Cayena, la Princesa Imperial, era conocida como la mujer más bella del Imperio. Ella era una mujer que no conocía nada más que el mal y el lujo.
Sin embargo, estaba destinada a la ruina: su hermano menor la utilizaría como pieza de ajedrez para asegurar su trono y su loco marido la mataría.
─ Te haré Emperador.
─ ... Hermana, ¿te refieres a mí?
─ A cambio, dame libertad.
Tenía que cambiar las cosas antes de convertirse en esa Cayena.