En este nueva entrada de nuestro blog, vamos a hablar sobre nuestro mejor amigo, ese que siempre está, pero que en muchas ocasiones dejamos abandonado. ¿Sabéis de quién os estamos hablando? Pues sí, de ti mismo. Queremos aprovechar la ocasión para que penséis, durante unos minutos al menos, en vosotros mismos. Por ello, os dejamos estas líneas y este material, que esperamos que os ayude a encontraros con vuestro "yo interior" y con vuestras necesidades:
Amarse a uno mismo forma parte de un proceso fundamental en nuestras vidas, que permitirá que podamos amar de una forma más honesta a los demás.
Este proceso dura toda la vida, puesto que son muchas las circunstancias que nos ponen a prueba continuamente: decepciones, frustraciones, errores cometidos, metas no conseguidas, rupturas, desánimo. Hay un sinfín de pruebas diarias a las que nos sometemos, y dejamos que nos influyan en la percepción que tenemos acerca de nuestro valor personal.
¿Dónde estamos situando nuestro valor?
El valor personal no depende de lo que conseguimos o lo que tengamos, depende más bien de la actitud con la que afrontamos cada paso que damos en la vida, para llegar a amarnos de forma incondicional.
Es muy complicado dar lo que no se tiene, y si una persona no se tiene amor hacia sí misma, difícilmente podrá darlo a los demás.
En nuestra cultura, es muy común que demos una gran importancia a lo externo, a lo que sucede a nuestro alrededor para formarnos una impresión acerca de nosotros mismos.
Incluso, el hecho de amarse a sí mismo es muchas veces considerado como un acto egoísta. Esto es una creencia totalmente equivocada, puesto que el amor hacia las demás personas comienza por el de uno mismo, formando a su vez parte del amor universal y el amor hacia la humanidad.
-Fina Sanz-
Aceptarse: un acto de compasión
Aceptar lo que somos implica aceptarnos con nuestros defectos, descubriendo nuestras destrezas y límites, habilidades, virtudes y recursos de los que disponemos. Admitiendo, en definitiva, el conjunto que conformamos desde una perspectiva global y profunda. Un mejor autoconocimiento implica una mayor comprensión.
A través de la aceptación nos acercamos al amor incondicional, como un acto de compasión y de entendimiento hacia lo que somos. Sin que las propias exigencias limiten nuestra capacidad para amarnos y, en consecuencia, amar a los demás.
Para terminar, como se ha comentado a lo largo del artículo, de alguna forma, nos han enseñado a tomar demasiado en serio lo externo para amarnos a nosotros mismos. Sin embargo, es importante saber que ni nuestros logros, ni nuestro éxito en la vida deberían condicionar el querernos más o menos. El amor por uno mismo es independiente del dinero que podamos amasar o del puesto de trabajo que tengamos.