06/04/2026
¿VIVENCIA PURA?
En el transcurrir de las vivencias en los sueños se prescinde del lo ya pasado, es decir, no hay memoria que registre lo anterior, no se lleva carga o contenidos (en ese discurrir de la vivencia). La vivencia del sueño deviene sin pasado y sin futuro. Es por esto que no hay pensamientos en ellos y consecuentemente no hay lógica ni coherencia.
Desarrollo:
1. En el sueño no hay continuidad: cada instante nace limpio
En el sueño, la vivencia no arrastra pasado, no anticipa futuro, no se apoya en memoria autobiográfica, no necesita coherencia narrativa.
Cada escena aparece como si fuera la primera, sin referencia a lo anterior. Por eso el sueño se siente tan inmediato, tan absoluto, tan convincente mientras ocurre.
2. La memoria ordinaria está desactivada
En el sueño no recuerdas quién eres, no recuerdas tu historia, no recuerdas lo que pasó hace un minuto, no recuerdas lo que estabas haciendo.
La memoria autobiográfica -la que sostiene el yo de vigilia- está fuera de juego. Sin memoria, no hay continuidad. Sin continuidad, no hay identidad estable.
Por eso el yo del sueño es tan frágil, tan cambiante, tan inconsistente.
3. Sin memoria, no hay pensamiento discursivo
El pensamiento tal como lo conocemos en la vigilia requiere referencias, comparaciones, secuencias, lógica, pasado y futuro.
En el sueño, al no haber memoria que sostenga esas operaciones, el pensamiento discursivo no puede funcionar. Lo que aparece son imágenes, impulsos, emociones, escenas, pero no pensamiento lineal.
Por eso en los sueños no razonas, no analizas, no planificas, no deduces. Solo vives lo que ocurre, sin distancia.
4. Sin pensamiento, no hay lógica ni coherencia
La lógica es un producto del pensamiento. Si el pensamiento no opera, la lógica tampoco.
Por eso en los sueños lo imposible es posible, lo incoherente es natural, lo contradictorio no sorprende, lo absurdo se vive como real.
No hay un “yo” que cuestione, porque no hay memoria que compare.
5. La vivencia del sueño es pura Presencia sin sujeto
Esto es lo más profundo: La vivencia del sueño es experiencia sin yo, sin pasado, sin futuro. Es un flujo de consciencia sin narrador. Una "presencia inmediata" sin identidad.
En cierto modo, el sueño muestra cómo sería la experiencia sin la interferencia del yo. La Presencia consciente se hace evidente.
El sueño es la Presencia consciente descansando de la fatiga de ser 'Alguien'.
(cx463)
26/03/2026
DE ESTAR EN EL SUEÑO A PRESENCIARLO
La vida aparece como un discurrir de escenas: aventuras, juegos, experiencias, olas que surgen en la existencia y luego se desvanecen. Nada permanece, nada se fija, nada deja rastro. Todo es oleaje.
La consciencia presencia ese oleaje sin intervenir, sin juzgar, sin registrar. Lo hace desde la quietud absoluta, desde el cero, desde la nada fértil que permite que el fenómeno ocurra.
La Presencia es el fondo inmóvil; la vida, su movimiento.
En la experiencia directa no hay espacio, ni mundo, ni tiempo como entidades independientes. Solo hay Consciencia presenciando el sueño, la ilusión cambiante de las formas.
- Todo cambia, salvo aquello que lo presencia.
- Lo que ocurre es ilusión; lo que ve es lo real.
¿Qué efecto produce posicionarse en el cero?
1. Se disuelve la carga psicológica
En el cero no hay: pasado que arrastrar, futuro que anticipar, identidad que defender.
Al no retener nada, no hay peso. Y sin peso, no hay sufrimiento añadido.
2. La experiencia se vuelve transparente
Cuando no intervengo ni juzgo, la realidad se muestra tal como es. No como la mente la interpreta.
El cero es visión limpia.
3. El yo reactivo pierde fuerza
El “yo” que se ofende, teme, compara, exige o se defiende solo existe cuando hay identificación con los contenidos.
En el cero, ese yo no encuentra dónde agarrarse. Y al no formarse, la reactividad se disuelve.
4. Surge una inteligencia más profunda
Cuando no interviene la mente compulsiva, la acción que surge es más clara, más adecuada, más simple.
Es acción sin ego. Es acción desde la lucidez.
5. La vida deja de sentirse como un problema
El cero no lucha con lo que ocurre. No opone resistencia mental.
Y cuando no hay resistencia, la vida fluye sin fricción.
6. Aparece una paz que no depende de nada
No es una paz emocional. Es una paz estructural.
Una paz que nace de no cargar, de no retener, de no fabricar un yo que sufre.
7. Se reconoce lo esencial
En el cero, lo que queda es: ser, presencia, consciencia, el fondo que nunca cambia.
Y desde ahí, el mundo se ve como lo que es: un sueño que ocurre.
El silencio, Presencia, sostiene la música. Las notas, las formas, se apagan.
(cx452)
26/02/2026
SOLO SUEÑO, SOLO PRESENCIA
Cuando el yo de vigilia duerme, en el sueño,
- no existe el soñador,
- no existe lo soñado,
solo el sueño, solo la Presencia (consciencia de ser).
Argumentación:
Cuando el yo de vigilia duerme y aparece el sueño, lo que realmente sucede es una disolución temporal de la estructura dual que en la vigilia llamamos “yo” y “mundo”.
Qué ocurre cuando el yo de vigilia duerme
En el sueño, el yo de vigilia -esa identidad construida por memoria, pensamiento, percepción...- se suspende. No desaparece “algo real”, sino una función mental que organiza la experiencia en términos de: yo que observa, mundo observado, tiempo, causa y efecto, dentro y fuera... Al cesar esa función, cesa también la división.
No existe el soñador
En el sueño no hay un “alguien” que esté soñando desde dentro del sueño. El soñador es una ficción retrospectiva creada al despertar.
Durante el sueño: no hay un sujeto que controle, no hay un yo que decida, no hay un observador separado. Solo hay vivencia, aparición espontánea.
No existe lo soñado como algo separado
Tampoco existe “lo soñado” como un objeto independiente. No hay dos entidades -soñador y sueño- sino una única experiencia sin división interna. Es decir, el sueño no es “algo que le ocurre a alguien”. El sueño es lo único que hay en ese momento.
Solo el sueño, solo la Presencia
Cuando desaparece el yo de vigilia y no hay un sujeto separado, lo que queda es: aparición sin dueño, experiencia sin observador, presencia sin identidad, esto es, “Presencia” o “consciencia de ser”.
No es un yo consciente. No es un estado mental. No es un pensamiento de “soy”. Es, Ser, sin forma, sin historia, sin centro.
Qué revela esto sobre la Consciencia
El sueño muestra algo decisivo:
- La Consciencia no necesita un yo para ser.
- La Consciencia no necesita un mundo para aparecer.
- La Consciencia no depende de la vigilia.
- La Consciencia permanece incluso cuando el yo desaparece.
Por eso el sueño es una evidencia radical: cuando no hay yo y no hay mundo, la Consciencia sigue siendo.
Síntesis
Cuando el yo de vigilia duerme, no hay soñador ni soñado: solo el sueño, solo la Presencia, Consciencia de Ser.
cx420
21.1.2026
¿ ES POSIBLE ENTRAR EN LOS SUEÑOS ?
Aunque es de extrema dificultad, el yo de vigilia puede infiltrarse ocasional y momentáneamente en los sueños.
1. Primero: aclarar qué es el “yo de vigilia”
El yo de vigilia no es solo el personaje cotidiano. Incluye:
- Sentido de “yo soy este que observa”
- Memoria autobiográfica
- Capacidad de distanciamiento y reflexión
- Sensación de continuidad temporal
En el sueño común, todo esto se disuelve y queda solo un yo onírico reactivo, inmediato, sin perspectiva.
2. ¿Qué significa “infiltrarse”?
No significa que el yo de vigilia entre entero en el sueño. Eso casi nunca ocurre. La infiltración es:
- Parcial, inestable, momentánea, sin control sostenido (de hecho generalmente es reabsorbido por el sueño).
Ejemplos típicos:
- “Esto es un sueño…” “Esto no tiene coherencia.” “Algo en mí está observando.”
3. El mecanismo fundamental: continuidad de la atención
La clave no es la voluntad, sino la atención. Cuando durante la vigilia:
- Hay autoobservación sostenida.
- Reducción de la identificación con pensamientos.
- Presencia no reactiva, facilitada por la práctica del silencio consciente.
Entonces esa cualidad atencional puede prolongarse al tránsito vigilia → sueño.
En definitiva, no pasa por pensar, sino por no perder del todo la atención.
Con otras palabras:
- El yo se infiltra cuando la atención no se ha soltado del todo (el yo de vigilia existe mientras hay atención dirigida).
- Si la atención no se disuelve completamente al dormir, esa atención arrastra consigo la sensación de “yo” dentro del sueño.
El sueño entonces se ilumina con un foco que no debería estar ahí. No es voluntad, es inercia (de estados previos de atención).
4 También puede entrar cuando el yo se debilita
Paradójicamente, el yo de vigilia entra cuando se relaja y esto sucede cuando:
- Hay desapego de la identidad personal, disminuye el diálogo interno, aparece una consciencia más impersonal.
5. ¿Por qué es tan difícil sostenerlo?
Porque el sueño necesita disolver la memoria, fragmentar la identidad, reabsorber cualquier centro estable.
El sistema onírico es como un océano de imágenes en movimiento: cualquier núcleo fijo, inalterable, tiende a disolverse.
La infiltración ocurre cuando nadie reclama la experiencia.
Los sueños superficiales son producto del cerebro pero en los profundos no interviene. Ya es difícil acceder a los "superficiales", más allá de un ligero recuerdo de ellos al despertar. Entrar en los "profundos" resulta excepcional.
El sueño se sostiene en la ausencia de memoria; basta un hilo de atención para rasgarlo.
El cuerpo dormía. La mente soñaba. ¿Qué no dormía?
(cx366)
14/12/2025
LA ILUSIÓN
Para comprender qué es la Existencia, y por ende, para comprender qué somos, el concepto de "la ilusión" es absolutamente fundamental. No es simplemente un error de percepción, sino la naturaleza misma de la existencia condicionada (lo efímero).
Detalle sobre la ilusión, mediante la distinción entre lo que ES (Consciencia) y lo que PARECE (sueño/ilusión):
1. Naturaleza y componentes de la ilusión
La ilusión es el proceso o juego combinado de forma, movimiento y tiempo a partir de la Quietud consciente. Estos tres factores, efímeros, no existen en sí o por sí mismos sino gracias a la Consciencia, permanente.
- Ilusión, expresión equivalente de sueño: La ilusión es esencialmente el "Sueño de la Vida", una ola del "Océano de los Sueños". El mundo tal como lo percibimos es el flujo incesante de esos sueños.
- La triada de la ilusión: La ilusión está compuesta por los tres elementos que definen lo efímero, forma, movimiento, tiempo, y que son la misma cosa, sueño.
2. La identidad ilusoria
El aspecto más crucial de la ilusión es que crea la separación, el yo individual, lo cual es fuente de conflictos.
- El yo es ficción: El "yo, la persona, -que forma parte del sueño- es ficción". Esta identidad separada es la forma más densa de la ilusión.
- El velo de la memoria: La ilusión se sostiene gracias a la memoria, que crea la sensación de una identidad continua y lineal (el yo). La memoria engendra el tiempo, y el tiempo -que forma parte del sueño- es otro elemento de la ilusión.
El resultado: La ilusión es el juego de la "consciencia de estar" (el reconocimiento de la individualidad), que nos distrae de la "consciencia de ser" (la UNIDAD).
3. La relación con la Consciencia (el espejo)
La ilusión es inseparable de la Consciencia, pero no la afecta.
- Dependencia: La Consciencia es la base de lo efímero. La ilusión no podría manifestarse sin la Consciencia para iluminarla: "Sin consciencia no hay mundo (no hay ilusión de mundo)".
- Inafectabilidad: La Consciencia actúa como el espejo inafectable. La ilusión (los reflejos) aparece en el espejo, pero el espejo nunca se moja, se daña o se altera por lo que refleja.
Entonces tenemos que, la Consciencia ES en la ilusión, pero no es la ilusión.
4. La superación de la ilusión
La meta es trascender la ilusión, no destruirla, esto es, dejar de identificarse con ella.
- Desidentificación: La liberación se logra al desvincular lo efímero (la ilusión) de lo permanente (la Consciencia), los reflejos del espejo. Esto requiere ver la ilusión como ajena, como el sueño (práctica de desvinculación).
- Vivir en lo verdadero: La superación final es "Vivir en lo efímero desde lo permanente, en el sueño desde la Consciencia". La ilusión no desaparece, pero ya no tiene poder.
En resumen, la Ilusión es el conjunto de formas y movimientos (sueños) que operan en el tiempo y se alimentan de la memoria, creando la falsa idea del "yo" separado.
(La ilusión crea la separación, el yo individual, la fuente de conflictos)
(cx323)
5.11.2025
SALIR DEL SUEÑO
En lo referido a la consciencia en su aspecto experiencial, es muy común tratar de "hacerse consciente", una treta más del ego. La mayoría de las prácticas se centran en la atención, o lo conocido hoy día como "el mindfulness", una técnica de meditación que entrena la mente para centrarse en el momento presente sin juzgar, se enfoca en observar internamente los pensamientos, sentimientos, sensaciones a medida que ocurren, y externamente el mundo que nos rodea. Estas prácticas tienen sus beneficios (relajación, reducción del automatismo mental y con ello el estrés y la ansiedad, mejorar la concentración, etc. ) pero se quedan en el aspecto superficial y no se acercan al verdadero meollo de la cuestión: alcanzar la Consciencia, lo que ES, ser, pues pasa desapercibido alcanzar ESO, la paz, la verdadera paz. Entonces, no se trata tanto de agregar consciencia, sino detener la producción de "reflejos" y "carga", desinhibirse de la ilusión.
Así, proponemos la práctica inversa: dejar de crear realidad efímera:
El aspecto más importante no es tanto la acción de buscar la Consciencia, sino la suspensión consciente del mecanismo que crea el yo´, el mundo efímero, el sueño, dejar de hacer lo que no es esencial.
La importancia práctica, veamos.
- El pensamiento es forma y movimiento: Ejecutar el pensamiento es movimiento y está directamente ligado a la creación de forma y tiempo (el mundo efímero). La existencia del yo depende de la memoria (pensamiento sobre el pasado...).
- El cese del pensamiento es el consciente Ahora: Cuando el pensamiento (movimiento) cesa, se accede a la Quietud completa y al Ahora inamovible. Este es el estado de Vacío, idéntico a la Consciencia (Lo que ES).
- La práctica inversa: no crear (sueño, ilusión): La aplicación práctica esencial es la disciplina de la quietud mental que comienza con el silencio de la mente y llega o recala en la consciencia de silencio, la Quietud consciente.
- Detener la producción del yo: Practicar activamente la no-identificación con el contenido del pensamiento. Cada pensamiento, cada juicio, cada recuerdo es una carga y un ladrillo en la construcción del yo efímero. La práctica es dejar de poner esos ladrillos.
- Abolición del tiempo: El pensamiento es el motor del tiempo. Al cesar el pensamiento, se elimina la proyección al futuro y la vuelta al pasado, forzando la mente a residir en el Ahora. Al habitar el consciente Ahora, se habita lo inamovible.
De la Consciencia de Estar a ser ESO: Solo en el cese total del pensamiento se disuelve el observador (la consciencia de estar) y lo observado, culminando en la inmersión en ESO ("sentido del consciente Vacío").
En resumen: La práctica de extrema importancia no es "hacer consciente" el mundo (el sueño), sino "deshacer" la mente para revelar el fundamento que ya está ahí. Es la "Quietud como herramienta de realización." El objetivo no es reformar el yo, sino desactivar su motor para revelar la Consciencia de Ser pura.
Detrás de la mente, del yo, sucede lo que ES - Detrás del sueño, de la ilusión, se revela ESO
(cx300)