29 de Julio de 2021
29 de Julio de 2021
Hans Selye introdujo en el ámbito de la salud el término estrés, en 1926 y su concepto se define como la respuesta de un organismo ante determinados estímulos o situaciones que rompen con su equilibrio.
Esta respuesta puede ser de tipo psicosocial (demandas laborales, familiares y sociales), de origen físico (vibraciones de temperatura, ruidos) o respuesta biológica (enfermedades, limitaciones físicas).
Es necesario ver el estrés como un proceso transaccional entre el estímulo o situación estresante y la persona que responde, con el fin de lograr una mejor adaptación al ambiente.
De acuerdo con la OMS millones de personas de todas las edades están viviendo momentos de estrés causada por la pandemia, no sólo por el contagio del virus sino también por efectos que esto genera.
El carácter estresante es un fenómeno psicosocial, no depende del estimulo en sí, sino de la significación atribuida al estímulo por parte de la persona unido a su experiencia previa.
Así que todo el significado que le atribuimos a cada experiencia y la respuesta psicológica, están vinculada a componentes afectivos (emocionales) y cognitivos, así como la conducta.
La respuesta del estrés es activa e influye sobre el estímulo psicosocial como sobre la significación atribuida.
Entonces más que el estrés, lo que nos daña es la percepción y respuesta inadecuada que le damos a las experiencias que vivimos, como ya lo observamos, dichas respuestas son las que nos están generando severos trastornos en nuestra salud emocional y física, cada vez están aumentando trastornos mentales, problemas cardiacos, digestivos y la vulnerabilidad a diversas enfermedades.
Entre los principales detonantes que nos estresan se encuentra situaciones de las cuáles no tenemos información o experiencia previa, la incertidumbre, la ambigüedad, la inminencia de una situación desde que se predice, hasta el momento en que sucede y la duración del evento estresante.
Eduard punset Casals
Sudoración.
Palpitaciones.
Temblores musculares.
Mareos
Cefalea tensional, migraña, dolor de la mandíbula y de la espalda.
Insomnio.
Caída del cabello.
Eczema.
Indigestión, gastritis, úlcera, colon irritable.
Trastornos menstruales, dificultades en la erección, disminución del deseo sexual.
Dolencias cardíacas, precipitaciones de crisis asmáticas, precipitaciones de crisis alérgicas.
Nuestro intestino está ligado a los niveles de estrés y estado de ánimo, por ello ha aumentado el numero de enfermedades derivadas de un intestino irritable.
Existen métodos específicos que se pueden practicar para mantener a raya los niveles de estrés. A continuación, analizaremos cinco métodos para eliminar el estrés que pueden ayudarte.
Separa el trabajo del hogar. Si bien es complejo, es una obligación no llevar la angustia y tensión a casa, si habla de tus preocupaciones y sentir pero no limites la atención a tu familia por estar ausente físicamente y mentalmente sigas en el trabajo.
Ejercicio. Si tu cuerpo esta en forma, también lo estará tu mente, además de que ejercitarnos nos permitirá ser creativos para encontrar soluciones a lo que nos preocupa.
Aprende a decir “NO”. En muchos momentos asumimos tareas y responsabilidades que a otros les tocan, o bien, no podemos rechazar desafíos que nos sobrepasan nuestra capacidad, recuerda que si no pones límites, tu salud te lo reclamará, no eres menos valioso o menos exitoso si delimitas y priorizas tus actividades.
Otórgate más momentos de diversión y ocio. El tiempo que pasemos descansando después de una ardua jornada será vital para restablecer el cuerpo y la mente y generaremos que esté listo para los siguientes retos.
Pensamiento basado en la evidencia. Enfócate en obtener información confiable acerca de algún hecho que te preocupa, manteniendo un pensamiento positivo y buscando actuar sólo en aquellas situaciones que dependen de ti.