ALFA Y OMEGA -
3 ADÁN Y EVA
3 ADÁN Y EVA
El relato de Adán y Eva en el Jardín del Edén es la mejor parábola de la Biblia. Es supremamente importante porque explica la verdadera naturaleza de nuestra vida en la Tierra. Habla de nosotros y de cómo atraemos las condiciones en las que vivimos. Es un libro de texto sobre anatomía sicológica y espiritual. Una vez comprendan completamente la narrativa del Jardín del Edén, entenderán la naturaleza humana; y cuando la entiendas, tendrán dominio sobre ella. Esta parábola aparece casi al principio de la Biblia porque es la base sobre la cual se ha construido toda la biblia; y todo lo demás, hasta el final del Apocalipsis, asume un entendimiento de la parábola del Jardín del Edén. Por cierto, sólo hay una sección bíblica delante de ella, la cual es el primer capítulo básico que ofrece los fundamentos de la demostración espiritual.
No es el objetivo primordial de la Biblia enseñar historia, biografía o ciencias naturales, sino enseñar sicología y metafísica. Versa primordialmente sobre los estados de la mente y las leyes de la actividad mental; cualquier otra cosa es sólo incidental. Cada uno de los personajes principales de la Biblia representan un estado de conciencia que cualquiera de nosotros puede experimentar; y las situaciones que le suceden a los personajes ilustran las consecuencias para nosotros cuando albergamos tales estados –sean buenos o malos.
Algunos de los personajes de la Biblia –como Moisés, Elías y Pablo- son históricos. Fueron hombres reales que vivieron en la Tierra e hicieron las hazañas que se les atribuyen; sin embargo, también representan estados de conciencia; y por supuesto, delinearon diferentes estados de conciencia en diferentes periodos a medida que se desenvolvían sus vidas. Otros personajes bíblicos –como Adán y Eva, el Hijo Pródigo, (Lucas 10:33), el Buen Samaritano y la Mujer Escarlata (Apocalipsis 17:3-4) –por supuesto son ficticios y nunca tuvieron una existencia real; pero también expresan estados de conciencia, y siempre en una forma extraordinariamente simple y gráfica.
Ahora bien, un estado mental no puede ser visto o imaginado directamente como puede
hacerse con un objeto material. Sólo puede describirse indirectamente por una metáfora, una alegoría o una parábola. Pero, lamentablemente, las personas irreflexivas siempre han tenido la tendencia a tomarlas literalmente, al pie de la letra, dejando de ver así el verdadero significado que yace escondido debajo de ellas. Quedan adorando el velo de Isis al tiempo que se olvidan de la propia Isis. Otro mal que dimana de esto es que, al obviamente no poder ser vedad literalmente muchas parábolas, tales personas –incapaces de aceptar la autenticidad de la narrativa –proceden a rechazar la Biblia en su totalidad calificándola de “colección de falsedades”. Esta fue la actitud de Ingersoll en América, de Bradlaugh en Inglaterra, y de muchos otros. Por otro lado, los fundamentalistas violentan su sentido común tratando de creer que estas parábolas son literalmente verdad, mientras que en el fondo de su corazón –que es el lugar que importa- no pueden creer en ellas, engendrando así un conflicto peligroso en su subconsciente.
IMAGEN DEL MIEDO
Por ejemplo, no pueden ustedes tomar papel y lápiz y dibujar el miedo; pero sí pueden dibujar la figura de un ser humano y pintar terror en su semblante. No pueden tomar una brocha y pintar el remordimiento, la envidia o la sensualidad como tal; pero sí pueden tomar un lápiz y escribir acerca de un gran fuego, y acerca de un alma sufriendo tormento en las llamas, y tendrán así una descripción excelente del sufrimiento causado por estos males. No obstante, mucha gente se cree en lo correcto al pensar que lo que quisieron denotar fue un cuerpo humano en sí siendo quemado en un fuego físico. No pueden retratar a un alma que experimenta un sentido de perfecta armonía y paz, pero sí pueden hablar de un experto músico que toca una música bella en un arpa perfectamente afinada; y, de nuevo, mucha gente pensará literalmente que el alma redimida se pasará toda la eternidad tocando el arpa. La justicia es una cualidad abstracta que no puede ser dibujada o esculpida, pero sí se puede dibujar o esculpir a una mujer con los ojos vendados y sosteniendo una balanza en sus manos; y cuando hacen esto, sabemos que quieren decir justicia. Es así como la Biblia utiliza este método para impartir enseñanzas. Utiliza cosas externas concretas para expresar ideas internas, subjetivas o abstractas. Como dijo Pablo, estas cosas son una alegoría.
En el relato del Jardín del Edén, mucha gente piensa que Eva simboliza la mujer como un sexo, y que de alguna manera Adán representa el hombre como un sexo, lo cual es absurdo. Adán y Eva representan una sola persona. Representan a todos los hombres Te representan a ti y a mí, y a todos los hombres y mujeres en el globo. Adán representa el cuerpo y Eva, el alma o la mente humana, que consiste de intelecto y naturaleza sentimental. En la Biblia, la mujer siempre representa el alma.
LA MANZANA
El relato cuenta que Eva comió cierta fruta y que, como resultado de dicha acción, ella y Adán fueron expulsados del Paraíso, incurriendo en todos los dolores y sufrimientos que la naturaleza humana conoce. Ésta es la gran parábola porque establece la Gran Ley de un solo golpe. El hecho es que el cuerpo no puede experimentar nada que no aparezca primero en la mente, y la mente no puede albergar ninguna convicción sin que sus efectos no aparezcan en el cuerpo o encarnación. Así que no fue por casualidad que quien comió primero de la fruta fue Eva y no Adán. El cuerpo no puede hacerle nada al alma, porque es un efecto y no una causa. El cuerpo es la sombra moldeada por la mente, y la sombra no puede afectar al objeto que la ha moldeado.
EXPRESIÓN EXTERNA
En este punto, deben observar cuidadosamente que la palabra “cuerpo” significa la personificación completa del sujeto, e incluye no sólo su cuerpo físico sino también todo el ambiente material que lo rodea. La Gran Ley de la naturaleza humana establece que en un momento dado las circunstancias que lo rodean a uno son la expresión externa o el reflejo de la propia conciencia (y subconsciente) mental de uno en ese momento. Los estados mentales nunca son el resultado de las condiciones externas (aunque, por supuesto, parecen serlo hasta que analizamos la situación completamente), pero son siempre el retrato externo producido por el estado mental. Eva puede causarle problemas a Adán tanto como regalarle armonía; pero Adán no puede hacerle nada a Eva. Si el alma no come primero la fruta prohibida de miedo, avaricia, enojo, etc., la encarnación será armoniosa y libre; pero todo lo que el alma consuma o albergue, tiene que aparecer en el cuerpo.
Éste es el significado esencial de esta parábola. Ahora consideraremos los detalles en orden lógico, con cierta profundidad. Cada uno de ellos es extremadamente importante e instructivo, y nos dan una clave importante para nuestra propia naturaleza, pero siguen siendo secundarios al tema central que es que éste es un universo mental, y que es la mente la que produce todos los fenómenos.
Le recomiendo al lector releer cuidadosamente el Libro de Génesis, capítulos 2 y 3, comenzando en el capítulo 2, verso 4, y que use la versión autorizada o King James (Nota del traductor: El equivalente en castellano sería la Biblia Versión de Reina Valera), la cual es la que generalmente se utiliza. Se notará que los tres primeros versos del capítulo 2, como aparecen en nuestra Biblia, pertenecen realmente al capítulo 1, y no son parte de la parábola de Adán y Eva. La biblia no fue dividida en capítulos y versículos hasta bien avanzada la Era Cristiana. Los autores originales no conocieron este arreglo, si bien resulta muy conveniente a pesar de que en algunos casos no se haya hecho las divisiones en el lugar apropiado.
LA NATURALEZA DE LA FRUTA
El primer punto que tenemos que resaltar es la naturaleza de la fruta que Eva comió. Es la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 2:17). Observen esto cuidadosamente. ¿Qué clase de árbol se especifica? Es el ARBOL DEL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL, por lo que el significado es obviamente alegórico ya que árboles de este tipo no crecen literalmente en la Tierra. Este punto prueba más allá de toda duda que el relato es una alegoría y que fue escrito para que se tomara como tal. Parece haber una creencia popular en cuanto a que lo que Eva comió fue una manzana, pero la Biblia nada dice a ese respecto. Lo que ella comió fue la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal. Resulta difícil de entender cómo fue que la gente pudo haber tomado esta maravillosa alegoría por un hecho histórico, pero así ha pasado; y todas las teologías ortodoxas están fundamentadas sobre la supuesta “caída del hombre” causada por haberse comido literalmente la fruta de un árbol real en una auténtica localización geográfica, en una fecha definitiva del pasado. No obstante, todo el asunto es claramente pura alegoría –como el cuento del Buen Samaritano o alguna de las fábulas de Esopo-, excepto que enseña unas lecciones grandes y mucho más profundas. Algo de reflexión nos enseñara que crear un par de seres humanos adultos, totalmente inexpertos al no tener que haber pasado por niñez o juventud alguna, y luego castigarlos por una transgresión cuya naturaleza les era imposible entender, no sería algo inteligente. Y resultaría aún más no inteligente e injusto repartir castigos e impedimentos a su distante descendencia por un evento que tomó lugar centurias antes de que estos últimos hubieran nacido, y por el cual de ninguna manera eran responsables.
EL ÁRBOL
El relato dice:
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:16-17)
Esto significa claramente que si nos entregamos al conocimiento del bien y del mal, sufriremos; o sea, que si albergamos pensamientos buenos y malos, tendremos problemas. No dice que esto pasará si comemos de la fruta que es completamente mala, que significa mantener pensamientos que son completamente negativos, porque nadie en la plenitud de sus sentidos haría eso. El problema descansa en la fruta mixta. Es la mezcla del bien y del mal en nuestro pensamiento lo que nos lleva a la caída. Cuando las personas piensan mal, la mente carnal siempre provee lo que parece ser una buena razón para hacerlo. Cuando las personas critican a los demás, cuando albergan sentimientos de resentimiento y condenación, cuando se llenan la mente con pensamientos de enfermedades, carencia, y así por el estilo, están aptos para inventar aparentes buenas razones para tal hecho y, por lo tanto, se engañan a sí mismos, comiendo de esta manera la fruta mixta. La Ley es que no debemos pensar malamente bajo ningún pretexto, o sino sufriremos las consecuencias.
El hombre tiene libre albedrío para pensar bien o mal, y constantemente escoge pensar mal; y es este pensamiento maligno lo que constituye la “caída del hombre”. Es así como la caída del hombre continúa dándose todo el tiempo, cada vez que nos permitimos pensar incorrectamente. No es éste un evento del pasado sino una ocurrencia constante, y nos tenemos que sobreponer a ella entrenándonos a pensar correctamente en todo momento.
En este relato, el hombre hace su aparición primero porque el ser humano siempre está consciente de su cuerpo mucho antes de descubrir su alma. Esto es cierto para la humanidad como raza, y también es cierto para el individuo en la infancia.
LA SERPIENTE
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis. (Génesis 3:1-4)
La serpiente representa la naturaleza inferior. Representa la mente carnal, expresión ésta que le debemos a Pablo, y que constituye la creencia de que estamos separados de Dios, cuando en realidad somos uno con Él. Es la creencia de que las cosas internas están subordinadas a las cosas externas, en lugar de lo contrario; o de que hay poder en la materia. Esta creencia errada es correctamente llamada la “caída del hombre”, ya que es la causa de todos nuestros problemas y dificultades. Es ésta una creencia muy sutil. Todos sabemos muy bien cuán fácil entra furtivamente ella en nuestro pensamiento, sin estar nosotros conscientes de ello. Aceptamos la enseñanza de Jesús; pensamos que la entendemos; y, sin embargo, constantemente nos encontramos olvidándola en momentos importantes. Por lo tanto, tal error es muy bien representado como la serpiente o culebra, la cual, con su movimiento sutil y silencioso, ataca a su víctima sin previo aviso.
La gente piensa que con analizar el mal, estudiarlo y llenarse las mentes con él, lograremos el poder sobre tal. Dice, con la serpiente:
“...sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:5)
Por supuesto que exactamente lo opuesto es lo que es la Verdad. La única manera de sobreponernos al mal es rehusarnos a tocarlo mentalmente; o, si ya lo hemos tocado, a desconocerlo.
CONCIENCIA DESPIERTA
La gran parábola continúa diciendo que cuando la pareja comió de la fruta, se dio cuenta que estaban desnudos y sintieron miedo. Tan pronto como permitimos que el mal se aloje en nuestras mentes, el miedo se apodera de nosotros y nos sentimos desprotegidos o “desnudos” en ese sentido, por lo que buscamos alguna cosa material que nos salve –si bien nuestra única salvación yace en conocer que el mal no es real. Antes de comer del fruto prohibido, Adán y Eva no estaban conscientes de estar desprotegidos o desnudos.
La parábola continúa explicando que en el frescor del día, ellos oyeron la voz de Dios retándolos. Esto significa que después que el daño ha sido hecho –cuando hemos albergado sentimientos negativos y hemos comenzado a sufrir las consecuencias-, tenemos tiempo para reflexionar; y entonces nos volteamos hacia Dios y nos preguntamos qué hará o pensará Él al respecto.
DISTRIBUCIÓN DE CULPA
Por supuesto, Eva tienta a Adán, y Adán culpa a Eva porque –como hemos visto- nada le puede pasar al cuerpo que no se encuentre primero en el alma. Podrán ustedes decir que algo le ha pasado a su cuerpo de lo cual no tenían conocimiento previo, pero tiene que haber habido un pensamiento correspondiente o equivalente mental en su mente, de lo contrario no les hubiera pasado. La explicación es que estaba en la parte inconsciente de la mente y no sabían nada al respecto, empero allí estaba.
“Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado” (Génesis 3:23)
Nuestra creencia en la realidad del mal y la limitación es la causa de todos nuestros problemas. Es la causa de la enfermedad, de las disputas e inarmonía. Es la causa de la pobreza, puesto que cuando conozcamos la Verdad del Ser –en vez de sólo creer en ella- no tendremos que fatigarnos ni afanarnos por lograr un medio de vida sino que nuestro pensamiento será creativo y demostraremos lo que necesitamos. Mientras tanto, al haber Eva comido del fruto prohibido – porque la raza humana cree en la limitación- tenemos que afanarnos en la vida. La tierra tiene que ser labrada con esfuerzo, y cuando las cosechas están ya listas para ser acopiadas, parecerían estar sujetas a pestes y otros peligros.
“Con el sudor de tu rostro comerás el pan...” (Génesis 3:19)
“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” (Génesis 3:16)
Como resultado de la Caída –la creencia en la limitación-, el alma produce nuevas ideas con mucho esfuerzo y problemas. Las creencias artísticas y nuevos inventos vienen a la humanidad lentamente y con dificultad. Los egipcios pudieron haber inventado el teléfono y los romanos, el automóvil, si tan sólo hubieran sabido cómo, ya que la naturaleza estaba tan lista para proveerles entonces como lo está ahora. De aquí a un siglo, la humanidad gozará de muchas bendiciones que no tenemos ahora porque todavía no las hemos descubierto o inventado. El hombre espiritual real puede tener todo lo que necesita en un momento dado utilizando la Palabra Creadora.
LA EXPULSIÓN
“Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.” (Génesis 3:23)
Comerse la fruta prohibida –creer en la limitación- constituye la caída del hombre, y por ello somos expulsados del paraíso y tenemos que quedarnos afuera hasta que renunciemos a la creencia falsa. La Ley de la Armonía no permite que aquél que tiene una creencia falsa entre al paraíso, no importa por qué lado lo intente. Por ejemplo, mientras piensen que su cuerpo es material y limitado –y, por lo tanto, que está sujeto a enfermedades y accidentes-, no podrán tener salud perfecta. Cuando sepan que su cuerpo es espiritual y eterno, entonces sobrevendrá la salud perfecta.
Adán y Eva representan el ser humano como lo conocemos. Éste no es el hombre espiritual real, perfecto y eterno, sino la persona que conocemos en este plano. Ahora bien, ¿Qué es el ser humano? Por ejemplo, ¿Qué es la personalidad humana de ustedes? Pues, es su opinión sincera sobre sí mismos, o –para ponerlo filosóficamente- es el concepto de ustedes mismos, eso y nada más. Ustedes son lo que realmente piensan que son. Experimentan lo que realmente creen. No hay diferencia entre la cosa y lo que se piensa de la cosa. A menudo escuchamos decir que “los pensamientos son cosas”, pero la realidad es que las cosas son pensamientos. De esto se deduce que cuando “des-piensan” una cosa, ésta desaparece. El mundo en que viven es el de sus propias creencias. Lo crearon pensándolo, y lo pueden destruir en cualquier momento al “des-pensarlo”. Éste es el significado de la sorprendente frase: “...pues polvo eres, y al polvo volverás.” (Génesis 3:19)
Una vez más me gustaría hacerle hincapié al lector en cuanto a que no se olvide de la mente subconsciente. La mente subconsciente (usualmente denominada el inconsciente en los libros de medicina) es parte de la mentalidad suya de la cual no están conscientes (aware). Puede que no estén conscientes (aware) de que han estado sosteniendo cierto pensamiento o creencia, y aun así podría estar en su subconsciente; de ser así, afectaría sus vidas, a pesar del hecho que no estaban conscientes (aware) de su existencia. Probablemente lo recogieron en la infancia.
La importancia de la oración descansa en el hecho que ella –y sólo ella- puede redimir y reeducar el subconsciente.
CREENCIA TEMPORAL
La creencia humana es algo temporal, siempre cambiante, convirtiéndose en polvo. El ser espiritual real de ustedes entiende; vuestro ser humano temporal sólo cree. El entendimiento le pertenece a la Verdad y, por lo tanto, es permanente. Es el “firmamento” de Génesis 1:16. El primer capítulo del Génesis versa sobre el hombre espiritual y la Verdad eterna. Esta sección, los capítulos segundo y tercero, versan sobre el hombre como le conocemos, o pensamos que conocemos, por el momento.
SEMPITERNA ENEMISTAD
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. (Génesis 3:15)
La enemistad entre el alma humana y la serpiente se puede comprender fácilmente, y he aquí una profecía de que toda la humanidad, al final, vencerá el miedo y la limitación; eso le aplastará la cabeza a la serpiente. Mientras tanto, hasta que eso suceda, la serpiente continuará dándole al hombre una gran cantidad de problemas. El “calcañar” (el talón) se refiere a cualquiera sea el lugar más vulnerable –puede ser amor al dinero, una tendencia a la crítica y condenación, sensualidad o cualquier otra cosa. El talón siempre ha sido el símbolo del lugar más débil del hombre, ya que es el lugar en que él tiene contacto con el suelo. El talón de Aquiles naturalmente viene a la mente en este contexto, y también pueden ver aquí la profecía de muerte de Jacob en referencia a Dan. (9 – Génesis 49:17 y Los cuatro Jinetes del Apocalipsis, que aparece en la segunda parte de este libro)
CONCEPTO HUMANO DE DIOS
Cuando la Biblia habla del “Señor” –o como lo hace en esta sección, del “Dios Jehová”-, significa tu idea o concepto de Dios, y no necesariamente Dios como realmente es Él. Por ejemplo, hemos escuchado que el Señor endureció el corazón del Faraón, 10 (10 – Éxodo 10:1) y esto significa que la propia idea del Faraón endureció su corazón y no que el verdadero Dios lo hizo. Estamos tristemente conscientes de cómo a través de toda la historia cristiana el nombre de Dios ha sido invocado por gente perfectamente sincera para justificar la persecución religiosa.
Una vez más, fue el concepto falso de Dios que los llevó a hacer estas cosas crueles, y no -¡por supuesto!- el verdadero Dios mismo. Cuando la Biblia quiere referirse al verdadero Dios, simplemente utiliza la palabra “Dios” o “Elohim”, y por supuesto las palabras Vida, Verdad y Amor son aspectos de Dios. (11 – Los Siete Principales Aspectos de Dios aparecen en el libro Puntos y Aspectos de Dios, ibid.)Juan dijo: “Dios es Amor”, y Jesús dijo “YO SOY el Camino, la Verdad y la Vida”.
En esta parábola, encontramos que se emplea el término “Jehová Dios”, así que estamos lidiando con el concepto que de Dios tiene el hombre –que es el Dios que él adora- y, por lo tanto, del Dios que gobierna su vida. Fue la idea de Dios del Faraón, un sultán oriental despótico, lo que endureció su corazón.
En el diálogo entre Jehová Dios y Adán y Eva, es la conciencia del hombre la que dialoga con sí misma, explorando y analizando los eventos que han sucedido. ¿Quién puede decir que no ha tenido este debate con sí la conciencia del hombre la que dialoga con sí misma, explorando y analizando los eventos que han sucedido. ¿Quién puede decir que no ha tenido este debate con sí mismo, esa disputa entre la naturaleza superior y la inferior, sopesando los pros y contras de alguna tentación o problema en particular?
“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 3:21)
Adán y Eva, habiendo aceptado la creencia en la limitación como una cosa real a la que había que hacer frente, procedieron a hacerse “túnicas de piel”, procurando así corregir una creencia en la limitación con otra creencia en limitación, y hundiéndose más en la confusión.
CONVERSIÓN DIVINA
“Y dijo Jehová Dios: He aquí, el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre” (Génesis 3:22)
Finalmente llegaron (Adán y Eva) a una condición de desaliento y duda cuando sintieron que no había salida, que “lo que no puede ser curado tiene que ser tolerado”, y que el pecado, la enfermedad, la vejez y la muerte son inevitables. Esta creencia les alejó del árbol de la vida. De otra manera, hubieran puesto sus manos –hubieran tratado de vencer sus pensamientos negativos- y tomado del fruto del árbol de la vida, comido y vivido para siempre. El árbol de la vida es el entendimiento que somos uno con Dios, y que nuestro verdadero ser es espiritual y eterno. Ese entendimiento no es meramente una doctrina intelectual, ya que ella realmente sana el cuerpo y finalmente lo regenera.
Jesús vino a enseñarnos acerca del árbol de la vida y de cómo comer su fruto, para así poder vencer la caída del hombre. Él dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su Justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.12 (Mateo 6:33 y Lucas 12:31) Y también dijo: “...el Reino de Dios está entre vosotros.” 13(13 – Lucas 17:21) En la Biblia la palabra “entre” significa pensamiento, a diferencia del mundo exterior de las cosas.
EL RÍO DEL EDÉN
“Y salía del Edén para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno: hay bebelio u ónice.
El nombre del segundo río es Gihón: éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.” (Génesis 2:10-14)
En conexión con la parábola, se nos dice que un río grandioso se origina en el Edén, pero que al salir de él, se divide en cuatro ramales. Ésta es una expresión profunda de la naturaleza del hombre. El hombre es uno, un ser espiritual, la expresión de Dios, eterna y perfecta; pero a causa de su creencia en la limitación, de momento parece estar dividido en cuatro partes, división que sólo aparece después que el río sale del Edén. Nos iremos familiarizando con estas cuatro divisiones a medida que la Biblia se vaya desenvolviendo. De tales divisiones se ha hablado en términos de “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis” y “Las Cuatro Bestias Alrededor del Trono”, en el mismo Libro del Apocalipsis, y son mencionadas en otras partes de la Biblia. (cf. Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que aparecen en la segunda parte de este libro)
No es necesario que les dediquemos mucho espacio aquí, bastando con decir que el río Pisón representa la naturaleza espiritual del hombre – el Caballo Blanco. La tierra de Havila “donde está el oro” es la conciencia espiritual. El oro siempre representa la Verdad y el poder de Dios presente en todo lugar. A menudo el hombre piensa que hay poder y seguridad en el dinero o en una llamada “seguridad material”. Adora al becerro de oro, haciendo del dinero un Dios, y confundiendo así los símbolos con la verdad que yace detrás de ellos. Todos los movimientos religiosos han corrido el peligro de confundir los símbolos de Dios por Dios Mismo, navegando a la deriva al seno de una idolatría inconsciente. El oro de Havila es bueno; o sea, es el reconocimiento de Dios Mismo como el único poder, reconocimiento éste que nunca nos puede fallar. Pisón, en un sentido especial, significa Dios en su aspecto Vida, y el bedelio y el ónice representan la Verdad y el Amor; estando compuesta la conciencia espiritual esencialmente de Vida, Verdad y Amor. Pisón es una referencia al río Indus que, para la gente de la Biblia, se situaba lejos al oriente, y sabemos que el Este –el Oriente- significa inspiración y presencia de Dios.
El río Gihón representa la naturaleza emocional o el Caballo Rojo. Es una referencia al Nilo y a Egipto, que luego se convirtió en la tierra de esclavitud. Cus (v.g. Etiopía) estaba adyacente al antiguo Egipto, y en la práctica, la mayoría de los problemas o esclavitud en que mucha gente vive es debido a la incapacidad de controlar su naturaleza emocional.
El río Hidekel representa el intelecto o el Caballo Negro. Es una referencia al río Tigris que sigue hacia Asiria, que significa el poder de la voluntad; y sabemos que el intelecto puro no tiene sino fuerza de voluntad con la cual expresarse a sí mismo, y esa fuerza de voluntad siempre nos falla al final.
El cuarto río, el Éufrates, representa el cuerpo físico o la materia, el Caballo Pálido. Es un hecho notable que el Éufrates ha cambiado su curso constantemente a través de la historia. Los diferentes cauces del Éufrates, formados durante los últimos dos mil años, han sido estudiados por geólogos. (El Field Museum en Chicago tiene un interesante mapa en relieve que muestra esto.) La inestabilidad de la materia es conocida por todo estudiante de metafísica, y está implícita en esta referencia.
Observen que en el interior del Jardín del Edén, el río es uno, y que solamente cuando deja el paraíso es que se divide en cuatro ramales. Cuando el hombre recobre la realización de la unidad con Dios, sólo su conciencia espiritual permanecerá, habiendo desaparecido las cosas inferiores.
CREACIÓN DE LAS BESTIAS
“Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.” (Génesis 2:19)
Sabemos que en la Biblia el nombre de algo significa su naturaleza o carácter, y aquí vemos que las propias convicciones y creencias de Adán, le llevaron a etiquetar cada animal con cierta naturaleza u opinión; y habiendo hecho eso, el animal reflejó tal carácter en cuanto a Adán concernía. Estamos afectados, no por la naturaleza real de las cosas sino por lo que pensamos que es su naturaleza real. Con lo que tiene que vivir no es realmente con la gente o las cosas en sí, sino con la idea que de la gente y las cosas abrigáis. Como hemos dicho, en argot técnico, es su propio concepto lo que ven. No conocen al verdadero señor Pérez –todo lo que conocen es la idea que tienen de tal persona, la cual podrá ser correcta o no. Esto es igualmente cierto de las cosas. Por ejemplo, sabemos que alguna gente disfruta del clima frío. Los hace sentir bien y felices, mientras que otros se sienten mal cuando la temperatura baja mucho, lo que los paraliza mentalmente. Observen también que nada puede afectarnos a menos que se introduzca en nuestras mentalidades. Un europeo en el medio de África no es lastimado por una superstición local que casi mata a un nativo, porque el hombre blanco no cree en ella. Por supuesto, el hombre blanco tiene sus propias supersticiones por las que es debidamente castigado; y el africano, que las desconoce, está inmune a ellas. Éste es el significado del dicho metafísico que si mantienen un pensamiento fuera de su mente, no los podrá afectar; pero como pasa frecuentemente, tienen que recordar que puede estar en su subconsciente sin que lo sepan. En nuestra infancia todos hemos recibido sugestiones negativas de parte de personas muy bien intencionadas, que decían que teníamos que evitar las corrientes de aire, o que no podíamos digerir ciertas comidas, o que nuestros pulmones eran muy delicados, y así sucesivamente.
Es igualmente verdad que los buenos pensamientos –tales como el Amor Divino, la Salud y el Triunfo- no nos pueden afectar si los mantenemos fuera de nuestra mente; por lo que deberíamos construir industriosamente tales pensamientos mediante la oración diaria y la meditación.
La enfermedad no los podrá afectar si su mente contiene una fuerte creencia en la salud; y si no tienen tal creencia, todas las dietas y ejercicios del mundo no los van a curar o mantenerlos con vida.
El que alguien los odie no puede tener el más mínimo efecto en ustedes, siempre y cuando dicho odio sea de la otra persona y no suyo. Pero si hay odio en su corazón, esto los puede hacer un daño ilimitado en la medida de su intensidad. Si tienen lo que llamamos “consciencia de prosperidad”, es imposible que experimenten la pobreza, no importa lo que suceda en el mundo exterior; toda la provisión que necesiten, vendrá de algún lugar. Y si tienen una “conciencia de pobreza”, no gozarán de prosperidad alguna que dure, sin importar lo que pase. Es notorio que gente que gana mucho dinero apostando –ya sea ganando una rifa o quebrando al banco en un casino- pierden sus ganancias antes de que pase mucho tiempo, y no obtienen ninguna felicidad o bien permanente por cuenta de ellas. Al final, siempre expresamos nuestra conciencia, y la única forma de mejorar las cosas es mejorando nuestra conciencia.
SUEÑO PROFUNDO
“Entonces Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
Dijo entonces Adán: Esto es ahora huesos de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona (tr. hebreo Ishshah) porque el varón (tr. hebreo Ish) fue tomada.” Génesis 2:21-23) Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era la madre de todos los vivientes.” Génesis 3:20
Un sueño profundo cayó sobre Adán, y no hay mención en la Biblia que hubiese despertado; y es que, en efecto, nuestras vidas materiales no son más que un sueño de limitación, miedo y separación de Dios. “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará.”
Es muy interesante y significativo notar que la palabra “mujer” significa realmente “uno con” o “una parte del” hombre, y enfatiza que el cuerpo y la mente son uno –que, en efecto, el cuerpo es sólo la encarnación o retrato externo de la mente. Muchos filósofos se han referido al cuerpo como “la ropa que el alma asume”, o “el vehículo en el cual viaja”, o como el recipiente que la contiene como el vaso contiene agua; pero estas comparaciones son totalmente falsas. El cuerpo no es ni ropa ni recipiente independiente. Es el retrato fidedigno de nuestra alma o mentalidad. El cuerpo –si les parece- es una sombra moldeada por la mente, copiando en ella cada detalle. Adán siente intuitivamente que él y la mujer son uno, y la llama Eva porque es la madre de todo; esto es, que la mente es el único creador.
MATRIMONIO
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (génesis 2:24)
En la Biblia, los padres de uno representan nuestro propio pasado, porque es la creencia común que nuestras condiciones de hoy fueron causadas por eventos pasados, y en este sentido el ayer es el padre del presente. Cuando Jesús le dijo al hombre que no regresara a enterrar a su padre, por supuesto que no estaba sugiriendo que se descuidaran las responsabilidades y decoros de la vida. Él quiso decir que el hombre tenía que cesar de pensar que estaba limitado por sus errores pasados. El hombre en cuestión estaba probablemente cargado con cierto remordimiento o resentimiento en cuanto a su pasado y, por consecuencia, se estaba quedando fuera del Reino. Aquí, la lección es que el único pensamiento con el que tenemos que lidiar es el de hoy, y que si sanamos eso, experimentaremos armonía ya que el ayer no tiene poder sobre el hoy, a menos que pensamos que sí tiene.
Las experiencias de hoy son causadas por los pensamientos y creencias de hoy, no por las condiciones o sucesos del ayer –a pesar de las apariencias.
Definitivamente que no están atados al ayer. Cualquier atadura de hoy sólo puede venir de algún pensamiento de atadura presente. Cambien el pensamiento de hoy, y las condiciones de hoy tendrán que cambiar por correspondencia, ya que Adán y Eva son uno.
Así como Adán represente el ser humano que es derrotado por la serpiente, así Jesús representa el poder de Cristo que es el entendimiento de la Verdad que finalmente libera a Adán. Cuando sufrimos por una creencia falsa, es el reconocimiento de la Verdad lo que nos libera. Si suponen que están sufriendo de una enfermedad seria, experimentarán todo el miedo y la preocupación que esa condición supone; pero si entonces alguien en cuyo juicio tenían confianza –v.g. un médico de reputación sólida- les dice que estaban equivocados y que no tenían tal condición, todo su miedo y preocupación desaparecerían inmediatamente. Observen que el médico no habría curado la enfermedad; no podría hacerlo, porque no la tenían; pero sí curo de su falsa creencia. La Verdad Crística hace esto.
LA VICTORIA FINAL
“Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Porque así como Adán todos mueren, también Cristo todos serán vivificados.
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.” (I Corintios 15:20-26)
Ahora entienden que no son un cuerpo físico sino una mentalidad, y como tal tienen ciertas creencias y cierta cantidad de entendimiento, y que lo que hacen es proyectar el resultado neto de todas esas creencias y entendimiento. Tal proyección constituye su cuerpo, su ambiente externo, y de hecho, toda su experiencia. Con el pasar del tiempo, su mentalidad mejora o decae de acuerdo a la forma en que piensan, y el retrato externo de su vida cambia de acuerdo con ello.
Sólo la oración, el Poder Crístico, puede cambiar todas las cosas para mejor porque más nada puede realmente cambiaros. Mientras sigan siendo las personas que son, tendrán que tener el mismo tipo de vida que tienen ahora. Pero tan pronto cambian, ya se han convertido en una persona diferente, por lo que sus condiciones también tienen que cambiar. Esto es nacer de nuevo, Éste es el levantamiento del Poder Crístico. Y si Cristo no es elevado, toda esta actividad será en vano. Pero cuando el Poder Crístico es elevado, gradualmente va venciendo los obstáculos, acabando con toda regla, autoridad y poder de la creencia de separatividad.
Finalmente, cuando el último fragmento de limitación se ha ido, la muerte también será vencida, y serán ustedes pilares en el templo de Dios y no necesitarán volver a salir. (18 Apocalipsis 3:12)
Adán y Eva se auto-expulsaron del Paraíso al aceptar el miedo y la duda, pero Cristo reabre la puerta oriental y los restituye.