En el capítulo 12 del Apocalipsis tenemos uno de los mayores diagramas del destino del alma humana. Comienza diciendo, “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.”
El libro de las Revelaciones, a menudo llamado el Apocalipsis porque es una revelación profética del alma humana y su destino, es quizás el documento más extraordinario jamás escrito. Cuando logran obtener la clave al Apocalipsis, otros logros de la raza humana se encogen en comparación, ya que trata de la totalidad –la naturaleza del hombre, y el plan y auto-expresión de Dios.
El Apocalipsis es un drama, pero no la clase de obra de teatro que pertenece a nuestra tradición occidental. Fue escrito por Juan bajo la instrucción de Jesucristo. Dice, “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio-, y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.” Jesús le hizo la revelación a Juan en la isla de Patmos.
Por todas partes en el Apocalipsis, Juan utilizando la simbología más complicada que pueda encontrarse en alguna parte, retrata lo que le pasa al alma humana tanto individualmente como colectivamente. Y aquí en el capítulo 12 nos encontramos con la mujer vestida de sol. Esta es la manera en que Dios ve el alma humana, y es una vista previa de lo que van a ser cuando hayan realizado su unión con Dios, así como lo han hecho los santos y místicos. Puede que ellos se hayan acercado a la cuestión desde un ángulo distinto, pero vieron la misma visión.
Dice Juan, “Apareció en el cielo una gran señal”. Desde nuestro limitado punto de vista, ¿no nos sorprende que esto pudiera pasar del todo? Cuando se piensa en cuánto miedo ha experimentado el hombre a través de la historia, y cuántas dificultades y problemas ha tenido que encarar, este estado mental es sin duda una gran maravilla. Pero la “mujer vestida de sol” es prometida de forma tal que sabemos que puede hacerse. No es meramente un consejo de perfección o un gran ideal que inspira pero que está fuera de alcance. Está a nuestro alcance como una visión de las cosas que vendrán, un diagrama para nuestro último destino.
La “gran señal” quiere decir que al fin el alma realizará su unicidad con Dios en una manera tal que no se puede poner en lenguaje directo. Las cosas de antes habrán pasado. Ya nada tendrá el poder de aterrorizarlos o quitarles la fe en Dios.
La “mujer vestida de sol” quiere decir que ustedes están vestidos con la Presencia de Dios. En casi todos nosotros la Chispa Divina está durmiendo; hay fuego pero sólo a nivel de brasas. “La luna bajo sus pies” es el símbolo de la conquista. Tener sus pies sobre algo quiere decir que lo han sometido con entendimiento. La luna siempre representa la mente subconsciente. Así, el alma se ha convertido en la amante del subconsciente. Ella no está a la disposición de todo pensamiento que entra a la deriva desde la mente de la raza. Ella no se atemoriza fácilmente, ni tampoco se le distrae con dudas propias. “La luna a sus pies” –la mente subconsciente ha quedado bajo su control. Sabe ahora que el subconsciente puede ser redimido, y que todas esas viejas represiones y acumulaciones negativas están siendo eliminadas. Y así alrededor de su cabeza está una corona de doce estrellas.
EL NÚMERO DOCE
El número doce significa una completa totalidad. Las doce estrellas de la corona simbolizan los doce signos del Zodíaco, que representan las doce diferentes facetas del carácter humano. Cada uno de nosotros tiene una faceta predominante que desarrollar en cada encarnación, pero el alma que se ha encontrado a sí misma completamente tiene todas las doce. Eso no quiere decir que uno tiene que alcanzar la perfección absoluta. Podrán decir, “Yo siento que me estoy convirtiendo en una mujer vestida de sol. Estoy lleno de fallas y errores”. Sin embargo, si están realmente en el sendero espiritual y esforzándose hacia la meta espiritual, están en camino de convertirse en la mujer de sol.
LA MUJER VESTIDA DE SOL
La Biblia lo explica de la manera siguiente: “Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”. Jesús aseveró que cuando una mujer está en labor, sufre porque su hora ha llegado; pero tan pronto da a luz al niño, ya no recuerda más la angustia por cuenta del gozo de un hombre que ha nacido al mundo. La mujer vestida con el sol no ha alcanzado la perfección todavía. La ha visto, pero no la ha realizado. El Niño de las Maravillas está tratando de nacer, y, por supuesto, es el alma que lo da a luz. El alma es la madre, pero el nuevo niño es su nuevo ser, nacido del cuerpo de su viejo ser. Aunque ella está del sol y la luna yace a sus pies, empero el niño no ha nacido todavía. Eso nos representa a todos nosotros en el sendero espiritual. La labor de parto casi ha concluido, y el niño está a punto de nacer. Todo logro envuelve esfuerzo, pero cuando estamos en el sendero espiritual debería ser un esfuerzo en expectativa del bien que vendrá.
EL DRAGÓN
El Revelador ve entonces otro signo: un gran dragón rojo. Éste tiene siete cabezas y diez cuernos y siete diademas. Se para ante la mujer, esperando que dé a luz para entonces devorar al niño.
Creo que conocemos ese dragón demasiado bien. La Biblia nos da la clave. Es un dragón rojo, otro aspecto del Caballo Rojo. El color rojo en la Biblia siempre representa la naturaleza emocional. Lo que prolonga la labor de parto y trata de matar al niño es la naturaleza emocional. Es el aspecto inferior de la naturaleza emocional – la sensualidad física y el amor del mundo exterior. Con algunas personas, es el dominio físico del cuerpo lo que retrasa el progreso espiritual. Con otras es el amor por el dinero, el poder, el dominio sobre otros. Siempre tiene que ver con emoción descontrolada. El dragón rojo espera. Él tiene siete cabezas y diez cuernos.
En la literatura oculta el “cuerno” es siempre un signo de poder. Diez cuernos denotan un poder tremendo. El dragón rojo de las emociones vuela alto por un tiempo; tiene el poder de la manifestación o expresión. Las siete cabezas significan que parece como si estuviera en todas partes, cabeza-de-hidra. Es la naturaleza emocional que nos agarra y nos impide realizar nuestra unión con Dios y nuestros prójimos, lo cual nos atormenta y arruina nuestros cuerpos. Las siete cabezas del dragón representan lo opuesto, o la ignorancia de los Siete Principales Aspectos de Dios. Las siete cabezas reflejan las siete principales tentaciones que seguramente habremos de enfrentar: lujuria, avaricia, odio, celos, vanidad, falso orgullo, y mal uso del poder. Durante algún tiempo el dragón está complacido con sí mismo. Tiene una corona en cada cabeza. Por supuesto, son todas coronas falsas.
Nacerá el niño que “regirá con vara de hierro a todas las naciones”. Y “su hijo fue arrebatado para Dios”. Y la mujer “huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. El número no ha de ser tomado literalmente. Simplemente indica un tiempo indefinido con la realización final del período.
NUEVO PENSAMIENTO
Aquellos que están en el sendero espiritual conocen el poder de Dios. Saben que no hay poder en el tiempo ni en el espacio, pero todavía les queda por probarlo; así que se encuentran en el desierto. Cuando su primera mirada de la unicidad con Dios se disolvió, no se perdió. Fue arrebatada para Dios a fin de preservarlas para ellos.
Es así como comenzamos a demostrar nuestro “nuevo pensamiento”. La cosa no es fácil. Cualquiera que dice que seguir el sendero superior es fácil nunca lo ha tratado. No es fácil conquistarnos a nosotros mismos, escoger el superior por encima del inferior, ser sinceros y honestos y amorosos y puros y sabios. Puede que en papel luzca fácil, pero es muy difícil en la oficina, en la casa y en la calle – difícil, más no imposible.
MIGUEL VS. DRAGÓN
Hay guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles avanzan a la guerra con el dragón. Y el dragón y sus ángeles luchan; y el dragón, el engañador del mundo entero, es abatido a tierra. Es derrotado por Miguel, el líder de los ángeles. Miguel es el término bíblico para recordarles que estos terrores no tienen poder sobre ustedes. Cuando se auto-recuerdan que la enfermedad y la mala fortuna no tiene poder sobre ustedes, entonces Miguel está con ustedes. Miguel combate el dragón, y el miedo comienza a disolverse.
LA NEGACIÓN CIENTÍFICA
En metafísica llamamos a esto la negación (v.g. “NO lo acepto). Negamos que hay poder alguno en la materia. Negamos que la apariencia es real. Negamos que la cosa o condición –sea lo que fuere- puede herirnos o hacernos daño. No negamos que un hombre enfermo lo esté en el plano físico, pero negamos que su condición tenga ningún poder sobre él; y en consecuencia, puede superarla. Eso es la negación científica. No negamos el cuerpo, pero sí negamos que el cuerpo tenga el poder para enfermarnos o causarnos dolor o darnos problemas. Esa negación es el Arcángel Miguel, que sale a pelear con el dragón.
Ahora la guerra en el cielo se está dando dentro del cualquiera que esté ferviente y sinceramente sobre el sendero espiritual, ya que este dragón de la naturaleza emocional está en cada esquina de la vida de uno. Pero el Arcángel Miguel sigue luchando. Al continuar ustedes negando el poder del dragón, éste es eventualmente “tirado al infierno”, que es una manera dramática y gráfica de decir que la naturaleza emocional ha sido completamente controlada y conquistada, y está bajo el comando de ustedes.
Así, regresando al primer verso, ustedes son la mujer vestida de sol cuando creen esto. No importa cuán inmerecedores puedan ser o cuan poco piensen que saben de estas cosas, si creen en su unicidad con Dios y no le dan poder a las condiciones del cuerpo o cosas del mundo, entonces son la mujer vestida de sol. La luna está a sus pies, y sobre su cabeza está una corona de doce estrellas. Ahora tienen la cuestión. Solamente les queda realizarla. Eso será el trabajo de días, o semanas, o años. Pero el tiempo de la develación no importa porque ahora están convencidos que la Verdad es verdad. Algún día expresarán todo lo que es potencialmente una parte de su carácter. Las doce estrellas serán como una corona a su alrededor, significando que han comprendido, asimilado, y ahora están expresando todo lo que Dios quiere que sean. Es mucho más fácil hacerlo en esta Era Apocalíptica que lo fuera durante los diecinueve siglos pasados.