Annappes est un quartier historique de Villeneuve-d'Ascq, juste à côté de Lille (environ 5 km), connu pour son ambiance de village avec son église, la Villa Gabrielle (CCAS) et son marché, facilement accessible en train (gare d'Annappes) ou en bus depuis Lille.
Annappes est une ancienne commune du département français du Nord (Hauts-de-France), située sur la Marque à l'est de Lille et au sud de Roubaix.
Annappes près d’Ascq, Nord, France.
Annappes es un barrio histórico de Villeneuve-d’Ascq, justo al lado de Lille (aproximadamente 5 km), conocido por su ambiente de pueblo con su iglesia, la Villa Gabrielle (CCAS) y su mercado, fácilmente accesible en tren (estación de Annappes) o en autobús desde Lille.
Annappes es una antigua comuna del departamento francés del Norte (Hauts-de-France), situada a orillas del río Marque, al este de Lille y al sur de Roubaix.
Annappes, cerca de Ascq, Norte, Francia.
Escolasticado, 1958-1960
En mayo de 1958 Charles De Gaulle es presidente de Francia, de la 5ta. República. El 28 de septiembre de 1958 es aprobada por referendo. Son años de la guerra de Argelia.
12 de septiembre de 1958: Llenos de ilusión llegamos de Bordighera 6 jóvenes Hermanos a la estación de frrocarril de Lille. Nos esperaba un Hermano, de cara adusta, muy serio (Hno. Edmond de Jésus, sabríamos después) Éramos cuatro mexicanos y dos ecuatorianos. No nos saludó ni se presentó, sólo nos indicó on un gesto que lo siguiéramos. Era el chófer de la vagoneta. Yo me senté a su lado. No me dijo nada. Yo por sacar plática le pregunté si él era el Director. Su respuesta fue breve y tajante: “¿Crees que no lo pueda ser?”. Fue todo. No hubo más en todo el camino. Llegamos a la casa del Escolasticado donde se suponía que nos quedaríamos por tres años. Plantación de verduras enfrente de la casa, bosquecito al lado, edificio grande y podría decir hasta solemne, de tres pisos, su nombre oficial era “Institution Saint Jean”. Cuando bajamos de la camioneta nuestras maletas, grandes, limpias, para viajes en avión, el Director como con ojos de sorpresa y de reproche las miraba muy serio pero su mirada parecía decir: “Y es así que estos Hermanitos recién salidos del Noviciado cargan con tanta cosa…” Pero no dijo nada, ni yo tampoco. Nos hizo signo de que lo siguiéramos. Yo iba el primero, detrás de él. Llegamos al 3er. Piso. Abrió la puerta de un cuarto y me dijo: “Usted aquí” (“Vous ici”). Entré, pero estaba ocupado. Los cuartos eran pequeños e individuales. Salí y le dije la situación. Regresó conmigo. Se puso a sacar todo lo que había en el cuarto y lo arrojaba violentamente al corredor. Yo simplemente mirando y asombrado. Cuando terminó su faena, me repitió con un tono de voz más fuerte y me pareció de tipo militar: “Vous ici” es decir "Usted aquí". Y se fue. ¡¡¡Ooooohhhh qué recepción tan calurosa!!!!
Fue la hora de la comida. Se acostumbraba leer durante la comida, pero cuando había algún evento especial, se permitía hablar. Y en esa comida hubo lectura, como si nada, ni nos presentaron, ni se pudo hablar. Ni modo…Durante la tarde nos pusieron a recoger de papas, toda la tarde…y así los tres días siguientes. Después de las papas teníamos lectura espiritual. Fui con el Director. Me paré a la entrada de su oficina. Él estaba escribiendo. Yo de pie. Por fin me dijo con voz ruda “Pase”. Pasé en silencio yo, él escribiendo. De repente me dijo: “Alors quoi?” “Entonces qué”. Vengo por un libro para la lectura espiritual. Me lo dio. “Algo más?”. No gracias, es todo. Fue así toda mi primera conversación con él despues de la plática en la camioneta al llegar de la estación de ferrocarril.
Pero yo pensé: "Aquí estoy, aquí me quedo".
Yo pregunté a compañeros escolásticos cómo era el reglamento y el horario del día. Amablemente me los dijeron. Y ya, sin comentarios.
Tres días después nos llamó el director a los ocho nuevos jóvenes Hermaos. Nos dijo: “Su Hermano Asistente Antonio María Lozano, indicó que uno de ustedes no se quedara en segundo, sino que pasara a primero. ¿Quién es? Ninguno de nosotros lo sabía. Lo normal era comenzar el Escolasticado en segundo, pasar luego a primero y después al último grado que era de especialización. En esta ocación el Hno. Direcrtor me miró muy fríamente y señalándome me dijo: “C’est vous” “Es Usted”, allí se hablaba siempre en usted, nunca de tu. Y agregó: “Desde ahora le aviso que es su responsabilidad reprobar o aprobar”. Fue todo. Y se fue. Asombro de todos. ¿¿¿Nosotros habíamos cursado 3ero. que era el grado inferior a 2do. y por qué yo me iba a saltar 2do.??? Ninguna explicación de momento. Yo me vine enterado dos años después, al salir de Annappes, cuando me mandaron a Salamanca, España, antes de ir Roma, al Instituto universitario Jesus Magister.
En la comunidad éramos 65 Hermanos jóvenes escolásticos. La gran mayoría franceses, ocho suizos, había un mexicano y cuando llegamos nosotros éramos cinco mexicanos y dos ecuatorianos.
Un compañero de escolasticado que me ha tocada volver a saludar es el Hno. Christian Lemaire, actual responsable de jóvenes misioneros franceses y encargado de los Hermanos que llegan a Paris y guía de sus recorridos lasallistas o turísticos. Él fue mi guía en mi último viaje a Francia.
La Comunidad, además de nosotros los 65 Escolásticos, ean los Hermanos:
Edmond de Jésus..... Director (+ 1 Sept 1982)
Octavien Marie, ............... Subdirector.
Attale Marie..................... Philosophie.
Émilien Paul..................... Mathématiques.
Florent Joseph.................. Physique – Biologie
Etienne Marie.................. Histoire de France.
Paul Eugène..................... Anglais
Noël.................................. Français
Blanchard......................... Mathématiques en 2d.
Flavien Marie................... Français 2d.
Philippe Jude.................... Physique-Chimie 1er.
F. Aubert Joseph, Asistente de Francia, nos visitaba de vez en cuando.
Coincidimos en el Escolasticado el Hno. Christian Lemaire y yo. Él fue mi muy atento guía en París en 2003-2009 cuando iba siendo yo Secretario General, en 2013 con alumnos mexicanos y en noviembre 2019 cuando fuimos Jorge mi hermano y yo.
Regresamos a la vida en el Escolasticado de Annappes. El Hno. Edmond de Jesús tenía un alma fuerte, sólida. Exigente, sobre todo para la oración y para cumplir el regalmento del Escolasticado. Cristo Jesús en sus misterios era el centro de su atención y de su oración. Su vivencia de los tiempos litúrgicos era muy fuerte y contagiosa. Yo estoy seguro que aprendía mucho de él especialmente en este sentido. Así como su insistencia en la práctica y la calidad de la oración mental. Otro testimonio muy fuerte que él nos daba era su gran amor y devoción a San Juan Bautista de la Salle.
El Hno. Michel Sauvage, maestro mío en el Instituto Jesus Magister, dice lo siguiente del Hno. Edmond de Jésus:
#El Hno. Edmond de Jésus, a sus 45 años se distinguía por su inteligencia brillante. Desde mucho antes había logrado la Licenciatura en ciencias y durante la guerra siguió cursos de filosofía en la Universidad de Lille. Es un Hermano que cree en los estudios y la cultura. Cada semana se iba a alguna librería a proveerse de libros. Obras de fondo, no mediocridades. Su obstinación, su cultura y el cuidado con el cual seleccionaba los volúmenes que adquiría le permitieron constituir en algunos años una verdadera biblioteca de nivel universitario". (L’espérance fragile d’un témoin, p. 162)
Y de esa biblioteca me nombró, a mí, como el primer responsable y así fue durante mis dos años de escolasticado.
La vida del escolasticado era de orden, disciplina, silencio, estudio de materias profanas y del catecismo (teología sobre Cristo, primero en la historia, luego en los sacramentos), oración comunitaria, lectura espiritual, recreación en la que era comentar lo que habíamos leído como lectura espiritual o bien lo leído en el comedor. Se vivía la Regla aprobada por el Capítulo de 1946, una Regla idéntica a la de 1718 y ya, en muchos aspectos fuera de contexto. Pero era la Regla. El Hno. Edmond de Jésus la sostenía, felizmente con cierta flexibilidad.
Antes de comentar vivencias sobre esa ruda disciplina voy a señalar algo de mi propia vida. Inicié, como se me indicó, en 1ero. de bachillerato. Era el penúltimo año escolar antes de presentar los exámenes finales ante autoridades oficiales. Evidente que presaba toda la atención que me era posible. Y desde el inicio me fue muy bien.
Curiosamente mi calificación más baja era en “idioma extranjero” que para mí era español. Lo hacía por correspondencia. Y mi calificación era baja porque me preguntaban mucho sobre autores de literatura española que yo no conocía…y que no me interesaban mucho.
Pero lo que era geometría en el espacio, química cuántica, física moderna (energía, espacio-tiempo, óptica etc), todo esto vinculado con las matemáticas y la lógica, en esto sí me iba muy bien y me aplicaba mucho. El Maestro de Matemáticas era un Hermano ya mayor, el Hno. Émilien Paul, pero ¡¡¡cómo sabía y qué bien explicaba todo!!! Me interesaba también la historia de Francia, la impartía el Hno. Étienne Marie, conocedor del tema y excelente maestro yo le prestaba muchísima atención y estudiaba detalladamente y con gusto y la conocía mejor que muchos de mis compañeros a pesar que ellos eran franceses.. Periódicamente el Hno. Director invitaba a Hermanos de algunos Colegios cercanos para que nos examinaran en las diferentes materias. El que a mí me tocó que me examinara en Historia de Francia se quedaba asombrado, pues cuando él ponía cara de desconcierto, yo le indicaba en qué página del libro venía lo que le estaba diciendo. Y lo aceptaba con gran asombro.
El tiempo académico se dividía en dos partes: tiempo de clase, explicaciones varias por parte de los Hermanos maestros y tiempo de estudio y trabajo personal, en una sala grande, con escritorios individuales donde era absolutamente prohibido hablar. Prohibido cuando era tiempo de estudio y prohibido también fuera de tiempo de estudio. Es decir…siempre.
Resulta que un día, un compañero mexicano que estaba en un grado escolar inferior al mío, aprovechó cuando todos salieron de la sala para preguntarme sobre un problema de álgebra que no le salía. Pacientemente y con mucho cariño, allá en el fondo de la sala, yo me puse a explicarle el asunto. Y he aquí, que de repente, llegó al frente de la sala el Hno. Director con una cara de muy pocos amigos. Nos puso pintos. “Qué no sabíamos que en esa sala no se habla…etc etc.” Sin decir ni pío nos salimos al patio y seguí explicándole el problema. Yo me sentí muy herido. ¿Por qué me hablaba así el Hno. Director? ¿Por qué ese tipo de normas? Resolví ir a hablar con el Director que me recibió muy serio, como de costumbre. Le dije lo que pensaba y cómo me sentía. Me escuchó y al terminar yo, simplemente me dijo: “¿Crees que tú estabas cumpliendo tu deber al hacer lo que hacías?”. Sí le dije. Mi deber de Hermano es ayudar a mi Hermano. Luego me pregunto: “¿Crees que yo al regañarlos pretendía cumplir mi deber?” Sí le contesté. “Entonces, me dijo, cuál es el problema. Tú cumplías tu deber y yo el mío. Así será durante toda tu vida. Tú buscarás cumplir tu deber y otras personas el de ellas, y van a chocar. Así es y así será. No te aflijas. Tú sigue cumpliendo lo que está convencido que es lo correcto y que no te importen lo que digan los demás”. Oooooooh me dije. Maravilla.
Otra anécdota: para el Hno. Director la biblioteca era un lugar sagrado. Compraba muchos libros que se debían clasificar correctamente y colocar en los archiveros correspondientes. Nadie podía entrar en la biblioteca, excepto el bibliotecario que tenía plena libertad para prestar los libros, tomando siempre nota de quién lo recibía y exigiendo que se le devolviera cuando se había acordado. Estaba escrito en un cartel el horario de servicios de la biblioteca. El bibliotecario era una persona escogida por el Director y de su plena confianza. Y resulta que era yo el Bibliotecario. ¡¡¡¡Maravilla de confianza!!!! Pero yo prestaba los libros sin importarme el horario escrito en el cartel. Cuando el Director se dio cuenta, me llamó, sin rudeza y me dijo que yo no debía ser esclavo de nadie. Que había un horario y que los jóvenes Hermanos debían respetarlo. Le contesté que yo también era libre y que libremente yo les presta libro fuera del horario señalado. Me dijo, si es así, es tu responsabilidad. Y me despachó. Y lo seguí haciendo y nunca más me llamó la atención.
Con respecto a mi tarea de bibliotecario era ardua mi labor de guardar y poner en su lugar todos los libros empleados por los Hermanos, pero también limpiar, colocar correctamente y con la etiqueta oportuna todos los libros de la biblioteca. Ya cuando se acercaba el final de mi Escolasticado le pedí al Director que nombrar mi sucesor. Me contestó muy serio, como de costumbre, que guardara las llaves hasta el último día, que los bibliotecarios no se daban en los árboles…
En varias ocasiones nos visitaba el Hno. Asistente Aubert Joseph, cargo importante a nivel Instituto, ya que era el encargado, por parte del Superior General, de determinada área del Instituto. Y este Hermano era el responsable, ante el Superior, de nuestra Casa de Formación. Pero resulta que cada vez que nos visitaba, me di cuenta que el Hno. Director se desaparecía. Decidí cuestionarlo. “¿Por qué se va cada vez que él nos visita?”. La respuesta, como de costumbre era muy directa: “Por qué ese hombre es un cobarde”. Mais pour quoi? ¿Por qué? “Porque durante la guerra apenas veía peligro él se escondía y no ayudaba a los que requerían su apoyo”. Entonces yo le dije: “Ud. seguramente tiene sus razones, pero a nosotros escolásticos nos da mal ejemplo ausentándose cuando viene un Superior de la Congregación”. No contestó. Pero desde ese día siempre estuvo presente, aunque con cara ausente y sin dirigir nunca la palabra al Hermano de autoridad visitante.
Yo lo admiraba y poco a poco él también me tomó muy en cuenta. Yo me sentía libre y él me respetaba y me expresaba, a su manera, afecto.
Ya con la confianza que me inspiraba le pregunté un día porqué había procedido tan violentamente con el cuarto del Hermano que me dio a mí, cuando llegué. Sin mayor emoción me respondió: “Yo había solicitado previamente al interesado que desalojara el cuarto y no lo hizo. Por eso procedí yo”.
Me nombró responsable del comedor. Cada escolástico recibía agua limpia en su vaso, enjuagaba sus cubiertos, los secaba con su servilleta de tela, los envolvía en su servilleta y los guardaba y así siempre. Me chocaba esa práctica. Por eso cuando el Hno. Director me nombró responsable del comedor indiqué que desde ese día se recogerían todos los cubiertos después de cada desayuno, comida y cena, de los 70 escolásticos y de los 10 Hermanos, excepto del Hno. Director porque él se opuso absolutamente, para lavarlos con agua y jabón y se colocarían después los cubiertos que fueran en el lugar de cada uno. Sorpresa general. Más trabajo para los encargados de lavar los platos. Pero, excepto el Director, nadie protestó. Y así se procedió. Pero como yo era el responsable del comedor decidí yo mismo lavarle al Director sus cubiertos y dejárselo en su lugar. Muy pronto él se dio cuenta. Sus cubiertos estaban flamantes. Me llamó, me dijo: “Que sus cubiertos eran sus cubiertos y que nadie tenía derecho a tocarlos”. Le dije que yo era “el responsable del comedor” (él así me había nombrado…)…y me respetó y los seguí lavando.
Cada dos semanas él tenía la muy buena costumbre de llamarnos personalmente a cada uno de los Escolásticos para dialogar con nosotros. Nuestra vida, problemas, éxitos, dificultades, familia, oración, relaciones fraternas, dolencias etc. etc y darnos oportunamente los consejos que él juzgara necesarios. Todo esto lo hacía muy bien, con mucha atención y mucho respeto. Un día que me tocaba esta entrevista personal me llamó. La duración normal de este diálogo era el tiempo que nos tardábamos caminando despacio dando una o varias vueltas al bosquecito de la casa. En esa ocasión lo primero que le dije al Hno. Director es que yo no tenía nada que decirle, indicándole con eso que no necesitaba esa plática ese día. Pero seguimos caminando. Le repetí lo mismo, pensando que no me había escuchado. Y con mucha tranquilidad se volteó conmigo y me dijo “Que dos amigos no pueden recorrer un bosquecito en silencio y sencillamente disfrutando la compañía”. Me admiró. No dije nada, pero seguí caminando feliz y él también que de vez en cuando me señalaba algún pajarillo o alguna flor y se detenía disfrutando lo que me enseñaba…y yo también. Cuando tranquilamente terminamos la vuelta al bosque, me dijo con cara feliz: “Merci beaucoup” (Muchas gracias). “Pas de quoi” fue mi respuesta (“No hay de qué”). ¡¡¡Me impresionó!!! Y aprendí para toda mi vida que no se requiere estar habla y habla cuando uno está con un amigo, o con un familiar, basta saber que nos queremos y que juntos estamos haciendo esta o aquella cosa, y solo decir aquello que es oportuno para ese momento.
Terminé 1ero. de bachillerato con muy buen promedio. El siguiente ciclo escolar se llamaba “Especialidades” que eran tres. Cada uno escogía la que prefería para prepararse al Diploma de “Bachelier de l’Enseignement secondaire”. En la sala de conferencias, solemnemente él leyó la lista de quienes habían escogido cada especialidad. “Ciencias sociales” 12, “excelente” fue su comentario. “Física, Química y Biología”, 10, “excelente” dijo. “Matemáticas” 5, era según el criterio general la especialidad más difícil y en la que había el mayor número de reprobados. El director con voz seca comentó dirigiéndose a los cinco que habíamos elegido la especialidad de Matemáticas: “Bola de creídos y orgullosos. Les deseo que reprueben.” Gracias, pensé yo, yo era uno de los cinco… Claro que después de que me serené fui con él a reclamarle su amargo comentario, máximo que bien sabía él, que era la especialidad más difícil. Aunque él prefería y pensaba que nos era más provechoso estudiar Ciencias sociales…que además era la más fácil. Pues fui con él y le dije lo que pensaba. Me escuchó como sin darme mucha importancia y me contestó simplemente: “Mira de los cinco que escogieron Matemáticas, tres evidentemente van a reprobar, y me dijo sus nombres, mientras que tú y fulano de tal, van a aprobar y no necesitan que les eche porras”…. Desconcertante, pensé yo. ¡¡¡Y así fue al terminar el año!!!
Se acercaba el 14 de julio, fiesta nacional francesa. Dos días antes, en su conferencia el Hno. Director dijo con muchísima emoción y énfasis. “Pasado mañana 14 de julio, en este país hacen fiesta. Pero es la fiesta más ridícula que pueda existir. En la Bastilla custodiaba solo a siete prisioneros. Los revolucionarios prometieron a los pocos carceleros que si dejaban libres a los prisioneros, a ellos no les harían ningún daño. Sin embargo mataron a todos los carceleros. Disque ese fue el fin del Antiguo Régimen. Ridículo”, concluyo el Hno. Edmond de Jésus. Y además amenazó. Si algo hacen ustedes disque para celebrar ese día, evidentemente no cuenten conmigo. Yo era el responsable del comedor, nombrado por él. Con un grupito de compañeros arreglamos de maravilla el comedor con banderas de Francia, listones tricolores y preparamos música típica francesa. Además, hablamos en la cocina para que se nos preparara comida especial y postre suculento. Además, preví vino para esa fiesta, porque de costumbre, en Annappes, consumíamos cerveza los días ordinarios, claro que agua no, porque según decían, el agua es para los peces!!!! Pero el 14 de julio, vino, y el mejor que hubiera en la casa. Llegó la hora de la comida. El Director apenas se asomó al comedor, se dio media vuelta y se desapareció. Los Hermanos Maestros se asombraron, pero no solían comentar en voz alta lo que pensaban. Yo sí lo sabía y estaba seguro que así sería. Pero “No importa, que él cumpla con lo que cree su deber y yo con el mío, pensé”. Y ese día hicimos gran fiesta. Nos alegramos en grande. Cantamos, prolongamos el recreo, todos felices…y admirados, ¡¡¡sobre todo los franceses, que eran mayoría…nunca había celebrado así la Fiesta Nacional Francesa!!!
El año escolar avanzaba, los exámenes finales ante las autoridades oficiales de Educación nacional de Lille se acercaban. Yo encontraba que algunos de mis Maestros de clase repetían las ideas, según ellos para afianzarlas en nosotros. Eso me aburría mucho. Se lo comenté al Director. Me respondió secamente: “Si no quieres estar en clase, salte, pero te presentas cada vez que se ponga alguna prueba”. Perfecto, pensé. Y así actué. Mi iba al bosquecito con mis libros y cuadernos para estudiar y hacer ejercicios. Ningún otro escolástico se hubiera atrevido a hacerlo. Pero nunca, nadie me hizo el menor comentario. Y me fue muy bien. Entre otras cosas me encantaba ver los pajaritos. Conocía a muchos por su nombre: gorriones, canarios, ruiseñores, mirlos, barbas rojas, cuervos, hurracas, búhos, lechuzas, los oía cantar y los reconocía.
Una de mis actividades extra era escribir a máquina. Fue allí donde comencé un gran dominio logrando escribir cada vez más y más rápido, y claro que, en máquinas no eléctricas, lo que no es tan fácil, sobre todo en francés por los diferentes acentos y por la ortografía rigurosa que se exige. Pero lo fui logrando cada vez mejor. Esta habilidad me ha seguido sirviendo toda mi vida…y hasta el momento actual. Bendito sea Dios.
Uno de los paseos más interesantes que hicimos, además del de Dunkerque, fue a Bélgica.
Comenzamos con Tournai, gran centro de impresión de libros y revistas, su catedral es una obra de arte del siglo XV, de allí pasamos a Courtrai (Kortrik) y pasamos a Gante donde tenemos un magnífico Colegio de Bellas Artes: pintura, escultura, arquitectura, el mayor Colegio con estas especialidades que tenemos los Hermanos. En la ciudad visitamos la catedral, museos, palacios, en particular el Chateau des Comtes donde se conservan muchos recuerdos de la edad media que nos enseñaron explicaron. De Gante pasamos a Bruges, ciudad muy bombardeada durante la 2da. Guerra mundial, pero felizmente ya muy reconstruida. Visitamos varios museos. Así terminó la jornada, yendo a París y de allí a Lille y a Annappes. En otra ocasión visitamos Roubaix que es un municipio francés situado en el departamento de Nord y la región de Alta Francia, cerca de la frontera con Bélgica. Allí visitamos una imprenta de periódicos. El gerente nos explicó con detalle su forma de funcionar y el buen sueldo que reciben sus empleados.
27 décembre 1958
Monsieur et Madame González
Votre cher enfant m’assure que la langue française será comprise en votre foyer, je me permet, donc, de vous dire toute la satisfaction que j’éprouve à pouvoir travailler avec votre fils. Il est intelligent, docile, délicat et pieux c’est a dire, parfait.Je n’ai pas de peine a déviner l’´dutation qu’il a recu a la maison. Et je vous felicite de tout coeur.
Je vous remercie por l’aimable et genérense attention que vous avez eue a l’occasion de cette fête de Noel. Nos prières a votre intention seront l’expression de merveille de notre reconnaisance.
Recevez également mes souhaits de santé et joie pour l’année 1959.
Je veux aider la Providence à vous rassurer au sujet du Cher Frère Carlos Lorenzo. Je l’ai très bien compris et je m’efforce a sa bonne délicatesse, Soyez sans inquiétude, Ce cher enfant est tout rayonnant et généreux au service du bon Dieu.
Je suis très heureux de pouvoir vous dire tout ce bien a son sujet et je vous prie Monsieur et Madame González d’agréer mes sentiments dévoués et respectueux.
F. Edmond de Jésus.
1959 febrero, 21
Carta del Hno. Joseph, director del Noviciado de Bordighera.
Múltiples deseos y exhortaciones para crecer en la espiritualidad y vida religiosa.
Al final de mis dos años de Escolasticado, sintiéndome muy bien preparado para el Examen del Baccalauréat, presenté, en agosto de 1960, en la institución educativa de Lille que me indicaron, los exámenes escritos y orales previstos por el Ministerio de Educación pública. Todo bien. Pero hasta dos años después recibí el Diploma fecha el 30 de agosto de 1962:
« Fait à Paris, sous le sceau du Ministère de l’Éducation Nationale : Diplôme de Bachelier de l’Enseignement secondaire ».
Nota: en 1983 obtuve la Revalidación oficial de la Secretaría de Educación Pública, Expediente No. 56141, por el que quedan equiparados los estudios del diploma de Bachelier de l’Université de Lille, acreditando las Educación Secundaria y el Bachillerato en Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales
El Hno. Director cuando le enseñé el Diploma me dijo amablemente: “Ya sabía que lo ibas a tener !!!”
El Hno. Director era la autoridad incontestable. En sus conferencias del domingo hablaba sumamente fuerte contra el orgullo, la falta de generosidad, la irregularidad (es decir faltas con la Regla de los Hermanos), la sensualidad. Él nos pedía siempre que diéramos más. A veces era irónico, empleaba no malas palabras, pero sí frases muy duras y atacaba sin piedad lo que le parecía incorrecto, injusto o simplemente insuficiente. Los 65 jóvenes escolásticos escuchan, sin decir palabra, sin parpadear. Sus afirmaciones moralistas las apoyaba en argumentos teológicos y lasallistas. Para mí, cada vez más, me parecías torrentes de vida plena y exigencias de coherencia con nuestra vocación.
Sus temas eran de acuerdo a los tiempos litúrgicos haciéndolos vivenciales para nosotros: Cristo presente hoy con nosotros por su encarnación. María, La Salle, se aparecían con toda naturalidad en su discurso. De vez en cuando también decía y comentaba pensamientos de diferentes filósofos. Con respecto a sus ataques frontales con los que consideraba incorrecto, dese mi punto de vista se le pasaba la mano por violento y absolutista. Nunca dejé de comentárselo en particular. Siempre me escuchó con atención y simpatía. Y sus respuestas me desconcertaban.
- Mi pregunta: Si las matemáticas son realmente difíciles en nuestro nivel, ¿por qué habla Ud. tanto contra los que trabajamos esa materia, en lugar de animarnos?
- Su respuesta: Porque requerimos personas que piensen, que busquen la verdad esencial de la vida y muchos de entre ustedes tienen miedo de hacerlo, pero varios de ustedes quieren que se les considere inteligentes porque escogieron el bachillerato de matemáticas. Y muchos tienen la cabeza vacía.
Mi primera Navidad en el escolasticado, en 1965, fue posiblemente mi primer paso fuerte de amistad con el Hno. Edmond. Dos días antes avisó públicamente y con fuerza que no habría cena de Navidad (“pas de réveillon”). Me pareció muy injusto e inapropiado y lo más pronto que puede fui a hablar con él. ¿Cómo puede ser posible que no celebremos juntos la Noche de Navidad? ¿Por qué se opone Ud.? “Haz una lista de lo que se necesita, sé muy preciso, y me la traes”, me contestó. La hice rápidamente. Se la llevé. La tomó y salió en coche de la casa. Tres horas más tarde llegó con varias cajas. Todo lo que yo había pedido me lo trajo.
Aunque para mi gran sorpresa dijo en público: “Ustedes tendrán su fiesta navideña, pero no cuenten conmigo”.
Luego en privado le pregunté: ¿No acepta Ud. nuestra fiesta porque fuimos nosotros los que la organizamos y no lo hizo Ud.? Derramó lágrimas. “Tengo un pésimo carácter, me dijo, si estoy presente puedo echarles a perder la fiesta. Además, si me desvelo, luego ando de malas al día siguiente y de muy mal genio. Yo no quiero echarles a perder la fiesta”. “Si es por eso, le dije, entonces mejor no venga”. Pero oooohhhh sorpresa. Sí estuvo en nuestra fiesta, sonriente, riéndose, contando anécdotas agradables, aplaudiendo, mostrándose feliz con todo lo que hacíamos y decíamos. Y el día siguiente, tranquilo, sin molestar a nadie, el Hermano Director se dominó tremendamente a pesar de su desvelada.
- Gracias, le dije, luego.
- Gracias a Ud., me respondió, que me está ayudando tanto.
Así se fue fortaleciendo mi amistad con el Hno. Edmond.
Fueron dos años de sorpresas, de encuentros, de descubrimiento, de compartir también momentos difíciles (“chagrins”).
En las vacaciones de 1959 nos fuimos a una casa de campo de los Hermanos en un lugar llamado Sally Fribocourt, al norte de Dunquerque.
Estaba cerca del Mar del Norte e íbamos a la playa donde estaban los Blockhaus (bunker) de la 2da. Guerra mundial. Pequeñas construcciones, seguramente de hormigón (cemento armado) construcciones toscas, pesadas, con pequeñas entadas y espacios para cañones o ametralladoras dirigidas hacia el mar y creadas por los alemanes ante la posibilidad de invasión aliada. Los blockhaus estaban desparramados a lo largo de la playa. Yo me posesionaba de uno de ellos, de un solo cuartito y lo hacía mi lugar de reflexión, pensando lo posiblemente allí vivido y de oración. Me era muy impactante.
Nuestra estadía en Sally Fribocourt tiempo de descanso, pero no significaba que no hubiera oración y lectura en el comedor. Me llamó la atención que el Hno. Director, Edmond de Jésus, puso en lugar de lectura, una grabación del “Petit Prince” de Saint Exupéry. Sin decírmelo, pero me hizo sentir que yo fui el zorro que le ayudé a captar que lo esencial es invisible a los ojos y que la amistad, que no se ve, es lo esencial. Y el zorro le dijo al Principito: “Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado”, y así quedó el presente para mí para siempre, y posiblemente yo para él.
Y tantas frases bellas que se hicieron realidad en nuestras vidas:
“Cuando uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco.”
“Te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos”.
"L'essentiel est invisible pour les yeux."
Lo esencial es invisible para los ojos.
C'est la leçon clé que le renard donne au Petit Prince, soulignant l'importance des sentiments et des liens, par opposition aux apparences matérielles.
"Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé."
Es la lección fundamental que el zorro le dio al Principito Insistiendo en la importancia de los sentimientos frente a las apariencias externas.
“Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado”
Cette citation, prononcée par le renard, définit le sens de l'amitié, de l'engagement et de la responsabilité envers les êtres que l'on aime.
Esta cita de las palabras del zorro definen el sentido de la amistad y el compromiso que se adquiere con las personas que se aman.
"C'est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante."
El tiempo que perdiste con tu rosa es lo que muestra lo importante que es tu rosa para ti.
Elle met en évidence la valeur que l'on accorde aux choses ou aux êtres en fonction de l'investissement personnel (temps, effort, attention) qu'on leur consacre.
Muestra claramente el valor que se da a las cosas o a las personas según la inversión de tiempo, de cuidad, de atención que se tiene por ellas.
"Droit devant soi on ne peut pas aller bien loin..."
Ir simplemente de frente a sí mismo sólo no se llega lejos ni en la amistad ni en el amor.
Ceci est une observation faite par le Petit Prince, suggérant que le voyage, la découverte et l'imagination sont nécessaires, et que la vie ne se résume pas à un chemin rectiligne.
« Tu t'assoiras d'abord un peu loin de moi, comme ça, dans l'herbe. Je te regarderai du coin de l'œil et tu ne diras rien. Le langage est source de malentendus. »
« On ne voit bien qu'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux.
« Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé. Tu es responsable de ta rose. »
« C'est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante. »
« Mais si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde. »
« Les hommes n'ont plus le temps de rien connaître. Ils achètent des choses toutes faites chez les marchands. Mais comme il n'existe point de marchands d'amis, les hommes n'ont plus d'amis. »
« Voici mon secret. Il est très simple : on ne voit bien qu'avec le cœur. »
« Toutes les grandes personnes ont d'abord été des enfants. (Mais peu d'entre elles s'en souviennent.) »
« Les grandes personnes ne comprennent jamais rien toutes seules, et c'est fatigant, pour les enfants, de toujours et toujours leur donner des explications. »
« Les grandes personnes aiment les chiffres. Quand vous leur parlez d'un nouvel ami, elles ne vous questionnent jamais sur l'essentiel. »
« Il est bien plus difficile de se juger soi-même que de juger autrui. Si tu réussis à bien te juger, c'est que tu es un véritable sage. »
« C'est une folie de haïr toutes les roses parce qu'une épine vous a piqué... »
« J'ai toujours aimé le désert. On s'assoit sur une dune de sable. On ne voit rien. On n'entend rien. Et cependant quelque chose rayonne en silence... »
« Les étoiles sont éclairées pour que chacun puisse un jour retrouver la sienne. »
« Quand tu regarderas le ciel, la nuit, puisque j'habiterai dans l'une d'elles, puisque je rirai dans l'une d'elles, alors ce sera pour toi comme si riaient toutes les étoiles. »
« Quand on est tellement triste, on aime les couchers de soleil. »
« Ce qui embellit le désert, c'est qu'il cache un puits quelque part... »
« Droit devant soi on ne peut pas aller bien loin...
Esta es una observación hecha por el Principito, sugiriendo que el viaje, el descubrimiento y la imaginación son necesarios, y que la vida no se resume a un camino rectilíneo.
«Te sentarás primero un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos».
«No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».
«Te haces responsable para siempre de aquello que has domesticado. Eres responsable de tu rosa».
«Es el tiempo que has perdido por tu rosa lo que hace que tu rosa sea tan importante».
«Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo».
«Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos».
«He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón».
«Todas las personas mayores han sido primero niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan)».
«Las personas mayores nunca comprenden nada por sí solas, y es cansado, para los niños, tener que darles una y otra vez explicaciones».
«A las personas mayores les gustan las cifras. Cuando les hablas de un nuevo amigo, jamás te preguntan sobre lo esencial».
«Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien, es porque eres un verdadero sabio».
«Es una locura odiar a todas las rosas solo porque una espina te pinchó...».
«Siempre he amado el desierto. Uno se sienta en una duna de arena. No se ve nada. No se oye nada. Y, sin embargo, algo resplandece en silencio...».
«Las estrellas están iluminadas para que cada uno pueda, algún día, encontrar la suya».
«Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, entonces será para ti como si rieran todas las estrellas».
«Cuando uno está tan triste, le gustan las puestas de sol».
«Lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte...».
«Caminando en línea recta no se puede llegar muy lejos...».
Curioso, pero seguido El Hno. Edmond de Jésus me decía que aprendía mucho de mí. Aunque la verdad es que yo no entendía ni qué, ni por qué.
Llegó una carta de mi mamá el 13 de noviembre de 1959 y me enteré de la muerte de mi mamá grande Octavia Rosalía GARZA ZAMBRANO (*4 Sep 1885, + 13 Nov 1959) les escribí a mi papá grande y a mi tía Maca para darles mis condolencias y hasta bastante más tarde a mi papá. Recé mucho por ellos, sobre todo por mi papá.
El Hno. Asistente me regaló una reglita de cálculo que poco a poco fui logrando emplear útilmente. También aprendí taquigrafía que empleaba para tomar apuntes tratando de entender lo mejor posible mis garabatos y así fue. La máquina de escribir la dominaba mejor y mejor y comencé a escribir cartas a mi familia empleando la máquina.
Carta del 6 de abril de 1960 a mi papá le platico de mis exámenes finales de bachillerato. En Francia se modernizó la manera de corregir los exámenes, pero los Maestros iniciaron huelga y eso atrasó el tener los resultados que en general fueron muy bajos. En Lille nosotros presentamos 14 estudiantes especialidad en matemáticas y sólo hubo 4 aprobados. Sobre 400 puntos el primero obtuvo 244, el segundo 227, el tercero fui yo que obtuve 220.50 y el último 213, los demás reprobaron. Mientras que en Filosofía sí hubo 10 aprobados y sólo 4 reprobados.
Después de este susto nos pidieron que fuéramos a un Colegio a hacer examen oral a los alumnos… tema la Geología… tema para mí desconocido. Pero fui. Hice papelitos con preguntas sobre el tema, los repartí a los alumnos y me fueron contestando uno por uno. Previamente yo me había preparado sobre las 10 preguntas y disfruté las participaciones de los alumnos. Llegamos al tiempo de Pascua que aquí en Francia es muy bello y muy intensamente vivido. Yo lo disfruté mucho, máximo después de mis felices experiencias de exámenes.
Mi relación con el Director era cada día más valiosa y hasta afectuosa. Yo sabía y sentía que él me quería, aunque su forma de expresarlo era con grandísima reserva. Pero un día él me llamó y me dijo: “Estoy muy triste”. “Pero ¿cómo? ¿Por qué?” le contesté. “Porque ya te vas a ir” “Tu vas déjà partir”. ¿Cuándo, por qué, a dónde? Fueron mis preguntas, pues no tenía en absoluto alguna idea de cuál sería mi futuro después de Annappes.
“Vas a Salamanca, en España, aquí está tu boleto de tren para pasado mañana. Debes estudiar latín”. “¿Que qué? ¿Por qué?...” Pas de réponse. Sin respuesta, sin explicación. Y después de un rato de silencio, y él con lágrimas en los ojos. “Sí, ya te vas. De Salamanca irás a estudiar a Roma. Es posible que ya nunca te vuelva a ver”. (Lo que no fue cierto, porque de Roma en una ocasión yo pude volver a verlo y a conversar con él, para mi gran gozo y de él también).
En síntesis, logramos una gran amistad que incluía ternura, atención a la persona, intercambios profundos en base a la libertad y con plena verdad, convicciones profundas compartidas.
Fuera de esto, logré el Baccalauréat français con muy buenas calificaciones. De hecho, obtuve el primer lugar en mi grupo.
El Hno. Edmundo fue para mí modelo de quien busca y disfruta la verdad. Un modelo que a pesar de luchas, tropiezos y dificultades que lo había hecho de corteza dura, aceptó, para mi gran asombro y alegría, abrir su corazón, darme su amistad y expresarme a su manera cariño, mucho cariño que sigo recordando como un gran tesoro.
En síntesis, logramos una gran amistad que incluía ternura, atención a la persona, intercambios profundos en base a la libertad y con plena verdad, convicciones profundas compartidas.
Mi correspondencia a mi familia era mensual y muy constante. Entre las mil cosas que le escribí a mi mamá le decía: “Si supieras mamá la cantidad de rasgos tuyos y de mi papá que yo les heredé. Cuando me examino y estudio mi carácter, mis tendencias, mis facilidades o dificultades, encuentro en mí a mi papá y a ti. Cuando yo estaba con ustedes, no los conocía, era demasiado niño y no podía sino verlos por el exterior. Ahora los comprendo por dentro, profundamente, en lo más íntimo. Gracias por haberme educado de manera viril. Tú tienes algo de hombre y mucho de mujer. Mi papá tiene mucho de hombre y muy poco de mujer”.
Dos días después de su tan especial despedida de con el Hno. director Edmond de Jésus, yo salí rumbo a París el 29 de julio de 1960, de allí me fui a St. Maurice l’Exil, donde había hecho mi Aspirantado y estudiado la Secundaria francesa.
Salamanca, España. 1960
Salí de Lille el 29 de julio de 1960. Viaje en tren. La primera vez que yo viajaba solo. Llegué a París, me quedé dos días y de allí me fui a St. Maurice l’Exil. El Hno. Director me recibió con muchísimo cariño. Estuve ocho días con los Novicios menores, acompañándolos en sus estudios, recreos, excursiones, los acompañé a Glaye, nuestra propiedad en el campo. En la casa de Glaye vivían 3 Hermanos mayores que no hacían nunca limpieza. Nosotros, lod Novicios menores y yo, barrimos, limpiamos, pintamos la casa que quedó como nueva. Los tres Hermanos de Glaye tienen borregos, conejos, gallinas. Además, tienen duraznos, ciruelas, uvas.
La visa del gobierno español me llegó por fin, el 9 de agosto 1960.
Mi carta del 20 de septiembre de 1960 es ya de Madrid, después de mi Escolasticado en Annappes.
Viaje largo: atravesar Francia desde St. Maurice l'Exil, tomé el tren en Vienne, pasamos por Lyon, Avignon, Narbonne, Toulouse, Lourdes. Me bajé del tren, en Lourdes, a medio día y fui a la Basílica y a la Gruta a rezar un rato. A medio día salí para España. Revisión muy ágil y seguimos el recorrido pasando por Irún, San Sebastián, Burgos, Valladolid.
Para llegar a Madrid, pasamos por Ávila, lugar donde nació y vivió Santa Teresa de Jesús (28 de marzo de 1515 + 15 de octubre de 1582 (67 años). Un alumno de La Salle de Madrid nos vio llegar y nos acompañó enseñándonos los diferentes lugares donde vivió la Santa reformadora y fundadora de la Orden de Carmelitas descalzas.
Nos fuimos luego a Madrid y me sorprendió la moralidad pública: revistas, imágenes, ropa, forma de comportarse de la gente, siempre muy recatadas. Y gran solidaridad con el Generalísimo Franco, cuya imagen está un poco por todas partes. De Madrid nos fuimos a Salamanca que está a 214 kilómetros en carro 175 en tren. Iba con el corazón lleno y de bellísimas vivencias de mi Escolasticado.
Salamanca, España, Agosto a Octubre de 1960
En Salamanca había alrededor de 30 Hermanos Escolásticos de los diferentes Distritos españoles, reunidos en Salamanca para estudios universitarios.
Con los Escolásticos fui de paseo a la orilla del río Tormes, que es un, afluente del Duero por su margen izquierda, que discurre por las provincias de Ávila, Salamanca y Zamora. Uno de esos días de paseo nos llovió muchísimo.
Celebramos el día del apóstol Santiago el Mayor, patrono de España, el 25 de julio 1961 Esta fecha conmemora su figura como patrón de España los españoles dicen: “Cristo dio a Pedro, su Iglesia, a Juan su madre María, y a Santiago, España.” La fiesta de Santiago apóstol se celebra en grande, pues es fiesta de obligación y fiesta nacional.
Tuvimos también un retiro y dos Hermanos Visitadores nos daban pláticas. Uno en la mañana otro en la tarde. Los días fueron de mucha oración y de lectura espiritual. Al concluir fuimos a Alba de Tormes, donde murió Santa Teresa de Avila (el 15 de octubre de 1582 a los 67 años). El cuerpo de la Santa se supone está en una urna de plata, que se encuentra en la iglesia del pueblo.
El Hno. Esteban (Fortunato Alcalde), era el excelente director.
Me recibió con mucho cariño y toda la comunidad se mostró muy amistosa.
Algo que aprendí del Hno. Esteban, que había estado en campo de concentración durante la guerra civil (1936-1939) con fuerte influencia del partido comunista de España (PCE) son vivencias suyas. tres cosas, traducidas en palabras:
“Dios te ama y pase lo que pase, Dios te ama”.
“Cuando creas que ya no puedes más, sí puedes más, ve adelante.”
“Grandes cosas son posibles”.
1) Dios nos ama. Dios me ama. Pase lo que pase, Dios me ama y está conmigo.
2) Las posibilidades del ser humano van más allá de las posibilidades del ser humano.
3) Si estamos con Dios y con su ayuda, sí se puede.
De hecho había momentos horribles en el campo de concentración, tareas excesivas, alimentación pésima, malos tratos y sin embargo la convicción de mis posibilidades, decía él, nada me impedía ser yo mismo. Yo estaba por arriba de todas las imposiciones. Y fue entonces cuando descubrió que las posibilidades del ser humano son mayores que las posibilidades del ser humano. Y es frase que durante toda mi vida ha repercutido en mí y la he vivido experimentándola a veces duramente, pero logrando salir adelante.
El consejo repetido del Hno. Esteban: “Sé bueno”.
1960, 3 meses en Salamanca, de agosto a inicios de noviembre.
Mi tarea era estudiar latín para prepararme a mis estudios en Roma.
Sí estudié lo más que pude. Le dedicaba a ello el mayor tiempo que me era posible. Un amable Hermano me asesoraba. Llegué a leer entendiendo con facilidad la misa en latín, los evangelios y los textos más sencillos de la biblia. Pero claro que me quedaba mucho por andar y lo seguí andando en Roma. Avancé bastante sin nunca tener un verdadero dominio de esta lengua.
Cuando me despedí, sentí que les caí tremendamente mal, y con razón, porque no me salían las palabras en español para agradecer y lo hice en francés. Desde mi punto de vista muy bien, porque había pasado todo el tiempo batallando con el latín, y el español en gran parte se me había olvidado hablarlo. Por lo tanto les hice un discursito de despedida muy bien hecho y con mucho sentimiento, pero en francés. Fatal para ellos. Pero realmente no podía hacer otra cosa.
Salí hacia Madrid.
Me recibió muy amablemente el Hno. Joaquín Gasca (director Marqués de Mondéjar). Visité algo Madrid y salí para ir a Roma. Fui para estudiar allí en la Pontificia Universidad de San Juan de Letran, donde se encontraba el Instituto Jesus Magister, y así fue.