La fiebre aftosa, problema económico y sanitario, está nuevamente instalada entre nosotros y como no es posible ni conveniente aprender a convivir con la enfermedad, ya que aunar esfuerzos para su control y posterior erradicación, el Estado, los ganaderos, los profesionales veterinarios, las organizaciones rurales, cooperativas y el público en general que es el principal consumidor de los productos cárnicos y sus derivados.