Las diversas posturas dentro del cristianismo respecto a temas tan diversas como la naturaleza divina y humana de Cristo generaron enfrentamientos dentro del seno de la Iglesia, muchos de los cuales derivarían en cismas. El primero tuvo lugar en 1054, cuando la iglesia cristiana de Oriente se separò de la de Occidente. Dejo de reconocer al Papa como autoridad máxima y se estructuró en base a sus propias jerarquías. El conflicto tuvo su detonante en 1014, cuando el papado introdujo en el credo una fórmula (Padre, hijo y Espíritu Santo) que subrayan la divinidad integral de Cristo, insistiendo en que el Espíritu Santo provenían tanto de Él como de Dios. La iglesia de Oriente no acepto este dogma y continuó oficiando la misa según el rito griego. Cuando el Papa intentó imponer su autoridad. Los ortodoxos no la reconocieron.