Quibamba y Nironga eran sus nombres. Aconteciò cierta vez hubo una terrible guerra entre las diferentes naciones, y la de Nironga fue vencida. Entonces, todo el pueblo comenzò a reunirse para cuando llegasen los vencedores y entregarse como esclavos, pues ese era la costumbre de aquellos tiempos. Llegaba gente de todas partes, resignada por su destino; solamente Nironga no aparecìa y por otra parte nadie se acordaba ya de ella ni de Quibamba, la mariposa azul.