02/05/2026
¿Por qué lo permanente es nuestro verdadero hogar?
Permanente: Vacío, Quietud, Ahora, que es Presencia, que es Consciencia.
1
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque no puede perderse
Todo lo efímero, pensamientos, emociones, logros, relaciones, estados, incluso la propia imagen de uno mismo aparece y desaparece. Buscar estabilidad ahí convierte la vida en una persecución constante. Lo permanente, en cambio, -la Presencia, el simple hecho de ser- no cambia ni se va: es lo único que no puede ser arrebatado.
2
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque no depende de condiciones
Lo efímero necesita circunstancias favorables: ánimo, reconocimiento, seguridad, compañía...
Lo permanente -la Presencia, el simple hecho de ser- no depende de nada para existir. No exige, no falla, no se altera por lo que ocurre.
3
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque siempre está disponible
Antes de cualquier pensamiento ya hay Presencia; durante cualquier emoción, también; después de cualquier experiencia, sigue ahí.
Mientras lo cambiante va y viene, lo permanente permanece como fondo constante de toda vivencia.
4
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque no puede ser amenazado ni dañado
Todo lo que cambia puede deteriorarse o perderse. Lo permanente, al no estar sujeto al cambio, es inafectado e indestructible: permanece intacto ante cualquier circunstancia, como el fondo que no se altera por lo que aparece en él.
5
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque ofrece estabilidad y paz incondicionales
No es un refugio que dependa de que “todo vaya bien”. Es una quietud que está presente incluso en medio del conflicto o la incertidumbre, fuera del alcance del tiempo y del devenir.
6
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque elimina la sensación de carencia
Vivir solo en lo efímero genera búsqueda constante e insatisfacción.
Al reconocer lo permanente, esa sensación se disuelve: no porque cambie el mundo, sino porque deja de sentirse que falta algo esencial. Lo esencial es el hogar.
7
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque es origen y fondo de toda experiencia
No es un lugar al que haya que ir. Es el “ahora” que siempre está, el fondo en el que todo aparece. Nunca nos hemos movido de ahí; solo pasa inadvertido entre el cambio continuo.
8
Lo permanente es nuestro verdadero hogar porque da sentido a lo efímero
Cuando lo cambiante se vive desde lo permanente, deja de ser amenaza o carga.
Lo efímero se vuelve expresión en lugar de prisión: algo que ocurre en lo estable, no algo de lo que dependa nuestra estabilidad.
Síntesis:
Lo permanente es el verdadero hogar porque es lo único inmutable, independiente e indestructible; el fondo siempre presente que permite habitar lo cambiante con estabilidad, plenitud y sin miedo a la pérdida.
cx482
01/05/2026
INTEGRACIÓN, FUSIÓN
Vivir solo en lo efímero sin participación de lo permanente es vivir partidos por la mitad.
Desarrollo
Vivir únicamente en lo efímero es estar atrapados por lo que cambia: pensamientos que vienen y van, emociones que suben y bajan, circunstancias que se transforman sin cesar. Cuando la atención se fija solo en lo que pasa, la existencia es inestable, frágil, siempre pendiente de lo siguiente.
Pero lo efímero no es todo lo que somos. Hay un fondo permanente -la Presencia, el Ahora que ES- que sostiene cada forma sin ser afectado por ninguna. Cuando ignoramos ese fondo y nos identificamos solo con lo que cambia, vivimos “partidos por la mitad”: una parte de nosotros corre detrás del devenir, mientras la otra, la más profunda, permanece inadvertida.
Esa división se manifiesta como sensación de carencia, de búsqueda constante, de no llegar nunca a algo definitivo. Falta algo, pero no porque falte algo en el mundo, sino porque "falta la conexión con lo que no cambia".
Participar desde lo permanente no significa abandonar lo efímero, sino integrarlo. Las formas pasan, el fondo permanece; los acontecimientos se mueven, la Presencia es inmóvil; la vida cambia, lo que la sostiene no cambia.
Cuando lo efímero y lo permanente se fusionan, la vida se vuelve completa. Ya no vivimos partidos por la mitad, sino desde la totalidad:
- lo que pasa se vive plenamente,
- y lo que ES se reconoce como "el hogar" que nunca se pierde.
Comentarios
El espacio donde todo ocurre, la Presencia, siempre es paz.
Nuestro "hogar" esencial está fuera del alcance de las circunstancias.
La inestabilidad emocional no es un fallo personal, sino un síntoma de vivir solo en lo efímero.
Ninguna mejora externa -logros, relaciones, proyectos- puede sustituir la estabilidad que da la Presencia.
En la práctica, basta con detenerse un instante y notar que, pase lo que pase, hay un fondo que no se mueve. Ese reconocimiento es ya participación en lo permanente.
Cuando solo vivimos en lo efímero, cada cambio parece una amenaza. Cuando vivimos desde lo permanente, los cambios se vuelven manejables, incluso naturales.
Cada vez que notemos tensión, prisa, miedo o búsqueda compulsiva, podemos hacer algo muy simple: Volver a la sensación básica de ser, volver al hogar.
Mientras no completemos vivir lo efímero desde lo permanente, el mundo -interno y externo- nos zarandeará.
cx480
28.4.2026
PRESENCIA, EL SOPORTE SOBRE EL QUE TODO OCURRE
La Presencia consciente o consciencia de sí de ser no es un observador o testigo de lo que está ocurriendo en el devenir sino el soporte de todo lo que sucede. Es la pantalla sobre la que se proyecta la película, el papel sobre el que se desliza el bolígrafo, el cielo por el que discurren las nubes. La Presencia es el soporte limpio e inmóvil sobre el que todo ocurre. También el yo forma parte de lo que ocurre.
Desarrollo
La Presencia consciente -la consciencia de sí de ser- no es un observador externo ni un testigo separado que mira lo que ocurre en el devenir. Esa imagen todavía pertenece al ámbito del yo, que se concibe a sí mismo como alguien que observa “algo” desde fuera.
La Presencia no observa: sostiene. No es un punto dentro de la experiencia, sino el fondo en el que toda experiencia aparece.
Es la pantalla sobre la que se proyecta la película, el papel sobre el que se desliza el bolígrafo, el cielo por el que discurren las nubes.
- La pantalla no interviene en la película, pero sin ella no habría imagen.
- El papel no dicta lo que se escribe, pero sin él no habría trazo.
- El cielo no empuja a las nubes, pero sin él no habría espacio para su movimiento.
Así es la Presencia, el soporte limpio, silencioso e inmóvil sobre el que todo ocurre.
Todo lo que aparece -pensamientos, emociones, sensaciones, acontecimientos, incluso la sensación de “yo”- surge en esa Presencia y se desvanece en ella. Nada queda fuera de su campo. Nada ocurre al margen de ella. Incluso el yo, con su historia, sus deseos, sus miedos y sus interpretaciones, es solo otra forma que aparece en la Presencia, igual que una nube aparece en el cielo o una imagen en la pantalla.
La Presencia no es un personaje dentro o fuera de la escena: es aquello que permite que la escena exista. Y, sin embargo, permanece intacta, inafectada, siempre igual. Las formas cambian, se mueven, nacen y mueren; la Presencia no se mueve, no cambia, no nace ni muere.
Reconocer esto es pasar de ser un “yo que observa” a descubrir la apertura en la que todo se da. Verificar.
La Presencia no observa: sostiene. Es el fondo inmóvil sobre el que todo ocurre.
La Presencia no nace ni muere; solo las formas que aparecen en ella lo hacen.
cx477
24/04/2026
Del Vacío venimos.
Al Vacío volveremos.
¿Cuál es la clave de lo Permanente?
- La clave de lo Permanente es (comprender) que el Vacío no es ausencia sino Presencia. Esa clave, esa Presencia siempre ES, pase lo que pase, valga decir, siempre, siempre está viva.
- La Nada, Vacío, Cero, no es un “no-ser”, sino ser sin forma. Todo lo abarca la Consciencia.
Desarrollo:
La clave de lo Permanente es comprender que el Vacío no es ausencia, sino Presencia. No es un “nada” muerto, sino una nada viva. Ese Vacío -que también llamamos Nada, Cero o Ser sin forma- no es un “no-ser”, sino ser sin limitación, ser antes de toda forma.
Lo Permanente es eso, una Presencia que siempre ES, pase lo que pase. No nace, no cambia, no desaparece. Permanece igual cuando todo lo demás aparece y se desvanece. El yo, la mente, el cuerpo, las experiencias…, todo eso surge dentro de esa Presencia y vuelve a disolverse en ella. Pero la Presencia misma nunca se mueve. Por eso decimos: Todo lo abarca la Consciencia. Todo surge de Ella y a Ella regresa. Reconocer esto no es un acto intelectual, sino una evidencia directa: cuando la forma se aquieta, el fondo se revela.
Comentarios:
Comprender que el Vacío no es ausencia sino Presencia transforma radicalmente la mirada. Porque entonces el Vacío deja de ser un abismo temido y se revela como el fondo vivo, silencioso e inmutable en el que todo surge. No es carencia, sino plenitud sin forma. No es negación, sino posibilidad infinita.
Cuando se reconoce que el Vacío es Presencia, se descubre que lo Permanente no está lejos ni oculto: es el fondo de cada instante, accesible ahora mismo. No hay que alcanzarlo, solo dejar de confundirlo con las formas que pasan.
Si el Vacío es Presencia Viva, entonces nada se puede perder realmente. La forma (lo efímero) es como el hielo, y el Vacío es el agua. El hielo puede derretirse y perder su forma, pero ni una sola gota de su sustancia se pierde; solo regresa a su estado libre, sin límites.
El 0, Vacío o nada no es ausencia, sino Consciencia, Presencia viva.
cx476
11.04.2026
PRESENCIA EN SU ESTADO PURO
Cuanto mayor acercamiento hay al 0, a la nada, con mayor luminosidad brilla la Consciencia.
- Acercarse al 0 implica el decaimiento del yo de vigilia.
- Si el yo de vigilia se apaga, la memoria general se apaga. También se detiene la posibilidad de registrar lo que acontece.
Esto indica la imposibilidad de saber que ocurre ahí, en el 0, más allá de inferir el devenir de los sueños de los que únicamente tenemos cierta constancia gracias a los duermevelas pues el yo no está completamente apagado.
Desarrollo:
1. Acercarse al 0 implica el desvanecimiento del yo de vigilia
El yo de vigilia es memoria, identidad, continuidad, registro, interpretación. Cuando este yo se debilita también se debilita la capacidad de recordar, registrar, narrar, dar forma a la experiencia.
El yo es el “escriba” de la experiencia. Si el escriba se apaga, no queda nadie para escribir.
2. Cuando el yo se apaga, la memoria se apaga
Sin yo, no hay memoria. Sin memoria, no hay registro. Sin registro, no hay relato.
Por eso no sabemos qué ocurre en el 0, no porque no ocurra nada, sino porque no queda nadie que pueda saberlo.
La Consciencia puede estar plenamente presente, pero sin un yo que la recoja, la traduzca o la recuerde.
3. El 0 es inaccesible para el yo, pero no para la Consciencia
El 0 no es la nada. Es la ausencia de forma, la ausencia de yo, la ausencia de memoria.
Es el punto donde la Consciencia brilla sin interferencias, pero donde el yo no puede entrar.
El yo solo puede inferir lo que ocurre allí por los restos de sueños, los fragmentos obtenidos gracias al duermevela, las transiciones entre estados. Es como intentar recordar lo que ocurre cuando uno está profundamente dormido: la Consciencia está, pero el yo no.
El 0 no es la nada, sino la Consciencia sin yo; y como el yo es quien recuerda, nada puede saberse de ese estado salvo por los ecos que emergen, cuando emergen, en el sueño. Puede haber registro en los sueños más superficiales pero en los profundos, que es cuando se alcanza el 0 o la nada, es prácticamente imposible o al menos extremadamente difícil.
Así, para que haya un "alguien" que cuente la experiencia, debe haber un residuo de yo; pero para que la Consciencia brille en su totalidad (0), el yo debe estar completamente ausente.
Comentarios:
El yo de vigilia es un filtro opaco. Cada pensamiento es una mota de polvo sobre la lámpara. Al acercarse al 0, retiramos los filtros. La Consciencia no "aumenta", simplemente deja de estar obstruida. La luminosidad es la naturaleza del Vacío.
El duermevela es la rendija por la que espiamos el Anverso. El yo está lo suficientemente diluido para no estorbar, pero lo suficientemente encendido para "tomar notas".
Lo que inferimos de los sueños es solo la "orilla" del Océano. El 0 profundo es inaccesible para la memoria porque la memoria es, por definición, una carga, y en el 0 la carga es inexistente.
El momento de mayor plenitud y luz es precisamente aquel que el yo no puede reclamar como suyo ni guardar en su caja de recuerdos.
cx468
10/04/2026
PRESENCIA ÍNTIMA DE SER
Esa misma Presencia consciente o consciencia de sí de ser que verificamos en nosotros mismos es la que "mantiene” con vida a vegetales y animales e igualmente la misma que sostiene la configuración del átomo, de la molécula, de la célula que dan lugar a la vida, la misma que hace posible el universo, el sueño, todo lo efímero.
Comentarios:
La ciencia ordinaria ve fuerzas (electromagnetismo, gravedad, interacción nuclear) pero es la Consciencia sosteniéndolo todo. Esa misma Presencia que sentimos es la que mantiene los electrones en sus orbitales. Y no es que el átomo tenga consciencia, es que la Consciencia ES en el átomo.
Vegetales, animales y humanos son simplemente, digamos, "terminales" con distintos niveles de complejidad para que la misma Consciencia se experimente.
- En el mineral, la Consciencia es Estructura.
- En el vegetal, es Crecimiento/Sensibilidad.
- En el animal, es Instinto/Movimiento.
- En el humano, tiene la capacidad de Auto-reconocerse (volver la vista hacia el Anverso).
El "soporte" es idéntico. La electricidad es la misma, ya sea que encienda una bombilla humilde o un complejo superordenador.
La Presencia es el pegamento del universo; sin Ella, la forma es imposible.
cx467
07/04/2026
PRESENCIA CONSCIENTE ¿INTEGRACIÓN?
Ordinariamente percibimos una parte de la vivencia y omitimos las demás, sentimos algo pero no sentimos todo lo demás, nos enfocamos en una cosa desentendiéndonos de todo lo que no es esa cosa... ¿La Presencia consciente puede "integrarlo" todo, ver la unidad en la multiplicidad...?
Desarrollo:
1. La percepción ordinaria es selectiva por naturaleza
En la vida cotidiana atendemos a una cosa y excluimos miles, sentimos un aspecto y omitimos los demás, nos enfocamos en un punto y perdemos el campo, vivimos desde un yo que selecciona, filtra y descarta. La mente funciona así: es un mecanismo de enfoque, no de totalidad. Por eso la experiencia ordinaria es fragmentaria.
2. La Presencia consciente no selecciona: simplemente ES
La Presencia no funciona como la mente. No enfoca, no elige, no descarta.
La Presencia, no se centra en un objeto, no se identifica con una sensación, no se pierde en un pensamiento, no se contrae alrededor de un yo. La Presencia es campo abierto, no punto de vista.
3. ¿Puede la Presencia “integrarlo” todo?
Sí, pero no como un acto voluntario. No es que la Presencia haga un esfuerzo por integrar. Es que la Presencia ya es el espacio donde todo está integrado.
Cuando la atención deja de contraerse en un solo objeto se siente el cuerpo entero (1), se escucha el ambiente entero, se percibe el momento entero, se reconoce la unidad de lo que aparece. La multiplicidad sigue ahí, pero vista desde un fondo único.
4. La unidad no es algo que se construye: es algo que se revela
La mente divide. La Presencia no.
Cuando la mente se relaja lo que parecía separado se muestra unido, lo que parecía fragmentado se muestra continuo, lo que parecía “yo” y “no yo” se muestra como un mismo campo.
La unidad no es una idea, es la estructura misma de la experiencia cuando no está filtrada por el yo. Detrás del yo, de la mente, conteniéndolo, en primera instancia está el mundo, está la vivencia. Si se quita el yo queda el mundo, algo más amplio que él.
5. ¿Qué significa “integrarlo todo”?
Significa sentir sin excluir, percibir sin contraerse, estar sin elegir. Todo ocurre en, digamos, el mismo espacio consciente.
La Presencia no dice “esto sí, esto no”. La Presencia incluye.
La Presencia consciente no integra la multiplicidad, es el espacio donde la multiplicidad ya es una unidad.
Comentarios:
La Presencia consciente no "suma" las partes para hacer un todo. La Presencia es el Campo (el 0) donde todas las partes aparecen simultáneamente.
Ver la unidad no significa que dejes de ver las diferencias (sigues viendo que un gato no es una mesa). Significa que comprendes que la sustancia de la que están hechos es la misma. Es como ver un océano: puedes ver miles de olas (multiplicidad), pero sabes que todas son Agua (unidad).
En la Presencia, lo múltiple se muestra como variaciones de una misma unidad.
(1) Como ejercicio, este podría ser un buen punto de partida para "integrar".
La Presencia no suma partes: disuelve fronteras.
cx464
25/03/2026
La consciencia de sí de ser, la Presencia, ve. Pero sobre lo que ve, no juzga ni interviene ni registra.
- Ve: hay claridad, lucidez, percepción directa. No hay pensamiento, no hay sentimiento, no hay movimiento.
- No juzga: no etiqueta lo que aparece como bueno, malo, correcto o incorrecto. Ve sin contaminar la percepción. El yo no reacciona. Queda la experiencia desnuda.
- No interviene: no intenta cambiar la experiencia, no pone ni quita. En la experiencia no hay interferencia.
- No registra: no acumula pasado, no anota en la memoria.
La Presencia no retiene, no hay carga, no queda huella. Así nada la perturba. La Presencia es el despego absoluto. El espejo puede reflejar una montaña nevada, un incendio devastador o un rostro sonriente, pero en el instante en que el objeto se retira, el espejo vuelve a estar puro, vacío, disponible. La Presencia no tiene que "esforzarse" en olvidar; por su naturaleza, no puede ser manchada por lo que refleja.
La Presencia ve, ¿Qué ve?
La Presencia “ve” lo que ya está ahí, el espejo y los reflejos.
- Ve lo que ES, se ve, anverso: autoconsciencia, existir, reconocimiento de la consciencia de sí de ser. En Vacío, Quietud, Ahora. Ve solo el hecho puro de ser.
- Ve lo que ESTÁ, el escenario, reverso: el mundo, la vida, el sueño. En forma, movimiento, tiempo. Ve todo lo que surge o aparece, pero de un modo distinto al yo. No selecciona, no interpreta, no compara. Simplemente constata.
La Presencia ve su propia naturaleza inmóvil y ve también el movimiento que ocurre, digamos, dentro de ella.
¿Por qué es tan difícil vivir desde ahí?
Porque la mente condicionada hace justo lo contrario y es a lo que estamos acostumbrados: interpreta, compara, recuerda, anticipa. La Presencia, en cambio, es anterior a todo eso, pero para nosotros es algo nuevo. No necesita esfuerzo; solo necesita dejar de interferir.
Sin carga, la Presencia permanece intacta. Lo que no se retiene se disuelve.
cx451
19/03/2026
¿Cómo adentrarnos en la Presencia consciente?
Observar o sentir un sonido, una idea, un deseo. Ahora preguntarse:
- ¿Qué es lo que está notando todo esto?
Ese “darse cuenta” es la Presencia. No es un objeto: es el fondo que nunca cambia, la pantalla por la que discurren las formas moviéndose en el tiempo, el espejo que acoge los reflejos. Es Vacío, Quietud, Ahora, el 0.
La Presencia es lo que queda cuando no estoy perdido en el sueño (pensamientos, sentimientos, deseos...). Es el fondo silencioso que nunca se mueve.
cx447
11.3.2026
¿Por qué la Consciencia es Presencia?
Lo que cambia no puede ser Presencia, es apariencia. Lo que permanece, que no cambia, sí.
La Consciencia no es algo que “tienes”, es lo que ES.
Presencia como estado de ser
Cuando estás completamente presente: no estás interpretando ni anticipando ni recordando. Solo estás siendo. En este sentido, la Presencia no es una actividad, sino una cualidad de la Consciencia misma.
El efecto de la Presencia en el “yo”
La Presencia tiene un efecto curioso: la narrativa del “yo” y la percepción -exterior e interior- se vuelven secundarias. No estás pensando “yo estoy aquí” o "eso es una flor". Simplemente hay consciencia de lo que ES.
La Consciencia desplegándose
La Presencia es la Consciencia, en sí misma, por sí misma, desplegándose sin objeto, sin forma, sin tiempo. Entonces, no hay dos realidades -una que ve y otra que es vista-. Es Consciencia, es Presencia.
No hay un “yo” presente. Hay Presencia donde el “yo” se desvanece.
cx432
10.3.2026
Todo sucede en la Presencia. Y esa Presencia no se apaga.
Esté donde esté, figure el yo que figure, ocurra lo que ocurra, la Consciencia, que es Presencia, siempre ES.
A lo largo de la vida (o de una sola noche de sueños), "figuramos" con mil yoes: el yo exitoso, el yo asustado, el yo padre, el yo víctima, el yo que vuela en sueños. La Presencia no se identifica con ninguna figura, del mismo modo que el agua no se vuelve "jarra" por estar dentro de una jarra. La Presencia permite que el yo "figure", pero Ella no figura; Ella ES.
cx431
17/02/2026
Presencia, un trono sin rey. Ser en Ello.
En la práctica, la Presencia es como un trono vacío: no necesita un monarca que lo ocupe. No hay un “yo” que gobierne, controle o posea la experiencia. La consciencia está ahí, abierta, disponible, sin dueño.
En lugar de “ser alguien”, es ser esa presencia. No se trata de identificarse con un personaje, sino de descansar en lo que sostiene todo. Una existencia sin esfuerzo, sin apropiación.
En esa Presencia no hay nada, no hay nadie, solo es Consciencia.
cx411
17.2.2026
DESVINCULACIÓN: EL DECLIVE DEL YO Y EL SURGIMIENTO DE LA PRESENCIA
1. La doble cara de la existencia
Cuando se advierte que la existencia tiene dos caras -lo efímero y lo permanente- la mente común pierde su posición central. Lo que antes ocupaba todo el espacio de la experiencia queda reducido a un ámbito menor dentro de una comprensión más amplia.
2. El yo pierde su primacía
El yo, que no es más que un factor dentro de la mente, ya no ocupa el centro de la escena. Su primacía se desvanece. Lo que opera ahora en la experiencia no es el yo, sino la luz de ese espacio mayor que lo contiene.
3. La desvinculación práctica amplifica el cambio
Cuando se produce la desvinculación práctica entre ambas caras -lo efímero por un lado, lo permanente por otro- la transformación se amplifica.
Lo efímero, que antes campaba a sus anchas en un juego interminable de reacciones, interpretaciones y hábitos, ahora queda bajo la luz de lo permanente.
Todo lo que ocurre en lo efímero ha de dar cuenta, directa o indirectamente, a la presencia consciente de lo que no cambia.
4. El declive de la mente condicionada y el surgimiento de un nuevo orden
Cuando lo permanente entra en la ecuación de la experiencia, la mente condicionada pierde su monopolio. Ya no gobierna desde la sombra, ya no dicta cada movimiento, ya no impone su lectura única de lo que acontece.
Lo que antes era un dominio absoluto -reacciones automáticas, hábitos, interpretaciones, impulsos- queda ahora iluminado por un espacio más amplio que no depende de la mente.
La presencia de lo permanente actúa como una luz que revela los mecanismos del yo, y esa revelación basta para que su poder disminuya.
No se trata de destruir la mente, sino de ver su lugar. Y al ver su lugar, deja de ocupar el que no le corresponde.
Así se inaugura una etapa más fértil: la experiencia ya no está dirigida por la inercia del yo, sino por la claridad de lo que no cambia.
Comentario:
La presencia de lo permanente desactiva la tiranía de la mente condicionada. Cuando aparece lo permanente, lo efímero pierde su trono. Lo efímero ya no campa a sus anchas cuando debe responder ante lo que no cambia.
La mente limitada gobierna solo mientras no se la ve. La luz de lo permanente reordena la experiencia sin esfuerzo. Lo permanente no lucha contra lo efímero: con su presencia lo pone en su sitio.
Lo permanente no corrige lo efímero: lo expone. Y esa exposición basta para que pierda su dominio. Lo permanente no se impone: simplemente ES. Y ese "ser (locución verbal)" transforma todo lo que ocurre en su presencia. La Consciencia, sin hacer, hace.
La desvinculación entre lo efímero y lo permanente no divide la vida: la clarifica. La desvinculación práctica entre lo efímero y lo permanente no es un acto de voluntad, sino un ver claro que separa lo que antes estaba mezclado o se desconocía.
Ocaso del Yo - Alba de la Presencia.
cx410
11.2.2026
¿ PRESENCIA, VIVENCIA ?
Lo que ES, es quietud. Sobre esa quietud, el movimiento se desenvuelve. La vida entera -sus escenas, sus urgencias, sus giros- ocurre sobre ese fondo que no se mueve.
Desarrollo:
En la vida cotidiana no basta con permanecer como espectador del teatro, de la ilusión, del sueño. Es necesario conjugar Presencia, lo permanente, y vivencia, lo efímero. ¿Pero cómo?
- Conjugar Presencia y vivencia no es elegir entre ser testigo o ser actor. Es ver que el testigo y el actor están gracias a la consciencia.
- Cuando se desvincula lo permanente de lo efímero, cuando se reconoce que la vivencia cambia pero la Presencia no, entonces la Presencia se hace evidente en la vivencia.
- No es retirarse del mundo, es ser en el mundo desde lo que no cambia.
Si reflexionamos en profundidad, si además lo experimentamos, podemos advertir que esa Presencia, consciencia de ser, es más real que lo que consideramos “uno mismo” o “yo”. El yo pertenece al movimiento, efímero. La Presencia pertenece a lo que ES, permanente.
Lo que ES, la Presencia, la consciencia de ser, no se mueve, no hace, no piensa, no juzga, no interviene en la vivencia, no participa en ese movimiento. No lo empuja, no lo dirige, no lo modifica, ni tan siquiera "está en él" pues sería convertirla en un objeto o forma más, en algo que ocupa un lugar, en algo que podría aparecer o desaparecer. La Presencia simplemente ES.
Presencia, lo permanente Vivencia, lo efímero.
cx401
29.1.2026
INCONSISTENCIA DE LO EFÍMERO
Lo que hoy está, mañana no estará, porque ayer no estaba. Nada quedará del bien que hice, nada del mal al que di lugar. Pero la Presencia, sin forma, sin nombre, sin carga, ella, siempre, siempre será.
El yo, su forma, su nombre, lleva la carga, del ayer, del mañana, de la vida. Sin yo no hay carga, solo hay Presencia, es decir Vacío, Quietud, Ahora, esto es, Consciencia, solo Consciencia.
-
Comentarios:
Cuando el yo se disuelve, lo que queda es Presencia pura, sin dueño, sin juicio, sin lastre. La vida ocurre sin fricción.
Lo efímero necesita tiempo para nacer y morir. La Presencia no nace ni muere, es el fondo donde el tiempo aparece.
La Presencia no es algo que se alcanza, sino algo que se reconoce. Es el trasfondo constante detrás de cada sensación, pensamiento o emoción.
Y es lo que no se ve lo que hace posible todo lo que se ve.
cx377
19.1.2026
PRESENCIA
La consciencia de sí de ser no se mueve, es la presencia que asiste impasible al movimiento de la forma en el tiempo. Por ello no es ningún "testigo u observador", es Presencia Pura sobre la que danzan las formas, lo efímero.
¿Qué se desprende de esto (infinidad de cuestiones prácticas nos pasan desapercibidas)?
Distinción entre Presencia y observación
Observar implica distancia, separación, dualidad, mientras que la consciencia de ser es unidad, no hay distancia entre la Presencia y lo que aparece en ella: no observa desde un punto, es el espacio mismo en el que la forma se despliega, es aquello en lo que todo aparece.
El “testigo” aún pertenece al ámbito de lo efímero, mientras que la Presencia Pura es previa a toda estructura cognitiva.
La Presencia no se identifica
La consciencia de ser no se identifica con ninguna forma, estado, emoción o historia.
La identificación pertenece al yo, no a la Presencia.
La Presencia no participa del tiempo
La forma se mueve, cambia, nace y muere.
La Presencia no entra en ese movimiento.
Es el fondo inmóvil que permite que el tiempo ocurra.
La Presencia no reacciona
La forma provoca emociones, pensamientos, impulsos.
La Presencia no responde ni se altera.
Es inafectable, como el océano profundo ante el oleaje superficial.
La Presencia no es un estado
Un estado cambia, comienza y termina.
La Presencia no comienza ni termina.
Es la base constante sobre la que los estados van y vienen.
La Presencia no se alcanza: se reconoce
No se llega a ella por esfuerzo, porque nunca estuvo lejos.
Solo se deja de confundir con la forma.
Lo conocido se olvida, lo comprendido jamás se olvida.
cx363
10.12.2025
CONSCIENCIA DE SER
La “consciencia de ser” es la experiencia inmediata de reconocerse como existente, más allá de roles, pensamientos, recuerdos. Es el darse cuenta de que uno existe, sin necesidad de añadir nada más.
Rasgos principales
- Inmediatez: No depende de la memoria ni de pensamientos elaborados; es un darse cuenta directo. Es la experiencia inmediata de estar vivo, sin necesidad de pensar “yo soy”. El pensamiento "yo soy" o “yo existo” es un contenido mental; la “consciencia de ser” es la condición que hace posible ese pensamiento. Es el trasfondo sobre el cual aparecen pensamientos, sentimientos, emociones, percepciones...
- Universalidad: Todos los seres humanos pueden experimentarla, aunque a menudo queda oculta bajo la actividad mental.
- Independencia del yo o persona: No se reduce a la historia o identidad personal; es anterior a ellas. No es pensar sobre uno mismo (“soy tal persona”, “esta es mi historia”), sino sentir esa presencia. Es el fondo silencioso y estable de presencia.
- Fundamento de la experiencia: Sin consciencia de ser, no habría percepción, ni mundo, ni posibilidad de relación. Es la presencia pura que sostiene toda experiencia.
- La base inafectable: Es aquello que permanece constante a través de todos los cambios en la vida, el sueño, la muerte. Representa el principio de Existencia Pura. Es increada, inmodificable, inextinguible, permanente.
- Unidad: Estar en la consciencia de ser es comprender la UNIDAD, superando la ilusión de la individualidad o separación.
- Presencia consciente: Se manifiesta de modo práctico en el humano a través del consciente Ahora, el punto inamovible de presencia.
Ejemplos prácticos
- Cuando alguien se detiene y siente simplemente: “Estoy aquí, existo”, sin añadir juicios ni recuerdos, está en la consciencia de ser.
- En la meditación, cuando la mente se aquieta y solo queda la sensación de presencia, se experimenta esta consciencia inextinguible.
- Incluso en momentos cotidianos -como al contemplar un paisaje o escuchar música profundamente- puede surgir espontáneamente.
Consciencia de ser, el darse cuenta de que uno existe, sin añadir nada más.
cx320