22/02/2026
SI HAY MOVIMIENTO, HAY YO
SI HAY YO, HAY MOVIMIENTO
Si hago el esfuerzo de entrar o estar en el silencio media el yo. Pero no es él sino la mente quien está produciendo el movimiento que a su vez da lugar al yo. Entonces el silencio no puede suceder, el yo, el movimiento, “el esfuerzo” lo impide, no hay Quietud. La prueba de tocar la Quietud es la cesación del yo, la detención del movimiento, consecuentemente la conexión con el Océano de los Sueños.
ARGUMENTACIÓN
El esfuerzo es movimiento, y el movimiento es yo
En el esfuerzo de entrar en el silencio hay intención, dirección, expectativa, tensión, búsqueda. Todo eso es movimiento mental, y donde hay movimiento mental aparece el yo como su efecto. No porque el yo haga el movimiento, sino porque la mente en movimiento genera la sensación de yo. El movimiento mismo es el yo.
El silencio no es un estado que la mente pueda fabricar.
No es un logro, conquista, o resultado. Aparece cuando el movimiento cesa por sí mismo, igual que el agua se calma cuando deja de ser agitada. Por eso:
- si hay esfuerzo, hay movimiento
- si hay movimiento, hay yo
- si hay yo, no hay silencio
El yo no puede entrar en el silencio porque el yo es el ruido.
Todo intento de alcanzar la Quietud es ruido. La Quietud aparece cuando no hay nadie intentando alcanzarla.
La única evidencia de que la Quietud ha aparecido es que el yo ha desaparecido.
- No hay un “yo silencioso”.
- No hay un “yo en quietud”.
- No hay un “yo que ha logrado el silencio”.
Cuando el movimiento mental se detiene (como al dormir, y en su día el morir), el yo se disuelve y aparece el acceso al “Océano de los Sueños”. Eso muestra que:
- el yo no es necesario para que la experiencia continúe
- la Consciencia no depende del yo
- el yo es un fenómeno intermitente
- la Quietud es anterior al yo
- el yo desaparece cuando cesa el movimiento
Así, el sueño es la prueba más contundente: hay Consciencia sin yo, sin esfuerzo, sin movimiento.
cx418
21.2.2026
YO, EL FALSO ESPEJO
La Consciencia, como espejo, no retiene los reflejos: sensaciones, percepciones, emociones, pensamientos, sentimientos, deseos… El yo sí los retiene y se apropia de ellos.
- La Consciencia permite que la experiencia ocurra.
- El yo convierte la experiencia en posesión.
Ahí surge el conflicto: cuando lo cambiante se toma como fijo, persistente, habitual.
La Consciencia es el soporte que hace posible que las formas se muevan en el tiempo. Actúa como si fuera un espejo o pantalla por el que transitan los reflejos o fotogramas. Todo discurre libremente sin obstáculo ninguno. El yo actúa siguiendo la misma estratagema que la Consciencia, como espejo o pantalla, pero a diferencia de ella él retiene los reflejos o fotogramas distorsionando así el normal desenvolvimiento de la vivencia. Pongamos unos ejemplos:
- Atrapa las emociones efímeras y las convierte en sentimientos duraderos.
- Los pensamientos fugaces los convierte en creencias inamovibles
- Los deseos evanescentes los toma como su bandera inquebrantable.
Todo aquello que concuerda con su memoria y rutinas lo toma y agrega como posesión.
La Consciencia, como espejo, hace posible que se muestren los reflejos, discurren por Ella, pero no los retiene. El yo, en su actuación como espejo, se apropia de los reflejos.
El yo es el falso espejo de los reflejos que suceden en la mente: penas, alegrías, deseos, miedos…
Se apropia de los reflejos:
- No es la pena, pero dice “estoy triste”.
- No es el miedo, pero dice “tengo miedo”.
- No es el deseo, pero dice “yo deseo”.
La mente produce imágenes, emociones, impulsos. El yo aparece como la sombra que dice: “todo esto soy yo”. Pero no es más que un eco que se atribuye la voz.
El yo es un falso espejo porque no refleja lo que acontece, sino su interpretación, un espejo que en realidad no refleja, sino que distorsiona.
- No muestra lo que ocurre, sino lo que cree que ocurre.
- No muestra la emoción, sino la historia que construye alrededor de ella.
- No muestra el miedo, sino el personaje que se siente amenazado.
El yo es un falso espejo que se interpone entre la mente y la Consciencia.
- La Consciencia ve.
- La mente se mueve.
- El yo se coloca en medio y dice: “soy yo quien ve, soy yo quien se mueve”.
El yo es el falso espejo porque nunca fue necesario.
- Los reflejos ocurren sin él.
- La mente se mueve sin él.
- La Consciencia permanece sin él.
El yo solo añade una cosa: la ilusión de que todo eso le pertenece.
Cada reflejo sostiene y alimenta al yo.
- Cada emoción le da forma.
- Cada pensamiento le da contorno.
Pero cuando todo se detiene, el yo cae. Y lo que queda no es un yo más puro, sino la ausencia de yo, esto es, el verdadero espejo: la Consciencia sin reflejos.
El yo, el falso espejo, desaparece cuando no hay reflejos.
- Cuando la mente se aquieta, el yo se disuelve.
- Cuando el movimiento cesa, el yo cesa.
- Cuando no hay reflejos (formas), no hay yo.
El yo es un espejo que solo existe mientras haya forma, movimiento.
18/02/2026
SOLO HAY YO CUANDO HAY MOVIMIENTO
Si el movimiento cesa, el yo cesa
1. El yo como efecto del movimiento
Cuando hay movimiento, hay yo:
- El yo no es una entidad autónoma, sino un fenómeno que surge del dinamismo mental.
- En la quietud, cuando el movimiento se detiene, reaparece la Consciencia: no porque antes no estuviera, sino porque el yo la ocultaba.
Si hay yo, es porque hay movimiento. Sin movimiento, el yo no tiene quien lo sostenga.
2. El yo en la vigilia es fruto de la actividad mental
En el estado de vigilia, el yo permanece activo gracias al movimiento continuo generado por la mente. Ese movimiento adopta múltiples formas: pensamiento, sentimiento, deseo, recuerdo, imaginación... Mientras este flujo se mantiene, el yo se mantiene. Cuando el movimiento se detiene -generalmente al dormir- solo queda la quietud: la Consciencia que siempre fue el soporte.
3. El sueño: la ventana que se abre cuando el yo se apaga
En la quietud del dormir, cuando el movimiento que sostiene al yo se suspende, se abre la ventana al océano de los sueños.
Dormir no es otra cosa que detener el movimiento que da forma al yo. Al cesar ese movimiento, el yo se disuelve, y se despliega el mundo onírico presidido por la Consciencia.
4. El movimiento crea al yo, no al revés
De aquí se desprende una consecuencia decisiva:
- No es el yo quien crea el movimiento.
- Es el movimiento el que crea al yo.
El yo no es causa, sino efecto. No es origen, sino resultado. No es motor, sino producto del dinamismo mental.
5. La mente como generadora del yo
La mente es la verdadera generadora del movimiento. Y como consecuencia directa, es la generadora del yo.
- Mientras la mente está en movimiento, el yo existe.
- Cuando la mente se aquieta, el yo se desvanece.
El yo es intermitente porque el movimiento es intermitente. La Consciencia no lo es.
(cx413)
03/12/2025
YO ≠ CONSCIENCIA DE SER
No confundir el yo con la consciencia de ser. El yo es efímero, la consciencia permanente. Distinguirlos, desvincularlos. No podemos decir, soy mi consciencia, tampoco soy la consciencia, porque ese "soy" implica al yo, y el yo no es la consciencia.
Argumentación:
El conflicto de la temporalidad
- El Yo es Efímero: El yo es una construcción temporal (memoria, cuerpo, personalidad, rol), sujeto al cambio, al nacimiento y a la muerte. Es la forma transitoria.
- La consciencia es permanente: La consciencia de ser es el fondo inmutable, el espacio donde el yo y todas las experiencias (los sueños) aparecen y desaparecen. Es aquello que no cambia aunque todo cambie.
- Si una entidad es perecedera y la otra es eterna, no pueden ser la misma cosa.
La falacia del "soy"
- "Soy" Implica posesión o identidad: Al decir "soy mi consciencia" o "soy la consciencia", el acto de enunciar (el pensamiento que precede al habla) emana del yo. Este acto de afirmación o identificación ("yo soy la consciencia") automáticamente delimita y cosifica a la consciencia.
- El yo no puede afirmar la consciencia: Si el yo (lo efímero) intenta capturar o definir la consciencia (lo permanente), el yo se está arrogando una cualidad que no posee. El acto de decir "yo soy la consciencia" es un intento de apropiación por parte de la ilusión.
La necesidad de desvinculación
Desvincular para liberar: La meta de este discernimiento no es meramente intelectual, sino experiencial. Al desvincular el yo de la consciencia, se niega al yo la capacidad de definir la esencia. Esto permite que el individuo se desprenda de la identificación con lo efímero y reconozca la verdadera naturaleza, que es incondicionada y permanente.
(El yo no es la consciencia de ser)
(cx316)
02/12/2025
YO, EL JUEGO
El yo está hecho de sueños y los sueños son ilusiones evanescentes. Por eso el yo también es una ilusión. Entonces, ¿tiene valor el yo? Desde luego que sí, es la estratagema que utiliza la existencia para crear la aventura, el juego, el aprendizaje mediante acierto-error..., el sueño, lo efímero.
El yo, ilusión evanescente:
- La razón por la que el yo está hecho de sueños es porque es inseparable de la tríada efímera: "Forma, movimiento, tiempo son la misma cosa, sueño, ficción". Una ficción es, por definición, una ilusión que carece de una existencia fundamental por sí misma.
- Al ser efímero y una ilusión, está destinado a desaparecer. De lo efímero, "nada queda porque nada era", lo que confirma su naturaleza evanescente.
El valor del yo como estratagema:
- A pesar de ser una ilusión, el yo tiene valor intrínseco y fundamental al ser un mecanismo de la Existencia.
- El yo es el recipiente o el elemento necesario para que el sueño se manifieste. Gracias a la consciencia los elementos están conectados para que el mundo sea posible. El yo es, por tanto, la estratagema que facilita esa interacción.
- La existencia requiere un juego para ser experimentada. El yo, al estar limitado por reglas o modelos (rutinas e instintos), crea la aventura, el aprendizaje (el acierto-error). El yo es jugador y juego que, digamos, hace posible que lo incondicionado (consciencia) experimente lo condicionado (sueño), el juego.
Pero el valor final del yo es permitir la meta más alta: "Vivir en lo efímero desde lo permanente, en el sueño desde la Consciencia".
En conclusión, el yo es irreal como esencia, pero indispensable como vehículo de la experiencia.
(El yo está hecho de nubes, de sueños)
(cx315)
17/11/2025
EL YO CAMALEÓNICO
El camaleón se adapta al mundo que le rodea, a sus formas y colores. El rostro de la mente, el yo, se adapta al mundo que le rodea, a las personas y circunstancias.
La adaptación es una función necesaria del "yo", el elemento de la existencia efímera cuya característica principal es la mutabilidad y la ficción. Esto contrasta con la naturaleza de la Consciencia.
La adaptación es la esencia del yo:
- El camaleón cambia su color y forma para encajar en su entorno. De igual manera, la persona cambia su "rostro" (su carácter, su comportamiento, su rol) para encajar en la vivencia (el entorno).
- Identidad maleable: El yo no es una entidad fija, sino una ficción construida sobre la memoria.
- Adaptación por vivencia: La adaptación del yo no es opcional; es una consecuencia directa de la vida entendida como una sucesión de experiencias. Cada vivencia un yo, cada yo una vivencia. Para interactuar con las personas y circunstancias (las vivencias), el "rostro de la mente" debe cambiar constantemente, manifestándose como una "multitud de yos o personajes".
El mundo de las formas como el entorno de adaptación:
- El entorno al que se adapta el yo (formas, personas, circunstancias) es el Sueño, que es intrínsecamente móvil.
- La naturaleza del sueño: El entorno de la vigilia es un mundo de "forma, movimiento, tiempo", que son la misma cosa: sueño. Este entorno está en incesante movimiento y es siempre nuevo.
- Yo = reflejo: El yo es la entidad que se mueve y fluye con ese oleaje (el movimiento del sueño). Si el yo fuese estático, no podría participar en la ininterrumpida sucesión de vivencias que es vivir. La adaptación del yo es su forma de reflejar el movimiento del mundo.
La Consciencia como contraste inmóvil:
- Lo crucial en el contexto es que la constante adaptación del yo (el camaleón) sirve para enfatizar, por contraste, la naturaleza de la Consciencia (Lo que ES).
- El soporte impasible: Mientras que el yo es el camaleón que se adapta, se mueve, cambia, la Consciencia es, por definición, quietud e inmovilidad.
- El camaleón (el yo) es el movimiento efímero; el rostro que cambia y se desvanece. La Consciencia es el Vacío, la Quietud que permanece intacta detrás de los innumerables yos que se manifiestan y adaptan a cada vivencia.
El yo, como todo lo efímero, cambia, se mueve. Lo permanente, consciencia de ser, no cambia, no se mueve.
(cx303)
21.10.2025
¿ YO o YOES ?
El yo, su identidad, es lo que es su memoria.
En una vivencia dada, el yo que se activa es el punto de intersección de los datos y códigos registrados en memoria, rutinas e instintos. Dicho punto varía en función de cada vivencia y momento. Esto es, cada punto da lugar a un yo distinto. Cada yo atiende a unos datos específicos y no a otros. Si la vivencia cambia, los datos que intervienen cambian y por tanto el punto de intersección, el yo que origina, cambia. Por eso decimos que cada vivencia está presidida por un yo, si cambia la vivencia, cambia el yo. Por tanto es la vivencia quién da lugar u origina al yo correspondiente y no al contrario. Todos los yos o puntos de intersección tienen en común la misma consciencia de sí de ser.
Yo, punto de intersección del registro de memoria, rutinas e instintos en una vivencia dada.
(cx295)
LA CONSCIENCIA MUEVE EL UNIVERSO
EXPERIMENTAR EL AHORA CONSCIENTE
PERFECTA IGUALDAD (Gozo activo)
COMPRENSIÓN Y PRÁCTICA DEL AHORA CONSCIENTE
ÉL (vídeo)
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