Cuando los Chiriguanos quieren declarar su amor a la india de su preferencia, no lo hace en los galantes términos de última moda. Nada de palabras, nada de frases melosas, nada de promesas, nada de largos idilios, nada de románticos suspiros. Pero esto no significa que sea una declaración prosaica y carente de emoción, ya que es una costumbre como nosotros tenemos la nuestra. El indio que desea a una mujer por compañera se le declara de esta singular manera. Sobre sus espaldas carga un gran haz de leños y recorriendo los toldos, deposita la carga frente a la puerta del toldo donde está la india que quiere esposar. Hecho esto se retira silenciosamente sin decir una palabra. Queda hecha la declaración.