Dada la situación tan complicada que estamos viviendo y que nunca imaginamos que llegaríamos a experimentar, nos hemos podido dar cuenta que lo único que tenemos seguro son los cambios; crecemos y nos desarrollamos, es decir, nos transformamos física y mentalmente.
Las creencias, la forma de ver la vida, el cuerpo y las emociones, todo está transformándose siempre, nada es estático. Esto nos lleva a plantearos una pregunta: ¿Tiene alguna lógica vivir muy preocupados por el futuro? Nuestra respuesta no es tajante, pero podemos decir que quizás no, ya que al final siempre van a existir cambios que escapen a nuestro control y, por tanto, esa preocupación por el mañana puede ser, en cierto modo, poco práctica.
Por otro lado, planear la vida respecto a un posible futuro puede ser algo que sólo nos robe energías… Es posible que, como todo está en constante movimiento, lleguemos a ese momento que tanto esperamos (cuando te titules o te cases, por ejemplo) y todo sea distinto a como lo vimos en nuestra mente. Por tanto, ese futuro que tenías diseñado no es como esperabas. Así que, llegados a este punto, os lanzamos otra pregunta: ¿Deberíamos entonces dejar de ponernos metas? Nuestra respuesta esta vez, sí es tajante: Por supuesto que no. Los sueños y los objetivos son los que nos llevan a esforzarnos y a salir adelante día a día. Sin embargo, sí que a lo mejor matizaríamos esa preocupación por el futuro planteándonos el siguiente interrogante:
Hoy ya no eres el mismo de ayer. ¡Eres una nueva versión! Pero, seguramente, amas lo mismo y te gusta hacer lo mismo. Planea en función a ello y no a un momento determinado como, por ejemplo, cuando tenga pareja, cuando termine de estudiar, cuando tenga hijos, cuando gane más... Cambiémoslo por: cuando sea mejor en lo que hago, cuando sea una mejor hermana o hija, cuando me ame más y cuide mejor de mí... ¿No os parece mejor idea? Estas metas, además, no viven en un futuro incierto, ¡pueden suceder en el momento que nos lo propongamos!
No dejes las cosas importantes para otro día. Hoy dile a tu gente cuánto los quieres; hoy trabaja por eso que te hace feliz... En definitiva...