiento, de salud y libertad.