Así como todos tenemos Ángeles personales que nos han sido asignados (Ángeles acompañantes o de la guarda) todas las relaciones tienen también Ángeles guardianes. Estos ayudantes celestiales provienen de una clase de seres llamados Ángeles de Vinculación o Coordinación.
Cada pareja, cada amistad tiene uno, cada equipo de trabajo, cada familia. Su presencia es cálida y reconfortante; hace que nos sintamos abrazados y a salvo. Como su campo energético es más grande que el nuestro, nos expanden, abriéndonos a mayores posibilidades de comunicación con otros. Ese enorme campo energético nos incluye también a nosotros, junto con nuestros guardianes personales; por eso no corremos peligro al aventurarnos más allá de cualquier vacilación o timidez que pueda inspirarnos alguien.
En cualquier relación hay tiempos buenos y tiempos en los que surgen problemas o conflictos. Estos pueden ser preocupantes, pero en verdad nos ayudan a crecer y a curar problemas que nos acompañaron toda la vida.
Toda relación en la que entramos se basa, hasta cierto punto, en las primeras relaciones que jamás hemos tenido: con nuestros padres. De ellos aprendemos patrones de relación, tanto buenos como malos. Si examinamos lo que no está funcionando en una relación actual, con el objetivo consciente de identificar nuestros modelos negativos, en vez de culpar al otro, tenemos la oportunidad, no sólo de recomponer la relación, sino también de curarnos nosotros mismos.
Cuando trabajamos con los Ángeles de Vinculación, expandimos nuestra capacidad innata para la felicidad y la comunicación sincera. Si hay tensiones o malentendidos, convocar a los Ángeles de Vinculación allana los puntos escarpados y facilita la reconciliación.
Aparte encontrarás un ejercicio para sintonizar tus Ángeles comunicantes, para que puedas hablar con ellos cada vez que necesites algo más de luz en una relación.
Puedes ponerte en contacto con el Ángel de la Vinculación cuando estés en un momento gozoso de las relaciones para expresarle tu placer y tu gratitud. Si la relación se torna espinosa, no olvides reconectarte.
También puedes utilizar esta sincronización cuando estés lejos de la familia o los amigos y desees conectarte con ellos en un plano energético. En el trabajo y en proyectos conjuntos, si otros han aprendido también a hablar con sus Ángeles, este ejercicio puede mejorar notablemente el trabajo y ayudar a que todo marche de manera más fácil, eficiente y creativa.
Paz es armonía, un libre fluir de varios elementos que trabajan juntos para permitir la creatividad y el crecimiento. La Paz es una energía que impregna el universo. No es pasiva, sino activa.
La verdadera Paz es la del corazón. Que en el mundo haya guerra o Paz no depende sino de que la haya en el corazón de los hombres.
Estar en Paz es situarse más allá del conflicto, más allá de la dualidad característica del ego, más allá de las formas exteriores, más allá de los contrarios. Es permanecer conectado con la Fuente del Ser y descansar en ella, incluso cuando estamos realizando una actividad externa.
La verdadera paz no es, pues la exterior, obtenida a base de convenciones, pactos y arreglos, sino la que surge del interior, directamente del alma.
La verdadera paz invade, es contagiosa y nos acerca a los Ángeles.
Si invocas al Ángel de la Paz tienes el poder de poner colaboración y paz a problemas o personas de tu vida. Al hacerlo, abres nuevas puertas para que la energía de la paz entre a nuestro mundo.
Si eliges a este Ángel, debes saber que eres un agente para el cambio, un mensajero del principio que está transformando la conciencia de este planeta. Los Ángeles de la Paz portan las visiones y la energía que necesitamos para hacer esto.
Pegúntate cuáles son tus sueños más profundos y recuerda que, al poner paz en tu propia vida, sueños aún más grandes que éstos se manifestarán para todos.
También es importante invocarlo después del fallecimiento de un ser querido, para que lo acompañe en el proceso del alma para despegarse de la tierra.
El Ángel de la Paz anula vibraciones nocivas que quieren atacar el hogar, oficina, comercio, etc. Favorece el bienestar físico y psíquico de las personas. Atrae los espíritus positivos y trabajadores de la naturaleza. Ayuda al crecimiento y floración de todas las especies de plantas. Protege la salud y buen carácter de los animales domésticos.
Este Ángel nos habla sobre la nueva humanidad como sigue:
“La morada que antes era una casa o un cuerpo ahora es luz y con ella puede transformarse cada espacio y cada tiempo. La luz de la nueva humanidad es la luz brillante que no se apagará, es la luz dorada de la hermandad de seres que ya están brillando en el Universo.
Ustedes, los que están en contacto con los Ángeles, van a sentir la paz que está cubriendo todo el mundo con un nuevo manto de protección y amor”.
Busques un lugar apacible donde nadie te moleste.
Tranquilízate y relájate como en cualquier ejercicio de meditación, e intenta mantener tu mente en blanco.
Persuádete de que el Ángel de la Paz está contigo en todo momento, prescinde de aquellos pensamientos y sensaciones que te hacen sentir intranquilo; no les hagas caso.
Cuando sientas que te rodea una paz ilimitada, luminosa y angélica, siente cómo todo tu ser absorbe esta luz y se funde con ella. Es el Ángel de la Paz.
PROGRAMACIÓN ANGÉLICA N.º 20
Para evitar el sufrimiento y el dolor los seres humanos hacemos cosas inteligentes y otras que no lo son tanto. No resulta difícil comprender por qué queremos evitar sensaciones de dolor y frustración. La pena, la angustia, la soledad, la culpa, el rechazo, el temor, el remordimiento y el odio no son experiencias divertidas.
A fin de evitarlas, muchos de nosotros las aplazamos y las ignoramos, con la esperanza de que todo se resuelva sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Tomamos medicinas para eliminar el dolor; nos rodeamos de mucho por hacer para no tener tiempo de enfrentar el dolor; caemos en depresiones profundas y vivimos en mundos de fantasía del pasado o del futuro.
Todas estas defensas contra el dolor impiden que experimentemos la vida en el presente. Has escuchado hablar de la importancia de vivir en el presente, pero esta simple verdad suena a repetición puesto que el presente es el único momento que tenemos. Quizás has escuchado decir que los peores problemas son aquellos que nunca suceden; en otras palabras, que sólo existen en nuestra imaginación.
Dedicamos un valioso espacio de la imaginación a preocuparnos por cosas que nunca sucederán. Las experiencias desagradables de la vida no serían tan malas si las conjugáramos en presente. Vivir plenamente el presente puede resultar fascinante; todo depende de la actitud que tomemos hacia la vida.
La sociedad en que vivimos se inclina por liberarse del dolor; buscamos alivio inmediato, cuanto más inmediato mejor. Si tenemos un leve dolor de cabeza, un anuncio publicitario en la televisión nos recuerda que tenemos que tomar una aspirina para liberarnos del dolor. Estamos tan convencidos de que el dolor es algo malo que, cuando sufrimos cualquier tipo de dolor, nos sentimos fracasados.
El hecho de utilizar nuestro propio dolor como una lección o como un punto de inflexión positivo en la vida puede hacer de ese dolor la lección más valiosa que jamás hayamos imaginado, y que nos llevará a la grandeza. El Dr. Bernie Siegel se refiere al dolor y al sufrimiento como “la tecla para reemplazar a Dios”, un mensaje que nos lleva a repensar nuestro camino, quizás a cambiar de carácter y de destino, y a “encontrar el modo especial en que cada uno puede contribuir con amor al mundo”.
Si existe el dolor en nuestra vida y en nuestro cuerpo vamos a pedirles a los ángeles que nos ayuden a comprender el significado superior que ello tiene para el camino de la vida. Les pedimos que nos conduzcan hacia la verdadera fuente de dolor y que nos ofrezcan guías de cómo aliviarlo de manera natural y para nuestro mayor bienestar.
Si hay alguna situación que resulte demasiado difícil de enfrentar con honestidad, es decir, si hay algo en la vida que todavía no estamos dispuestos a enfrentar porque nos sentimos solos, debemos saber que no estamos solos. Los Ángeles están allí junto a nosotros; cuando estemos listos para admitir algo que nos causa dolor, ellos nos admirarán y recompensarán por haberlo hecho.
Veamos el dolor desde una nueva perspectiva. ¿Qué es el dolor exactamente, y por qué es tan horrible? ¿Por qué resulta tan difícil ver sufrir a otro ser humano? ¿Qué haríamos si un ser amado estuviera sufriendo una enfermedad terminas y nos pidiera que lo ayudáramos a morir? ¿Por qué el suicidio genera tanta angustia a los que se quedan? ¿Significan algo estas preguntas? ¿O sería mejor evitarlas?
Pregunto todo esto porque muchas veces asumimos el dolor de otra persona y terminamos juzgándolo desde nuestro punto de vista. Quizás nos preguntamos por qué esa persona no se dedica a recuperarse y a vivir. Cuando experimentemos dolor, vamos a hacernos acompañar por un Ángel y no por un destructor del dolor. Mediante el diario vamos a preguntarnos: ¿Estoy evitando una supuesta situación de dolor? ¿Estuve tolerando una forma degradada de dolor para evitar un arrebato de dolor más intenso?
Vamos a formular un pedido y enviarlo a los Ángeles afirmando que estamos dispuestos a mirar abiertamente la razón del dolor que sufrimos. Y luego recibamos la ayuda desde lo alto.
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