“y Dios le dijo... ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Is-ra-el... Y Dios le dijo, Yo Soy el Dios Todopoderoso; ten muchos hijos y descendientes. De ti saldrá una nación y muchos pueblos, y entre tus descendientes habrá reyes.”
Génesis 35:10-11
A menos que uno sepa el significado de la palabra Is-ra-el y lo que un Israelita es, uno no entenderá la Biblia del todo. En la Biblia un Israelita es cualquiera que esté buscando a Dios. No es lo mismo que ser un Hebreo. Un Hebreo es un miembro de cierta raza, quizás la raza más vieja. En el sentido bíblico, cualquiera que esté buscando a Dios es un Israelita –trátese de un cristiano, hebreo, musulmán, budista o cualquier otra religión. Si uno no está buscando a Dios, uno no es Israelita, por más hebreo que sea.
Si estás buscando a Dios, si crees en Dios y en la oración, eres un Israelita. Puede que cometas toda clase de errores, pero si estás tratando al máximo de tus capacidades de encontrar a Dios, eres un Israelita en el sentido bíblico.
Esto es importante porque la Biblia está llena de promesas a Israel, y de cosas que le pasarán a Israel. Se nos dice que “tengamos muchos hijos y descendientes...entre tus descendientes habrá reyes”. En otro lado nos dice que “tu semilla poseerá la puerta de sus enemigos”. La gente solía pensar que éstas eran promesas materiales para con los judíos, pero obviamente no lo son, porque han transcurrido más de cuatro mil años y los judíos nunca han sido una nación poderosa en el sentido material. Desde la toma de Jerusalén en los tiempos del Viejo Testamento, los judíos casi siempre han sido perseguidos como pueblo.
En otras palabras, estas promesas no se aplicaban a Israel como una raza de gente. Son estudios en conciencia, y se aplican a toda la gente que está buscando a Dios. Si en realidad estás buscando a Dios, sin pretensiones para contigo mismo o para otros, sino realmente buscando a Dios, entonces tu semilla –como lo promete la Biblia- poseerá la puerta de tus enemigos. Obtendrás tu salud, tu liberación, tu entendimiento, y tu puesto verdadero.
PUERTA Y EXTRATEGIA
La puerta es un punto estratégico. Esto era verdad especialmente en el Viejo Mundo, donde habían ciudades amuralladas. Aquellos que estaban en posesión de la puerta, controlaban la ciudad. Esto también es verdad hasta cierto punto en esta era moderna. por ejemplo, las puertas de la ciudad de New York son los puentes y túneles que conducen a la ciudad. También hay puertas mundiales como lo son los canales de Suez y Panamá, el Canal de la Mancha, y los Dardanelos, y es por eso que naciones can la guerra para controlarlos.
En la vida personal de ustedes, las puertas son las plazas fuertes de conciencia. Estos son los centinelas que hemos establecido, los cuales dejan que ciertas ideas y creencias entren a nuestras mentes. La Biblia, al dar una especie de diagrama general para vivir, promete que si en realidad ponemos a Dios de primero, triunfaremos sobre nuestros enemigos, esos pensamientos negativos y condiciones adversas que entran a nuestras vidas. Dios no tiene que ser lo único en nuestra vida, pero sí tiene que ser lo primero. Si honestamente están poniendo a Dios de primero, entonces se les promete el triunfo. Esa es la alianza o acuerdo entre Dios y el hombre. Jacob se convierte en Israel.
EL NOMBRE DE ISRAEL
Los nombres son significativos, y esta palabra, Israel, es una de las más importantes de todas, ya que el nombre “Israel” nos narra el relato de la naturaleza de Dios y del hombre. Es por esto que Jacob se convierte en Israel. Él era tercero en la línea: Abraham, Isaac, Jacob – cuerpo, alma y espíritu- soma, psiquis y pneuma.
Israel está compuesto de tres sílabas: Is-ra-el. Primero que todo, Is, significa el principio femenino. Is vino a la Biblia desde Egipto, de la diosa Isis. Isis era la madre diosa, la esposa de Osiris. Hemos de recordar que los hebreos habían estado en Egipto durante varios cientos de años, y que los egipcios eran la gente culta de su tiempo. Los hebreos más intelectuales (Moisés entre ellos) se bebieron toda la educación que pudieron recibir. Aprendieron de los egipcios y, naturalmente, usaron la terminología egipcia.
Es así como Is vino del nombre Isis. Isis ha aparecido bajo muchos disfraces. Ella era la Ishtar de los Babilonios, y entonces apareció en Grecia como Afrodita, haciéndolo más tarde en Roma como Venus. Los antiguos egipcios dibujaban a Isis como una mujer parada con la luna bajo sus pies y el infante Horus en sus brazos. Era una especie de vista previa, una expresión temprana de la imagen que tenemos de la Madona con el niño (Jesús).
También tenemos el Is en Isaac. Él también representa el principio femenino, y dicho principio es siempre representativo del alma o mente. Isaac era un ser receptivo, reflexivo, introspectivo, un tipo pensante. En la biblia se le asocia con pozos. Los pozos y los manantiales simbolizan un contacto con Dios, y representan los siempre-nuevos pensamientos e ideas que burbujean en la conciencia.
La sílaba Ra en Israel viene del nombre del dios sol egipcio del mismo nombre. Es esa tan necesitada palabra de os letra que tan útil nos resulta en los crucigramas. Ra representa el principio masculino, y es simbolizado en la vida real por Abraham, quien es el hombre de acción. Isaac representa el estado mental receptivo, mientras que Abraham representa el estado mental ejecutivo; y los necesitamos ambos.
Cuando ustedes están aprendiendo, estudiando, recibiendo instrucción de Dios, tienen que ser receptivos. Tienen que ser Isaac. Tienen que estar llevando a cabo una escucha creativa.
Pero cuando quieren lograr algo o realizar alguna sanación para sí mismos o para otra persona, tienen que ser Abraham. Tienen que ir hacia adelante en fe. Tienen que ser fuertes y vigorosos.
Cuando están haciendo tratamientos, invocaciones o afirmaciones de verdad, tienen que actuar con entera seguridad. De nada sirve decir “Dios es el único Poder... ¡me parece! Eso no sana nada. Pero si dicen: “Dios ES el único poder”, y lo dicen en serio, eso es lo que sana. Cuando Jesús se dijo a sí mismo, “Dios es el único Poder”, lo decía en serio, y le abrió los ojos a los ciegos y los oídos a los sordos. Nosotros lo decimos y esperamos que pase lo mejor. Eso podrá ser esperanza, pero no es fe.
Necesitamos dos estados mentales: el receptivo (cuando estamos aprendiendo, meditando y recibiendo inspiración) y el ejecutivo (cuando salimos a hacer, a osar y a alcanzar).
El, la tercera sílaba de Israel, era el sufijo favorito de los hebreos para Dios. Viene del término hebreo Elohim –Dios Todo Poderoso, Dios en grandeza y plenitud. El quiere decir la unión de los principios Padre y Madre haciendo el tercero. El siempre quiere decir Dios en cabalidad, la trinidad. Cuando examinen detenidamente el Viejo Testamento, noten cuántas palabras terminan en el. Por ejemplo, Bethel –que significa “la casa de Dios”- y El Bethel, que significa “Dios en la casa de Dios”.
ÁNGELES
Resulta interesante que los nombres dados a los ángeles terminan en el. En la Biblia se menciona a tres de ellos: Gabriel, Miguel y Rafael. A Rafael no se le menciona en la Biblia propiamente dicha, sino en los Apócrifos. Gabriel quiere decir “hombre de Dios”. Cuando se recibe una inspiración, allí está Gabriel. Aunque sea sólo un destello, o una buena idea, o una corazonada, eso quiere decir que han obtenido un sentido de la Presencia de Dios. Gabriel viene a ustedes desde Dios. Miguel quiere decir “¿Qué es de Dios? ¿Quién es de Dios? Sopesamos el problema y nos damos cuenta de que no es de Dios. Negamos el mal y no le damos poder al mismo. Miguel lucha de parte de la Verdad, así Satanás y Miguel lucharon por el cuerpo de Moisés. Usamos la negación cuando el miedo nos sobrecoge o recibimos malas noticias.
Decimos: ¿Qué es esto? ¿Viene esto de Dios? Y cuando caemos en la cuenta de que no, lo negamos. Negamos que tenga algún poder sobre nosotros. Negamos que pueda atemorizarnos. Negamos que haya alguna Verdad en eso. Cuando usamos la negación de esa manera, eso es Miguel en el sentido bíblico.
El tercer ángel es Rafael, que significa “Dios me está ayudando”. Rafael siempre está asociado con la sanación. El poeta Milton hace de Rafael una de las figuras centrales en Paraíso Perdido. Los hebreos, siempre asociaron a Rafael con la sanación; y la tradición dice que fue el ángel Rafael quien venía a agitar las aguas en la piscina de Bethesda donde Jesús curó al paralítico. Y yo creo que fue el ángel Rafael con quién se fajó Jacob, el ángel que le bendijo y que le salvo la vida, el que le cambio el nombre de Jacob a Israel. Después de que hayan negado el poder del mal o de la enfermedad o de la limitación de la clase que sea, y que hayan obtenido algún sentido de la Presencia de Dios, entonces tendrán la convicción que “Dios me está sanando; Dios está bendiciendo esta situación”. Eso es Rafael. El representa el lado espiritual de nuestra naturaleza, y es simbolizado por el Jacob regenerado. Jacob, el hijo de Isaac, comenzó como una persona muy desagradable en una manera muy insatisfactoria, pero terminó como Israel, un príncipe de Dios. Esa es la historia de todo ser humano que está en el sendero espiritual. Al igual que mucha gente, Jacob comenzó de mala manera, pero cuando se encontró a sí mismo, unió –como Israel- las cualidades Abraham e Isaac. Esa es el alma equilibrada, el alma que tiene entendimiento, la receptividad, y la fe para aplicarlo a su vida. Dios bendice a tal hombre. Todo le sale bien a él y a las personas a quien ama.