Se aprecia en este cuadro el famoso uniforme con pantalones rojos que llevó la infantería francesa hasta 1915, para luego ser reemplazado por el famoso uniforme gris azulado, más discreto y más adecuado para la guerra de trincheras que se avecina. Esta escena familiar de despedida fue imaginada por el pintor Victor Prouvé en 1887, cuando el sentimiento nacionalista alcanzó su punto máximo en Francia, y muchos artistas se dedicaron entonces a representar temas como la exaltación del patriotismo y el sacrificio de los soldados dispuestos a morir por su patria. Así, la despedida de este infante, para quien el cielo atormentado de fondo no augura nada bueno, tienen un carácter tristemente premonitor.