Trubetzkoy nos propone un método para la identificación de las "unidades fonológicas" de una lengua, aquellas capaces de producir una "oposición fonológica", es decir, diferenciar un signo de otro en la lengua. El método consiste en la comparación de palabras para identificar la parte que distingue una de otra. Como muestra el texto que aparece a continuación, en algunos casos, "como Mann [man] ‘hombre’ y Weib [vaɪ̯p] ‘mujer’, las dos palabras son fonológicamente distintas de principio a fin"; esto significa que la unidad fonológica es todo el significante de las palabras. En otros casos, "como tausend [tɑʊ̯zənt] ‘mil’ y Tischler [tɪʃləʀ] ‘carpintero’, la diferencia sonora se extiende a toda la palabra, con excepción de la consonante inicial"; por lo tanto, las unidades fonológicas que permiten este contraste son [ɑʊ̯zənt] y [ɪʃləʀ].
Como podemos observar en el texto, la comparación de palabras permite identificar unidades más pequeñas, como [mɛː] y [byː], y, finalmente, unidades fonológicas indescomponibles en otras unidades sucesivas, como [m] y [ɛː].
Texto 4
“Por oposición fonológica (...) entendemos todo contraste sonoro que puede, en una determinada lengua, diferenciar un significado intelectual. Llamaremos unidad fonológica (o distintiva) a cada miembro de una oposición así definida (...). De esta definición se sigue que las unidades fonológicas pueden tener una extensión muy diferente (...). [E]n un par [de palabras] como tausend [tɑʊ̯zənt] ‘mil’ y Tischler [tɪʃləʀ] ‘carpintero’, la diferencia sonora se extiende a toda la palabra, con excepción de la consonante inicial, y en un par como Mann [man] ‘hombre’ y Weib [vaɪ̯p] ‘mujer’, las dos palabras son fonológicamente distintas de principio a fin. De ello se sigue que existen unidades fonológicas más o menos grandes, y que se pueden clasificar las unidades fonológicas de una lengua dada según su tamaño relativo.
Hay unidades fonológicas que se pueden descomponer en una serie de unidades fonológicas más pequeñas que se suceden en el tiempo. Las unidades [mɛː] y [byː] en las palabras alemanas Mähne [mɛːnə] ‘crin’, Bühne [byːnə] ‘escenario’, son de este tipo: de las oposiciones entre [mɛːnə] y gähne [ɡɛːnə] ‘(yo) bostezo’, así como entre [mɛːnə] y mahne [mɑ:nə] ‘amonesto’, resulta la descomposición de [mɛː] = [m] + [ɛː] y de las oposiciones entre [byːnə] y Sühne [zyːnə] ‘pecado’, así como entre [byːnə] y Bohne [boːnə] ‘frijol’ resulta [byː] = [b] + [yː]. Por el contrario, las cuatro unidades fonológicas /m, b, ɛː, yː/ no pueden ser representadas como series de unidades fonológicas sucesivas más cortas (…).
Llamaremos fonemas a las unidades fonológicas que, desde el punto de vista de la lengua en cuestión, no se pueden analizar en unidades fonológicas sucesivas más pequeñas (…). El fonema es pues la unidad fonológica más pequeña de una lengua dada. La cara significante de cada palabra del sistema se puede analizar en fonemas y puede ser representada como una secuencia particular de esas unidades”.
N. TRUBETZKOY (1939 [2019]). Principios de fonología. pp. 65-67.
Si bien Trubetzkoy llama aquí "fonemas" a las unidades fonológicas que no se pueden analizar en otras unidades sucesivas, veremos en el siguiente texto que, en realidad, esta no es su definición final de fonema. Trubetzkoy, siguiendo el método de comparación de un signo con otro, nos está mostrando, en primer lugar, cómo identificar los fonos o sonidos individuales que se usan en las lenguas. En el siguiente texto, nos muestra que lo que debemos hacer, en segundo lugar, es examinar la distribución de los fonos: ver cuáles de ellos aparecen en el mismo contexto fónico y, por lo tanto, pueden distinguir un signo de otro; y ver cuáles de ellos aparecen en contextos distintos y, por lo tanto, no pueden distinguir un signo de otro.
Texto 5a
“Una unidad fónica puede ser al mismo tiempo miembro de un contraste fonológico (distintivo) y de un contraste no distintivo. Tomemos como ejemplo el contraste entre los sonidos [x] y [ç] que (...) no es distintivo, pero si los oponemos a los dos sonidos oclusivos [k] y [k̟], cuyo contraste tampoco lo es, resulta una oposición distintiva pues en alemán tenemos las formas siguientes:
(1) Contrastes distintivos y no distintivos en alemán
stechen [ʃtɛçən] ‘picar’ vs stecken [ʃtɛk̟ən] ‘meter’
roch [ʀɔx] ‘olía’ vs Rock [ʀɔk] ‘falda’
Lo anterior es posible solo gracias a que cada unidad fónica tiene varias propiedades acústico-articulatorias y porque se diferencia de cualquier otra unidad fónica, no por todas, sino solamente por algunas de esas propiedades. Así, los sonidos [k, k̟] se diferencian de los sonidos [x, ç], por el hecho de que los primeros se producen mediante una oclusión total y los segundos mediante un estrechamiento entre el dorso de la lengua y el paladar; por el contrario, la diferencia entre el sonido [ç] y el sonido [x] reside en que el estrechamiento tiene lugar, en el primer caso, en la parte central del paladar y en el segundo caso en la parte posterior [paladar blando]. El hecho de que el contraste entre [x, ç] y [k, k̟] resulte distintivo y que por el contrario, el contraste entre [ç] y [x] no lo sea, prueba que el hecho de que haya estrechamiento entre dorso y paladar es fonológicamente pertinente para la fricativa, mientras que la localización de esta configuración en el paladar duro o el blando no es pertinente fonológicamente. Las unidades fónicas participan en las oposiciones fonológicas (distintivas) solo en virtud de sus propiedades fonológicamente pertinentes. Y como cada fonema debe ser un término de una oposición fonológica, de ello se sigue que el fonema coincide no con la unidad fónica concreta, sino solo con sus propiedades fonológicamente pertinentes. Se puede decir que el fonema es la suma de propiedades fonológicamente pertinentes de una unidad fónica (…)”.
N. TRUBETZKOY (1939 [2019]). Principios de fonología. pp. 68-69.
Trubetzkoy afirma que los fonos presentan "varias propiedades acústico-articulatorias" (también llamadas "marcas" o "rasgos") y muestra que solo algunas de ellas son "fonológicamente pertinentes", es decir, permiten diferenciar un signo lingüístico de otro en una lengua. Así, por ejemplo, las palabras alemanas stechen [ʃtɛçən] ‘picar’ y stecken [ʃtɛk̟ən] ‘meter’ se diferencian solo por el contraste fricativo/oclusivo de los sonidos [ç] y [k̟]. Esto mismo ocurre con las palabras roch [ʀɔx] ‘olía’ y Rock [ʀɔk] ‘falda’, cuya diferencia depende del contraste fricativo/oclusivo de los sonidos [x] y [k]. En cambio, la diferencia palatal/velar no es fonológicamente pertinente en alemán porque el contraste entre [ç] y [x] o entre [k̟] y [k] no permite distinguir dos palabras diferentes. Esto no es posible porque las consonantes palatales solo aparecen luego de vocales anteriores y las consonantes velares nunca aparecen en este contexto. En consecuencia no podremos encontrar pares mínimos como [ʀɔx] vs. *[ʀɔç] ni como [ʃtɛçən] vs. *[ʃtɛxən].
Estos ejemplos también nos muestran que los miembros de la pareja [x, ç] funcionan como alófonos de una unidad contrastiva, al igual que los miembros de la pareja [k, k̟]. El par de sonidos fricativos se opone distintivamente al par de sonidos oclusivos de la siguiente manera: el fricativo palatal se opone distintivamente al oclusivo palatal y el fricativo velar, al oclusivo velar. Para Trubetzkoy, los alófonos o "variantes" son los sonidos o fonos mediante los cuales se realiza o manifiesta un fonema. El fonema es abstracto y no "coincide" con la "unidad fónica concreta". Las unidades fónicas que realizan los fonemas presentan más rasgos o propiedades acústico-articulatorias que el fonema. Este es solamente el subconjunto de las propiedades de un sonido que son fonológicamente pertinentes. El fonema se manifiesta en un sonido, pero este siempre presenta más propiedades. Por ejemplo, el fonema realizado por la pareja de consonantes oclusivas [k, k̟] se manifiesta en algunos contextos como [k] y en otros como [k̟]; el rasgo velar de la primera variante no es parte del fonema, como no lo es tampoco el rasgo palatal de la segunda. Sí es parte del fonema el rasgo oclusivo porque es la propiedad que opone distintivamente a este fonema del fonema que se manifiesta mediante las consonantes fricativas [x, ç].
Si bien la velaridad y la palatalidad de los sonidos [k, k̟] y [x, ç] no son fonológicamente pertinentes, sí es fonológicamente pertinente su dorsalidad, pues el que se articulen con el dorso permite su oposición distintiva con los fonemas labiales /p/ y /f/ y con los fonemas alveolares /t/ y /s/. Así pues, la dorsalidad sí es un rasgo que forma parte de estos fonemas. Como se puede observar por estos ejemplos, los rasgos pertinentes que conforman los fonemas se identifican observando las oposiciones fonológicas o distintivas que se establecen entre los fonemas de cada lengua. El siguiente texto amplía esta idea.
Texto 5b
“Cada uno de los sonidos concretos producidos y percibidos en el acto de hablar contiene, además de las propiedades fonológicamente pertinentes, muchas otras que no lo son. En consecuencia, ninguno de esos sonidos puede ser considerado simplemente como un fonema. Pero en la medida en que un sonido concreto contiene, entre otras, las propiedades fonológicamente pertinentes de un fonema determinado, puede considerársele como una realización de ese fonema. Los fonemas se realizan mediante los sonidos lingüísticos (o más precisamente, mediante los sonidos del habla o del discurso), los cuales conforman los actos de hablar. Esos sonidos lingüísticos nunca son los fonemas mismos, ya que un fonema no debe contener ningún rasgo que no sea fonológicamente pertinente, situación que ocurre de forma inevitable en el caso de un sonido articulado en el habla. Las ondas sonoras concretas que resuenan al hablar son más bien simples símbolos materiales de los fonemas.
La corriente sonora continua de un acto de hablar realiza o simboliza una concatenación determinada de fonemas. En determinados puntos de esa corriente sonora se pueden reconocer las propiedades sonoras fonológicamente pertinentes que caracterizan a los diferentes fonemas en secuencia. Cada uno de esos puntos puede considerarse como la realización de un fonema determinado. Además de las propiedades sonoras pertinentes, en ese punto de la corriente sonora, aparecen también muchas otras que no son pertinentes. Llamaremos sonido lingüístico (o sonido del habla o sonido del discurso) a la suma de todas las propiedades, tanto pertinentes como no pertinentes, que aparecen en un punto específico de la corriente sonora donde se realiza un fonema. Así, cada sonido lingüístico contiene, por un lado, marcas fonológicamente pertinentes que lo hacen ser realización de un fonema determinado y, por el otro, todo un conjunto de marcas no pertinentes, cuya elección y aparición están condicionadas por diversos factores".
N. TRUBETZKOY (1939 [2019]). Principios de fonología. pp. 69-70.
El sistema lingüístico está formado por unidades abstractas compartidas por los hablantes de una lengua. Estas unidades, los fonemas, son conjuntos de rasgos fonológicamente pertinentes. Los rasgos fonológicamente pertinentes son aquellos que permiten oponer distintivamente una fonema con respecto a otro. En los actos de hablar, estas unidades abstractas se realizan o manifiestan en continuos sonoros. Su realización como sonidos siempre está acompañada de otros rasgos que no son fonológicamente pertinentes.
El siguiente texto presenta un ejemplo de la diversidad de variantes o alófonos que pueden presentar los fonemas de una lengua y nos permite distinguir los rasgos que son fonológicamente pertinentes —es decir, los que conforman el fonema— de los que no lo son: los rasgos concomitantes o redundantes.
Texto 5c
"De lo que acabamos de decir se sigue que un fonema puede realizarse mediante varios sonidos diferentes. En el caso de la [ɡ] del alemán, por ejemplo, las marcas pertinentes son las siguientes: oclusión completa entre el dorso de la lengua y el paladar, acompañada de la elevación del velo del paladar, relajamiento de los músculos de la lengua y una soltura no aspirada de la oclusión; pero el lugar exacto donde la lengua y el paladar forman la oclusión, así como la actividad de los labios y las cuerdas vocales durante la oclusión, todo ello no es pertinente desde el punto de vista fonológico. En consecuencia, en alemán hay toda una serie de sonidos que pueden ser considerados como realizaciones del único fonema /ɡ/: las hay sonoras, parcialmente sonoras y completamente sordas (incluso en variantes dialectales donde las mediae son generalmente sonoras); las hay velares con redondeamiento simultáneo, como en las palabras de (2a); palatales con redondeamiento tenso simultáneo, por ejemplo en las palabras de (2b); velares no redondeadas, como en (2c); también las hay con una fuerte palatalización simultánea y sin redondeamiento, como en (2d) y con una ligera palatalización simultánea, por ejemplo en (2e).
(2) Diferentes realizaciones de /ɡ/ en alemán
a. gut [ɡ̹uːt] ‘bueno’ Glut [ɡ̹luːt] ‘brasa’
b. Güte [ɡ̹̟yːtə] ‘bondad’ Glück [ɡ̹̟lʏk] ‘felicidad’
c. ganz [ɡants] ‘todo’ Wage [vɑɡə] ‘balanza’ tragen [tʀɑgən] ‘llevar’
d. Gift [ɡ̟ɪft] ‘veneno’ Gier [ɡ̟iːʀ] ‘codicia’
e. gelb [ɡ̟ɛlp] ‘amarillo’ liege [liːɡ̟ə] ‘estoy acostado’
Todos esos diferentes sonidos en los que se realiza el mismo fonema, los llamaremos variantes (o variantes fonéticas) del fonema en cuestión”.
N. TRUBETZKOY (1939 [2019]). Principios de fonología. pp. 70-71.
Las variantes o alófonos que presenta Trubetzkoy son los siguientes: [ɡ̹, ɡ̹̟, g, ɡ̟]. Como es costumbre, se representa gráficamente el fonema con el signo del Alfabeto Fonético Internacional correspondiente al alófono prototípico entre barras oblicuas: /g/. Esto no significa que el fonema sea [g]. De hecho, la propuesta de Trubetzkoy es que el fonema es un conjunto de rasgos pertinentes que no coincide con la totalidad de rasgos de ninguna de sus variantes: "el fonema coincide no con la unidad fónica concreta, sino solo con sus propiedades fonológicamente pertinentes" (p. 69). La idea de este autor es que el fonema es abstracto y se concretiza siempre junto con otros rasgos que no son fonológicamente pertinentes, los rasgos concomitantes o redundantes.
En la siguiente sección, revisaremos el método que propone Trubetzkoy para identificar las funciones que cumplen las unidades del sistema fonológico de una lengua.