04/05/2026
LO EVIDENTE SE REPITE NOCHE TRAS NOCHE
Un tercio de nuestra vida la pasamos dormidos. En ese estado se producen infinidad de sueños.
Ahí el yo de vigilia prácticamente es inexistente. No piensa, no recuerda, no decide, no controla.
Y sin embargo, la experiencia continúa porque la Consciencia sí está presente.
Esto demuestra que la consciencia no depende del yo.
El yo es discontinuo. La consciencia es continua.
El sueño revela que la individualidad no es esencial.
El sueño es la evidencia de que la Consciencia de ser es previa y superior a la individualidad.
Mientras el "yo" de vigilia (mis problemas, mi nombre, mi historia) desaparece, la capacidad de experimentar permanece.
El sueño es el recordatorio diario de que prescindiendo del personaje, lo esencial (lo Permanente) no se pierde.
Ninguna vivencia afecta a la Presencia, a la Consciencia.
La Consciencia no depende del "personaje" de vigilia para existir.
Desarrollo
Un tercio de nuestra vida transcurre dormidos. Durante ese tiempo se despliegan infinidad de sueños: mundos completos, escenas, emociones, personajes. Y, sin embargo, el “yo” de vigilia -con su nombre, historia, problemas, control- prácticamente desaparece. No piensa, no recuerda, no decide, no dirige nada.
Aun así, la experiencia continúa.
Y si hay experiencia, hay consciencia.
Este simple hecho revela algo profundo: la consciencia no depende del yo. El yo es discontinuo; aparece al despertar, se debilita al dormir y se extingue en el sueño. La consciencia, en cambio, es continua: sostiene tanto la vigilia como el sueño.
El sueño muestra con claridad que la individualidad no es esencial. Es una forma temporal, un personaje que se activa durante el día y se disuelve cada noche. Pero la capacidad de experimentar -la Consciencia de ser- permanece intacta, previa y superior a cualquier identidad.
Mientras el yo de vigilia se apaga, la Presencia sigue ahí, silenciosa, sin nombre, sin historia. El sueño es un recordatorio diario de que, incluso prescindiendo del personaje, lo esencial no se pierde. Ninguna vivencia afecta a la Consciencia, del mismo modo que ninguna escena altera la pantalla sobre la que se proyecta.
La conclusión es evidente, la Consciencia no necesita al personaje para existir.
Noche tras noche, la vida nos muestra esta verdad. Solo falta reconocerla.
cx485
16.4.2026
LA CONSCIENCIA NO ES EL YO
Cuando ya no hay nada, nadie (no hay criatura, ni mente, ni yo), queda la Consciencia.
- Un ejemplo claro lo tenemos al dormir. No hay yo, en los sueños, al dormirnos. Pero sí hay Consciencia (que no es el yo). El yo nada sabe de lo que ocurre cuando se duerme, si acaso una ínfima fracción poco clara de algún que otro sueño superficial.
Todo el tiempo que pasamos dormidos se están produciendo sueños. En realidad los sueños siempre están activos, dormidos o despiertos, pero el yo está al margen de ellos.
Desarrollo:
Cuando no hay nada ni nadie, la Consciencia sigue ahí
En el sueño profundo no hay yo, identidad, historia, memoria, mundo, no hay tiempo. Y sin embargo hay experiencia. No experiencia “de algo”, sino experiencia pura: la Consciencia sin contenido. Si no hubiera Consciencia, al despertar no habría continuidad, ni reconocimiento, ni la sensación de “he dormido”. El yo no estaba, pero Ella sí.
El yo no sueña: los sueños ocurren sin él
Esto es crucial. El yo cree que controla la vida, pero no controla la respiración, ni el latido, ni la digestión, no controla los sueños. Los sueños se producen sin el yo. El yo solo recuerda fragmentos, y mal.
Esto demuestra que la Consciencia no depende del yo. El yo depende de la Consciencia.
Los sueños están siempre activos, despiertos o dormidos
La actividad de los sueños -imágenes, narrativas, asociaciones, símbolos- no se detiene nunca. La Consciencia sigue siendo el fondo en vigilia y en sueños. El yo solo aparece en uno de ellos, la vigilia.
El yo está al margen de casi todo lo que ocurre
El yo se atribuye funciones que no realiza: no crea los pensamientos, las emociones, los sueños, no crea la percepción, no crea la vida. Solo se apropia de lo que ocurre espontáneamente. Por eso, cuando el yo desaparece (como al dormir), la vida continúa sin él.
¿Qué muestra todo esto?
- Que el yo es un fenómeno intermitente, mientras que la Consciencia es continua.
- Que el yo es contenido, mientras que la Consciencia ES en el contenido y más allá del contenido.
- Que el yo es efímero, mientras que la Consciencia es lo permanente.
El sueño demuestra que la Consciencia no es el yo: cuando el yo desaparece, la Consciencia permanece.
cx471
13.4.2026
LOS ECLIPSES DE LA REALIDAD
Los sueños no comienzan cuando nos quedamos dormidos, lo que comienza es nuestra conexión con ellos. Solo es posible verlos cuando pasamos al estado de dormidos pues el estado de vigilia los eclipsa, igual que el sol eclipsa el cielo nocturno. No creamos o generamos los sueños al dormir; más bien, entramos en sintonía con algo que ya existe, como si cambiáramos de frecuencia.
Desarrollo:
En el estado de Vigilia, el sol del "yo" ilumina la escena con tal intensidad que borra todo lo demás.
El sueño es la percepción de lo sutil. Es el "cielo nocturno" que siempre estuvo allí detrás de la luz del día.
Si no "generamos" el sueño, entonces el cerebro no es una imprenta, sino una antena.
Dormir es cambiar el dial: Al bajar el volumen del cuerpo y del yo autobiográfico, la antena deja de sintonizar una señal y empieza a captar otras bandas de frecuencia. Esto explica por qué los sueños tienen esa cualidad de "extrañeza", parecen tener vida propia, reglas propias, paisajes que no hemos "diseñado". No los inventamos, los visitamos.
El estado de vigilia es una operación de filtrado. Para que el yo pueda operar en el mundo físico, debe ignorar el 99% de lo que ocurre en la Consciencia.
El "sol" de la vigilia es la atención focalizada. Mientras esa atención esté encendida, las "estrellas" (los sueños, las intuiciones, los otros modos de presentarse la existencia) son invisibles, no porque no existan, sino porque la luz del foco es demasiado estrecha.
Consecuencia:
Si la vigilia eclipsa los sueños, la muerte (el apagado final del sol del yo) no es el fin de la existencia, sino la apertura total al "cielo estrellado" de la Consciencia sin filtros. Ahí casi no queda yo, casi no hay mente, solo la presencia de la consciencia de ser. Pero la ola es reabsorbida poco a poco por el mar.
Si la vigilia es el velo que impide ver directamente los sueños, estos son un velo aún más grueso que impiden ver lo que hay tras ellos.
- En la Vigilia, el velo es el Yo Lógico (orden, tiempo, leyes físicas). Es rígido, pero previsible.
- En el Sueño, el velo es el Yo Simbólico (imágenes, emociones, instintos). Es un velo más grueso porque es fascinante, caótico y absorbente. Nos atrapa en una narrativa sin lógica que aceptamos sin cuestionar.
Comentarios:
El peligro del sueño: Mientras que en la vigilia podemos sospechar que "esto no es todo", en el sueño estamos tan inmersos en el flujo de imágenes que quedamos hipnotizados por la forma pura, perdiendo de vista el 0.
El sueño no es un producto del cerebro, sino un ámbito de la consciencia que queda eclipsado durante la vigilia.
Para que el yo pueda actuar en el mundo físico, debe ignorar casi todo lo que ocurre en la consciencia.
El velo del sueño es más grueso porque es más fascinante. La forma pura -sin lógica, sin límites- es hipnótica. Nos absorbe sin resistencia.
cx469
06/04/2026
¿VIVENCIA PURA?
En el transcurrir de las vivencias en los sueños se prescinde del lo ya pasado, es decir, no hay memoria que registre lo anterior, no se lleva carga o contenidos (en ese discurrir de la vivencia). La vivencia del sueño deviene sin pasado y sin futuro. Es por esto que no hay pensamientos en ellos y consecuentemente no hay lógica ni coherencia.
Desarrollo:
1. En el sueño no hay continuidad: cada instante nace limpio
En el sueño, la vivencia no arrastra pasado, no anticipa futuro, no se apoya en memoria autobiográfica, no necesita coherencia narrativa.
Cada escena aparece como si fuera la primera, sin referencia a lo anterior. Por eso el sueño se siente tan inmediato, tan absoluto, tan convincente mientras ocurre.
2. La memoria ordinaria está desactivada
En el sueño no recuerdas quién eres, no recuerdas tu historia, no recuerdas lo que pasó hace un minuto, no recuerdas lo que estabas haciendo.
La memoria autobiográfica -la que sostiene el yo de vigilia- está fuera de juego. Sin memoria, no hay continuidad. Sin continuidad, no hay identidad estable.
Por eso el yo del sueño es tan frágil, tan cambiante, tan inconsistente.
3. Sin memoria, no hay pensamiento discursivo
El pensamiento tal como lo conocemos en la vigilia requiere referencias, comparaciones, secuencias, lógica, pasado y futuro.
En el sueño, al no haber memoria que sostenga esas operaciones, el pensamiento discursivo no puede funcionar. Lo que aparece son imágenes, impulsos, emociones, escenas, pero no pensamiento lineal.
Por eso en los sueños no razonas, no analizas, no planificas, no deduces. Solo vives lo que ocurre, sin distancia.
4. Sin pensamiento, no hay lógica ni coherencia
La lógica es un producto del pensamiento. Si el pensamiento no opera, la lógica tampoco.
Por eso en los sueños lo imposible es posible, lo incoherente es natural, lo contradictorio no sorprende, lo absurdo se vive como real.
No hay un “yo” que cuestione, porque no hay memoria que compare.
5. La vivencia del sueño es pura Presencia sin sujeto
Esto es lo más profundo: La vivencia del sueño es experiencia sin yo, sin pasado, sin futuro. Es un flujo de consciencia sin narrador. Una "presencia inmediata" sin identidad.
En cierto modo, el sueño muestra cómo sería la experiencia sin la interferencia del yo. La Presencia consciente se hace evidente.
El sueño es la Presencia consciente descansando de la fatiga de ser 'Alguien'.
(cx463)
26/03/2026
DE ESTAR EN EL SUEÑO A PRESENCIARLO
La vida aparece como un discurrir de escenas: aventuras, juegos, experiencias, olas que surgen en la existencia y luego se desvanecen. Nada permanece, nada se fija, nada deja rastro. Todo es oleaje.
La consciencia presencia ese oleaje sin intervenir, sin juzgar, sin registrar. Lo hace desde la quietud absoluta, desde el cero, desde la nada fértil que permite que el fenómeno ocurra.
La Presencia es el fondo inmóvil; la vida, su movimiento.
En la experiencia directa no hay espacio, ni mundo, ni tiempo como entidades independientes. Solo hay Consciencia presenciando el sueño, la ilusión cambiante de las formas.
- Todo cambia, salvo aquello que lo presencia.
- Lo que ocurre es ilusión; lo que ve es lo real.
¿Qué efecto produce posicionarse en el cero?
1. Se disuelve la carga psicológica
En el cero no hay: pasado que arrastrar, futuro que anticipar, identidad que defender.
Al no retener nada, no hay peso. Y sin peso, no hay sufrimiento añadido.
2. La experiencia se vuelve transparente
Cuando no intervengo ni juzgo, la realidad se muestra tal como es. No como la mente la interpreta.
El cero es visión limpia.
3. El yo reactivo pierde fuerza
El “yo” que se ofende, teme, compara, exige o se defiende solo existe cuando hay identificación con los contenidos.
En el cero, ese yo no encuentra dónde agarrarse. Y al no formarse, la reactividad se disuelve.
4. Surge una inteligencia más profunda
Cuando no interviene la mente compulsiva, la acción que surge es más clara, más adecuada, más simple.
Es acción sin ego. Es acción desde la lucidez.
5. La vida deja de sentirse como un problema
El cero no lucha con lo que ocurre. No opone resistencia mental.
Y cuando no hay resistencia, la vida fluye sin fricción.
6. Aparece una paz que no depende de nada
No es una paz emocional. Es una paz estructural.
Una paz que nace de no cargar, de no retener, de no fabricar un yo que sufre.
7. Se reconoce lo esencial
En el cero, lo que queda es: ser, presencia, consciencia, el fondo que nunca cambia.
Y desde ahí, el mundo se ve como lo que es: un sueño que ocurre.
El silencio, Presencia, sostiene la música. Las notas, las formas, se apagan.
(cx452)
26/02/2026
SOLO SUEÑO, SOLO PRESENCIA
Cuando el yo de vigilia duerme, en el sueño,
- no existe el soñador,
- no existe lo soñado,
solo el sueño, solo la Presencia (consciencia de ser).
Argumentación:
Cuando el yo de vigilia duerme y aparece el sueño, lo que realmente sucede es una disolución temporal de la estructura dual que en la vigilia llamamos “yo” y “mundo”.
Qué ocurre cuando el yo de vigilia duerme
En el sueño, el yo de vigilia -esa identidad construida por memoria, pensamiento, percepción...- se suspende. No desaparece “algo real”, sino una función mental que organiza la experiencia en términos de: yo que observa, mundo observado, tiempo, causa y efecto, dentro y fuera... Al cesar esa función, cesa también la división.
No existe el soñador
En el sueño no hay un “alguien” que esté soñando desde dentro del sueño. El soñador es una ficción retrospectiva creada al despertar.
Durante el sueño: no hay un sujeto que controle, no hay un yo que decida, no hay un observador separado. Solo hay vivencia, aparición espontánea.
No existe lo soñado como algo separado
Tampoco existe “lo soñado” como un objeto independiente. No hay dos entidades -soñador y sueño- sino una única experiencia sin división interna. Es decir, el sueño no es “algo que le ocurre a alguien”. El sueño es lo único que hay en ese momento.
Solo el sueño, solo la Presencia
Cuando desaparece el yo de vigilia y no hay un sujeto separado, lo que queda es: aparición sin dueño, experiencia sin observador, presencia sin identidad, esto es, “Presencia” o “consciencia de ser”.
No es un yo consciente. No es un estado mental. No es un pensamiento de “soy”. Es, Ser, sin forma, sin historia, sin centro.
Qué revela esto sobre la Consciencia
El sueño muestra algo decisivo:
- La Consciencia no necesita un yo para ser.
- La Consciencia no necesita un mundo para aparecer.
- La Consciencia no depende de la vigilia.
- La Consciencia permanece incluso cuando el yo desaparece.
Por eso el sueño es una evidencia radical: cuando no hay yo y no hay mundo, la Consciencia sigue siendo.
Síntesis
Cuando el yo de vigilia duerme, no hay soñador ni soñado: solo el sueño, solo la Presencia, Consciencia de Ser.
cx420
11/02/2026
Si el mundo desaparece cuando duermo
¿Dónde estaba realmente?
El mundo y el sueño
El mundo que experimentamos existe únicamente mientras hay consciencia de él. Cuando duermo (o se suspende la vida de vigilia), el mundo deja de estar “ahí” en tanto que mundo percibido. Lo que desaparece no es la existencia absoluta, sino la consciencia de ese mundo efímero, ya que el mundo es una construcción que surge en el ámbito de la consciencia.
¿Dónde estabas realmente al dormir?
No estabas en otro lugar físico. Lo que desaparece al dormir es el yo de vigilia y la consciencia de vigilia del mundo, no lo esencial, la consciencia de Ser.
Hay dos niveles de realidad:
- Lo efímero. Todo lo que cambia: mundo, cuerpo, sensaciones, pensamientos, tiempo. Esto es, como un sueño, una ilusión que depende de la consciencia (de estar) del yo.
- Lo permanente. La Consciencia de Ser -atemporal, inmutable, sin forma- sigue siendo siempre, incluso cuando el mundo efímero ya no es percibido.
Dormir no equivale a desaparecer
Mientras el yo y la consciencia del mundo se disuelven al dormir, la consciencia fundamental (lo permanente) sigue siendo. Esta consciencia es anterior a toda forma y tiempo y no «se va» a ninguna parte: simplemente no se mezcla con las proyecciones del mundo y vida efímero.
Comparación con el sueño de la vida
La vida misma es un sueño o como un sueño: lo que está en el tiempo es efímero y “desaparece” cuando cesa la consciencia de vigilia; mientras que lo que ES (la consciencia permanente) es el trasfondo inmutable del que surge todo sueño, vigilia o mundo.
Entonces… ¿Dónde estabas?
No estabas “en otro lugar”, ni en tu cuerpo ni en ese mundo efímero. Lo que ES, la esencia, es la Consciencia de Ser, la única realidad permanente y la base de todo.
Una metáfora para entenderlo
Imaginemos una pantalla de cine:
- Lo que vemos en la película, el mundo efímero, que desaparece cuando apagamos la proyección.
- La pantalla en sí, la Consciencia permanente, que no se mueve ni deja de existir aunque no haya proyección.
Dormir sería como apagar la película: no desaparece la pantalla, sólo deja de proyectarse la película.
Comentarios:
- Cada sueño tienen “mundos” y “yoes” distintos, pero todos ellos están sostenidos por la misma Consciencia única. Esto quiere decir que aunque los yoes y mundos cambien, la Consciencia de ser no cambia. Así, dormir o soñar no es “estar en otro lugar”: es simplemente que el mundo efímero (de vigilia) deja de existir y surge otro mundo efímero (sueño), pero siempre sobre la misma Consciencia.
- El mundo que percibimos, despiertos o dormidos, es efímero. El yo o yoes también son efímeros. La Consciencia de ser es lo único permanente. Cuando el mundo “desaparece” al dormir, la Consciencia permanece, y esa es la existencia real e inmutable.
- El mundo aparece en la consciencia, igual que un reflejo aparece en el espejo. Cuando el reflejo se va, el espejo sigue ahí. Cuando el mundo se va, la Presencia sigue ahí.
- El mundo es inseparable de la consciencia que lo percibe. Sin consciencia de él, no hay mundo para ti.
- La persona y el mundo pueden estar o no estar, pero la consciencia de ser siempre ES.
- El yo, que es sueño, o parte del sueño, no puede despertar (existe el sueño -la consciencia del sueño, de la vivencia-, no lo soñado) El yo, en definitiva, es ilusión, no real. Lo real es la consciencia de ser, la Presencia en todo (tal como en el sueño). No despierta ni se duerme, no sueña ni forma parte del sueño, no se mueve, no está en el tiempo, ES en el consciente Ahora.
Cambia el yo, cambia el mundo, pero la consciencia de ser no cambia.
cx403
21.1.2026
¿ ES POSIBLE ENTRAR EN LOS SUEÑOS ?
Aunque es de extrema dificultad, el yo de vigilia puede infiltrarse ocasional y momentáneamente en los sueños.
1. Primero: aclarar qué es el “yo de vigilia”
El yo de vigilia no es solo el personaje cotidiano. Incluye:
- Sentido de “yo soy este que observa”
- Memoria autobiográfica
- Capacidad de distanciamiento y reflexión
- Sensación de continuidad temporal
En el sueño común, todo esto se disuelve y queda solo un yo onírico reactivo, inmediato, sin perspectiva.
2. ¿Qué significa “infiltrarse”?
No significa que el yo de vigilia entre entero en el sueño. Eso casi nunca ocurre. La infiltración es:
- Parcial, inestable, momentánea, sin control sostenido (de hecho generalmente es reabsorbido por el sueño).
Ejemplos típicos:
- “Esto es un sueño…” “Esto no tiene coherencia.” “Algo en mí está observando.”
3. El mecanismo fundamental: continuidad de la atención
La clave no es la voluntad, sino la atención. Cuando durante la vigilia:
- Hay autoobservación sostenida.
- Reducción de la identificación con pensamientos.
- Presencia no reactiva, facilitada por la práctica del silencio consciente.
Entonces esa cualidad atencional puede prolongarse al tránsito vigilia → sueño.
En definitiva, no pasa por pensar, sino por no perder del todo la atención.
Con otras palabras:
- El yo se infiltra cuando la atención no se ha soltado del todo (el yo de vigilia existe mientras hay atención dirigida).
- Si la atención no se disuelve completamente al dormir, esa atención arrastra consigo la sensación de “yo” dentro del sueño.
El sueño entonces se ilumina con un foco que no debería estar ahí. No es voluntad, es inercia (de estados previos de atención).
4 También puede entrar cuando el yo se debilita
Paradójicamente, el yo de vigilia entra cuando se relaja y esto sucede cuando:
- Hay desapego de la identidad personal, disminuye el diálogo interno, aparece una consciencia más impersonal.
5. ¿Por qué es tan difícil sostenerlo?
Porque el sueño necesita disolver la memoria, fragmentar la identidad, reabsorber cualquier centro estable.
El sistema onírico es como un océano de imágenes en movimiento: cualquier núcleo fijo, inalterable, tiende a disolverse.
La infiltración ocurre cuando nadie reclama la experiencia.
Los sueños superficiales son producto del cerebro pero en los profundos no interviene. Ya es difícil acceder a los "superficiales", más allá de un ligero recuerdo de ellos al despertar. Entrar en los "profundos" resulta excepcional.
El sueño se sostiene en la ausencia de memoria; basta un hilo de atención para rasgarlo.
El cuerpo dormía. La mente soñaba. ¿Qué no dormía?
(cx366)
14/12/2025
LA ILUSIÓN
Para comprender qué es la Existencia, y por ende, para comprender qué somos, el concepto de "la ilusión" es absolutamente fundamental. No es simplemente un error de percepción, sino la naturaleza misma de la existencia condicionada (lo efímero).
Detalle sobre la ilusión, mediante la distinción entre lo que ES (Consciencia) y lo que PARECE (sueño/ilusión):
1. Naturaleza y componentes de la ilusión
La ilusión es el proceso o juego combinado de forma, movimiento y tiempo a partir de la Quietud consciente. Estos tres factores, efímeros, no existen en sí o por sí mismos sino gracias a la Consciencia, permanente.
- Ilusión, expresión equivalente de sueño: La ilusión es esencialmente el "Sueño de la Vida", una ola del "Océano de los Sueños". El mundo tal como lo percibimos es el flujo incesante de esos sueños.
- La triada de la ilusión: La ilusión está compuesta por los tres elementos que definen lo efímero, forma, movimiento, tiempo, y que son la misma cosa, sueño.
2. La identidad ilusoria
El aspecto más crucial de la ilusión es que crea la separación, el yo individual, lo cual es fuente de conflictos.
- El yo es ficción: El "yo, la persona, -que forma parte del sueño- es ficción". Esta identidad separada es la forma más densa de la ilusión.
- El velo de la memoria: La ilusión se sostiene gracias a la memoria, que crea la sensación de una identidad continua y lineal (el yo). La memoria engendra el tiempo, y el tiempo -que forma parte del sueño- es otro elemento de la ilusión.
El resultado: La ilusión es el juego de la "consciencia de estar" (el reconocimiento de la individualidad), que nos distrae de la "consciencia de ser" (la UNIDAD).
3. La relación con la Consciencia (el espejo)
La ilusión es inseparable de la Consciencia, pero no la afecta.
- Dependencia: La Consciencia es la base de lo efímero. La ilusión no podría manifestarse sin la Consciencia para iluminarla: "Sin consciencia no hay mundo (no hay ilusión de mundo)".
- Inafectabilidad: La Consciencia actúa como el espejo inafectable. La ilusión (los reflejos) aparece en el espejo, pero el espejo nunca se moja, se daña o se altera por lo que refleja.
Entonces tenemos que, la Consciencia ES en la ilusión, pero no es la ilusión.
4. La superación de la ilusión
La meta es trascender la ilusión, no destruirla, esto es, dejar de identificarse con ella.
- Desidentificación: La liberación se logra al desvincular lo efímero (la ilusión) de lo permanente (la Consciencia), los reflejos del espejo. Esto requiere ver la ilusión como ajena, como el sueño (práctica de desvinculación).
- Vivir en lo verdadero: La superación final es "Vivir en lo efímero desde lo permanente, en el sueño desde la Consciencia". La ilusión no desaparece, pero ya no tiene poder.
En resumen, la Ilusión es el conjunto de formas y movimientos (sueños) que operan en el tiempo y se alimentan de la memoria, creando la falsa idea del "yo" separado.
(La ilusión crea la separación, el yo individual, la fuente de conflictos)
(cx323)
5.11.2025
SALIR DEL SUEÑO
En lo referido a la consciencia en su aspecto experiencial, es muy común tratar de "hacerse consciente", una treta más del ego. La mayoría de las prácticas se centran en la atención, o lo conocido hoy día como "el mindfulness", una técnica de meditación que entrena la mente para centrarse en el momento presente sin juzgar, se enfoca en observar internamente los pensamientos, sentimientos, sensaciones a medida que ocurren, y externamente el mundo que nos rodea. Estas prácticas tienen sus beneficios (relajación, reducción del automatismo mental y con ello el estrés y la ansiedad, mejorar la concentración, etc. ) pero se quedan en el aspecto superficial y no se acercan al verdadero meollo de la cuestión: alcanzar la Consciencia, lo que ES, ser, pues pasa desapercibido alcanzar ESO, la paz, la verdadera paz. Entonces, no se trata tanto de agregar consciencia, sino detener la producción de "reflejos" y "carga", desinhibirse de la ilusión.
Así, proponemos la práctica inversa: dejar de crear realidad efímera:
El aspecto más importante no es tanto la acción de buscar la Consciencia, sino la suspensión consciente del mecanismo que crea el yo´, el mundo efímero, el sueño, dejar de hacer lo que no es esencial.
La importancia práctica, veamos.
- El pensamiento es forma y movimiento: Ejecutar el pensamiento es movimiento y está directamente ligado a la creación de forma y tiempo (el mundo efímero). La existencia del yo depende de la memoria (pensamiento sobre el pasado...).
- El cese del pensamiento es el consciente Ahora: Cuando el pensamiento (movimiento) cesa, se accede a la Quietud completa y al Ahora inamovible. Este es el estado de Vacío, idéntico a la Consciencia (Lo que ES).
- La práctica inversa: no crear (sueño, ilusión): La aplicación práctica esencial es la disciplina de la quietud mental que comienza con el silencio de la mente y llega o recala en la consciencia de silencio, la Quietud consciente.
- Detener la producción del yo: Practicar activamente la no-identificación con el contenido del pensamiento. Cada pensamiento, cada juicio, cada recuerdo es una carga y un ladrillo en la construcción del yo efímero. La práctica es dejar de poner esos ladrillos.
- Abolición del tiempo: El pensamiento es el motor del tiempo. Al cesar el pensamiento, se elimina la proyección al futuro y la vuelta al pasado, forzando la mente a residir en el Ahora. Al habitar el consciente Ahora, se habita lo inamovible.
De la Consciencia de Estar a ser ESO: Solo en el cese total del pensamiento se disuelve el observador (la consciencia de estar) y lo observado, culminando en la inmersión en ESO ("sentido del consciente Vacío").
En resumen: La práctica de extrema importancia no es "hacer consciente" el mundo (el sueño), sino "deshacer" la mente para revelar el fundamento que ya está ahí. Es la "Quietud como herramienta de realización." El objetivo no es reformar el yo, sino desactivar su motor para revelar la Consciencia de Ser pura.
Detrás de la mente, del yo, sucede lo que ES - Detrás del sueño, de la ilusión, se revela ESO
(cx300)