Música de origen prostibulario, sin letra, tocada generalmente por un trío conformado por guitarra, flauta y violín, o con el acompañamiento del piano en salones, solía interpretarse en tres partes, cada una de las cuales era ejecutada por un instrumento que improvisaba sobre la base de un ritmo conocido por el ejecutante (tengamos en cuenta que la música del Tango en sus principios es una mezcla de Habanera centroamericana, tanguillo andaluz y milonga campera) que era acompañado por versos obscenos, referidos siempre a partes del cuerpo femenino, el cuerpo de las prostitutas, que en ínfima cantidad existían en Buenos Aires.