Mis tres primeras casas de formación 1952-1956
El Hno. José Manuel Ramírez Stone, (Hno. Antonino era su nombre religioso), fue con quién mis papás y yo, y hablamos para que me fuera al Noviciado Menor (hoy lo llaman Aspirantado) de Tlalpan, D.F. como una primera etapa de formación para ser Hermano lasallista, El cargo del Hno. José Manuel Ramírez S. era el de “Reclutador”. Con él me fui al Noviciado Menor a Tlalpan. D.F. Yo tenía ya 11 años. Era el mes de junio de 1952. Nos fuimos en Transportes del Norte. El viaje fue muy largo en tiempo, por la velocidad reducida del autobús y por la carretera estrecha y sinuosa, de entonces, para la Cd. de México pasando por Ciudad Victoria, Ciudad Mante, Ciudad Valles, Tamazunchale. Pero para mí especialmente era muy buen viaje, sobre todo que iba con mi mejor amigo Gerardo Padilla Puente, pero ni él y los demás que me siguieron posteriormente de Monterrey perseveraron en su formación como Hermanos.
Tlalpan, D.F. Noviciado menor 1952-1954
El personal de la comunidad estaba integrado por los siguientes Hermanos.
Hno. Luis Lozano Bernal, ........................... Director.
Hno. Agustín Mendoza, ............................. Subdirector y 2 Sec.
Hno. César Rangel Barrera, ....................... 3 Sec y Dormitorio (22 Sept 1624 + 9 Jun 2020)
Hno. Leopoldo Narro Siller (Hno. Polito)... 1 Sec.
Hno. Antonio ............................................. 6to. Prim
Hno. David (Che Davis)............................... Ecónomo y Panadería
Hno. Benjamín Rojas.................................. Retirado por salud
Hno. Ramón Valdés.................................... Sastre.
Hno. Alberto Cárabes................................ Gallinero
Entre los Novicios Menores que estaban conmigo, aunque todos mayores que yo, recuerdo a:
Juan Manuel Fernández Eguía.
Guilebaldo Orozco García
Genaro Magallanes Lira.
Enrique Vargas Espinosa.
Manuel de Jesús Padilla Muñoz.
Salvador Valle Gámez.
José Rubén Sámano Álvarez
Antonio Deloya Catalán.
Años: Titular.
1952-53 1 Sec Hno. Leopoldo Narro Siller (Hno. Polito).
1953-54 2 Sec Hno. Agustín Mendoza.
La vida en el Noviciado Menor era totalmente diferente de todo lo que yo había conocido. Es cierto que el P. Guillermo Garza me había llevado un día, a mí su monaguillo, al Seminario, con la idea, según él, que me gustara y que entrara al Seminario. Visitamos con detenimiento el Seminario, platiqué con varias personas. El P. Guillermo Garza muy interesado para que yo conociera lo más posible, que me explicaran, que me dieran testimonios positivos por parte de los Seminaristas Menores, pero nada hizo la menor mella en mí. Mi idea era muy clara: yo quería ser Hermano. El P. Guillermo quedó con cierta duda y cuando posteriormente iba a saludar a mi familia, él me preguntaba sobre mi opción y siempre fue muy firme.
Regresando a lo del Noviciado Menor de Tlalpan. Éramos un poco más de 100 Novicios Menores, distribuidos en 4 niveles escolares 6to. Primaria, 1, 2 y 3 Sec.
Un día ordinario en el Noviciado Menor:
Levantada a las 5h00 am. (Acostada a las 8h00 pm). Había dos dormitorios, el Norte y el Sur. Yo estaba en el Sur, el responsable era el Hno. César Rangel. Con palmadas de mano y con el “Viva Jesús en nuestros corazones” nos despertaba por la mañana. Teníamos que levantarnos y correr a toda velocidad para “ganar regadera”, pues eran pocas en relación con el número de muchachos que éramos. En una ocasión yo le di una patada, yo descalzo, a un pie de cama. El dolor me hizo ir a la enfermería y anduve cojeando varios días. El agua de las regaderas estaba “helada”, por eso a los más generosos y primeros en bañarse siempre, el Hno. Cesar Rangel los llamaba “Osos polares”, a les demás les daba otras denominaciones. Por cierto, a pesar de mis carreras yo nunca llegué a ser “Oso Polar”. El tiempo era breve. Lavados, vestidos y con la cama dejada desdoblada y se tendía después del desayuno bien tendida, nos íbamos a la oración comunitaria de la mañana, la reflexión del Hno. Director Luis Lozano, pasábamos al estudio de Catecismo, caminando por los corredores y al terminar nos íbamos a la capilla para la misa diaria con el P. Castro.
Luego era el estudio de catecismo que hacíamos en silencio, caminando, recorriendo los largos corredores de la casa.
Llegaba con felicidad el desayuno. Rico pan hecho en la misma casa, miel de nuestros panales, huevo de nuestro gallinero, fruta de nuestra huerta, leche del establo de un amigo de los Hermanos. Pero en el desayuno, como en general, en las demás comidas, no se hablaba, sino que por turno se pasaba a leer en voz alta. A medio día se leía la vida del Santo del día, en francés, leída por el grupo más adelantado de y yo no entendía nada y después de la vida del Santo del día, se seguía leyendo otro libro de interés especial para nosotros. Recuerdo que uno de los libros fue “Mil hombres” de Alberto Risco, Madrid 1920. En el libro se relata de manera novelesca las hazañas del General de Brigada Francisco de Paula Romero y Palomeque y otro de los libros leídos fue “Una familia de bandidos de 1793”.
Del desayuno pasábamos a los “empleos”. A cada uno se le asignaba su quehacer. Entre los empleos estaban: limpieza de salas, salones, capilla, corredores, comedor, patio de juego, encargados del basurero y perros, encargados del control de la postura de las gallinas, y cuidado de la huerta y de la hortaliza, teníamos ciruelas, duraznos, chabacanos, higos, fresas y tunas, además lechuga, coliflor, papas, alcachofas, chile y el tremendo chayote. Digo tremendo porque nos daban demasiado chayote en las comidas, tanto que yo juré y perjuré cuando me fui de Tlalpan, nunca más comer chayote…cosa que después de cierto tiempo ya no cumplí !!! . Estaban también los responsables de atender: los panales de abejas, los conejos, el gallinero, el control de huevos, las mejoras materiales de la casa (eran los tlapaleros). Mi empleo fue, cuando llegué, barrer y trapear corredores, pasado el tiempo “ascendí” porque el Hno. Director me nombró “regador” que significaba el cuidado de los árboles frutales y de las legumbres de la huerta. Había también los responsables de quemar la basura. Por cierto, que ese lugar de la basura era muy atractivo en invierno, algunos pocos como yo, solíamos “llevar basura”, para quedarnos allá durante todo el rato posible “calentándonos y platicando”. ¡Eran momentos especialmente felices!
Algo especial del equipo de “regadores” era ir al establo, del amigo de los Hermanos, a recoger estiércol de los animales para enriquecer el suelo de nuestra huerta. No faltaban en aquellos momentos tiempos muy divertidos de “guerritas” con el producto que recibíamos de los animales, cuidadosamente envuelto en el propio excremento, pero ya seco. Yo aprendí a ordeñar vacas y lo hice muy bien varias veces.
Terminados los empleos pasábamos a clase, los salones estaban en nuestra misma casa. En el Instituto Regiomontano yo acababa de terminar con buen promedio mi 6to. de Primaria. Me correspondía 1ero. de Sec. Pero como el calendario escolar del norte del país era diferente del calendario escolar del sur, yo llegaba a medio año escolar a Tlalpan. El Hno. Luis Lozano me asignó 1ero. de Sec. con el Hno. Leopoldo Narro (Hno. Polito), advirtiéndome que el año siguiente me quedaría en 1ero. de Sec. Me acordé de lo que me pasó en 1ero. de Primaria que por pequeño repetí año y ahora también. Me sentí super feliz. Me dije como en aquella ocasión: voy a aprender todo este primer año y el siguiente ya lo sabré todo…
En recreo jugábamos en el patio, con balón de básquet o de fut o bien beisbolito.
Terminado el recreo, clases de nuevo.
Después de la cena: Juego de bandera, en un espacio como del tamaño de una cancha de básquet bol. Dos equipos, el defensor y el asaltante. Cerca de la línea de los defensores se colocaba un palo de escoba, que era el “asta bandera” sostenido por piedras, y una “bandera” libre en la parte superior. De lado de los asaltantes uno era el “protector” y traía un compañero de su equipo de asaltantes para que se “robara la bandera” sin ser tocado por los defensores. Al defensor que tocara el “protector” quedaba quemado, y debía irse más allá de la línea contraria a la de los defensores y podía ser salvado si uno de los defensores iba y le tocaba la mano, cosa nada fácil. Por otra parte, el asaltante tocado por un defensor quedaba fuera del juego. El juego terminaba si el compañero asaltante lograba “robarse” la bandera y llevarla a la línea de los atacantes, sin ser tocado por ningún defensor. Terminaba también si el “Protector” lograba, durante el juego, “quemar” a todos los defensores o bien que los defensores lograran tocar a todos los asaltantes y dejarlos así fuera del juego. Larga explicación para un juego sencillo, pero muy atractivo para los Novicios Menores de la época.
Hacia medio día: examen particular, examen personal de los compromiso tomados personalmente y evaluados (que yo hacía desde que estaba en mi casa, en 5to. de Primaria motivado por un compañero del Colegio mayor que yo) y oración en la capilla.
Comida en silencio y con un lector que en voz alta nos trasmitía historias y aventuras de diferentes personajes. Comíamos conejo, de nuestras conejeras, pollo de nuestro gallinero y carne que el amigo de los Hermanos que tenía el establo nos regalaba de vez en cuando.
Rato de deporte en canchas que estaban fuera de la propiedad, pero muy cerca. Yo nunca fui bueno para el futbol, mientras que para el básquet me defendía bien, aunque generalmente de manera brusca.
Clases de francés. Había tres niveles. Evidente que yo llegué al más bajo que era con el Hno. César Rangel. La clase era muy interesante. Nos mostraba dibujos de diferentes cosas para que los copiáramos, nos indicaba cómo se llamaban en francés y nos mostraba el texto. Lo escribíamos y nos ayudaba a pronunciarlo correctamente. Así para las frutas, los animales, los países, los objetos de la casa, la capilla etc.
Clase de catecismo, que nos daba el Hno. Polito, que por cierto eran con muchas anécdotas e historias de santos muy interesantes.
Lectura espiritual, caminando por los corredores.
Cena a las 7h00 pm. Rato de descanso.
Oración de la noche en la capilla.
Al terminar la oración salíamos en silencio de la capilla para despedirnos de mano del Hno. Luis Lozano, director. Le dábamos la mano, nos apretaba según el cariño y aprecio que quería expresarnos. Le besábamos la mano. Un saludo de su parte sin apretón solía significar un próximo despido del Noviciado Menor.
Nos retirábamos en silencio y el tiempo era muy medido para lavarse los dientes y prepararse para dormir. De rodillas al pie de la cama rezábamos una oración a la Sma. Virgen. Se apagaban las luces. Todo en absoluto silencio.
Actividades especiales.
Festejos. Los días de fiesta litúrgica se subrayaban con rica comida, más tiempo de juego o de paseo, misa solemne y plática del Hno. Director.
Otros festejos eran los cumpleaños. A mediados de octubre de 1953 festejamos los 50 años del Hno. Luis Lozano y también del Hno. Netelmo de Jesús.
Día de correspondencia. Semanalmente, cada domingo por la mañana, se nos pedía que escribiéramos a nuestra familia. Yo lo hacía con mucho gusto. El Hermano que nos acompañaba escribía en el pizarrón ideas para la correspondencia, pero éramos libres de tomarlas en cuenta. Generalmente yo sí las tomaba, por eso posiblemente mis papás encontraban interesantes mis cartas a tal punto que mi papá exigía que mi mamá y mis hermanos estuvieran, en el comedor, juntos, mientras mi mamá leía con mucho cariño las cartas de “Lorencito”. Mi mamá me escribía frecuentemente y yo disfrutaba mucho sus cartas y todo lo que me platicaba de la vida de la familia. Correspondencia en Tlalpan los años 1952-1953: muchas de esas cartas mi mamá me las dio ya encuadernadas.
Yo descubrí en las cartas de mi mamá y eventualmente de mis hermanos, el inmenso cariño que me tenía, ellos y mi papá. Muy frecuentemente les pedía “cosas”: zapatos, calcetines, camisetas… que se me acababa pronto por mi mucho ejercicio. Les pedía también dulces, chocolates, pasteles. Y maravilla de maravilla, mi mamá y mi papá lo tomaba muy en cuenta y seguido recibía “paquetes” que me enviaban por correo o con alguna persona que venía de Monterey a México. Pero también mi papá me mandaba seguido dinero para que yo me sacara de apuro. Mi papá mandaba $200.00, $150.00 de colegiatura para el Noviciado Menor y $ 50.00 para mí. Y esto yo lo hacía con mucha felicidad. El cariño lo recibí de mi familia directa, pero también de mi familia más amplia. En México me visitaron mis papás grandes Alberto y Octavia, mis tías Maca, Pila y Marisa, mis tíos Carlos Olvera y Pepe Kipper, de lo que yo me acuerdo. Yo seguido mandaba saludos a mis tíos y padrinos, Enrique y Mariela, así como a mi tía Tona, esposa de mi tío Carlos, que yo quería mucho.
Tenía también presente a sus hijos, mis primos Olvera Kipper: Kali (Carlos), Ninis (Lucero), Jaime, Ana Cristina y Celina, y mis primos Peña Kipper: Kike (Enrique) y Kika (Mariela), Nina (Alejandrina) y Bobe (María del Roble). También de Francia los mandaba saludar, así como a mis tías María y Josefina.
Un signo enorme del cariño de mi papá fue la llegada de mi papá a Tlalpan el 12 de noviembre hacia medio día y el día siguiente era mi cumpleaños, 13 años. Ese día mi papá pidió la autorización al Hno. Director que con mucho gusto se la dio. Y salimos juntos. Primero me fue a comprar un traje. Luego nos fuimos al lago de Xochimilco. Nos tomamos fotos, comimos en el restaurant. Me compró pastel y dulces. Mi papá se quedó a cenar con nosotros en Tlalpan. Le admiró que yo comiera tanto…pero así era. Lo necesitaba por el mucho ejercicio que hacía y era mi etapa de crecimiento. Me la pasé muy feliz con mi papá, que no era demasiado expresivo, pero sus acciones me mostraban lo mucho que me quería. También me da gusto subrayar el cariño que me tenían mis hermanos: Patricio, Jorge y Lourdes y el cariño que yo les tenía a ellos y a mi hermanito Jesús Francisco. En mis cartas siempre preguntaba por todos ellos y muy posteriormente por Maru bebé y les mandaba mis saludos. A veces ellos también me escribían, creo que motivados por mi papá que podría recortarles su “domingo” si no lo hacían. Cada vez que recibía sus cartas me daba muchísimo gusto.
Semanalmente, los viernes, teníamos la “Advertencia de defectos”. Cada Novicio menor pasaba al frente de todos, se ponía frente al Cristo que presidía la sala y pedía que los demás le expresaran lo que les pareciera incorrecto de su comportamiento.
El que advertía de algún “defecto” decía: “Me parce (decía el nombre del compañero) que a veces…” Y eran múltiples los “defectos” posibles: hablar en clase, distraerse en la capilla, perder el tiempo en el estudio, no jugar con suficiente empeño, comer fruta de la huerta (lo que estaba totalmente prohibido), burlarse de los demás, darles golpes para molestar etc. etc. Al principio de mi Noviciado Menor yo tenía pocos “defectos” pero a medida que el tiempo pasó fueron aumentando y aumentando de tal manera que ya me divertía y simplemente los contaba, haciendo competencia con otros, a mi estilo, para ver quién lograba que le dijeran más “defectos”, y lo peor sin ningún ánimo de corregirlos. Pero comentaba en mis cartas a mi mamá el número de defectos que me había “advertido” y fui bajando hasta llegar a sólo 4, de los cuales le decía a mi mamá que dos de ellos no eran ciertos y los otros sí.
Lugares de paseo de los jueves: subida al cerro El Xochitepec, a los Arenales, un lugar llamado Tepalatitla, al Xitle (Chitle), el cerro de San Miguel, el Ajusco y el Rancho del Charro y al bajar era la guerra a piñazos. Yo era excelente caminante y el Hno. Director Luis Lozano se los decía a mis papás por carta, además de comentarles mi excelente salud.
Las vacaciones de fin de Semestre las comenzamos el 27 de noviembre de 1953. Todos nos fuimos a una hacienda en la Asunción Malacatepec. Me encantó. Era una hacienda muy antigua y en malas condiciones, pero allá gozábamos. Tenía amplio patio, que era la era donde trillaban el trigo y campo abierto todo alrededor. Salíamos a los cerritos cercanos y allá por equipos organizábamos nuestra comida e inventábamos actividades campestres. En el patio de la hacienda jugábamos mucho, sobre todo beisbolito. Los momentos de oración estaban claramente establecidos y muy aceptados y disfrutados. Por la noche dormíamos en catres bastante incómodos, pero el cansancio del día favorecía nuestro profundo sueño. El dormitorio estaba en el piso superior y no había ninguna protección en el espacio de la escalera. Como todo estaba totalmente oscuro en varias ocasiones compañeros que pretendía ir al servicio se caían del piso superior al primer descanso de la escalera, produciendo tremendo ruido, pues todo era de madera y quedando bien aporreados. Felizmente a mí nunca me pasó tal cosa.
Anécdotas peculiares vividas durante el Noviciado Menor.
Avisaron que llegaría el Hno. Fabriciano Luis, Visitador General. Se decía que era muy estricto y que a todos los mal portados los regresaba a su casa. Sentí miedo porque yo no era para nada un angelito. Entonces decidí enfermarme para que ni me viera. Pregunté a los compañeros cómo me podía enfermar, que debía comer…según eso muchas ciruelas y mucha agua… y logré “enfermarme”. Me fui “adolorido” a la enfermería con el Hno. Encargado. Me aceptó, y yo feliz. ¡¡¡De la que me salvé, pensé!!! ¡Pues nada, que el Hno. Fabriciano Luis «compadecido» me vino a visitar a la enfermería!!! Y era lo que yo menos quería. Se mostró muy amable…y no pasó nada…excepto mi ocurrencia de “enfermarme”.
Yo llegué al Noviciado Menor en junio de 1952. En enero de 1953 inició, según el calendario del sur, el nuevo ciclo escolar. Y como previsto yo me quedé en 1ero. de Secundaria para mi gran satisfacción…pues yo estaba persuadido de que “yo ya sabía todo”. Y la verdad es que sí sabía bastante y era con el mismo maestro, el Hno. Polito, (Leopoldo Narro). Un excelente Hermano, muy piadoso, conocedor de muchas historias edificantes y buen dibujante en el pizarrón. Se esmeraba con todo su corazón y sabiduría hacernos interesantes sus clases y buscaba estimularnos con “vales” (pequeños rectángulos de cartón, impresos con alguna imagen lasallista) vales que servían para rescatar castigos o tener la oportunidad de mejorar las calificaciones. Pues él excelente, pero débil. Y yo pésimo y con ansias de divertirme. La verdad es que de repente él repetía las mismas historias y las mismas enseñanzas del año anterior, que yo ya sabía…y me aburría bastante seguido. Entonces le decía “Hermano, sáqueme de clase”. Él lo hacía solamente a aquellos que se portaban “mal” y le colmaban la paciencia. Y es lo que me explicaba para no sacarme. Entonces me portaba “mal” … y oh alegría: “Lorenzo, sálgase de clase!!!” y raudo me salía y me iba feliz a la huerta a comer ciruelas… porque en la época era yo muy comelón. Lo que cuidaba con gran atención es que el Hno. Luis Lozano, director, no se enterara de mi “mal” comportamiento, porque me arriesgaba a la segura expulsión. Y yo estaba muy contento donde estaba. Nunca pasó nada desagradable.
En cierta forma, al contrario. Se suponía que a los de mejor comportamiento se les nombraba monaguillos. Y resulta que a mí el Hno. Director me llamó para ser monaguillo. Todos pensaron que mi nuevo cargo “personal” no era en absoluto por merecerlo, sino por preferencia especial a mi favor del Director…y seguramente así fue.
Sucedió un día, ya no como anécdota, sino como vivencia muy especial: el Hno. Director me llamó muy solemne diciéndome que quería hablar conmigo. No sentí ningún temor porque me sentía muy querido por él. Me habló de los Hermanos misioneros en diferentes países del mundo. Me explicó que debían preparase muy bien para poder ir como misioneros. Y concluyó preguntándome si a mí me gustaría ser misionero y prepararme para ello. Inmediatamente le dije que sí, porque así lo sentía. Me dijo que lo pensara bien, porque prepararse para ser misionero requería salir de México e irse por algunos años a Francia. Y la idea me entusiasmó más aún y dije, “claro que sí, me quiero ir”. Me preguntó qué dirían mis papás. Le dije que estarían felices, y lo decía con sinceridad…Francia, país amadísimo por mi mamá. Su papá era francés, ella vivió algunos años en Francia y los recordaba con inmenso cariño. Vio mi entusiasmo el Hno. Luis Lozano, pero me pidió que lo reflexionara durante algunos meses. Yo me dije a mí mismo, está bien, voy a esperar, porque yo ya estoy seguro de mí mismo y de irme a Francia.
El Hno. Luis Lozano que impartía la clase de francés a los más avanzados, me pidió que me integrara con ese grupo. Cosa que no me agradaba nada, porque mi francés era sumamente rudimentario. Según el Hermano era para que me preparara mejor para mi ida a Francia. Pero yo me dije: “qué cosa tan inútil, trabajar y cansarme aquí estudiando francés, si allá lo voy a vivir y a aprender perfectamente” …y tenía razón, porque así fue.
Pasaron los meses. El Hno. Director me volvió a preguntar sobre mi respuesta. Era clara y resueltamente sí. Y ¿mis papás? Mi mamá me contestó, su carta me llegó el 31 de mayo de 1954 dándome, de parte de mi papá y de ella el permiso para irme. Pero mi mamá agregó que me autorizaba con tal de que volviera por lo menos después de dos años. Le dijeron que sí, pero esto no se cumplió para nada, pues tarde 10 años en regresar a Monterrey.
Carta del Hno. Luis Lozano a mi mamá,
Luis Lozano
Fuentes 17
México 22, D.F.
Mme. María Margarita K. de González. Tlalpan, D.F. 22 de julio de 1954
Canadá 340
Monterrey N.L.
Chère Madame:
Je viens de rentrer de Zacatecas où nous venons d’avoir notre Retraite annuelle.
Je languissais déjà de pourvoir vous envoyer un mot explicatif de la lettre que vous a envoyé le petit Lorenzo il y a quelque temps.
Chaque année deux ou trois enfantas parmi la centaine qui peuple cette maison de Tlalpan sont désigné pour aller continuer leurs études d’abord en France (Saint Maurice l’Exil, Isère), puis en Italie (Bordighera, Imperia) ; et au bout de trois ou quatre ans ils nous reviennent ayant vécu une formation tout à fait solide au centre même de l’Institut des Frères des Ecoles Chrétiennes.
Cette année-ci, en effet, Lorenzo est un des privilégiés qui pourront recevoir cette formation. Lorsque je lui en ai parlé pour la première fois, il en a été très content et postérieurement il s’est montré très discret sur cette question n’ayant pas soufflé le moindre mot à personne autre que vous. Naturellement je lui ai promis de vous écrire sur le même thème en vous donnant quelques explications.
Sur feuille séparée je vous indique les documents à obtenir pour son voyage et son séjour en Europe.
La date du départ serait probablement autour du 15 Aout prochain, como vous voyez il n’y a pas de temps à perdre.
Moyen de transport : probablement Avion d’ici a New York ; la ils prendront un des Bateaux rapides que traversent l’Atlantique en 5 ou 6 jour. On a déjà demandé quatre réservations sur un des paquebots qui unissent New York et l’Europe ; la réponse n’est pas encore de retour. De toute façon il y a toujours l’avion qui deux fois para semaine (Air France) et en 21 heures fait le bond México-Paris.
La combinaison Avion-Paquebot revient à 350 dollars par personne. L’Avion tout seul : 450 Dlrs. S’il était possible à Don Jesús Francisco de nous aider, au moins en partie, pour les frais du transport du petit Lorenzo, nous lui en serions reconnaissants ; je fais remarquer que les frais de son séjour et de ses études en Europe seraient à notre charge. Donc, son Papa n’aurait qu’à s’occuper de son voyage proprement dit.
Je vous fais remarquer aussi que depuis que je lui en ai parlé il a manifesté une application extraordinaire pour la Langue Française et il y a fait beaucoup de progrès.
J’espère avoir été suffisamment clair ; mais au cas de doute je suis à votre disposition.
Recevez ici un grand bonjour et l’expression de mes respectueuses salutations. Luis Lozano.
Ya estaba yo en 2do. de secundaria, con el Hno. Agustín Mendoza. Era mucho más exigente que el Hno. Polito y yo me tenía que comportar mejor, máxime que sabía lo de la ida a Francia y me interesaba muchísimo. Y llegó el día de mi partida, a mediados del año escolar del calendario del sur de México y previo al inicio del año escolar en Francia, en el mes de agosto de 1954.
En esos preciosos días llegó a nuestra familia María Eugenia. Nació el 3 de agosto de ese año 1954. Yo fui a despedirme de mi familia y conocí muy feliz, a Maru de 8 días de nacida. Éramos entonces seis hijos de Jesús Francisco y María Margarita. Qué felicidad y gracias, miles de gracias a Dios por esa bendición.
Liberté
Yo tenía 13 años y estaba totalmente decidido para irme a Francia. Éramos tres los seleccionados: José de Jesús Alba Carpio, Eugenio Guzmán Campuzano y yo. El Hno. Miguel Martínez nos acompañaba como nuestro responsable. Volamos de México a Nueva York. Allí tomamos el trasatlántico SS Liberté, de la Compagnie générale trasatlantique. El viaje duró alrededor de una semana. Los tres chiquillos lo disfrutamos en grande. Aunque estábamos en 2da. clase con frecuencia nos pasábamos, a escondidas, a primera clase, a pesar de las continuas recomendaciones del Hno. Miguel, nuestro acompañante. Recorrimos todo el barco. Bajamos también a las máquina, coincidiendo con el día que el Hno. Miguel obtuvo permiso para buscarnos y lo hizo en primera clase y no nos encontró, oh decepción !!! . Y llegamos a Le Havre, como previsto y de allí a París. Visitamos lo típico: Notre Dame (y el bello altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe), el Sacré Coeur, la Torre Eiffel, el Bois de Boulogne, Versalles, palacio y jardines, el río Sena, fuimos también al Zoológico
Salimos de París el día 6 de agosto de 1954 a las 10 am y llegamos a Lyon las 2pm donde los Hermanos nos recibieron muy amablemente y comimos con los Hermanos y de allí a las 5pm salimos, siempre en tren, hacia Roussillon, departamento de Isère, distrito de Vienne. Allí nos recogió el Hno. Prosper, ecónomo de la comunidad de la Sagrada Familia, que vivía en la misma casa que la comunidad del Noviciado Menor Misionero de Saint Maurice l’Exil, Isère. Llegamos a las 7pm, nos recibió con evidente gusto y alegría el Hno. Director Hno. Auxile-Edouard y nos presentó a la comunidad. El viaje duró en total 18 días.
Mi estancia en el Petit Noviciat missionnaire de St. Maurice l’Exil, Isère, Dauphiné, France, fue del 6 de agosto de 1954 a agosto de 1956.
Hermanos de nuestra comunidad:
Hno. Auxile-Edouard Director.
Hno. Honorius Subdirector.
Hno. Gibert (francés) Maestro de 4ème.
Hno. León (español) Maestro de 3ème
Hno. Luis Quintero (mexicano) Matemáticas.
Hno. Agilbert Marie (Benoit Massard) Francés
Hno. Philippe (canadiense). Maestro de francés.
Hno. Raúl Álvarez (mexicano) algunos meses.
Hno. Leo Burkhard autor de: « Un gamin de Paris ».
Hno. Noel.
La propiedad de Saint Maurice l’Exil era de los Hermanos desde antes de 1904. Desde 1948 era casa de formación misionera donde en primer lugar españoles se formaban como Hermanos para ir después a diferentes países lejanos, en Medio Oriente, Egipto o América Central.
Yo llegué feliz, libre, con la idea de ir a cualquier parte del mundo como misionero. Mantuve relación epistolar con mi familia con mucho cariño. Les contaba lo que vivía y mi mamá, mis hermanos me contestaban y también de repente mi papá, que, a pesar de sus carencias económicas, me mandaba algún dinero.
El Hno. Director Auxile-Edouard (30.08.1901 – 22.02.1696), era un hombre sumamente amable y atento.
La ubicación, a 18 km de la ciudad de Vienne, en el Dauphiné, el río Ródano pasa a 2km de la casa. A Vienne eventualmente fuimos de peregrinación para visitar la iglesia de Nuestra Señora de La Salette y de paseo para conocer las ruinas romanas que hay, otros monumentos y el zoológico. El regreso valientemente a pie. Cantando, jugando y felices de la vida para llegar a cenar a nuestra casa en St. Maurice l’Exil. Yo seguía siendo muy bueno para caminar.
El sistema francés nombraba los grados escolares iniciando en Primaria a los 6 años en la 11ème, para pasar a Secundaria en la 5ème (correspondiente a 1ero. de Secundaria mexicana), de allí se pasa a la 4ème, a la 3ème. Y los tres grados de Preparatoria mexicana corresponden a los niveles de 2d., 1ère y especialidad en el sistema escolar francés.
Nosotros tres llegamos a 4ème.
Mis años escolares fueron:
1954-1955 4ème......................... Titular: Hno. Gibert (Français)
1955-1956 3ème......................... Titular: Hno. León. (Mathématiques)
Dos años después, en 1956, nos correspondió presentar el examen llamado: BEPC: “Brevet d’Études Premier Cycle du Second Degré” (Dominio de la base fundamental de conocimientos, de competencias y de cultura) presentado y otorgado por la Académie de Grenoble, Francia y el examen tanto oral como escrito se presentaba en Grenoble que está aproximadamente a 100km de St. Maurice l’Exil. Aprobé el examen sin demasiada dificultad y recibí el Diploma correspondiente.
Vivíamos en la misma propiedad dos comunidades, la del Noviciado menor, éramos 46 Aspirantes y 10 Hermanos, aunque no permanecían siempre todos con nosotros y la Sagrada Familia, que nos prestaba valiosos servicios.
Personal de la Comunidad de la Sagrada familia:
Hno. Amable..................................................... Director.
Hno. Prosper..................................................... Ecónomo.
Hno. Casimir, polaco......................................... Enfermero.
Hno. Martín....................................................... Ropería
Hno. Denis ........................................................ Jardín
Hno. Ponthime................................................. Retirado
F. Damien Georges, Visitador General nos llamaba con mucho cariño: “Mes petites brebis”, “Mis ovejitas”.
Monsieur le propriétaire du terrain de jeu : Monsieur Dugas
Esta toma aérea muestra bien nuestra casa del Noviciado Menor misionero:
Por el lado de atrás, que no se alcanza a ver, pasaba el ferrocarril. El ruido y el cimbrar las paredes eran muy fuertes. Pero con el tiempo uno se acostumbraba y ya ni atención le poníamos. Y es más, con ocasión de alguna huelga de ferrocarriles, hasta uno se sentía incómodo por no escuchar más su ruido.
Nuestra propiedad y casa fueron ocupadas por las fuerzas nazis durante la guerra del 1939-1945 y empleada como Hospital militar. La gente recordaba muy bien y nos mostraban el camino que siguieron los soldados para huir cuando los aliados se acercaban.
Mis compañeros de Noviciado menor misionero:
En St. Maurice l’Exil éramos de varios países: Francia, España, Israel, Argelia, Marruecos, Colombia, Ecuador, Argentina y México y la convivencia era excelente. Jamás, que yo recuerdo un pleito. En la fila de delante, al centro está el Hno. Denis de Jesús, Vicario general (1952-56) y a su derecha está el Hno. Auxile-Edouard. Yo estoy arriba en medio de ellos. Estuvo con nosotros también el Hno. Leo Burkhard (Maestro en el IR Chepevera de 1944 a 1948) que estaba planeando la Película del Sr. De La Salle que se estrenó en 1964, Película dirigida por Luis César Amadori y como protagonista central Mel Ferrer.
Una tarea prioritaria era aprender francés. Los tres mexicanos nos pusimos de acuerdo para no decir ninguna palabra en español y si no lo sabíamos en francés, nos comunicábamos por gestos. Así fue, obligándonos a progresar y lo logramos. Teníamos además dictado en francés diario. Las faltas de ortografía, según su importancia quitaban 4, 3, 2 o 1 punto. Y la calificación era sobre 10. Sabíamos que el examen del B.E.P.C. al fin de la 3ème, exigía como previa calificación aprobatoria en ortografía sobre 10 puntos. Los dictados eran de tres cuartos de página o página entera. Mi calificación en los inicios era de menos 380, menos 350… feliz día cuando logré una calificación de menos cien. Yo repetía voluntariamente diez veces la palabra escrita correctamente en la que me había equivocado y cuando era verbo incluía el sujeto del verbo. Fueron páginas y páginas hasta que logré sacar cero. Maravilla de maravilla era sacar cero en ortografía. Gozo, orgullo, gran satisfacción. Y de allí seguir hasta el diez que parecía imposible, pero sí lo logré. Esto hizo que aprendí francés no sólo hablado sino también escrito y escrito correctamente. Cada semana teníamos taller de redacción. Debíamos escribir sobre el tema que se nos indicaba. Por ejemplo: paseo en la montaña, ida al mar, competencias deportivas, visita a un zoológico, a un rancho, a un mercado, a tiendas, tiempo de navidad, un cuento contado a niños… y así se nos ayudaba a emplear los términos oportunos y a aprender a redactar. La corrección, por parte del Hno. Agilbert Marie era estricta y muy oportuna.
Yo le mandé a mi mamá mi primera carta en francés y bien escrita el 5 de diciembre de 1954.
Aquí, en St. Maurice l’Exil, ¡no me salía de clase ni pedía que me sacaran! Al contrario, era todo atención y esmero por comprender, expresarme correctamente, conocer más y más los múltiples temas que se trataban en las lecciones incluyendo las preciosas clases de catecismo que nos impartían. Descubrí también mi gusto y capacidad para las matemáticas, para la física y la química.
Cada mañana el Hno. Director Auxile-Edouard nos daba una “reflexión” sobre un tema religioso y seguido era un tema misionero o un tema lasallista. Era algo precioso. Me encantaba y lo aprovechaba mucho. Mi relación con el Hno. Director era excelente. Periódicamente nos llamaba a cada uno de los Novicios Menores para platicar de cómo nos sentíamos, de qué pensábamos, de nuestra vida espiritual, nos escuchaba con mucha atención y nos daba con sencillez sus puntos de vista animándonos a ir siempre adelante y a mejorarnos siempre. Eran momentos deliciosos.
De vez en cuando llegaba el Hno. Visitador general, el Hno. Damien Georges, pero a él lo admiraba mucho y ni remotamente hubiera pensado esconderme de él. Una de las muchas reflexiones que nos hizo y que me impactó especialmente fue una que nos hizo con base al texto de San Mateo 7, 21-29 sobre la casa edificada sobre la roca y la casa edificada sobre la arena. Yo decidí en ese momento que mi “casa”, mi “vida de Hermano” sería construida sobre la roca, “la roca que es Cristo”, nos decía el Hermano Damien Georges. Y yo le pedí de todo corazón a Cristo Jesús que así fuera y nunca se me ha olvidado aquella opción.
Frecuentemente nos visitaban Hermanos Misioneros. Normalmente el Hno. Auxile-Edouard les pedía que nos hicieran la reflexión de la mañana. Era delicioso. Nos abrían los horizontes a muchos lugares de Tierra Santa, de África y de Asia. Todos, yo mucho, nos sentíamos fuertemente motivados por las experiencias que nos contaban.
El Hno. Casimir, polaco, nuestro enfermero, me platicaba, cuando me tocó enfermarme de calentura unos días, de cómo se había escapado atravesando la “cortina de hierro” colocada por los comunistas para evitar la salida de Polonia, pero él, con algunos compañeros había logrado evadirse.
Nuestra capilla era como una iglesia. Nuestra oración, de rezos y cantos, muy bellos y participados por todos. Nos ayudaban también para aprender a hacer nuestra oración personal y la meditación. Rezábamos el rosario de seis decenas, rosario lasallista, en la comunidad, excepto los días que tocaba deporte o paseo. El deporte lo practicábamos en un campo que estaba relativamente lejos de la casa, en otra propiedad de los Hermanos llamada Glaye. En esas ocasiones rezábamos el rosario en mini grupos al ir caminando y estaba muy bien.
Los días 22,23 y 24 de diciembre de 1954 fueron los exámenes del primer trimestre
Glaye era también nuestro lugar de vacaciones. La casa allá no era ni remotamente tan cómoda como en St. Maurice. Las camas duras, el agua de la regadera helada, el edificio viejo y con mala manutención, pero la pasábamos muy bien. Los martes era el juego de pista, flechas, signos scouts, mensajes múltiples en abecedario morse o en semáforo con banderas. Y qué decir de la fogata los domingos por noche. Cantos, juegos, alegría antes de acostarnos. Los Hermanos no olvidaban “culturizarnos” y libremente cada Novicio Menor elegía el taller que prefería: música, electricidad, botánica…
Cada año el Hno. Auxile-Edouard preveía una peregrinación a Nuestra Señora de La Salette en Fallavaux, Isère, lugar donde la Sma. Virgen se apareció a un niño, Maxime y una niña Melanie, el 19 de septiembre de 1846. Lugar muy bello y de mucha oración.
A mí me tocó ir dos veces para mi gran alegría. Me encantaba el lugar allá en los Alpes por lo bello del lugar, por el recuerdo de la Virgen María aparecida allí y por la oración que hacíamos. En la noche se hacía la procesión con antorchas, éramos muchos peregrinos, de manera que era impresionante la larga fila que subía con su farol por la montaña.
En otras dos ocasiones fuimos a la Basílica de Nuestra Señora de Fourvière, en Lyon. Y antes de irnos al Noviciado, en agosto 1956 realizamos una peregrinación a Ars que está al norte a unos 80km de St. Maurice l’Exil.
Otra peregrinación que hicimos fue a la Basílica de donde están los restos de San Juan Francisco Regis en Lalouvesc, como a 50 km al suroeste de St. Maurice l’Exil. Este santo jesuita fue gran misionero, con muchas contradicciones, en los años 1633 a 1640, año de su muerte. Y el Hno. Auxile-Edouard nos llevó para comentarnos sobre su obra misionera y nuestro futuro que sería seguramente arduo y también misionero.
Todas las fiestas litúrgicas las celebrábamos con alegría y muchos cantos en la capilla. Pero los dos tiempos litúrgicos privilegiados eran Navidad y Pascua. En Navidad íbamos a cantar a la Parroquia la misa de Noche buena. Pasábamos con atención al lado del monumento a los soldados caídos en la Primera Guerra Mundial. La iglesia se iluminaba muy bellamente y el nacimiento era precioso. Nosotros cantamos al iniciar la misa el Minuit chrétiens y luego el Gloria típico de Navidad. Cerramos la celebración con el “Il est né le divin Enfant”. Llegamos al comedor de la casa: bellísimamente adornado con motivos navideños y era el delicioso y navideño “reveillón” o cena de media noche. Además, había regalitos para cada uno de los Novicios Menores. En la Semana Santa también la celebrábamos de manera muy solemne. Preparábamos los cantos con gran cuidado. En Pascua íbamos también a la Parroquia para cantar la misa especialmente el Aleluya de Haendel.
Las comidas eran sencillas pero sabrosas. El pan, hecho en casa, era grande, lo debíamos partir en rebanadas para distribuirlo. El queso nunca faltaba y aunque yo antes decía que el queso no me gustaba, allí me encantó. La miel era de nuestras abejas y nunca faltaba. Algo especialmente diferente de lo que yo conocía: en la comida y en la cena siempre nos daban vino. El agua es para las ranas, decían, y sólo la empleábamos para lavar nuestros cubiertos que envueltos en una servilleta de tela guardábamos en la gaveta de nuestro lugar en el comedor. Y el vino era sabroso. Curioso que veíamos cómo se hacía: nosotros recogíamos los racimos de uva de nuestra propiedad. Los llevábamos a un gran recipiente de base redonda, separábamos las uvas de su tallo y echábamos las uvas en el recipiente. Un Hermano de la Sagrada Familia, con botas y pantalón apropiados estaba dentro del recipiente y pisaba las uvas. Tenía el recipiente, en su base una llavecita que se abría y se recogía el zumo de uva para dejar que se fermentara y lograr el sabroso vino que día a día consumíamos.
Era también especial la recolección de fresas, ciruelas, duraznos, chabacanos y algo nuevo para mí cerezas y castañas que se daban muy bien. Pero lo que más me llamaba la atención eran las papas. Las recogíamos sacándolas de la tierra, las lavábamos y las pelábamos (“eplucher les pommes de terre”) y nosotros mismos las cortábamos para que estuvieran listas en la cocina. Un Hermano era también el cocinero.
En la comida nos daban normalmente como postre mermelada de pera, de manzana, de durazno o fresas. En el desayuno chocolate y a veces miel de castaña. Y lo usual era el tan peculiar pan “baguette”: 50 cm de largo, 20 cm de ancho y 10 cm de alto.
Había perpendicular a la propiedad de nuestra casa, una larga avenida de “platanos de sombra”, Google dice que es un árbol de follaje caducifolio de rápido desarrollo. Árbol de grandes dimensiones que puede alcanzar sin problemas los 30 o 40 metros de altura. Su tronco es recto, su corteza asemeja un mosaico de varios colores y su copa es densa, tupida y proyecta una gran sombra. Es el árbol perfecto si se busca disfrutar de una buena sombra en el jardín. Esa avenida de platanos de sobra llevaba a una propiedad de un amigo de la comunidad, el Sr. Dugas. Recorríamos la avenida de “platanos de sombra” cuando íbamos a recoger manzanas, en la propiedad de Monsieur Dugas que tenía muchos manzanos y nos regalaba su fruto.
Íbamos allá también a jugar a los “Números # y nos encantaba, en el precioso bosquecito de Monsieur Dugas. El juego consistía en formar dos equipos, cada uno con una bandera grande y otra pequeña. La pequeña debía estar semi escondida en las ramas o en el follaje de alguna planta y la grande colocada sobre un árbol e indicaba que la pequeña bandera se encontraba dentro de un círculo de radio 5 metros. El juego iniciaba con los dos equipos bastante alejados uno del otro en el bosque del Sr. Dugas. Cada jugador se colocaba sobre la frente un lienzo que le cubría perfectamente la frente y en el que estaba impreso un número de tres dígitos. No se tenía derecho de ocultar el lienzo con la mano, pero sí con ramas o follaje fijos. El interés era lograr encontrar la bandera del equipo contrario y “robarse” la bandera pequeña y traerla corriendo al lugar de la propia bandera. Era un juego que a todos nos apasionaba y disfrutábamos en grande el bosque.
Como en Tlalpan, también teníamos “empleos”. A mí me tocaba, para mi gran satisfacción, y a mí solo, el jardín de la Virgen de Lourdes. Concentrado en mí mismo, disfrutando el aire, los pajaritos, los nuevos brotes y las bellas flores, me ocupaba sin esfuerzo y con gran esmero, de la tarea que me correspondía.
Algo curioso para nosotros los mexicanos era que la “ducha” era una sola vez por semana. El agua aquí era caliente. Pero aquí era obedeciendo a los silbatazos. Primer silbatazo, quitarse la ropa. Segundo silbatazo se abría el agua de la regadera. Tercer silbatazo enjuagarse. Último silbatazo, secarse, vestirse y salir de inmediato del pequeño espacio de la regadera para que el siguiente equipo entrara. Pero también a ese ritmo me acostumbré.
La costumbre de la carta semanal a mi familia traté de conservarla, aunque no siempre fui fiel, pero sí lo más que me era posible. Mis cartas eran ahora cada tres semanas, que era lo que se permitía. Ahora sí mandaba saludos a Maru, aunque, yo sabía ni se podía darse cuenta, pues estaba recién nacida. Escribí cartas a mi mamá, a mi papá, a Patricio, a Jorge y a Lourdes.
Conservo preciosamente muchas de las cartas que envié a mis papás y a mis hermanos desde Saint Maurice l’Exil en 1954 y 1955 y algunas desde Bordighera y de Annappes.
Patricio me escribió varias veces platicándome de sus gallinas, de sus negocios, de sus idas a Laredo para comprar mercancía y venderla. Él me mandó muy amablemente una foto de Maru bebé.
Jorge me mandó varias cartas, dos los días 8 y 31 de octubre de 1954 y otras en 1955 a Saint Maurice l’Exil. Cartas pesadas que viajaron por barco, no por avión. Me platica que le gustan mucho las matemáticas y sale muy bien. Pues a mí también me gustan mucho, le respondí. Me comenta que ha hecho progresos en el piano. Y yo nada de nada. Le platico que ha hecho mucho frío y que los últimos días ha estado nevado, lo que nos permite felices “guerritas” con bolas de nieve y terminamos sudando. Hacíamos también pistas para corriendo poder resbalarnos sobre el hielo y lo lográbamos con mucho éxito. Lo felicito porque él me platica que avanza en piano. También me comenta que ya “maneja”… y me acordé cuando durante la siesta de mi mamá él y yo tomábamos el auto y salíamos para enseñarle a manejar… Yo le comento que llegaron unos Novicios Menores nuevos, argentinos y que yo los recibí y les hablé en francés, sin que me entendieran nada…pero entonces me di cuenta de que yo ya hablaba francés con toda naturalidad, como fue desde ese momento hasta mi regreso a México diez años más tarde en 1964.
Lourdes también me escribió el 20 de febrero de 1954 y otra carta más larga el 23 de abril de 1955. En mi respuesta le platico que soy el encargado de la gruta de Nuestra Señora de Lourdes y del jardincito que la rodea, aquí en nuestra casa de Saint Maurice l’Exil, y que claro lo tengo de maravilla y cuido muchísimo sus flores. En diciembre le mandé una carta para ella, pero también señalo que es para “María Eugenia”, “Queridas hermanas” les agradecí una tarjetita navideña que me enviaron.
Los domingos nos pasaban “cinito” que eran trasparencias en rollo, el tema preferido eran las aventuras de “Tintin et Milou” y disponíamos de más tiempo para jugar.
A grandes rasgos así fue mi muy feliz estancia en el Noviciado Menor Misionero de Saint Maurice l’Exil. Aprendí muy bien el francés, estimé a mis compañeros de diferentes países, fortifiqué mucho mi amistad con mis dos compañeros mexicanos con los que había atravesado el Atlántico.
Quise mucho a los Hermanos de la comunidad, sobre todo al Hno. Director Auxile-Edouard. Además, y muy importante, para mí la oración y la eucaristía pasaron a ser como lo normal en mi vida.
Descubrí más la vocación de Hermano lasallista y de ser Misionero y lo deseé más profundamente.
Presenté, junto con mis compañeros el BEPC primero en Vienne, a 18 Km de St. Maurice l’Exil, a donde fuimos a pie, y los que aprobábamos seguíamos a la segunda parte del examen en el Collège des Frères de Grenoble. Con este bagaje pasé al Noviciado Misionero de Bordighera, Imperia en Italia. A una distancia de alrededor de 480 km.
Los días 28 y 29 de mayo de 1956 os 18 novicios menores que debías presentar el examen del BEPC nos levantamos a las 5h00 am. Misa, desayuno y en tren o en auto a Vienne para llegar a las 7h30 al Colegio de los Hermanos. De allí nos fuimos caminando al Instituto de Gobiernos donde debíamos presentar los exámenes. Hicimos cola, hasta ser llamados por nuestro nombre. Y fue primero el examen de francés: Dictado, preguntas de gramática y redacción de título: una cocina vieja francesa de campo. Difícil sacar más de 20 sobre 40 pero yo lo logré. Salimos y fuimos a comer y a descansar al Colegio de los Hermanos y a las 16h00 segundo examen, ahora examen de idioma, para mí de español. Facilísimo. En 15 minutos yo terminé, y se suponía que debíamos tardar 2horas. A las 2horas no dejaron salir y nos fuimos a visitar la ciudad de Vienne. Ciudad romana que conserva múltiples monumentos y piedras colocada en tiempos remotos. Dos horas de visita y regresamos a St. Maurice l’Exil. Al día siguiente, fiesta de San Pedro y San Pablo, que en Francia no es de obligación, pero comulgamos y regresamos a Vienne para el examen de Matemáticas: Álgebra y Geometría. No fue fácil y a mi compañero que es 1ero de la clase pero que batalla en Matemáticas, lo pude ayudar a pesar de la buena vigilancia de dos Maestros. Por la tarde fue el examen de Ciencias: Química o Física. La pregunta fue sobre el metano CH4 Mi compañero y yo conocíamos bien el tema y en hora y media terminamos de manera exitosa. Así fue la primera etapa del BEPC. Poco después se dio a conocer quienes aprobaron y quienes reprobaron. De los 18 novicios menores que presamos el examen aprobamos 13 y 5 reprobaron. Los aprobados teníamos el derecho de presentar el examen oral en Grenoble a 120 km de St Maurice l’Exil. Llegamos a las 7h30 am y de inmediato nos fuimos al Colegio Champolion donde serían los exámenes. Primer examen Historia y Geografía. Se hacía cola y esperar tu turno. Papelitos y al azar la pregunta que te tocara en el papelito. A mi me toco “Guerra franco prusiana de 1916” Yo había estudiado el resumen del resumen de ese tema. Le expliqué a la Maestra que yo era extranjero que acababa de llegar a Francia y que no había llegado a esa parte del libro y me permitió tomar otro papelito con otra pregunta “Obra colonial de la 3era. República francesa.” Ese tema lo conocía mucho mejor. Pero me permitió, la Maestra, otro papel, lo saqué y salió “La Loira” Tema que yo conocía muy bien que expuse de maravilla. Seguí al siguiente examen que era de anatomía. Pregunta sobre el corazón, su función. Tema que conocía bastante bien. Y el último examen me tocó leer una fábula de La Fontaine, “La Garza” y explicarla. Lo que tenían bien preparado y expuse correctamente. Después del examen me fui a pasear por Grenoble. Me subí al téléférique y vi la ciudad desde arriba, así como los dos ríos Isère y Darc que pasan por la ciudad. Luego fue toda una plática con un inglés poco creyente. Ya tarde viajamos a St. Maurice l’Exil, llegamos noche a dormir pero en verano lo días son largos y todavía había algo de luz.
1956, Dic, 8 Carta del Hno. Denis, Vicario general.
Me anima en mi vida de Novicio Menor, como respuesta a una carta que yo le mandé.
Bordinguera, Imperia, Italia, Noviciat missionnaire.
1956-1958
Hno. Hermann Joseph, director (11-01. 1909 - 19.12.1993) Alemán
Hno. Pierre-Aimé, Subdirector (14.07.1913 – 04.08.1993 Griego
Hno. Arateur-Jean, Subdirector (05.11.1915 – 01.01.1990). Francés
Hno. Constantin, organista, coral (10.10.1912 – 14.08.1968) Húngaro. Europa central.
F. Trivier, director general. Francés.
Bordighera, situada en la costa de Liguria, tiene un clima templado y sus paisajes pintorescos, lo que hace de este lugar un entorno propicio para la reflexión y la formación espiritual. El Noviciado Lasallista Misionero de Bordighera ha ofrecido un ambiente sereno y centrado en la oración y el discernimiento vocacional para aquellos que desean dedicarse a la vida religiosa lasallista.
Al fondo el Mar Mediterráneo.
Llegamos a Bordighera en julio 1956 e iniciamos nuestro Postulantado. Es una etapa previa al Noviciado. Período de conocimiento más profundo de la vida de Hermano, de oración y de decisión.
Recuerdo que en el mes de noviembre me enfermé y me sentía bastante mal. Alguien fue a despertarme y me preguntó cómo me quería llamar, ya que en la toma de Hábito se acostumbraba cambiar el nombre, como un nuevo bautismo e inicio de una nueva vida. Cada distrito en el mundo tenía letras para el primer nombre de cada Hermano, pero en Bordighera era totalmente libre. “¿Cómo te quieres llamar?” Yo ni había pensado en eso. “¿Qué santo celebramos el día de hoy?” pregunté, era el 3 de noviembre. Me contestaron que San Carlos Borromeo. Era un santo que yo conocía algo y admiraba. Dije, pues me quiero llamar Carlos Lorenzo. Y ese fue mi nombre en la toma de Hábito y mi nombre hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) en que se optó por que cada quien conservara su nombre de Bautismo como lo más importante.
1956, Dic, 8 Carta del Hno. Denis, Vicario general.
Me anima en mi vida de Novicio, como respuesta a una carta que yo le mandé.
Al final del Semestre fue un día importante, de decidida opción, el día de la Toma de hábito. Fue el viernes 7 de diciembre de 1956, yo acababa de cumplir, menos de un mes antes mis 16 años. Para prepararnos a la Toma de hábito tuvimos un Retiro de silencio del 28 de noviembre hasta el 7 de diciembre. Solo en un recreo en medio de la semana de retiro se nos permitió hablar. El 6 de diciembre en la tarde fue la bendición de los Hábitos. Los Novicios cantaban: “Oh saint habit ma joie et mon égide”, nosotros, los postulantes, llevábamos nuestro Hábito en procesión y lo colocamos frente al altar. Al día siguiente, 7 de diciembre, la mañana de total silencio y de oración y meditación personal. A las 4h30 pm bajamos, despacio, del tercer piso, que era el del Noviciado, al primero, en el que estaba el Salón de Actos. 100 Hermanos nos esperaban, así como el Hno. Superior General Nicet-Joseph, que presidía la ceremonia por ser ese Noviciado Misionero. Nos sentamos. Cantamos todos el Veni Creator Spritu y siguió una conferencia del Hno. Superior sobre la vida del Hermano, sus alegrías y dificultades, sus retos y sus opciones. Por cierto, que me pareció larguísima, aunque seguro que tenía muy buenas ideas.
Terminó haciéndonos 10 preguntas clásicas en las Tomas de Hábito de esa época. Ejemplo:
¿Es de tu propia, franca y libre voluntad que pides ser recibido como Hermanos de las Escuelas Cristianas?
Al concluir las preguntas y las respuestas unánimes positivas, dijo el Hno. Superior:
“Como ustedes desean recibir el Hábito de nuestro Instituto, se los voy a entregar”.
Cada uno pasó y recibió su Hábito de manos del Superior. Cada uno debía escoger su nombre, yo Hno. Carlos Lorenzo y su padrino, el mío el Hno. Luis Lozano, director del Aspirantado en Tlalpan, y en su ausencia el Hno. Visitador del Distrito de Marsella. Pasamos con nuestro padrino a ponernos el Hábito y regresamos al Salón de Actos. El Hno. Superior nos recibió y nos entregó a cada uno un Crucifijo, un rosario de seis decenas, un Nuevo Testamento y una estampita de recuerdo que yo conservo con cariño. Acto seguido cantos y abrazos fraternos, al estilo de la época en el Instituto, abrazo doble, es decir de un lado y del otro, pero sin apretar. 100 abrazos dobles en total más felicitaciones y consejitos que muchos daban.
Bella ceremonia en la que 26 jóvenes aceptaban el llamado de Dios a ser Hermanos de las Escuelas Cristianas. Con esta ceremonia iniciaba formalmente el año canónico del Noviciado señalado por la Iglesia para todas las Congregaciones religiosas. Nosotros hacíamos no un año, sino un año y medio de Noviciado. Un año después, el 13 de noviembre de 1957 yo cumplí 17 años. Yo era el más chico de mi generación.
Compañeros de toma de hábito, Promoción del Sagrada Corazón. 1956-1958 (Nombre de la promoción escogido por nosotros). Sólo los señalados con “negrita” hemos seguido siendo Hermanos.
Gilberto Acosta Quintero, Carlos R. Adermann Mena, José de Jesús Alba Carpio, Jean-Claude Bienaimé, Joseph Bourges, Jaime Castro, José Cuesta, David Michel, Salvador García Guerrero, Rafael García Prieto, Alfredo González Hermoso, Lorenzo González Kipper, Alejandro Pérez, Vicente Pintado Vaca, Juan Julio Rubio Martínez (+ 19.12.98), José Torres Cobos, José Antonio Pino, Luis Lazzo Álvarez, Esteban González Rappaccioli, Eugenio Guzmán Campuzano, Edwin Maradiaga Lacajo, Enrique Molina, Luis Montenegro, Pedro Moreno, Manuel Paz Crespo,
En la foto, los que seguimos siendo Hermanos: Fila de debajo de derecha a izquierda, X Alejandro Pérez, X, Luis Lazzo Álvarez, X, Juan Julio Rubio Martínez (+ 19.12.98), Segunda fila de abajo hacia arriba: X, X, Lorenzo González Kipper, Fila de arriba: X, X, X, Vicente Pintado Vaca.
Yo admiraba a mi Director de Noviciado, el Hno. Hermann Joseph por su enseñanza bien fundamentada sobre Dios, la vida interior, los votos, el compromiso con los pobres, la mariología.
El Hno. Pierre Aimé, subdirector, era muy sencillo, super cumplido, modelo de piedad
y recogimiento especialmente en la capilla. Sus lecciones las apoyaba en textos de la Biblia y en teología y eclesiología claramente de la época.
El Hno. Arateur-Jean era nuestro maestro de Catequesis e Historia del Instituto. Muy piadoso, rezaba seguido el Via Crucis y hablaba siempre con mucho entusiasmo de la Sma. Virgen.
Anécdotas de mi Noviciado.
El 13 de noviembre de 1957 cumplí 17 años. Yo era el más chico de mi generación, pero para nada el más “tullido”. Me gustaba liderear y lo aceptaban mis compañeros y los Hermanos. Ese día de mi cumpleaños se me ocurrió quedarme mucho más tiempo en la Capilla, por la noche. El Hno. Director me aceptó, como normalmente lo hacía conmigo. Y me quedé rezando. Feliz. Recordando mi vida. Mi opción a los 11 años. La generosidad de mis papás y su sacrifico al dejarme ir y luego su gran cariño al dejarme ir a Francia. Pensé mucho en mi vocación de Hermano y me encantó. Pedí de todo corazón a Nuestro Señor que me concediera perseverar como Hermano hasta mi muerte.
En Navidad de 1957, como lo hicieron los Novicios el año pasado, les dijimos a los nuevos que en el Noviciado éramos serios y que no habría ningún festejo. Se la creyeron. Pero después de la cena usual, el 24 de diciembre nos pusimos a arreglar el comedor y la capilla de manera navideña bellísima y a preparar el “réveillon” (cena Navideña). Ellos no sospechaban nada. Pero cuando los despertamos a media noche y que fueron viendo todo, la misa super bien preparada, y la suculenta cena, pasaban de una maravillosa sorpresa a otra y nosotros disfrutando su felicidad.
Durante la segunda parte de 1957 tuve que ir al dentista por mal estado de mi dentadura, que según él varias muelas las tenía “picadas”. Con ritmo semanal lentísimo, me las fue arreglando.
En varias ocasiones mi mamá o mi papá me invitaron a regresar a México. Pero siempre les escribí que yo estaba muy feliz en Saint Maurice l’Exil o en Bordighera y que por nada me quisiera regresar, que disfrutaba mucho mi formación religiosa e intelectual en Europa. Y ellos siempre me respetaron. 40 días antes de terminar el Noviciado a principios de julio de 1958 nos indicaron, a cada uno de los 24 Novicios que terminábamos en Bordighera, el lugar al que iríamos a seguir nuestra formación que iniciaríamos el 28 de agosto de 1958. Quedamos en alrededor de 10 lugares diferentes. A mí, con algunos mexicanos y ecuatorianos, me tocó Annappes, cerca de Lille, en Francia. ¿Por qué allí? Yo no tenía le menor idea, pero estuve de acuerdo. Y me gustaba que fuera Francia. Tuve que ir a Génova de allí a Marsella, a St. Maurice l'Exil, a Paris y a Lille.
Teníamos permiso de escribir cada mes a nuestras casas. Yo lo aproveché normalmente escribiendo a mi mamá, sobre todo, pero también a mi papá y a cada uno de mis hermanos y hermanas y preguntando siempre por ellos e interesándome en todo lo que mi mamá o ellos mismos me platicaban de su vida. Algo en lo que yo insistía mucho a mi mamá era su salud y junto con tomar los medios necesarios para mejorarse, tener la paciencia y la generosidad de ofrecer sus múltiples males a Dios nuestro Señor. A mi papá nunca fallaba en agradecerle los regalos que él me hacía de dinero, y me los hacía aún sin que yo se los pidiera. La mayor parte de estampitas religiosas que conseguía las mandaba a la familia, así como algunos libros que compré, como sobre Sor Elizabeth de la Trinidad y sobre San Juan Bautista de la Salle. A Patricio también le mandé estampillas de correo de Mónaco, porque se interesaba mucho en tenerlas. Y siempre que podía les mandaba fotos o tarjetas postales que conseguía.
Algo evidentemente fundamental en el Noviciado fue la enseñanza y práctica de la oración, especialmente de la oración mental. Cada día teníamos ¾ de hora para oración en silencio. Yo conservo una libretita en la que cada día escribía el Tema de mi oración del día siguiente.
El modo de presencia de Dios, pues La Salle enseña, en su Método de oración mental que podemos ponernos en presencia de Dios según seis formas: Dios presente en todas partes, Dios presente en nosotros para hacernos subsistir, Dios presente en nosotros por su gracia, Dios presente en la comunidad, Dios presente en el templo, en nuestro trabajo, Dios presente en la Eucaristía.
El fruto o provecho que yo preveía sacar.
Y algunas consideraciones para tener en cuenta en mi oración.
En otras dos libretitas iba escribiendo ideas piadosas y bellas que escuchaba o leía. Todo con pequeñísima letra y en muy buen francés. Temas muy variados: oración vocal, oración mental, vida eucarística, estudios religiosos, estudios profanos, lectura espiritual, deber de estado, levantada por la mañana, acostada, recreos, dominio de sí mismo, castidad, pobreza, autenticidad, apostolado, agradecimiento, paciencia, la Virgen María, el Instituto lasallista etc. etc.
Conservo tres cuadernos de unas 50 hojas en los que anoté, con escritura por cierto bastante esmerada las conferencias, las reflexiones, algunas de las clases recibidas. Los tres cuadernos llenos e indico para cada uno cuando el Hno. Director lo revisó por la primera vez
Cuaderno 1: 18 de diciembre de 1956
Cuaderno 2: 18 de diciembre de 1956 y luego el 11 de julio de 1957
Cuaderno 3: 27 noviembre de 1957
Cuaderno 1, revisado por el Director el 18 de diciembre de 1956. Estos son simplemente ejemplos de algunos de los temas ampliamente tratados y reflejados en mi cuaderno.
+ Nuestra vocación. Amor a Dios. La unión con Dios. Disposiciones para mejorar siempre.
+ El Noviciado. Los que intervienen en el Noviciado. Virtudes prácticas en el Noviciado. Obstáculos durante el Noviciado. Características del Novicio que hace bien su Noviciado. + + Soy de Dios. Soy para Dios.
+ Correcta visión de las creaturas.
+ La separación de con Dios: el pecado. El arrepentimiento. El purgatorio, el cielo, el infierno. Los pecados capitales en nuestra vida. El respeto humano.
+ El conocimiento de sí mismo. El examen de conciencia. El dominio de los propios pensamientos.
Cuaderno 2, revisado por el Director primero el 18 de dic de 1956 y luego el 11 de julio de 1957
Programa desarrollado para cada mes: motivaciones, reflexiones, propósitos, recomendaciones. Meses 1956-57 de Octubre, Noviembre, Diciembre (Adviento y Navidad), Enero, Febrero, Cuaresma, Abril, Mayo, Junio, Julio,
Conferencias:
Hno. Arateur Jean, subdirector del Noviciado: El rosario en nuestra vida religiosa.
Hno. Herman Joseph, director. El santo (beato en aquel tiempo) Hno. Salomón Leclercq.
Hno. Herman Joseph, director. Misiones lasallistas.
Hno. Nicet Joseph, superior general. Excelencia de la vocación religiosa.
Hno. Nicet Joseph, superior general. La espiritualidad lasallista.
Hno. Nicet Joseph, superior general. La vocación religiosa.
Hno. Antonio María, asistente del superior general. La alegría.
Hno. Philothée asistente del superior general. La vocación de Hermano.
Hno. Damien Georges, visitador general. La oración.
Meditaciones del Fundador:
Cristo Rey.
Todos los santos.
Presentación de la Sma. Virgen en el Templo.
Tiempo de Cuaresma.
4to. Domingo de Cuaresma: la multiplicación de los panes.
Semana Santa: Domingo de Ramos.
Viernes santo. Jueves santo.
Sábado santo La transfiguración.
El pesimismo realista cristiano (Med. 72).
Pascua.
Pentecostés.
La Ascensión del Señor.
La Santísima Trinidad
Anunciación a María.
Temas varios.
San José.
Nuestra Señora de la Estrella.
María reina.
Los votos.
Dominio personal. Mortificación personal
El desprendimiento.
La mediocridad.
Cuaderno 3, revisado por el Director el 27 noviembre de 1957
Programa desarrollado para cada mes: motivaciones, reflexiones, propósitos, recomendaciones. Meses 1957-58 de Octubre, Noviembre, Diciembre (Adviento y Navidad), Enero, Febrero, Marzo, Abril, Mayo, Junio, Julio,
Temas:
Cristo Rey
Adviento.
Los pastores en Navidad.
Los santos inocentes.
San Juan.
El nombre de Jesús.
Epifanía.
El Santo nombre de Jesús
El Sagrado Corazón.
Domingo de Ramos.
Semana santa: jueves, viernes santos. Pascua.
Nuestra Señora del Perpetuo socorro.
Nuestra Señora de los dolores.
El santo nombre de María.
María Reina.
La Visitación
San José
Nuestro santo Fundador.
San Juan Bautista de la Salle.
Los santos.
La vocación a la vida religiosa.
La vocación religiosa.
La vida religiosa. – La vida en el Noviciado.
La vida en comunidad.
El amor. La caridad.
La eucaristía.
El amor.
La alegría.
La amabilidad. El buen trato.
El espíritu de familia.
Los recreos.
La penitencia.
Conferencias.
Hno. Emile: Caracterología.
Más ideas fuertes vividas en el Noviciado de Bordighera:
- El carisma lasallista como fe, fraternidad, compromiso educativo.
- El servicio educativo al pobre. Atención privilegiada para responder a las necesidades del otro, no como compasión sino como hermano con hermano que impulsa a la superación personal.
- El sentido de la vida misionera y la internacionalidad del Instituto.
- Devoción a la Sma. Virgen.
La siguiente generación fue la Promoción N. Sra. de Lourdes, 1958-1960. Con ellos convivimos nuestro segundo año de Noviciado y la convivencia fue muy positiva. Con varios de ellos me seguí viendo y comunicando. En particular con Ángel Ibarguren Aguirre (+ 11 sept 2020), Salvador Ajaguiz Letona (Misionero en Burkina Faso, y desde 2020 en España)
Hno. Salvador Ajaguiz
Durante el tiempo de mi Noviciado, 1956-1958, Hermanos profesos y ya con años de servicio vivían, también en la Casa del Noviciado de Bordighera, lo que se llamaba el Segundo Noviciado. Los responsables de este Curso eran:
El Hno. Crispin de Jésus, director.
El Hno. Tarsicio, subdirector.
Hermanos exBordighera que he encontrado en mi camino desde que terminé mi noviciado:
- En Annappes 1958-1960
Hno. Luis Lazzo Álvarez, ecuatoriano.
- En la Casa Generalicia de Roma 2004-2009:
Hno. Álvaro Rodríguez Echevarría, Superior General
Hno. León Lauraire, escritor, conferencista. Ha vivido sobre todo en París y en Lyon, pero también en la Casa Generalicia en Roma.
Hno. Francisco López, ecónomo general cuando yo estuve en la Casa Generalicia.
Hno. Edwin Arteaga, archivista en la Casa Generalicia cuando yo estuve allí.
Hno. José María Pérez Mendía, Secretario del Hno. Superior, convivimos todos los años que estuve en la Casa Generalicia 2003-2009.
- En la Casa Central de Monterrey 1981-1992
Hno. Guilebaldo Orozco, Visitador de México Norte. Colaboré con él al nombrarme Pastoralista del Distrito.
- En comunidades en México:
Hno. Juan José Martín del Campo y Noriega (*18 06 1936 * 21 02 2020)
Coincidimos en Acapulco 1973-1975 - El Salto (1995-2000) - Cd. Obregón (2009-2016) - Monterrey, Cumbres (2016-2020).
Hno. Fernando Alvarado Hernández: coincidimos en Monterrey N.L. Instituto Regiomontano Chepevera 1975-1981 y en Cd. Obregón (2009-2016)
- De México Sur.
Hno. Adalberto Aranda, Visitador de México Sur.
Hno. Ángel Ibarguren, estuvimos juntos algunos años en Roma, luego él se vino a México Sur, ha sido Director general del Colegio Cristóbal Colón de la Cd. De México y eventualmente nos hemos encontrado.
Hno. Juan Bosco Morales Pérez, distrito de México Sur.
- En otras oportunidades.
Hno. Genaro Sáenz de Ugarte, Vicario general.
Hno. Luis Lazzo, ecuatoriano, compañero de Noviciado y Escolasticado. Ha sido Hno. Visitador de su Distrito, Ecuador.
Hno. Pierre Caporal. En el viaje que hicimos Patricio, el Hno. Genaro Magallanes y yo a Israel y Turquía él no atendió muy amablemente.
Hno. Henri Hélou, actualmente en Estambul, Turquía. Él nos recibió muy amablemente y nos acompañó en el viaje que hicimos el Hno. Genaro Magallanes, Patricio y yo.
Hno. Félix Mejía Álvarez, colombiano.
Hno. Alejandro Pérez, compañero de Noviciado, Misionero en el Líbano.
Hno. Vicente Pintado, distrito actual de Próximo Oriente.
Mis primeros votos fueron el 15 de agosto de 1958.
Dos días después nos fuimos a Roma del 17 al 27 de agosto de 1958. Yo tuve la dicha de ir a una celebración del Papa Juan XXIII. (uan XXIII fue canonizado el 27 de abril de 2014 por el Papa Francisco, en una ceremonia conjunta con la canonización de Juan Pablo II. La ceremonia tuvo lugar en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, durante el Domingo de la Divina Misericordia. Fotografía en la que salgo a unos metros del Papa. El, en cedía gestatoria, yo de pie recibiendo su bendición. Cinco meses después el 25 de enero de 1959 el Papa Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II acontecimiento que marcó el siglo XX, y el mismo Papa Juan XXIII presidió la 1era Sesión en octubre de 1962. Pero el Papa murió menos de un año después el 3 de junio de 1963. Las siguientes tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el papa Pablo VI, hasta su clausura el 8 de diciembre de 1965.
Regresamos a Bordighera para recoger nuestras cosas y el 3 de septiembre junto con 11 Hermanos de los que terminábamos el Noviciado salimos hacia St. Maurice l’Exil. Niza, Marsella, cambio de tren, Aviñón y St. Maurice l’Exil, 4 horas. En la estación nos esperaban el Hno. Auxile Edouard, director del Noviciado Menor y 50 Novicios Menores. Gran alboroto y alegría de todos. Nos ayudaron con nuestras pesadas maletas y nos fuimos a casa. Fueron 5 felices días. Era el tiempo de la cosecha de la papa. Trabajamos muchísimo. Entre todos logramos 40 toneladas. Yo tenía curiosidad por saber que se guardaba en el tapanco, al que nunca nos habían permitido subir. Y fue un gran descubrimiento de libros y libros. Libros de todo tipo, de diferentes especialidades y libros religiosos. Ediciones antiguas y muy antiguas. Libros del siglo XV y XVI. Fue intenso trabajo de clasificación. Pero lo logramos. Yo estaba a la cabeza del equipo clasificador.
Y llegó el momento de despedida. Feliz de haber regresado a este lugar que yo tanto amé y amo, un poco triste porque me iba, pero deseoso de todas maneras por llegar al Escolasticado.
El tren: St. Maurice l’Exil, Vienne, Lyon, Macon, Dijon, Paris. En París nos detuvimos dos días de visitas turísticas y piadosas (Notre Dame, La Medalla milagrosa, Montmartre, algunos lugares lasallistas). Visitas de día y visitas de noche para conocer mejor la Ville lumière.
Y salida a Lille. Cómodo tren de segunda. Tres horas de viaje. Hacía frío. Era el 12 de septiembre de 1958. Paisaje plano. Ninguna montaña. La vía del tren perfectamente recta. Los techos de las casas muy inclinados para favorecer la liberación de la nieve frecuente en invierno.
Por fin, con José de Jesús Alba Carpio, mexicano, Luis Lazzo Álvarez y Luis Montenegro ecuatorianos llegamos a Annappes, près d’Ascq, Nord.